{"id":428488,"date":"2019-05-22T00:03:38","date_gmt":"2019-05-22T05:03:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=428488"},"modified":"2019-05-22T06:31:18","modified_gmt":"2019-05-22T11:31:18","slug":"ganar-el-juego-de-tronos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=428488","title":{"rendered":"Ganar el <em>Juego de Tronos<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>La b\u00fasqueda de R.R. Martin con esta historia es romper con el cl\u00e1sico paradigma del g\u00e9nero, de que el bien siempre debe triunfar sobre el mal y que la tragedia es, en realidad, fortuna disfrazada, lo cual s\u00f3lo anula las consecuencias reales de las cat\u00e1strofes<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_428540\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=428540\" rel=\"attachment wp-att-428540\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-428540\" class=\"size-large wp-image-428540\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/filosofia-millennial-22-460x307.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"307\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/filosofia-millennial-22-460x307.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/filosofia-millennial-22-240x160.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/filosofia-millennial-22.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-428540\" class=\"wp-caption-text\">En cuanto a sus paralelos hist\u00f3ricos, el asunto fundamental es el modo en que la serie discute la legitimidad de la herencia del trono con base en las nociones que alguna vez rigieron las monarqu\u00edas europeas. No basta con ser quien m\u00e1s se lo merece, de hecho, no importa ser quien m\u00e1s se lo merezca (por eso la meritocracia es la principal cr\u00edtica a la monarqu\u00eda); se trata de ser un aspirante leg\u00edtimo al trono.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Debo decir que no fui el mayor de los aficionados a <em>Game of Thrones<\/em>, de hecho, es hasta reci\u00e9n esta \u00faltima temporada que empec\u00e9 a seguir con rigor la trama de esta serie, intrigado por saber c\u00f3mo terminar\u00eda esta historia tan bien reputada. No se me escapa la relevancia de la serie, la calidad de su trama y el valor de su producci\u00f3n. El impacto de algunos de sus momentos y personajes en la cultura popular es innegable; como la Boda Roja, la muerte de Hodor, la amenaza que implicaron los White Walkers o, ahora, las haza\u00f1as de Arya, la muerte de Daenerys y el triunfo de los Stark.<\/p>\n<p>Con todo, el final de la serie me intriga lo suficiente como para tratar de explicar por qu\u00e9 fue el que fue. Mi comprensi\u00f3n es limitada, en tanto que no conozco todos los detalles de la serie pero, por lo mismo, puede resultar m\u00e1s objetiva pues no trato de favorecer a ning\u00fan personaje en espec\u00edfico; por otro lado, el mensaje fundamental que ha dado la serie con su final es suficientemente claro como para poder reflexionar sobre \u00e9l al margen de estas limitaciones. As\u00ed, siguiendo a R.R. Martin, creador de esta historia, hay tres criterios que hicieron a esta serie lo que fue: su propuesta ante el g\u00e9nero literario fant\u00e1stico, su relaci\u00f3n con los paralelos hist\u00f3ricos que tiene <em>Game of Thrones<\/em> y su relaci\u00f3n con la mitolog\u00eda n\u00f3rdica.<\/p>\n<p>Los libros que sustentan esta serie son una deconstrucci\u00f3n del g\u00e9nero de fantas\u00eda como sol\u00eda entenderse. La b\u00fasqueda de R.R. Martin con esta historia es romper con el cl\u00e1sico paradigma del g\u00e9nero de que el bien siempre debe triunfar sobre el mal y que la tragedia es, en realidad, fortuna disfrazada, lo cual s\u00f3lo anula las consecuencias reales de las cat\u00e1strofes pues, si en realidad son un bien que necesitaba de una tragedia para aparecer, en realidad los problemas nunca son problemas y sus consecuencias no son reales. Pierden consistencia,\u00a0 relevancia, pues todo queda subsumido a una romantizaci\u00f3n del dolor o una reinvenci\u00f3n del mismo, que puede ser enga\u00f1osa y s\u00f3lo paliativa. Desde este punto de vista es claro por qu\u00e9 Daenerys deb\u00eda morir y por qu\u00e9 la tiran\u00eda que estaba materializando deb\u00eda tener consecuencias, porque as\u00ed es en la vida real, las tiran\u00edas eventualmente acaban y rara vez lo hacen por las buenas.<\/p>\n<p>En cuanto a sus paralelos hist\u00f3ricos, el asunto fundamental es el modo en que la serie discute la legitimidad de la herencia del trono con base en las nociones que alguna vez rigieron las monarqu\u00edas europeas. No basta con ser quien m\u00e1s se lo merece, de hecho, no importa ser quien m\u00e1s se lo merezca (por eso la meritocracia es la principal cr\u00edtica a la monarqu\u00eda); se trata de ser un aspirante leg\u00edtimo al trono. Ya por el origen biol\u00f3gico (es decir, la genealog\u00eda), ya por mandato divino o naturaleza divina (de ah\u00ed la importancia, por ejemplo, de las profec\u00edas a lo largo de la serie), ya por la legitimidad otorgada por el pueblo. Desde este punto de vista, Bran es el \u00fanico capaz de unir las tres cualidades pues desde su genealog\u00eda, como Stark, puede aspirar al trono, desde su \u201cdivinidad\u201d la legitimidad le viene por su naturaleza premonitoria y su conexi\u00f3n con el cuervo de tres ojos y desde el pueblo, que en los momentos finales de la serie est\u00e1 representado por el consejo de se\u00f1ores que lo elige, su falta de ambici\u00f3n, su desinter\u00e9s por ser rey, lo convierten en la mejor opci\u00f3n para no repetir las tiran\u00edas que se hab\u00edan sucedido en el Trono de Hierro.<\/p>\n<p>Finalmente, el modo en que la serie recoge nociones fundamentales de la mitolog\u00eda n\u00f3rdica resulta magistral, digno de libros y libros, que por ah\u00ed se pueden encontrar, que explican los paralelos de los personajes con diferentes dioses de la creencia n\u00f3rdica antigua. En t\u00e9rminos generales basta con decir que, al igual que estos mitos, la serie moldea ciertas nociones de valent\u00eda, de honor, de lo correcto, de la tiran\u00eda misma, del poder, de la lucha por el poder, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En particular la \u00faltima temporada de la serie puede leerse a la par del fin del mundo n\u00f3rdico; haciendo un paralelo entre la Gran Guerra y la \u00daltima Guerra con una especie de Ragnar\u00f6k de los Siete Reinos. Ragnar\u00f6k, tal como en los c\u00f3mics de Marvel y en la reciente pel\u00edcula de Thor, es la batalla del fin del mundo que ocasionar\u00e1 la destrucci\u00f3n de casi todo lo que existe en el universo. La batalla final en la que los mismos dioses alcanzan el honor de morir guerreando trae consigo un caos que arrasa con el orden tal y como lo conocemos para dar paso al nuevo orden, al de los dioses j\u00f3venes y el de la nueva generaci\u00f3n. Destino que, en el imaginario n\u00f3rdico, los propios dioses conocen bien y que, al tiempo, saben que son incapaces de detener. Desde aqu\u00ed, entonces, queda claro porque el mundo queda en manos de los Stark en diferentes frentes pues ser\u00e1n ellos los encargados de construir un nuevo mundo que deje atr\u00e1s los errores y atrocidades de los \u201cantiguos dioses\u201d, es decir, los anteriores gobernantes.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la octava temporada s\u00f3lo amarra estos tres hilos conductores que componen la genialidad de <em>Game of Thrones<\/em>, otro nivel de an\u00e1lisis es si lo hacen bien o mal, lo cual depende de la apreciaci\u00f3n que cada quien tenga sobre la serie o incluso sobre los shows televisivos. Por ahora yo s\u00f3lo puedo decir c\u00f3mo lo han hecho y por qu\u00e9 para mostrar cu\u00e1l ha sido el mensaje final de la serie: de las nuevas generaciones depende acabar con los tiranos (y esto incluye a los tiranos erigidos por ellos mismos).<\/p>\n<p>Dicho as\u00ed, la idea resulta muy vaga y hasta un tanto vac\u00eda pues es muy complicado, si no imposible, desde una objetividad inhumana, decidir qui\u00e9n es un tirano y por qu\u00e9. Claro, hay indicios claros y objetivos que pueden determinarlo pero estos s\u00f3lo se presentan en situaciones tan alarmantes que la presencia de un verdadero tirano no se puede ocultar ni negar. Me preocupo, m\u00e1s bien, por los tiranos relativos, por esas narrativas, propias de la pol\u00edtica contempor\u00e1nea, seg\u00fan las cuales la historia se divide en buenos y malos y seg\u00fan las cuales los que siguen tal o cual idea o principio son dignos de consideraci\u00f3n mientras otros no.<\/p>\n<p>Mi manera de atacar el dilema es la siguiente: de las nuevas generaciones depende acabar con la tiran\u00eda misma. No se trata de se\u00f1alar a uno u otro personaje como un tirano (salvo los casos en los que la tiran\u00eda es evidente, insisto) sino se\u00f1alar como el problema a las narrativas que pintan el mundo como blanco o negro. Los juicios tajantes llevan a acciones tajantes y, por tanto, desconsideradas. La \u00fanica manera de romper con acciones burdas e inmediatas que no corrijan de fondo el camino de nuestra realidad social es la consideraci\u00f3n, la comprensi\u00f3n, en una palabra: el humanismo. La capacidad de ejercitar nuestro aparato cr\u00edtico, nuestra capacidad de evaluar negativamente las acciones de aquellos con quienes simpatizamos cuando se equivocan y el compromiso de juzgar a aquellos con quienes no simpatizamos con la mejor de nuestras objetividades y el m\u00e1s abierto de nuestros corazones y mentes.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, entonces, la ganadora del verdadero <em>Juego de Tronos<\/em> debe ser, tal como sucede en la serie, la nueva generaci\u00f3n: una con capacidad cr\u00edtica, que se cultiva, que se critica, que pone en tela de juicio su propia opini\u00f3n y que se preocupa por alimentar las opiniones de otros por medio del di\u00e1logo y de una articulaci\u00f3n adecuada de sus convicciones. El verdadero <em>Juego de Tronos<\/em> se gana en equipo, con humanos humanistas. \u00bfUsted lector, es capaz de ganar el <em>Game of Thrones<\/em>?<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDebo decir que no fui el mayor de los aficionados a Game of Thrones, de hecho, es hasta reci\u00e9n esta \u00faltima temporada que empec\u00e9 a seguir con rigor la trama de esta serie, intrigado por saber c\u00f3mo terminar\u00eda esta historia tan bien reputada. No se me escapa la relevancia de la serie, la calidad de su trama y el valor de su producci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":428540,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-428488","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/428488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=428488"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/428488\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/428540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=428488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=428488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=428488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}