{"id":432111,"date":"2019-06-19T00:04:49","date_gmt":"2019-06-19T05:04:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=432111"},"modified":"2019-06-19T08:58:18","modified_gmt":"2019-06-19T13:58:18","slug":"no-tenga-pena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=432111","title":{"rendered":"No tenga pena"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>Para m\u00ed no hay manera de tener una visi\u00f3n fr\u00eda de Guatemala y El Salvador, hay, m\u00e1s bien, la claridad que regala la distancia y la disposici\u00f3n que s\u00f3lo el amor fomenta<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_432178\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=432178\" rel=\"attachment wp-att-432178\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-432178\" class=\"size-large wp-image-432178\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/filosofia-millennial-1-1.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-432178\" class=\"wp-caption-text\">Lago de Coatepeque, Santa Ana, El Salvador.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una de las l\u00edneas de esta columna que hasta ahora no hab\u00eda podido explorar, es la relativa a los viajes. Parecen ser parte fundamental de la vida del <em>millennial<\/em> contempor\u00e1neo: quiz\u00e1 por esa actitud de \u201cs\u00f3lo se vive una vez\u201d que le acompa\u00f1a a donde sea o porque cada vez se vuelven m\u00e1s accesibles los cr\u00e9ditos, hospedajes, vuelos, etc\u00e9tera para salir de nuestras ciudades de origen; el caso es que muchos <em>millennials<\/em> prefieren ahorrar por mucho tiempo para emprender el viaje so\u00f1ado que, por ejemplo, gastar en una casa o un autom\u00f3vil.<\/p>\n<p>Con ese contexto de fondo debo decir que mi situaci\u00f3n ha sido afortunada, he podido conocer varios rincones del mundo en el que vivimos y debo decir que todos ellos me han ayudado a construir una noci\u00f3n mucho m\u00e1s acabada de mi pa\u00eds, romper con muchos prejuicios y aprender que no porque las cosas se hagan de manera distinta a como yo las har\u00eda en mi lugar de origen, \u00e9stas est\u00e1n mal hechas ni, necesariamente, mejor hechas.<\/p>\n<p>Dos pa\u00edses que han sido fundamentales para m\u00ed en estas oportunidades de vida que he tenido son El Salvador y Guatemala. Ambos, lamentablemente, suelen ser se\u00f1alados por sus graves situaciones de seguridad, o bien, por las alarmantes necesidades que se suscitan dentro de sus fronteras pues, claro, es f\u00e1cil ver la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio. Para m\u00ed ambos pa\u00edses son el origen m\u00e1s remoto de mi genealog\u00eda que puedo rastrear: mi abuelo fue un inmigrante salvadore\u00f1o que por diferencias con su familia, y un irrenunciable orgullo que todav\u00eda corre por las venas de los Aquino, decidi\u00f3 cruzar fronteras e irse a vivir a Guatemala. All\u00e1 naci\u00f3 mi pap\u00e1 quien con menos de 15 a\u00f1os migr\u00f3 a M\u00e9xico y, con base en trabajo y esfuerzos inimaginables para m\u00ed, consigui\u00f3 forjarse un futuro, una familia y un matrimonio inmejorables.<\/p>\n<p>Mi viejo, como yo le llamo s\u00f3lo por el placer de verlo molestarse levemente, cuenta con mucho sentimiento las necesidades de las que ven\u00eda: una familia numerosa que apenas pod\u00eda sacar adelante a siete hijos de los cuales \u00e9l fue el sexto. Recuerda en particular dos cosas de su llegada: primero, que tra\u00eda una maleta hecha de un material parecido al cart\u00f3n que, en alg\u00fan momento, alg\u00fan trabajador del aeropuerto en la Ciudad de M\u00e9xico avent\u00f3 y azot\u00f3 contra una de las bandas del lugar; Hugo, a sus tiernos catorce a\u00f1os le dijo: \u201cno tenga pena\u201d, que es el modo en que los guatemaltecos dicen el \u201cno se preocupe\u201d, \u201cno hay problema\u201d o \u201cno pasa nada\u201d de los formalismos mexicanos. Su situaci\u00f3n en M\u00e9xico no se compara con lo que viven muchos otros migrantes, dado que \u00e9l ten\u00eda qui\u00e9n lo esperara: su t\u00edo Ra\u00fal, un guatemalteco de origen, luchador social y obrero que hab\u00eda sido asilado por el gobierno mexicano frente al gobierno guatemalteco de los a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p>As\u00ed, para m\u00ed no hay manera de tener una visi\u00f3n fr\u00eda de Guatemala y El Salvador, hay, m\u00e1s bien, la claridad que regala la distancia y la disposici\u00f3n que s\u00f3lo el amor fomenta. La capacidad de juzgar como mi casa lugares que no son mi pa\u00eds de nacimiento pero con los que guardo una estrecha relaci\u00f3n vital e identitaria. El Salvador se ha convertido en el hogar de otra c\u00e9lula de mi familia, una muy querida. En mis visitas a aqu\u00e9l pa\u00eds he atestiguado sus inigualables sabores, su delicioso clima caluroso, pero no h\u00famedo, sus bell\u00edsimos lagos, sus riqu\u00edsimas costas llenas de mariscos y peces, sus lindos cerros que regalan una vista panor\u00e1mica que se antoja divina, pero he visto tambi\u00e9n la necesidad, el abandono de sus espacios civiles y sociales, un centro de la ciudad al que la gente le ha perdido la fe. He conocido a sus personas que tienen, todos, historias cercanas a los infames grupos criminales que dominan muchas de sus zonas pero que, con una rebeld\u00eda vital, se atreven a seguir amando, a seguir construyendo un futuro, a seguir compartiendo un mensaje y a seguir construyendo un mundo mejor.<\/p>\n<p>Con Guatemala, por el otro lado, tengo una deuda. No conozco a fondo sus pintorescos escenarios naturales y me reprocho no conocer mejor su envidiable herencia maya. Conozco su ciudad y la emblem\u00e1tica arquitectura de la Antigua Guatemala; el brillo cegador de su jade que, sin esa propiedad f\u00edsica espec\u00edfica, es capaz de deslumbrar a cualquiera que lo vea; mismo jade que tantas veces fue la misi\u00f3n m\u00e1s celosa de mi padre en sus visitas a su pa\u00eds, pues le parec\u00eda imposible no llevarle un detalle con aquella amorosa piedra a su amada esposa. Conozco el insustituible sabor de sus mangos verdes con pepita y lim\u00f3n, de sus hamburguesas con huevo frito, de sus tostadas, de su guacamol, de sus mixtas, su glorioso revolcado, sus cuasi m\u00edsticas hilachas, sus inigualables champurradas, su delicioso atol con granos de ma\u00edz dulce y muchas, muchas inexpresables artesan\u00edas gastron\u00f3micas que le dan vida a una parte de mi alma. Conozco sobre todo el valor de su gente, dispuesta a la acci\u00f3n pol\u00edtica de una manera admirable, de un modo que muchas veces he encontrado carente en mi propio pa\u00eds; la familiaridad con la que la gente a\u00fan se preocupa por su entorno social, por sus vecinos, su gente; el modo en que se atreven a exigir cuando es necesario (para muestra sus recientes cambios pol\u00edticos), pero tambi\u00e9n conozco ese miedo que se respira en su ciudad pero del que rara vez se habla a fondo, esa inseguridad personal que la gente exhibe y que muchas veces me he preguntado si es m\u00e1s bien autoinducida que real. Admiro el modo en que da un lugar privilegiado a sus ind\u00edgenas, aunque siga padeciendo de un muy latinoamericano clasismo, y el modo en que se enorgullece de las artes que cultivan y que s\u00f3lo ellos producen: sus tejidos, sus figuras.<\/p>\n<p>Cosa aparte es hablar de las procesiones: un reto para la fe religiosa hasta del m\u00e1s ateo. Una manera exclusiva de rendir honores a la Semana Santa, reproduciendo con un fervor muy literal la Pasi\u00f3n de Cristo. Yo, que no soy el m\u00e1s creyente de los hombres, me he conmovido hasta las l\u00e1grimas con la fe expresada por chicos y grandes en la entrega del propio f\u00edsico a tareas exigentes y, en algunos casos, incluso da\u00f1inas para el propio cuerpo. Si ha de resumirse esta festividad en una sola palabra esta ser\u00eda sacrificio. Se sacrifican las plantas de los pies, el hombro para cargar las figuras de los santos, la espalda con azotes simb\u00f3licos (y a veces m\u00e1s que simb\u00f3licos); se sacrifican hasta las alfombras dibujadas en todo el circuito de las procesiones con aserr\u00edn pintado y que la gente empieza a poner desde d\u00edas antes a la Semana Santa.Y ah\u00ed es donde mi pap\u00e1 es todo un guatemalteco, un tipo capaz de ofrecer lo que sea necesario por salir adelante y ayudar a su familia a salir adelante. Mi pap\u00e1 muchas veces aguant\u00f3 el hambre, la soledad, las tristezas, el dolor, la necesidad y muchas cosas m\u00e1s con la sola esperanza de ser feliz. Y creo que lo fue con su esposa y creo que a\u00fan hoy logra arrebatarle momentos de felicidad a una vida que lo hab\u00eda determinado como una causa improbable en sus inicios. \u00a1Qu\u00e9 rebeld\u00eda, qu\u00e9 punk! A veces, debo reconocer, soy un tipo fastidioso que no para de pensar y analizar a todos y a todo y eso incluye a mi propio padre y su actuar: su tarea como padre, que si pudo ser mejor, que si pudo ser peor, que si le falt\u00f3 esto, que si le falt\u00f3 aquello. Es todo para m\u00ed experimento racional. A veces me preocupa no ser suficientemente claro para decir que nunca pensar\u00e9 que mi padre no es un buen padre, es el mejor padre que pudo ser seg\u00fan sus circunstancias y eso es m\u00e1s de lo que muchos hombres ser\u00e1n en su vida. Cuando uno de mis an\u00e1lisis se desarrolla en una cr\u00edtica que deja a mi padre sintiendo remordimiento, por lo que pudo hacer distinto, lo \u00fanico que quisiera decir es: \u201cno tenga pena, viejo, yo le debo m\u00e1s a usted de lo que un d\u00eda podr\u00e9 pagarle\u201d.<\/p>\n<p>Feliz D\u00eda del Padre a todos aquellos hombres que asumen su tarea con valor y dispuestos a comprender lo que es el sacrificio. Felicidades a mi chap\u00edn favorito.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nUna de las l\u00edneas de esta columna que hasta ahora no hab\u00eda podido explorar, es la relativa a los viajes. Parecen ser parte fundamental de la vida del <em>millennial<\/em> contempor\u00e1neo: quiz\u00e1 por esa actitud de \u201cs\u00f3lo se vive una vez\u201d que le acompa\u00f1a a donde sea o porque cada vez se vuelven m\u00e1s accesibles los cr\u00e9ditos, hospedajes, vuelos, etc\u00e9tera para salir de nuestras ciudades de origen; el caso es que muchos <em>millennials<\/em> prefieren ahorrar por mucho tiempo para emprender el viaje so\u00f1ado que, por ejemplo, gastar en una casa o un autom\u00f3vil.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":432178,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[84402,86202,43674],"class_list":["post-432111","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennia","tag-l-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/432111","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=432111"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/432111\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/432178"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=432111"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=432111"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=432111"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}