{"id":435622,"date":"2019-07-17T00:14:02","date_gmt":"2019-07-17T05:14:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=435622"},"modified":"2019-07-18T03:46:14","modified_gmt":"2019-07-18T08:46:14","slug":"reves-oscuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=435622","title":{"rendered":"Rev\u00e9s oscuro"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cStranger Things\u201d se ha convertido en una de las series m\u00e1s importantes y populares de nuestros d\u00edas (en el fin de semana de estreno de su reciente temporada rompi\u00f3 records de audiencia en Netflix al ser vista por poco m\u00e1s de 42 millones de personas de las que s\u00f3lo 18 millones terminaron de ver la temporada en ese mismo lapso)<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_435638\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=435638\" rel=\"attachment wp-att-435638\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-435638\" class=\"size-large wp-image-435638\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/filosofia-millennial-18-460x230.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/filosofia-millennial-18-460x230.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/filosofia-millennial-18-240x120.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/filosofia-millennial-18.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-435638\" class=\"wp-caption-text\">El complejo lenguaje visual desarrollado en este proyecto por los hermanos Duffer, plagado de referencias y recursos a cl\u00e1sicos del terror como Lovecraft, Stephen King, Hitchcock y Poe, y la escritura consciente y coherente, convencida de la l\u00f3gica interna de las series de ciencia ficci\u00f3n, de esta temporada elevan la serie a una nueva categor\u00eda.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s de una vez me he topado con personas que advierten: \u201cyo cuando me enojo soy cosa seria\u201d. Expresiones similares sirven para evidenciar el miedo que quien las profiere pretende evadir enfatizando una perogrullada. S\u00ed, todos compartimos una naturaleza animal e instintiva, de la cual, el enojo, la ira, es una expresi\u00f3n aterradora; porque busca serlo, porque es su funci\u00f3n en t\u00e9rminos de supervivencia y porque es el testimonio m\u00e1s claro de la poca distancia que podemos tomar de nuestras m\u00e1s primitivas necesidades.<\/p>\n<p>A pesar de haber nacido de manera casi fortuita, en un verano que pintaba para pocos contenidos atractivos y como una apuesta de la que se esperaba muy poco en sus inicios, <em>Stranger Things<\/em> se ha convertido en una de las series m\u00e1s importantes y populares de nuestros d\u00edas (basta con se\u00f1alar que en el fin de semana de estreno de su reciente temporada rompi\u00f3 records de audiencia en Netflix al ser vista por poco m\u00e1s de 42 millones de personas de las que s\u00f3lo 18 millones terminaron de ver la temporada en ese mismo lapso). Desde su primera entrega esta serie se ha destacado por el excelente cuidado de su fotograf\u00eda y su narrativa visual, por las profundas referencias al cine y la ciencia ficci\u00f3n de la \u00e9poca de los 80 y por el modo tan atinado y detallado en que devuelve a la realidad, en toda su textura, lo que significaba ser ni\u00f1o en aquellas \u00e9pocas (bueno, eso me dicen, yo no hab\u00eda nacido entonces).<\/p>\n<p>Tras una primera temporada que irrumpi\u00f3 en el mercado del straming de total imprevisto y una segunda que logr\u00f3 dar un paso adelante, aunque sin much\u00edsima m\u00e1s propuesta; la tercera entrega de esta serie es, por mucho, la mejor de todas. La m\u00e1s atrevida, la m\u00e1s sugerente, la m\u00e1s oscura en las honduras que explora, la m\u00e1s clara en las narrativas que construye y la que nos ha dejado en uno de los mejores <em>cliff hangers<\/em> (es decir, uno de los mejores suspensos televisivos) de las \u00e9pocas recientes.<\/p>\n<p>El complejo lenguaje visual desarrollado en este proyecto por los hermanos Duffer, plagado de referencias y recursos a cl\u00e1sicos del terror como Lovecraft, Stephen King, Hitchcock y Poe, y la escritura consciente y coherente, convencida de la l\u00f3gica interna de las series de ciencia ficci\u00f3n, de esta temporada elevan la serie a una nueva categor\u00eda. Quiz\u00e1, como parece consecuente, s\u00f3lo para establecer el escenario de un gran final para una gran serie.<\/p>\n<p>En lo personal hallaba la serie interesante y entretenida pero sin mayor chiste. Buena para el verano y nada m\u00e1s. Ahora, gracias a su reciente entrega, creo darme cuenta de lo que est\u00e1 en juego en ella y la problem\u00e1tica de nuestra \u00e9poca con la que se corresponde. Me parece que en el fondo, esta serie, como buena alumna de Lovecraft, explota el temor del ser humano por el propio ser humano. Disfrazado en la met\u00e1fora de un ente desconocido (el Mind Flayer), el verdadero enemigo y villano de esta serie es el propio ser humano; el ser humano encerrado en su Upside Down (la dimensi\u00f3n alterna oscura que se alimenta de nuestra dimensi\u00f3n operativa que pretende ser feliz en el d\u00eda a d\u00eda).<\/p>\n<p>Desde principios de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica el estatuto ontol\u00f3gico del Bien ha sido un tema central del gran di\u00e1logo que es la Historia del Pensamiento. Los griegos, Plat\u00f3n, le daban una condici\u00f3n divina, aspiracional, extramundana; Arist\u00f3teles, aunque con una visi\u00f3n m\u00e1s apegada al ejercicio social y contextual del bien, termina dejando la puerta abierta para una especie de Bien ideal, siempre distinto del bien posible. La Edad Media ordenar\u00e1 esta b\u00fasqueda del Bien a su b\u00fasqueda por Dios y encontrar\u00e1 en \u00c9l, el verdadero asidero de su existencia. La Modernidad no cambiar\u00e1 en mucho el modelo medieval, aunque tendr\u00e1 que enfrentarlo y contrastarlo con un Nuevo Mundo que pone en tela de juicio todo lo que se cre\u00eda conocido sobre el Universo, echar\u00e1 mano de la ciencia como lenguaje divino y querr\u00e1 encontrar en ella el camino para la moral misma. La Ilustraci\u00f3n (quiz\u00e1 una especie de Hipermodernidad) llevar\u00e1 este modelo a sus \u00faltimas consecuencias dej\u00e1ndolo, ir\u00f3nicamente, m\u00e1s cerca del desuso que de su consolidaci\u00f3n final. Y ah\u00ed llegamos nosotros, los hijos de la Modernidad y la Ilustraci\u00f3n, a convertirnos en esc\u00e9pticos de que el Bien existe como una entidad real, a defender y construir sobre la noci\u00f3n de que el bien es una cuesti\u00f3n contextual, hist\u00f3rica, epocal, incluso, (y eso s\u00ed es terror de la vida real) relativa.<\/p>\n<p>A la par de esta historia, por supuesto, se construye una historia del Mal como entidad, porque claro, valdr\u00eda preguntarse si el Mal es tambi\u00e9n una entidad real. En esta historia Agust\u00edn de Hipona es el m\u00e1s destacado interlocutor, pues frente a la filosof\u00eda maniqueista que defend\u00eda que el Bien y el Mal eran dos entidades reales que se encontraban en constante lucha, Agust\u00edn observa que defender tal postura es poner al Bien y al Mal en el mismo nivel, como asumiendo que tienen los mismos poderes y facultades. Claro, esto es impensable para\u00a0 uno de los Padres de la Iglesia Cat\u00f3lica, quien nos hereda una hermosa soluci\u00f3n: el mal no existe por s\u00ed mismo, el mal es el modo en que llamamos a todos aquellos lugares (momentos, ocasiones, espacios) en los que el Bien est\u00e1 ausente.<\/p>\n<p>Ni tan ingeniosa y sorprendente soluci\u00f3n, empero, logra escapar del modelo actual que predomina en nuestras culturas: la negaci\u00f3n de la entidad del Bien y el Mal. Asunto que, podr\u00eda pensarse, es irrelevante. Sin embargo, solucionar si existen el bien y el mal m\u00e1s all\u00e1 de lo que cada qui\u00e9n pueda considerar como bueno o malo es crucial para responder a la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez: \u00bfpara qu\u00e9 hacer el bien?\u00bfpara qu\u00e9 ser una buena persona? \u00bfhay alguna recompensa a ser un \u201cbuen\u201d ser humano o son todo patra\u00f1as?<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n, lamentablemente, no puedo solucionarla yo (ni la Historia de la Filosof\u00eda de manera definitiva y contundente, para tal caso). Sin embargo, s\u00ed puedo explorarla desde el <em>Mind Flayer<\/em>, este personaje ficticio que habita una dimensi\u00f3n alterna y que se alimenta de seres humanos para crecer m\u00e1s y m\u00e1s. El modo en que lo hace, como vimos en la tercera entrega de <em>Stranger Things<\/em>, no parte de las condiciones org\u00e1nicas de los seres humanos exclusivamente sino que incluye sus carencias y vicios emocionales y psicol\u00f3gicos. Los asimila desde sus miedos, sus humillaciones, los abusos sufridos (y luego perpetuados hacia otros, a modo de desquite), las carencias afectivas, las carencias f\u00edsicas e incluso desde las carencias socioecon\u00f3micas (valdr\u00eda inferir). As\u00ed, el <em>Mind Flayer<\/em> (la versi\u00f3n meramente conceptual del Mal como entidad) se alimenta de nuestra propia humanidad. Convirti\u00e9ndonos en lo m\u00e1s aterrador que existe en el mundo. Convirti\u00e9ndonos en nuestra peor amenaza de aniquilaci\u00f3n, denigraci\u00f3n, destrucci\u00f3n, dominaci\u00f3n, humillaci\u00f3n y, en una expresi\u00f3n, nuestro peor depredador. Afortunadamente, aunque nosotros no contamos con una superhero\u00edna como lo es <em>Eleven<\/em> en esta serie, s\u00ed podemos evitar que el <em>Mind Flayer<\/em> de la vida real (suponiendo que exista) se alimente de nosotros.<\/p>\n<p>Nuestra condici\u00f3n de humanos es, me parece, neutral por naturaleza, ser\u00e1n las experiencias, la educaci\u00f3n, el contexto, los valores, las herramientas, las oportunidades, el afecto, la ayuda, la construcci\u00f3n, la fortaleza, el empoderamiento y muchas cualidades m\u00e1s que componen la historia personal las que determinen si alimentamos con nuestras acciones al <em>Mind Flayer<\/em> o no.<\/p>\n<p>Seamos honestos, todos alimentamos aunque sea en algo m\u00ednimo a esa entidad oscura que vive en nosotros y que puede poner en riesgo nuestra propia existencia y, claro, ser\u00eda ingenuo pensar que podemos acabar de tajo con ella o con las actitudes que la engrandecen. Lo que s\u00ed podemos hacer es romper con las fuentes de energ\u00eda de las que le proveemos; podemos encausar nuestro actuar no a nuestro lado oscuro, sino al lado positivo y constructivo de nuestra humanidad; no al que pervierte la educaci\u00f3n sino al que la promueve, no al que destruye la cultura sino al que la enriquece, no al que limita sino al que fomenta la libertad de otros, no al que quita oportunidades, sino al que abre caminos a la felicidad.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no nos toca definir qu\u00e9 son el Bien y el Mal o solucionar la pregunta por su existencia o no, sin embargo, eso no quiere decir que debamos caer en relativismos (en pensar que es cosa de cada quien) porque \u00e9stos no solucionan nada, s\u00f3lo extienden el problema y lo hacen m\u00e1s peligroso. Ac\u00e1, creo, lo que hace falta es que nos aventuremos a construir ejemplos de bondad, de cultivar valores y de cooperaci\u00f3n, que nos atrevamos a poner en di\u00e1logo nuestras convicciones para que, poco a poco, sumando las opiniones de cada uno, lleguemos a una respuesta. \u201cEso es muy poco realista\u201d, dir\u00e1n algunos, y puede que tengan raz\u00f3n pero, al menos yo, prefiero caminar en la direcci\u00f3n de un Bien mal descubierto e inacabado que en la de un Mal bien constituido y evidente.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nM\u00e1s de una vez me he topado con personas que advierten: \u201cyo cuando me enojo soy cosa seria\u201d. Expresiones similares sirven para evidenciar el miedo que quien las profiere pretende evadir enfatizando una perogrullada. S\u00ed, todos compartimos una naturaleza animal e instintiva, de la cual, el enojo, la ira, es una expresi\u00f3n aterradora; porque busca serlo, porque es su funci\u00f3n en t\u00e9rminos de supervivencia y porque es el testimonio m\u00e1s claro de la poca distancia que podemos tomar de nuestras m\u00e1s primitivas necesidades.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":435638,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-435622","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/435622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=435622"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/435622\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/435638"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=435622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=435622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=435622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}