{"id":249352,"date":"2016-01-05T00:08:03","date_gmt":"2016-01-05T06:08:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=249352"},"modified":"2016-01-19T03:13:36","modified_gmt":"2016-01-19T09:13:36","slug":"encuentro-de-civilizaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=249352","title":{"rendered":"Encuentro de civilizaciones"},"content":{"rendered":"<h2>\u00cdndice pol\u00edtico<\/h2>\n<h5>Francisco Rodr\u00edguez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_249417\" style=\"width: 430px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=249417\" rel=\"attachment wp-att-249417\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-249417\" class=\"size-large wp-image-249417\" src=\"http:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/AHOGADO-EL-NInO-jose-luis-2775-420x314.jpg\" alt=\"Ahogado el ni\u00f1o... | Jos\u00e9 Luis\" width=\"420\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/AHOGADO-EL-NInO-jose-luis-2775-420x314.jpg 420w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/AHOGADO-EL-NInO-jose-luis-2775-240x179.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/AHOGADO-EL-NInO-jose-luis-2775-768x574.jpg 768w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/AHOGADO-EL-NInO-jose-luis-2775.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-249417\" class=\"wp-caption-text\">Ahogado el ni\u00f1o&#8230; | Jos\u00e9 Luis<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un empleado de la direcci\u00f3n de Planeaci\u00f3n del tenebroso\u200e Departamento de Estado yanqui, Francis Fukuyama, tuvo la ocurrencia de imprimir en 1989 un libro de su autor\u00eda. Lo titul\u00f3 <em>El fin de la historia y del \u00faltimo hombre<\/em>.<\/p>\n<p>Con una importancia personal fuera de control, el autor bas\u00f3 sus apreciaciones, argumentando como referencia que Hegel, el mayor enciclopedista de toda la historia, hab\u00eda dicho que la victoria de Napole\u00f3n en Jena, en 1806, al derrotar a los prusianos, hab\u00eda dado por terminada la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>Una falacia total. Es cierto que para Hegel, el esp\u00edritu de Napole\u00f3n significaba el desenvolvimiento final de su <em>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu<\/em>, pero creer que el fil\u00f3sofo alem\u00e1n daba por concluida la historia, es no s\u00f3lo mendaz, sino rid\u00edculo.<\/p>\n<p>Sobre todo, porque Hegel, el creador de la filosof\u00eda dial\u00e9ctica, en la que se bas\u00f3 Marx para crear toda una estructura de evoluci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico, a trav\u00e9s de la intermitencia de la tesis-ant\u00edtesis-s\u00edntesis, no pod\u00eda sepultar su propia idea acerca de la transformaci\u00f3n constante del mundo.<\/p>\n<p>El impertinente Fukuyama sostuvo que\u200e, tras\u201d el fin de la lucha de las ideolog\u00edas\u201d, pavimentada por los dirigentes rusos del <em>glasnot<\/em>, tocaba el turno de otra historia, basada en una democracia liberal de mercado, que se impondr\u00eda despu\u00e9s de la \u201cGuerra Fr\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Cuando el libro se conoci\u00f3 en M\u00e9xico, casi todos los intelectuales y los lenguaraces repetitivos de la televisi\u00f3n y medios universitarios, le rindieron pleites\u00eda. Se arrodillaban ante \u00e9l, como si fuera la nueva biblia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Musulmanes y migrantes mexicanos, los enemigos<\/strong><\/p>\n<p>Para Fukuyama, con la liberaci\u00f3n de las tensiones entre los dos polos de poder mundiales, \u201cse acabar\u00edan las guerras y las revoluciones sangrientas\u201d. Estados Unidos, dijo, era la \u201c\u00fanica realizaci\u00f3n posible del sue\u00f1o de la sociedad sin clases\u2026 el Estado debe ser relegado en favor de los particulares\u201d.<\/p>\n<p>Su libelo, festejado hasta el paroxismo por nuestros l\u00edderes de opini\u00f3n, fue la referencia para otros que apoyaban la discriminaci\u00f3n, la violencia xenof\u00f3bica y el exterminio de las minor\u00edas.<\/p>\n<p>Como aquel libro emblem\u00e1tico para los retr\u00f3gradas de siempre, de Samuel Huntington, sobre <em>El choque de las civilizaciones<\/em>, que despert\u00f3 un pensamiento salvaje que cre\u00edamos enterrado. Equiparaban la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, acordada en las c\u00fapulas, con la muerte de dictadores sanguinarios, como Franco y Salazar.<\/p>\n<p>Empezaron a apoyar, con la ayuda de \u201cexpertos locales en pol\u00edtica internacional\u201d, la imposici\u00f3n del pensamiento \u00fanico a cargo de los voceros de los poderosos, el establecimiento de un mundo monocorde, donde no hab\u00eda tolerancia para las expresiones y necesidades de los despojados. Los musulmanes y los migrantes mexicanos, se\u00f1alados como los enemigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por intereses convergieron capitalismo y socialismo<\/strong><\/p>\n<p>Nunca hubo tal \u201ccoincidencia\u201d, ni \u201cliberaci\u00f3n de tensiones\u201d, ni fin de la historia, ni qu\u00e9 ocho cuartos. Las convergencias entre capitalismo y socialismo, se dieron entre los intereses descarnados de los oligopolios de ambas franquicias, y se bas\u00f3 en la realidad, en<\/p>\n<p>Primero. La transferencia del capital y la tecnolog\u00eda gabacha al bloque oriental, que permiti\u00f3 que los mercados occidentales se vieran invadidos de mercanc\u00edas chatarra, fabricadas en coproducci\u00f3n, en base a bajos costos de mano de obra oriental.<\/p>\n<p>Segundo. La consecuente aparici\u00f3n de elementos de inestabilidad en las econom\u00edas occidentales \u2014como la mexicana\u2014, que tuvieron que absorber (como mendigos lo festej\u00e1bamos en los tianguis) todos los desperdicios que la digesti\u00f3n del mercado gringo no alcanzaba a consumir.<\/p>\n<p>Tercero. El desmantelamiento, en los pa\u00edses occidentales, del Estado y de los controles que entonces todav\u00eda pod\u00eda imponer a los monopolios y <em>trusts<\/em>, y el adoctrinamiento empresarial (marketing y benchmarking, por ejemplo) del poder monopolista estadunidense-sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>Cuarto. La utilizaci\u00f3n de bancos propiedad de pa\u00edses socialistas, o de filiales bancarias comunes al Este y al Oeste, para operar contra las reglamentaciones a que ven\u00edan siendo sometidos. Carlos Salinas, creyendo que \u201ccortaba por lo sano\u201d, regal\u00f3 el sistema bancario.<\/p>\n<p>Quinto. El dinero, el cr\u00e9dito, las transacciones legales e ilegales y, sobre todo, la evasi\u00f3n fiscal a que dieron acceso las operaciones realizadas en para\u00edsos fiscales. Luxemburgo, la joya de las coronas europeas. El Caribe, la de los oligarcas locales. Salinas, Zedillo, Fox, Calder\u00f3n, los beneficiados.<\/p>\n<p>Sexto. La protecci\u00f3n de muchos monopolios occidentales, contra las amenazas de nacionalizaciones, gracias a la transferencia a pa\u00edses del famoso Comecon, de acciones de \u201cempresas mixtas\u201d. Los prestanombres de las mineras y sider\u00fargicas mexicanos, en jauja.<\/p>\n<p>S\u00e9ptimo. La redoblada tendencia\u200e a la simulaci\u00f3n y a la colusi\u00f3n entre los dirigentes locales, responsables de la \u201cconducci\u00f3n\u201d econ\u00f3mica y las \u00e9lites de las clases dirigentes, siempre favorecidas con todas las medidas. La venta de garaje del Estado mexicano, a todo lo que daba.<\/p>\n<p>Octavo. La consolidaci\u00f3n de la influencia de las \u00e9lites sobre los parlamentos y congresos, medios de comunicaci\u00f3n y ambientes universitarios, con el objetivo de divulgar las doctrinas de las pol\u00edticas \u201cde acercamiento\u201d, abanderadas por ex nazis como Willy Brandt y aplaudidas por anticomunistas como Echeverr\u00eda y L\u00f3pez Portillo.<\/p>\n<p>Noveno. La extensi\u00f3n, en los pa\u00edses de Occidente, de las caracter\u00edsticas autoritarias de los reg\u00edmenes orientales, y de los peores rasgos del capitalismo depredador en los sistemas pol\u00edticos de Europa oriental.<\/p>\n<p>D\u00e9cimo. Los intercambios Este-Oeste, nunca apuntaron esencialmente a conjurar los riesgos de un cataclismo o de una guerra mundial o a la instauraci\u00f3n de la paz, sino a satisfacer los intereses particulares de las oligarqu\u00edas de ambos bloques.<\/p>\n<p>Del pensamiento \u00fanico, del mundo monocorde de Fukuyama y Huntington, s\u00f3lo qued\u00f3 el inter\u00e9s de la prevalencia del poder del dinero.\u200e De los elogios y las loas de nuestros \u201cintelecuales por cuales\u201d y loritos televisivos, s\u00f3lo qued\u00f3 la verg\u00fcenza que cobija la ignorancia.<\/p>\n<p>Me encuentro entre quienes creen firmemente que Fukuyama y Huntington fueron finalmente los autores de cabecera que influyeron en forma impresionante en los dogmas dislocados de bautistas renacidos que estuvieron a punto de acabar con el mundo, pero a base de necedades esquizoides.\u200e Bush II, a la punta de los descerebrados b\u00e9licos.<\/p>\n<p>Porque las perspectivas de una convergencia positiva han sido remotas, mientras que su evoluci\u00f3n negativa est\u00e1 garantizada, bajo la direcci\u00f3n de los detentadores virtuales del poder econ\u00f3mico, militar y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>El \u201cacercamiento\u201d estuvo dirigido a favorecer los infaustos\u00a0 intereses de unos cuantos grupos autoritarios y jer\u00e1rquicos, nunca a favor de los objetivos sociales fundamentales.<\/p>\n<p>De no haber sido por la infeliz aparici\u00f3n del poder trasnacional del narcotr\u00e1fico, en este momento nos comunicar\u00edamos\u00a0hablando en cualquier idioma que hubieran impuesto los l\u00edderes del \u201cdescongelamiento\u201d. Qui\u00e9n sabe qu\u00e9 hubiera sido lo mejor. El caso es que la historia no ha terminado.<\/p>\n<p>Uno de los principios m\u00e1s socorridos de <em>El Kybalion<\/em>, libro inici\u00e1tico atribuido a Hermes Trismegisto, sostiene desde hace miles de a\u00f1os, nadie sabe a ciencia cierta cu\u00e1ntos, que \u201cas\u00ed como es arriba, es abajo\u201d.<\/p>\n<p>Lo cual, aplicado a nuestro tema, quiere decir que la convergencia trasnacional entre los intereses de los grandes monopolios de todos los colores y signos, se da tambi\u00e9n al interior de los pa\u00edses. Los poderosos se unen por el pegamento del dinero, en cualquier latitud. En varios pa\u00edses el narco ha asumido las riendas. Su socio natural, son los grandes empresarios.<\/p>\n<p><strong><em>\u00cdndice Flam\u00edgero<\/em><\/strong>: Obvio que en todo estos <em>quasi<\/em> apocal\u00edpticos \u201cfines de la historia\u201d la Iglesia Cat\u00f3lica Apost\u00f3lica y Romana ha jugado un papel decisivo y, todav\u00eda m\u00e1s, decisorio. La muestra actual m\u00e1s palpable es la visita de Francisco a Cuba, donde el Santo Padre fue enlace entre gringos y cubanos para el restablecimiento de relaciones- ha llamado a \u201cno servir a las ideolog\u00edas\u201d en plena Plaza de la Revoluci\u00f3n de La Habana. \u00bfHabr\u00e1 que venerar, entonces, de nueva cuenta, al \u201cbecerro de oro\u201d?<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.indicepolitico.com\/\" target=\"_blank\"><em>www.indicepolitico.com<\/em><\/a><\/p>\n<p><em><a href=\"mailto:pacorodriguez@journalist.com\" target=\"_blank\">pacorodriguez@journalist.com<\/a><\/em><\/p>\n<p><em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/pacorodriguez\" target=\"_blank\">@pacorodriguez<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Francisco Rodr\u00edguez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nUn empleado de la direcci\u00f3n de Planeaci\u00f3n del tenebroso\u200e Departamento de Estado yanqui, Francis Fukuyama, tuvo la ocurrencia de imprimir en 1989 un libro de su autor\u00eda. 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