{"id":431287,"date":"2019-06-12T00:03:57","date_gmt":"2019-06-12T05:03:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=431287"},"modified":"2019-06-13T01:59:44","modified_gmt":"2019-06-13T06:59:44","slug":"la-pesadilla-de-aristoteles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=431287","title":{"rendered":"La pesadilla\u00a0 de Arist\u00f3teles"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Me es inevitable preguntarme por el mundo que le estamos dejando al <\/em>centennial<em> y me pegunto c\u00f3mo ser\u00e1 la realidad cuando nosotros <\/em>millennials<em> nos hagamos cargo de gobernarlo<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=431348\" rel=\"attachment wp-att-431348\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-431348\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/millennial-12.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, mientras hac\u00edamos una de esas peculiares limpiezas hogare\u00f1as para deshacernos de libros o documentos ya inservibles, encontr\u00e9 la tesis de licenciatura de mi madre. Me sorprendi\u00f3 que la tesis abre con una frase de Josefine von Knorr que reza: \u201clas iniciativas de la juventud valen tanto como la experiencia de los viejos\u201d. Incr\u00e9dulo, le pregunt\u00e9 a mi madre por esa frase, pues me parec\u00eda disonante con una mujer que siempre me exigi\u00f3 madurar y ser m\u00e1s disciplinado y ordenando; s\u00f3lo sonr\u00edo. Hoy que no la tengo lo entiendo: sus exigencias part\u00edan del reconocimiento de s\u00ed misma en m\u00ed, de ese fulgor de rebeld\u00eda e idealismo que me hac\u00edan quererme comer al mundo. Ella me entend\u00eda, s\u00f3lo quer\u00eda advertirme lo que me esperaba si segu\u00eda aquellos impulsos. Tuvo raz\u00f3n en parte pero, al final, no se experimenta en cabeza ajena.<\/p>\n<p>Por esos mismos d\u00edas yo estudiaba ya la carrera de filosof\u00eda y, como buen infante que daba sus primeros pasos en el mundo intelectual y acad\u00e9mico, me cre\u00eda buena parte de lo que mis profesores me ense\u00f1aban, los admiraba y segu\u00eda sin muchos reparos pero, m\u00e1s que a ellos, le cre\u00eda todo a mis verdaderos formadores, los grandes fil\u00f3sofos. Fue as\u00ed como le cre\u00ed a Arist\u00f3teles aquella frase de su <em>\u00c9tica Nicomaquea<\/em>, que sostiene que los j\u00f3venes no son los oyentes ideales de la pol\u00edtica porque, seg\u00fan el de Estagira, se dejan llevar por sus pasiones y son demasiado inexpertos como para comprender en su justa dimensi\u00f3n las cuestiones pol\u00edticas. Aunque recuerdo claramente que esa frase siempre me hizo ruido, eventualmente la asum\u00ed y dej\u00e9 de cuestionarla.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda del mundo si los j\u00f3venes tal como son hoy tuvieran que hacerse cargo de su organizaci\u00f3n social y pol\u00edtica? Dicho de modo m\u00e1s sugerente, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si la peor pesadilla de Arist\u00f3teles en t\u00e9rminos pol\u00edticos fuera el caso? <em>The Society<\/em> trata de plantear esta pregunta y dar una respuesta a ella, no sin antes caer en los conocidos vericuetos del drama televisivo y el drama juvenil, claro est\u00e1. El argumento de la serie sigue a un grupo de j\u00f3venes de preparatoria que, por causas misteriosas, vuelven a su peque\u00f1a ciudad tras una excursi\u00f3n trunca s\u00f3lo para darse cuenta que no hay nadie m\u00e1s que ellos; es decir, que todos los adultos y ni\u00f1os, que sus hermanos, padres, abuelos profesores y dem\u00e1s cohabitantes, han desaparecido, dej\u00e1ndolos con la responsabilidad de organizarse para subsistir y esclarecer lo sucedido.<\/p>\n<p>El camino narrativo que elige la serie es sugerente bajo dos recursos: primero, por el paralelo que hace con <em>El flautista de Hammelin<\/em>, la famosa historia del siglo XIII en ocasiones atribuida a los hermanos Grimm y, segundo, por la recreaci\u00f3n de la historia de las civilizaciones que dibuja a trav\u00e9s de la recomposici\u00f3n de la sociedad a partir de los adolescentes. De este modo, la serie resulta un interesante laboratorio conceptual para ver en acci\u00f3n una situaci\u00f3n como la que plantea; de ella, llama mi atenci\u00f3n en particular el paralelo con la leyenda alemana. La historia cuenta que el pueblo de Hammelin padec\u00eda de una plaga de ratas y que el flautista, un extranjero, se ofreci\u00f3 a acabar con ella, lo hizo tocando su flauta llevando a los roedores, atra\u00eddos por la m\u00fasica, al r\u00edo para que se ahogaran. Tras el servicio el pueblo se neg\u00f3 a pagarle al misterioso personaje y \u00e9l, en represalia, volvi\u00f3 a tocar su flauta pero, en esta ocasi\u00f3n, los ni\u00f1os fueron quienes siguieron su melod\u00eda. Algunas versiones dicen que los llev\u00f3 al r\u00edo para que murieran, otras, que los llev\u00f3 a una tierra paradisiaca y unas m\u00e1s, que los devolvi\u00f3 despu\u00e9s de que el pueblo le pagara arrepentido. La historia, a veces reportada como ficci\u00f3n, a veces como fidedigna, deja en claro una idea: los errores de los viejos ser\u00e1n pagados por los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>A menudo se confunde al <em>millennial<\/em> con el <em>centennial<\/em>. No hay nada m\u00e1s gracioso que ver a un<em> millennial<\/em> burl\u00e1ndose de un <em>centennial, <\/em>diciendo \u201cqu\u00e9 est\u00fapidos son los<em> millennials<\/em>\u201d (creyendo que ser <em>millennial<\/em> es una situaci\u00f3n equiparable a formar parte de una moda o tribu urbana, o bien, creyendo que el centennial es <em>millennial<\/em>). Entiendo por <em>millennial<\/em> a todo aquel que, como dice el t\u00e9rmino, creci\u00f3 durante el inicio del nuevo milenio, es decir, todo aqu\u00e9l que vivi\u00f3 su infancia, adolescencia o adultez temprana a partir del a\u00f1o 2000. El <em>centennial<\/em> o generaci\u00f3n Z, por su parte, es el hoy menor de edad, el que naci\u00f3 en un mundo con Facebook, Twitter y Spotify, que ya no sabe lo que era un floppy disc o que no tuvo que escuchar un CD en su vida.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes de hoy son, en realidad, <em>centennials<\/em> que apenas rozan la mayor\u00eda de edad y que, por tanto, no tienen participaci\u00f3n pol\u00edtica a\u00fan. Y claro, resulta sencillo y abusivo burlarse de ellos, porque son j\u00f3venes, porque cometen errores y porque es el modo en que queremos reaccionar al hecho de entender que no los entendemos, que ya nos son ajenos en muchos niveles a nosotros los <em>millennials<\/em> que \u00e9ramos la generaci\u00f3n nueva. El <em>millennial<\/em> se aproxima a los 30 y alcanza, en una valoraci\u00f3n de amplio espectro, a individuos que rozan los 40 a\u00f1os de edad. Con una soberbia socarrona, se burla del <em>centennial<\/em> a sus 15 a 20 a\u00f1os pero, eso s\u00ed, se queja del <em>baby boomer,<\/em> los hijos de la posguerra que hoy rondan ya los 60 a 70 a\u00f1os, y, en especial, se queja del mundo que nos est\u00e1n dejando.<\/p>\n<p>Como buen <em>millennial,<\/em> yo tambi\u00e9n lo he pensado: no puedo aspirar a tener una pensi\u00f3n para el retiro, mi seguro de gastos m\u00e9dicos se encarecer\u00e1 y me ser\u00e1 impagable, parece imposible hacerse de un bien inmueble, los trabajos son cada vez menos, peor pagados y el crecimiento laboral m\u00e1s limitado; los recursos naturales se acaban, apenas podemos so\u00f1ar con tener agua en unos a\u00f1os, la calidad del aire es deplorable, las deforestaciones y la explotaci\u00f3n de animales es cosa de todos los d\u00edas. Y ah\u00ed es donde el <em>baby boomer <\/em>resulta se\u00f1alado y criticado por el mundo que nos hereda y, no me malentiendan, con justa raz\u00f3n, sin embargo, me es inevitable preguntarme por el mundo que le estamos dejando al centennial y me pegunto c\u00f3mo ser\u00e1 la realidad cuando nosotros <em>millennials<\/em> nos hagamos cargo de gobernarlo.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed Arist\u00f3teles tiene raz\u00f3n, quiz\u00e1 el <em>centennial<\/em> es todav\u00eda muy joven para entender en su plena dimensi\u00f3n el mundo que le estamos dejando, pero me queda claro que el <em>millennial<\/em> ya debe saberlo y debe irse haciendo cargo del ejercicio de sus facultades pol\u00edticas para plasmar su visi\u00f3n del mundo. Y ah\u00ed Arist\u00f3teles se equivoca, no es tan simple como asumir que el joven es incapaz de escuchar y ejercer la pol\u00edtica con madurez pues no deja de ser el efecto de las generaciones anteriores; el <em>millennial<\/em> es tan inepto para la tarea pol\u00edtica que se abre a su futuro en la medida en la que el <em>baby boomer <\/em>lo ha formado apto para hacerse cargo de ella (desde el mundo que le deja hasta lo mucho o poco que escuch\u00f3 sus necesidades y las facultades o miedos pol\u00edticos que le hered\u00f3) y, en el mismo sentido, el <em>centennial<\/em> ser\u00e1 tan inepto, y criticable y risible, como el ejemplo que nosotros <em>millennials<\/em> le demos.<\/p>\n<p>Para que no tenga que ser como en Hammelin y nuestro futuro no se ahogue en un r\u00edo de tragedias debemos preocuparnos no s\u00f3lo por nosotros y por lo que nos heredaron sino tambi\u00e9n por fomentar las cualidades de las que carecemos o carecimos en quienes ser\u00e1n los encargados de apoyarnos en nuestra vejez. Esa desconsideraci\u00f3n es la m\u00e1s reprobable de todas las que se le podr\u00edan achacar al <em>baby boomer<\/em>, lo poco que se sent\u00f3 a preguntarse por el futuro del <em>millennial<\/em>, no cometamos el mismo error, ya estamos grandecitos aunque todav\u00eda seamos j\u00f3venes; bien podemos combinar la iniciativa juvenil y la experiencia temprana, que opon\u00eda Von Knorr, para dar identidad a la generaci\u00f3n que somos. La historia nos recordar\u00e1 por lo que hagamos de ahora en adelante: \u00bfqui\u00e9n ser\u00e1 el <em>millennial <\/em>en 100 a\u00f1os? \u00bfqui\u00e9nes queremos ser? Demostremos el error de Arist\u00f3teles, no seamos su pesadilla.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nHace algunos a\u00f1os, mientras hac\u00edamos una de esas peculiares limpiezas hogare\u00f1as para deshacernos de libros o documentos ya inservibles, encontr\u00e9 la tesis de licenciatura de mi madre. Me sorprendi\u00f3 que la tesis abre con una frase de Josefine von Knorr que reza: \u201clas iniciativas de la juventud valen tanto como la experiencia de los viejos\u201d. Incr\u00e9dulo, le pregunt\u00e9 a mi madre por esa frase, pues me parec\u00eda disonante con una mujer que siempre me exigi\u00f3 madurar y ser m\u00e1s disciplinado y ordenando; s\u00f3lo sonr\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":431348,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-431287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/431287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=431287"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/431287\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/431348"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=431287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=431287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=431287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}