{"id":176101,"date":"2014-05-30T00:00:53","date_gmt":"2014-05-30T05:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=176101"},"modified":"2014-05-30T05:47:52","modified_gmt":"2014-05-30T10:47:52","slug":"muerte-815-%e2%80%a2-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=176101","title":{"rendered":"Muerte 8:15 \u2022 (III)"},"content":{"rendered":"<h2>Cu\u00e9ntame algo para no morir<\/h2>\n<h5>Edgar G\u00f3mez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Luisa ensordeci\u00f3 por el miedo, la confusi\u00f3n y la cercan\u00eda de \u00e9l. Su rostro melanc\u00f3lico, su intenci\u00f3n de llorar, re\u00edr a carcajadas y meditar le quitaron la respiraci\u00f3n<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Parte 3 de 4<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-176177\" src=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-420x420.jpg\" alt=\"edgar-2367\" width=\"302\" height=\"302\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-420x420.jpg 420w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-240x240.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-50x50.jpg 50w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-75x75.jpg 75w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367-70x70.jpg 70w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/edgar-2367.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>El silencio se acentu\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Luisa\u2026 la ni\u00f1a Luisa, dirigi\u00f3 sin recato la vista hasta este personaje. El silencio se rompi\u00f3 con sus primeras palabras: \u201cEstimados amigos, hemos presenciado grandes haza\u00f1as el d\u00eda de hoy. Hemos visto a los trapecistas volar por los aires, rompiendo las reglas de la gravedad, al domador de leones entrar a la jaula de estos felinos hambrientos, al hombre bala romper la carpa y perfilarse al centro de las dos hermosas lunas que hoy nos acompa\u00f1an. Ahora nos toca el acto final, aquel m\u00e1s dif\u00edcil para ustedes, quienes han esperado este momento desde hace treinta a\u00f1os algunos y otros tantos menos tiempo. Y es desafiar la risa y el humor. La imagen de este hombre qued\u00f3 congelada al momento. Detr\u00e1s de la sonrisa y el gesto emotivo Luisa pudo percibir algunos rasgos parecidos. \u00a1Claro! \u2013 Exclam\u00f3 \u2013 era su gu\u00eda que hab\u00eda tomado este papel, sin justificaci\u00f3n alguna, pareciera. Inmediatamente detr\u00e1s de la imagen congelada sali\u00f3 una nueva con un nuevo personaje. El colorido de su vestimenta, el maquillaje en su rostro y los zapatos enormes que calzaba la dejaron anonadada. Era un payaso. De manera graciosa arrebat\u00f3 el altavoz del cirquero y enton\u00f3 sus palabras, con una voz chillona y boba a la vez: \u201cQue tal todos\u201d, dio unos pasos en forma de marcha aleg\u00f3rica hacia Luisa, se agach\u00f3 y se puso frente a ella. Luisa ensordeci\u00f3 por el miedo, la confusi\u00f3n y la cercan\u00eda de \u00e9l. Su rostro melanc\u00f3lico, su intenci\u00f3n de llorar, re\u00edr a carcajadas y meditar le quitaron la respiraci\u00f3n. Ten\u00eda un maquillaje perfecto que le acentuaba la tristeza. El payaso puso el altavoz en el suelo, la mir\u00f3 fijamente\u2026 y, en un chasquido de dedos, su boca ligeramente arqueada hacia su barba cambio su direcci\u00f3n. Sus ojos brillaron y se abrieron\u2026 Ahora aparentaba una alegr\u00eda y digo que la aparentaba porque no luc\u00eda real. Tom\u00f3 a Luisa de la mano, la incorpor\u00f3 al centro de la pista, tom\u00f3 el altavoz y dijo: \u201c\u00bfC\u00f3mo has llegado tan lejos Luisa, acaso tus aparatos ortop\u00e9dicos tomaron vida?\u201d, unas carcajadas brotaron de entre el p\u00fablico. \u201cPlat\u00edcanos Luisa; \u00bfc\u00f3mo puede una persona crear un sue\u00f1o y no controlarlo?, \u00bfse puede ser tan est\u00fapido de adentrarse en la selva y no saber c\u00f3mo regresar?. Luisa se dio cuenta que poco a poco crec\u00eda mientras el payaso hablaba y las risas acompasaban las preguntas que no ten\u00eda intenci\u00f3n de contestar y seguramente muchas no entend\u00eda su sentido. Sin embargo, s\u00f3lo pudo escuchar con claridad una pregunta a la cual le puso especial atenci\u00f3n: \u201cLuisa, \u00bfsabes por qu\u00e9 siempre llegas al mismo lugar en tus sue\u00f1os, por qu\u00e9 si todos temen a lo desconocido t\u00fa tienes miedo de lo que conoces; de los caminos que ya has andado, de las lunas, de tus personajes? La respuesta es la siguiente: Tienes miedo porque\u2026 tienes miedo de ti, no de nosotros, de lo que has hecho, de lo que has dejado de hacer, de la mediocridad con la que te invade tu rutina. Tienes miedo a morir de manera est\u00fapida\u2026 en un sue\u00f1o. Cuando te hab\u00edas puesto, en tus aires de grandeza y delirios burgueses, muertes dignas para la pel\u00edcula que has vivido para ti. Es por eso que tienes miedo. Eres nada aqu\u00ed. Cuando sue\u00f1as, entregas la voluntad a tus personajes, como dios les ha entregado la misma a los hombres y ahora en hordas blasfeman de \u00e9l, como lo hacemos de ti. Somos tu realidad. Tu vida cuando abres los ojos, se ha vuelto tu fantas\u00eda. Ahora nosotros te tenemos en el centro, pero para verte cuan indefensa eres, cuan poco vales. Eres nuestra diosa puesta en el banquillo de un juzgado. Ahora nosotros te reprochamos tu vida, la nuestra. Somos tu \u201cyo real\u201d que alimenta tu fantas\u00eda. En el despertar empieza tu sue\u00f1o y aqu\u00ed est\u00e1 la verdad. Ya no distingues entre tus sue\u00f1os, tus fantas\u00edas, tu vida y tus pensamientos. Todos son uno. Nosotros s\u00f3lo somos el espejo de tu vida alterna\u2026\u201d as\u00ed sigui\u00f3 el serm\u00f3n por un tiempo m\u00e1s. Luisa qued\u00f3 en estado hipn\u00f3tico, a lo lejos entre el p\u00fablico identific\u00f3 a Ana y de nuevo el dolor de cabeza y el tic de la mejilla que mostraba nerviosismo al sentirla cerca, no solo f\u00edsicamente, sino una presencia real, en su mente.<\/p>\n<p>Todo el circo enmudeci\u00f3 y se fue desvaneciendo persona a persona. Adelantaron el \u201cpolvo eres y en polvo te convertir\u00e1s\u201d , para dejar sola a Ana con Luisa. Al fin frente a frente con tiempo de m\u00e1s para que sus esp\u00edritus tengan un acercamiento. Para hacer de ambas, una persona; en el odio y el amor que han forjado con su compa\u00f1\u00eda familiar y mental. Ana empez\u00f3 a bajar cada uno de los pelda\u00f1os de la gradas y se posicion\u00f3 frente a Luisa para nuevamente recriminarle: \u201cAhora s\u00ed en un ambiente m\u00e1s aleg\u00f3rico, \u00bfno? Nuevamente en mi mundo que has creado t\u00fa. En tus sue\u00f1os que tanto te han acompa\u00f1ado, \u00e9stos que te permiten alejarte de la realidad, evadir el dolor y hacerlo experiencia fortuita. \u00bfTe acuerdas cuando entr\u00e9 a tu cuarto de mu\u00f1ecas, en casa de la abuela, y estabas explorando a Renata, la vecina del predio contiguo? Te quedaste helada, con la misma cara de pendeja, s\u00f3lo que en aquellos d\u00edas ten\u00edas catorce a\u00f1os. O cuando abr\u00ed la puerta del estudio del t\u00edo Jos\u00e9 y entre libros y litograf\u00edas del pintor Guayasam\u00edn gem\u00edas de placer con los labios del novio burgu\u00e9s que ten\u00edas en la preparatoria que besaba tus muslos como endemoniado. \u00bfLo recuerdas Luisa, o lo has puesto en la puerta trasera de tu cuarto, como tus aparatos ortop\u00e9dicos? No, Luisa, soy Ana, tu hermana, tu consciencia que ha hecho de ti la mujer que eres, porque ha permitido que vayas por la vida como mujer impecable, recatada y sim\u00e9trica, cuando eres tan puta, tan desgraciada, tan infeliz como yo. No Luisa, no te permitir\u00e9 hacer de tus sue\u00f1os lo que quieras; quiero que seas mi creaci\u00f3n en este sue\u00f1o. Has hecho de ti una fantas\u00eda, ahora me toca a m\u00ed darte realidad\u201d.<\/p>\n<p>En ese momento el silencio se dej\u00f3 sentir en ese espacio eterno que se abr\u00eda entre Ana y Luisa. Una leve brisa acaricio sus caras como mediando entres estos esp\u00edritus tan poco afines, pero tan complementarios. Pasaron los minutos. S\u00f3lo podemos saber lo que Luisa sent\u00eda, porque es la due\u00f1a de este sue\u00f1o, de Ana s\u00f3lo podemos conocerla por lo que habla y ahora estaba enmudecida.<\/p>\n<p>Una carcajada rompi\u00f3 el silencio. La risa de Luisa abarc\u00f3 los espacios vacios. Pasaron algunos minutos. Mientras Ana ve\u00eda con recelo su cara y con desconfianza su reacci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 pasa Luisa? \u00bfTe has vuelto loca? No mujer -trat\u00f3 de contener la risa- s\u00f3lo veo que dar libertad a las personas, a los sue\u00f1os, a nuestros personajes, a nuestros deseos, a nuestras ideas y a todo lo que puede rodearnos o estar dentro de nosotros; se vuelve un caballo desenfrenado; nos toman por sorpresa y se revelan, nos deparan asombros, algunos agradables, otros retadores, unos dolorosos y otras como t\u00fa mediocremente halagadores.<\/p>\n<p>Vete en el espejo Ana, eres lo que yo he querido que seas. \u00bfTe das cuenta? Te he creado, nuevamente. Primero te di forma en tu vida. Nunca me qued\u00f3 claro si en realidad era un ejemplo para ti o simplemente tu odio se convirti\u00f3 en miedo y luego en obsesi\u00f3n. Ahora, nuevamente me complementas, me permites conocer lo que soy. Te uso y te dejo. Recuerda Ana, este es mi sue\u00f1o, esta es mi vida. Caminar\u00e9 todos los kil\u00f3metros que me permita mi imaginaci\u00f3n. T\u00fa siempre viviste en la realidad. Tu poco intelecto no te dio para m\u00e1s. Mientras yo, viv\u00ed en mis recuerdos, en mis creaciones, en mis paranoias. \u00bfO acaso se disfruta m\u00e1s lo que se vive que lo que se recuerda? Ve a dos j\u00f3venes, pueden vivir una parranda en cinco horas, pero en su senectud podr\u00e1n generar infinitos momentos de gratitud a ese recuerdo. Hoy he decidido controlar el rumbo de mi locura. Har\u00e9 lo que sue\u00f1e y lo que piense, lo que desee, lo que sienta y lo que recuerde. La realidad s\u00f3lo me servir\u00e1 para dejar reposar la vida que arder\u00e1 en la algarab\u00eda de lo et\u00e9reo, de aquello que se puede hacer a imagen y semejanza de lo que se me pegue la gana. \u00bfEntiendes?<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><em>Continuar\u00e1\u2026<\/em><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"mailto:edgargomez_cide@yahoo.com.mx\"><em>edgargomez_cide@yahoo.com.mx<\/em><br \/>\n<\/a><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Las dos primeras partes pueden verse en <a href=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/?cat=156\" target=\"_blank\">www.diarioimagen.net<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Edgar G\u00f3mez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nEl silencio se acentu\u00f3 a\u00fan m\u00e1s. Luisa\u2026 la ni\u00f1a Luisa, dirigi\u00f3 sin recato la vista hasta este personaje. 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