{"id":390335,"date":"2018-08-16T00:13:13","date_gmt":"2018-08-16T05:13:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=390335"},"modified":"2018-08-17T02:40:06","modified_gmt":"2018-08-17T07:40:06","slug":"chicles-joven","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=390335","title":{"rendered":"Chicles, joven"},"content":{"rendered":"<h2>Folclor urbano<\/h2>\n<h5>Salvador Estrada<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mascar chicle era mal visto en la sociedad de los cincuenta, era cosa de cabareteras y prostitutas que se ve\u00edan en las pel\u00edculas mexicanas de ese entonces.<\/p>\n<p>El chicle, que se extra\u00eda del \u00e1rbol chicozapote, oriundo de Yucat\u00e1n \u00a0y de Centroam\u00e9rica, era conocido por los mayas con el nombre de \u201csicte\u201d y luego los aztecas lo llamaron \u201ctzictli\u201d. Y los espa\u00f1oles lo nombraron chicle y desde entonces el chicle \u201clleg\u00f3 para mascarse\u201d, pero ahora ya es un producto sint\u00e9tico.<\/p>\n<p>Este producto se hizo popular cuando un norteamericano de apellido Adams se le ocurri\u00f3 \u00a0a\u00f1adirle endulzante. Y en la Segunda Guerra Mundial los soldados gringos lo empezaron a masticar para \u201cel nervio y el mal sabor de boca\u201d, Y repart\u00edan chicles en tableta por todos lados donde pasaban.<\/p>\n<p>Alrededor del mundo el chicle es conocido y masticado, pero en Singapur est\u00e1 prohibido y quien comercie con \u00e9l puede ir a la c\u00e1rcel, porque sectores de la poblaci\u00f3n se quejaban de la \u201csuciedad que causaban en suelos de calles y edificios\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en la Ciudad de M\u00e9xico ya encontraron la forma de que los paseantes del Centro Hist\u00f3rico \u201cno ensucien el piso. El gobierno capitalino ech\u00f3 andar el mecanismo \u201cde protecci\u00f3n\u201d al colocar en la calle de Madero recipientes para los chicles, a fin de que no sean tirados al suelo.<\/p>\n<p>Estos recipientes permitir\u00e1n acumular los chicles y con ellos, seg\u00fan dijeron, \u201cfabricar botes de basura\u201d lo cual permitir\u00e1 \u00a0\u201cmatar dos p\u00e1jaros de un tiro\u201d. En el Centro Hist\u00f3rico no se ven cestos ni tambos para depositar los desperdicios y la Ciudad de los Palacios requiere de ellos.<\/p>\n<p>Lo recipientes a\u00fan no tienen un nombre, pero se les puede decir \u201ccestochicl\u00e9\u201d, con acento, para que suene cach\u00e9, o bien, un anglicismo \u201cchicle\u2019s box\u201d.<\/p>\n<p>Bueno, el nombre es lo de menos, el contenido y el contenedor es lo que vale. Lo importante es no escupir el chicle al suelo, porque quitar esas \u201cmanchas negras que le salen al piso\u201d cuesta diez pesos cada una y la avenida beige de Madero tiene pegados cientos o quiz\u00e1 miles, seg\u00fan \u00a0c\u00e1lculos de los expertos que idearon el remedio para \u201cno manchar el piso\u201d.<\/p>\n<p>Los primeros chicles que se conocieron\u00a0en la capital eran los Adams y \u00a0los Canels, de menta y yerbabuena, dos pastillas por veinte centavos. Y apareci\u00f3 el \u201cchicle bomba\u201d, una tableta rosa que al masticarse y \u00a0colocarse en el centro de la lengua \u00a0se soplaba y se inflaba como globo hasta que \u201ctronaba\u201d y se pegaba alrededor de la boca. Era la moda para los chiquillos de ese entonces.<\/p>\n<p>Y como pegador el chicle ya tiene \u201cfama\u201d. Se dicen \u201cmentiras piadosas\u201d en espera de ser cre\u00eddas y se dice \u201ca ver si es chicle y pega\u201d. O cuando ligas,\u00a0\u201cya peg\u00f3 su chicle\u201d.<\/p>\n<p>Actualmente, hay chicles de diversas marcas y precios y sabores.\u00a0Se venden en todas partes, pero en el Metro hay ofertas de \u00a0chicles, En los vagones se venden cajitas con veinte pastillas por diez pesos. Y se escucha a sus pregoneros: \u201cchicles, joven, \u201cpara ese mal olor de boca, le vale diez, lleve sus chicles, diez pesos le vale\u201d.<\/p>\n<p><em><a href=\"mailto:chavasec@yahoo.com.mx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">chavasec@yahoo.com.mx<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Salvador Estrada<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[41601],"tags":[41599,43674,41600],"class_list":["post-390335","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-salvador-estrada-opinion","tag-folclor-urbano","tag-opinion","tag-salvador-estrada"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390335","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=390335"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/390335\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=390335"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=390335"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=390335"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}