{"id":183267,"date":"2014-07-25T00:00:29","date_gmt":"2014-07-25T05:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=183267"},"modified":"2014-07-25T03:54:19","modified_gmt":"2014-07-25T08:54:19","slug":"el-amor-en-los-tiempos-de-la-influenza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=183267","title":{"rendered":"El amor en los tiempos  de la influenza"},"content":{"rendered":"<h2>Cu\u00e9ntame algo para no morir<\/h2>\n<h5>Edgar G\u00f3mez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Al fin llegu\u00e9 a tus pies, no puse atenci\u00f3n a la Plaza que ahora ten\u00eda tan cerca. Pens\u00e9 en mudar mi \u00faltimo refugio en tu cuerpo, junto a tu vestido<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/edgar-2407.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-183316\" src=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/edgar-2407-420x278.jpg\" alt=\"edgar-2407\" width=\"420\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/edgar-2407-420x278.jpg 420w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/edgar-2407-240x159.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/edgar-2407.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Despert\u00e9 despu\u00e9s de un letargo que dif\u00edcilmente puedo explicar\u2026 recuerdo que caminaba por la calle de Madero. Caminaba justo junto al edificio de los azulejos. Realmente pon\u00eda poca atenci\u00f3n a mi entorno. S\u00f3lo recordaba el momento en que me pediste tiempo para reflexionar sobre lo nuestro. Tambi\u00e9n me distra\u00edan los estornudos y la tos que ya llevaba un d\u00eda, me hab\u00edan tomado por sorpresa.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 la calle de Gante, en ese momento cruc\u00e9 hacia aquella librer\u00eda donde venden libros de econom\u00eda en ingl\u00e9s\u2026 no recuerdo su nombre\u2026, la temperatura empez\u00f3 a tomar mi cuerpo, tal vez ten\u00eda 39 grados. Las im\u00e1genes eran m\u00e1s borrosas en mi recuerdo, as\u00ed tambi\u00e9n las voces de la gente se empezaban a escuchar en el fondo, como si yo no estuviera ah\u00ed. S\u00f3lo pude llegar milagrosamente al pie de un puesto de dulces, de los que tenemos tantos en la ciudad de M\u00e9xico. Le dije al se\u00f1or que despachaba el puesto\u2026 \u201cV\u00e9ndame un agua\u2026 de esa que se ve muy fr\u00eda\u201d\u2026 En verdad no recuerdo si pagu\u00e9, si me la regal\u00f3, si la tom\u00e9 o si realmente nunca la ped\u00ed. Cinco pasos despu\u00e9s de alejarme del puesto ca\u00ed. Estaba ahora en el suelo viendo c\u00f3mo las personas caminaban junto a m\u00ed. Me miraban, algunas espantadas, otras tanto indiferentes\u2026 la luz en mis ojos se fue apagando\u2026<\/p>\n<p>Ahora el sonido hab\u00eda desaparecido, s\u00f3lo se escuchaba el viento de oto\u00f1o en mis o\u00eddos\u2026 Abr\u00ed los ojos, respir\u00e9 un poco del polvo que ten\u00eda a unos cuantos cent\u00edmetros de m\u00ed, tos\u00ed y estornud\u00e9 una vez m\u00e1s, la temperatura segu\u00eda en 39. No tard\u00e9 mucho en percibir que estaba completamente solo. Me dirig\u00ed hacia la Plaza de la Constituci\u00f3n, de repente vi una silueta caminar por Bol\u00edvar, \u00a1eras t\u00fa! Pens\u00e9\u2026 con un vestido blanco, hermoso. Mi coraz\u00f3n empez\u00f3 a latir m\u00e1s fuerte, quise correr, pero los pulmones no me lo permitieron\u2026 Estornud\u00e9 cinco veces seguidas,\u2026, tos\u00ed una vez m\u00e1s, sent\u00ed un sabor a sangre en mi boca. Segu\u00ed caminando, cre\u00eda que deb\u00eda llegar al centro del Z\u00f3calo. Tal vez me qued\u00f3 grabada la imagen del sacrificio de Regina. Ten\u00eda que morir justo en un lugar sagrado, la Plaza era lugar donde cualquier hombre quisiera fallecer, sent\u00eda que la tierra absorber\u00eda mi cuerpo y los edificios mi ser.<\/p>\n<p>Me recargaba en las paredes para poder avanzar, poco a poco. Nuevamente alc\u00e9 mi cara hacia la bandera que ahora se ve\u00eda cercana. Estabas ah\u00ed detenida con una silueta envidiable. Sent\u00ed que me helaba, 38, 37, 36 grados, pero s\u00f3lo era una sensaci\u00f3n. Por este instante no caminabas, estabas quieta, sonriendo,\u2026 como esper\u00e1ndome. Creo que estabas en la esquina de Palma. Camin\u00e9 con un poco de prisa, pens\u00e9 que te desvanecer\u00edas en el trayecto.<\/p>\n<p>Al fin llegu\u00e9 a tus pies, no puse atenci\u00f3n a la Plaza que ahora ten\u00eda tan cerca. Pens\u00e9 en mudar mi \u00faltimo refugio en tu cuerpo, junto a tu vestido. Llegu\u00e9 y pos\u00e9 mis rodillas frente a ti. Otra vez tos\u00ed, ahora sent\u00eda que el aire sal\u00eda de lo profundo de mis pulmones. S\u00f3lo recuerdo que me tomaste entre tus manos, me dijiste con la voz m\u00e1s angelical que a la fecha he escuchado\u2026 \u201cVen, te ves mal, \u00bfEst\u00e1s enfermo, verdad?\u201d s\u00f3lo asent\u00ed con la cabeza y me ergu\u00ed junto a ti. Cada vez tus manos me fueron devolviendo la temperatura\u2026, otra vez 38, 37, 36.5 grados; ahora era verdad. Pude decirte, lo que ten\u00eda 505 d\u00edas que quer\u00eda que escucharas de m\u00ed:<\/p>\n<p><em>Te he amado hasta donde mi alma ha podido<br \/>\nmi esperanza es eterna y mi poder infinito,<br \/>\ndame s\u00f3lo tu voz y har\u00e9 m\u00fasica,<br \/>\ndame tu vida y armar\u00e9 a tus pies el para\u00edso.<\/em><\/p>\n<p>Me escuchaste en silencio\u2026, se volvi\u00f3 a escuchar, el viento. Por un momento sent\u00ed el miedo en tus ojos, de nueva cuenta el amor frente a frente. Diste un paso atr\u00e1s; escuchamos el crujir de las hojas que el oto\u00f1o hab\u00eda posado junto a nosotros. Cuando estabas a dos pasos de m\u00ed, te volviste a hacer grande, preciosa, subiste a tu pedestal Sophia y me miraste hacia abajo, como con melancol\u00eda, con compasi\u00f3n. Regres\u00f3 mi temperatura, 38, 39, 40, sudaba en exceso.<\/p>\n<p>Te quise seguir, pero corriste por la calle de Brasil, junto a la Catedral, a lo lejos vi que tomaste a la izquierda en la calle de Tacuba y record\u00e9 porque eras m\u00e1s bella hoy. Era un 6 de noviembre, s\u00f3lo tu recuerdo me permiti\u00f3 llegar al centro de la Plaza, el sol daba en mi cara\u2026 estornud\u00e9, tos\u00ed, no tengo presente en cu\u00e1ntas ocasiones.<\/p>\n<p>S\u00f3lo recuerdo que tom\u00e9 el astabandera, me desfallec\u00ed y cumpl\u00ed el ritual, era la consolidaci\u00f3n de un amor eterno, imposible, insaciable. Dorm\u00ed de por vida en tu recuerdo\u2026<\/p>\n<p><a href=\"mailto:edgargomez_cide@yahoo.com.mx\"><em>edgargomez_cide@yahoo.com.mx<\/em><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Edgar G\u00f3mez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDespert\u00e9 despu\u00e9s de un letargo que dif\u00edcilmente puedo explicar\u2026 recuerdo que caminaba por la calle de Madero. Caminaba justo junto al edificio de los azulejos. Realmente pon\u00eda poca atenci\u00f3n a mi entorno. S\u00f3lo recordaba el momento en que me pediste tiempo para reflexionar sobre lo nuestro. Tambi\u00e9n me distra\u00edan los estornudos y la tos que ya llevaba un d\u00eda, me hab\u00edan tomado por sorpresa.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":183316,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[156,3819],"tags":[31551,43696,43674],"class_list":["post-183267","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-edgar-gomez-flores","tag-cuentame-algo-para-no-morir","tag-edgar-gomez","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/183267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=183267"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/183267\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/183316"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=183267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=183267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=183267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}