{"id":184081,"date":"2014-08-01T00:00:42","date_gmt":"2014-08-01T05:00:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=184081"},"modified":"2014-08-01T05:19:25","modified_gmt":"2014-08-01T10:19:25","slug":"enredados-%e2%80%a2-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=184081","title":{"rendered":"Enredados  \u2022 (I)"},"content":{"rendered":"<h2>Cu\u00e9ntame algo para no morir<\/h2>\n<h5>Edgar G\u00f3mez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>\u201cAnda Lalo vamos a la fiesta del Colegio, Paty siempre pregunta por ti. No deber\u00edas hacerle el feo. Mira que tienes 42 a\u00f1os y a esa edad ya no te queda hacerte del rogar\u2026\u201d<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Parte 1<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/slave-tech-2412.jpg\" target=\"_blank\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-184154\" src=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/slave-tech-2412-420x220.jpg\" alt=\"slave-tech-2412\" width=\"420\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/slave-tech-2412-420x220.jpg 420w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/slave-tech-2412-240x125.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/slave-tech-2412.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Ya llevaba algunas cuadras caminando. Eran las tres de la ma\u00f1ana y hab\u00eda recorrido a pie las calles de la colonia Condesa, desde el restaurante \u201cmexicano\u201d en la calle de Michoac\u00e1n, donde se reuni\u00f3 con sus amigos de la secundaria. De ah\u00ed, por momentos levit\u00f3 y traspas\u00f3 la avenida Nuevo Le\u00f3n, la avenida Sonora hasta llegar a la zona del Metro Chapultepec. Justo ah\u00ed hizo un alto. Levant\u00f3 la mirada, perdi\u00f3 su vista en la Torre Mayor, en el basurero del paradero del Metro Chapultepec y en el asfalto de la avenida. Parec\u00eda que quer\u00eda decirle algo al viento, o a la luz de los sem\u00e1foros. Quiz\u00e1s por un momento pareciera que quer\u00eda hablar con \u00e9l mismo, pero no se encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Esta somnolencia la sent\u00eda constantemente despu\u00e9s de discutir con amigos, compa\u00f1eros de trabajo o su familia sobre la indiferencia e inutilidad de la tecnolog\u00eda. El <em>aipad<\/em>, el <em>aifon<\/em>, el celular, el <em>juatsap<\/em>, entre otros nombres raros de pronunciar y recordar para \u00e9l. En un principio parec\u00eda que sus discusiones tendr\u00edan un final heroico. Muchas ocasiones conclu\u00eda debates con silencios abrumadores de sus oponentes. Tomaba referencias de Mario Vargas Llosa sobre la cat\u00e1strofe de la tecnolog\u00eda. Emit\u00eda hip\u00f3tesis sugestivas sobre la bondad de la escritura a mano y lo favorable que era para prevenir el Alzheimer. Sin embargo, con el paso del tiempo, el destino lo alcanz\u00f3. Cada vez su discurso era m\u00e1s trillado. Pero m\u00e1s a\u00fan, era un discurso vano. Mientras levantaba las manos y fijaba la vista en el horizonte, sus \u201coponentes\u201d estaban mandando mensajes o teniendo una conferencia telef\u00f3nica v\u00eda S<em>kype<\/em> o en el m\u00e1s com\u00fan de los casos revisando alg\u00fan video en <em>YouTube<\/em>. Poco a poco, d\u00eda a d\u00eda se empez\u00f3 a sentir solo. \u00c9l en la secundaria era el chico popular. Pero ahora, llevaba seis o siete a\u00f1os que la tecnolog\u00eda lo desplaz\u00f3. Empez\u00f3 a faltar a las reuniones del colegio, de la universidad, del Grupo de Scouts y todo porque no ten\u00eda <em>Facebook<\/em>. Antes sus amigos y amigas le hablaban por tel\u00e9fono a la oficina o a su casa para felicitarlo. Le encantaba escuchar sus mensajes por las noche del 5 de marzo: \u201cque tal pap\u00e1, listo para la parranda el s\u00e1bado\u2026 no te escapas de la g\u00fcera del <em>teibol<\/em>\u2026 feliz cumplea\u00f1os\u201d o \u201cfeliz cumple\u2019 <em>darling<\/em>, ahora si no me puedes decir no eh!\u2026 basta de encuentros en cafecitos y bares\u2026 te voy a dar tu happy birthday\u2026\u201d Estos mensajes banales le encantaban y la tecnolog\u00eda de la contestadora en su departamento le parec\u00eda c\u00e1lida. Pero empez\u00f3 el boom de los tel\u00e9fonos celulares, de las computadoras port\u00e1tiles y con esto el encuentro de la intimidad con el mundo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda quiso abrir su cuenta en una red social, pero se sinti\u00f3 en principio inc\u00f3modo y despu\u00e9s termin\u00f3 encabronado cuando en la pantalla apareci\u00f3: Profesi\u00f3n, Libros que te gustan, Ciudad\u2026 etc. No pudo contener la ira y mand\u00f3 a la chingada la computadora, a las redes sociales y a toda la bola de metiches an\u00f3nimos que se interesar\u00edan por su intimidad cuando diera el <em>Ok<\/em> despu\u00e9s de entregar sus gustos, datos y aspiraciones a una \u201cpantallita\u201d que ni las gracias dir\u00eda.<\/p>\n<p>De ah\u00ed tom\u00f3 su arma disfrazada de desprecio ante todas estas \u201cmodernidades\u201d que la tecnolog\u00eda ven\u00eda arrastrando. Primero como lava que se desliza por la ladera del volc\u00e1n y despu\u00e9s como los r\u00edos r\u00e1pidos que destrozan lo que encuentran a su paso.<\/p>\n<p>Pero este d\u00eda hab\u00eda sido diferente, hab\u00eda llegado a la reuni\u00f3n de la Condesa de \u00faltimo momento cuando Pepe, su inseparable amigo, le dijo en el desayuno: \u201canda Lalo vamos a la fiesta del colegio, Paty siempre pregunta por ti. No deber\u00edas hacerle el feo. Mira que tienes 42 a\u00f1os y a esa edad ya no te queda hacerte del rogar\u2026\u201d. Lalo pens\u00f3 unos diez segundos en el momento y decidi\u00f3 ir. Un poco por curiosidad y otro por esa pizca de soberbia que le hac\u00eda pensar que pod\u00eda abstraerse de la reuni\u00f3n y ver a cada uno desde un rinc\u00f3n, quiz\u00e1s mimetizado como barman del lugar o quiz\u00e1s como un perchero esquinado que ve pasar el tiempo en aquel espacio.<\/p>\n<p>Llegaron a las nueve de la noche. Se encontr\u00f3 con el <em>Gorila<\/em>, con Rosa, la \u00faltima chica en menstruar seg\u00fan se corri\u00f3 la voz en el segundo a\u00f1o de secundaria. Con Rub\u00e9n, el vivo del grupo que indujo a la mitad a fumar mariguana, algunos de manera ocasional y otros tantos, les dej\u00f3 el buen h\u00e1bito del sue\u00f1o eterno. As\u00ed fue recorriendo las mesas del bar, salud\u00f3, tom\u00f3 y platic\u00f3. Todo era un buen momento, de hecho olvid\u00f3 el aire de soberbia que hab\u00eda sentido por la ma\u00f1ana. Hablaron de pol\u00edtica, de negocios, de arte, de futbol, del Super Bowl, de la Serie Mundial de B\u00e9isbol, del concierto del s\u00e1bado y de dulces pendejadas que s\u00f3lo pueden disfrutarse cuando no vienen aparejadas con una consecuencia. As\u00ed pasaron las horas. Record\u00f3, vivi\u00f3 y por momentos el calor del vino le hizo sentir un poco de tranquilidad. Ahora s\u00ed pudo contemplar el ambiente, no sabe si coincidi\u00f3 que a esa hora; la media noche, todos se reportaban con sus familias, pero en un chasquido de dedos todos llevaron sus \u201caparatos\u201d a la mano. Como si fuera una extensi\u00f3n de su cuerpo. Se empez\u00f3 a inquietar. A lo lejos Paty lo llamaba con la mirada insistente. El la ve\u00eda pasar. Le encantaba la mirada de cazadora que usaba a la distancia y el sutil roce de su mano con la espalda cuando pasaba junto a \u00e9l. Se distrajo por un momento por la obsesi\u00f3n de todos con el tel\u00e9fono celular, pero la sigui\u00f3 cuando se acerc\u00f3 a la barra y la abord\u00f3: \u201cHola Paty, \u00bftodav\u00eda te acuerdas de m\u00ed?\u201d\u2026 \u201ceso parece\u201d coment\u00f3 ella \u201cQuise platicar contigo desde que llegaste pero te vi muy entusiasmado en la conversaci\u00f3n de los eventos deportivos\u201d\u2026 \u201cpara nada, s\u00f3lo trato de convivir un poco con ellos, siempre es bueno tener tema de conversaci\u00f3n, \u00bfno crees?\u201d. Ten\u00eda un amigo de mi colonia que dec\u00eda\u2026 \u201csi despu\u00e9s de hacer el amor, no tienes algo que decir, ellas seguramente sabr\u00e1n decirte adi\u00f3s\u201d y entonces digamos que es una disciplina anti soledad.<\/p>\n<p>Paty sonri\u00f3 y dio un sorbo a su margarita de tamarindo, lo tom\u00f3 de la mano y ros\u00f3 sus labios con los de \u00e9l. Despu\u00e9s puso su dedo \u00edndice en el labio superior y le dijo. \u201cA m\u00ed siempre me gustaron tus silencios, creo que dices mucho\u201d Recuerdas el poema de Neruda\u2026 \u201c\u00bfMe gustas cuando callas porque est\u00e1s como ausente?\u201d Claro que lo recuerdo\u2026 de hecho es el separador de mi libro y sac\u00f3 de la mochila de su hombro un libro que parec\u00eda antiqu\u00edsimo. El separador nunca pudo encontrarlo en el desmadre de su mochila. Ella avent\u00f3 un sorbo sobre la barra tratando de contener la risa. Y le dijo \u201cEn verdad Lalo llevas leyendo lustros ese libro, no?\u201d Para nada, lo compr\u00e9 frente al Museo Nacional de Arte en el centro. A un costado del edificio de Correos, donde venden libros usados. Pero Lalo\u2026 y el libro como para qu\u00e9, para dar l\u00e1stima, \u00bfno sabes que te caben cientos en el iPad? y \u00bfdespu\u00e9s puedes bajarlos a tu iPhone? y\u2026<\/p>\n<p>Jam\u00e1s pens\u00f3 Lalo que el inicio de la discusi\u00f3n tuviera a Paty como oponente. Sus ojos color miel, su cabello lacio abajo del hombro, su gusto por la poes\u00eda y el par de nalgas que al caminar lo hipnotizaban, no le pod\u00edan hacer creer que estuviera tan lejos de ella en su concepto de tecnolog\u00eda, concepto que se hab\u00eda vuelto en una batalla obsesiva contra la modernidad, la burgues\u00eda, la banalidad de la vida y porque no decirlo, hasta del amor. Respirto un poco, como queriendo abosrber prudencia del medio ambiente y fingi\u00f3 no escucharla. \u201cVamos Paty, parece que Rebe\u2019 se retira, acomp\u00e1\u00f1ame a despedirla\u201d. Paty, lo tom\u00f3 del brazo con un desplante de superioridad. Y Le dijo: \u201cte quedaste helado\u2026 \u00bfte molest\u00f3 lo del libro?\u201d<\/p>\n<p>Mira Paty\u2026 es un tema largo. Creo que la tecnolog\u00eda en exceso es un retroceso social. Ahora somos nada si no estamos en la red. Somos improductivos si tardan en localizarnos m\u00e1s de treinta segundos. \u201c\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 cuando la energ\u00eda se agote o se interrumpa: No tendremos acceso a las bibliotecas, perderemos nuestros momentos en las fotos que guardamos durante toda nuestra vida en la computadora?&#8230; No mujer no me molesta que hables de los beneficios del <em>aipat<\/em> o el <em>aifon<\/em> o c\u00f3mo se llame. Me molesta que no uses la tecnolog\u00eda, sino que ella te use. No me molesta que te guste la modernidad, me molesta que la idolatres. Me molesta sentirme alejado de la gente cuando camino codo a codo en la calle de Madero o en el Metrob\u00fas. Me agobia tener que decir que he decidido no tener <em>feisbuc<\/em>, he dedicido no tener tel\u00e9fono celular. He decidido tener tiempo para leer, para escribir, para pensar y sabes algo\u2026 parece que todos han decidido pensar y decretar que estoy loco. \u00bfCrees que me molesta lo del libro? En verdad no me molesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong>Continuar\u00e1&#8230;<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u00a0<a href=\"mailto:edgargomez_cide@yahoo.com.mx\"><em>edgargomez_cide@yahoo.com.mx<\/em><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Edgar G\u00f3mez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nYa llevaba algunas cuadras caminando. Eran las tres de la ma\u00f1ana y hab\u00eda recorrido a pie las calles de la colonia Condesa, desde el restaurante \u201cmexicano\u201d en la calle de Michoac\u00e1n, donde se reuni\u00f3 con sus amigos de la secundaria. De ah\u00ed, por momentos levit\u00f3 y traspas\u00f3 la avenida Nuevo Le\u00f3n, la avenida Sonora hasta llegar a la zona del Metro Chapultepec. Justo ah\u00ed hizo un alto. <\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":184154,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[156,3819],"tags":[6828,31551,43685,43696,43674],"class_list":["post-184081","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-edgar-gomez-flores","tag-beisbol","tag-cuentame-algo-para-no-morir","tag-cultura","tag-edgar-gomez","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/184081","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=184081"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/184081\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/184154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=184081"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=184081"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=184081"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}