{"id":437149,"date":"2019-07-31T00:02:12","date_gmt":"2019-07-31T05:02:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=437149"},"modified":"2019-08-07T04:07:03","modified_gmt":"2019-08-07T09:07:03","slug":"un-nuevo-dia-una-nueva-justicia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=437149","title":{"rendered":"Un nuevo d\u00eda, una nueva justicia"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Se dieron en M\u00e9xico dos estrenos en los cines \u201cExtremely Evil, Shockingly Wicked and Vile\u201d y \u201cOrange Is The New Black\u201d. Ambos contenidos sirven muy bien como ejemplos de los dos polos a los que nos enfrentamos con una pregunta tan compleja, como el sentido mismo de nuestro sistema de justicia y sistema penal<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_437213\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=437213\" rel=\"attachment wp-att-437213\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-437213\" class=\"size-large wp-image-437213\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/FILOSOFIA-MILLENIAL-460x174.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"174\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/FILOSOFIA-MILLENIAL-460x174.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/FILOSOFIA-MILLENIAL-240x91.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/FILOSOFIA-MILLENIAL.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-437213\" class=\"wp-caption-text\">El caso de Ted Bundy, un asesino serial, feminicida, violador y manipulador patol\u00f3gico, que alcanz\u00f3 la condici\u00f3n de celebridad en la d\u00e9cada de los 80\u2019s por los cr\u00edmenes que perpetr\u00f3 contra al menos 30 mujeres. Este caso, aunque debo admitir es interesante y tiene una l\u00ednea aleccionadora, me parece detestable, innecesariamente famoso y que m\u00e1s que exhibir el \u201cgenio de un criminal\u201d, alimenta la m\u00f3rbida fama de un personaje que no deber\u00eda ser recordado por su habilidad manipuladora, sino como ejemplo vergonzoso de psicopat\u00eda y perversi\u00f3n. Por otro lado, \u201cOrange Is The New Black\u201d muestra los errores del sistema judicial, las condenas mal asignadas, los motivos humanos dentro y fuera de la c\u00e1rcel para cometer un delito y las interacciones tan profundas (positivas y negativas) que se construyen en una vida privada de la libertad.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Uno de mis m\u00e1s queridos amigos me dijo en alguna ocasi\u00f3n que, en su opini\u00f3n, las prisiones no deber\u00edan existir. Por mi cabeza pasan toda cantidad de ideas y preguntas, pero debo reconocer que aquella cuesti\u00f3n me tom\u00f3 por sorpresa, nunca me la hab\u00eda planteado. La prisi\u00f3n, me parec\u00eda, es un ente regulador que permite que se haga justicia frente a los cr\u00edmenes cometidos por los seres humanos. Existe desde \u00e9pocas anteriores a la de los griegos y es, sin lugar a dudas, un mecanismo efectivo para mejorar a nuestra sociedad, castigando a los responsables y, al mismo tiempo, procurando su reinserci\u00f3n en la comunidad tras el cumplimiento de su condena.<\/p>\n<p>La premisa descansa en la llamada justicia retributiva que ya los fil\u00f3sofos de la Grecia Cl\u00e1sica discut\u00edan. Quien causa un da\u00f1o en el patrimonio y\/o persona de otro ser humano debe cumplir una condena, un castigo, que funcione a modo de retribuci\u00f3n por el da\u00f1o cometido. Siendo el da\u00f1o una ruptura de balance (de proporci\u00f3n equitativa entre un individuo y otro), la pena es un reestablecimiento del equilibrio. Incluso el sistema educativo adopta esta l\u00f3gica al castigar a los j\u00f3venes inquietos con llamadas de atenci\u00f3n, reportes y detenciones escolares.<\/p>\n<p>Aunque el modelo parece sensato, pues lo aprendemos desde peque\u00f1os, sigue siendo poco claro c\u00f3mo el hacinamiento repara los agravios, claro, en teor\u00eda previene que quien delinque lo vuelva a hacer o permite que el prisionero reflexione y comprenda las acciones que cometi\u00f3 con la esperanza de que pueda reintegrarse a la din\u00e1mica social, sin embargo, la pregunta persiste: \u00bflas condenas penales de hecho reparan los da\u00f1os provocados?<\/p>\n<p>Por casualidad, este fin de semana se dieron en M\u00e9xico dos estrenos que tocan el asunto, en los cines <em>Extremely Evil, Shockingly Wicked and Vile,<\/em> que narra la historia del asesino estadounidense Ted Bundy, y la \u00faltima temporada de la serie de drama y comedia <em>Orange Is The New Black<\/em>, que narra las vidas de distintas mujeres mientras se encuentran en prisi\u00f3n (retratando c\u00f3mo llegaron all\u00ed, sus conflictos dentro de aqu\u00e9l lugar, sus relaciones amorosas y amistosas, etc\u00e9tera).\u00a0 Ambos contenidos, me parece, sirven muy bien como ejemplos de los dos polos a los que nos enfrentamos con una pregunta tan compleja como el sentido mismo de nuestro sistema de justicia y sistema penal.<\/p>\n<p>Por un lado, el caso de Ted Bundy, un asesino serial, feminicida, violador y manipulador patol\u00f3gico, que alcanz\u00f3 la condici\u00f3n de celebridad en la d\u00e9cada de los 80\u2019s por los cr\u00edmenes que perpetr\u00f3 contra al menos 30 mujeres. Este caso, aunque debo admitir es interesante y tiene una l\u00ednea aleccionadora, me parece detestable, innecesariamente famoso y que m\u00e1s que exhibir el \u201cgenio de un criminal\u201d (que es como suele venderse dentro de la construcci\u00f3n de mitos e ilusiones que puede ser Hollywood) alimenta la m\u00f3rbida fama de un personaje que no deber\u00eda ser recordado por su habilidad manipuladora sino como ejemplo vergonzoso de psicopat\u00eda y perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, un caso parad\u00f3jico que da testimonio de la existencia de personas para las que la esperanza de la reinserci\u00f3n social parece un sin sentido. No me refiero con esto a que la pena de muerte (misma que recibi\u00f3 Bundy) me parezca correcta sino que quiero se\u00f1alar al hecho, la certeza, de que existen casos en los que los individuos parecen incapaces de sentir cualquier tipo de empat\u00eda o arrepentimiento por sus acciones (bases sobre las que deber\u00eda descansar, me parece, la reinserci\u00f3n social).<\/p>\n<p>Por otro lado, <em>Orange Is The New Black <\/em>muestra el polo opuesto, el de los errores del sistema judicial, las condenas mal asignadas, los motivos humanos dentro y fuera de la c\u00e1rcel para cometer un delito y las interacciones tan profundas (positivas y negativas) que se construyen en una vida privada de la libertad.<\/p>\n<p>Como todo retrato de la vida tras los barrotes es, seguramente, insuficiente y limitada frente a las complejidades que se viven dentro de esos lugares en el mundo real, sin embargo, el esfuerzo es muy bueno y el producto final, juzgado como serie de televisi\u00f3n, inmejorable. Muestra de manera muy clara el universo de problem\u00e1ticas que est\u00e1n atadas a los sistemas punitivos: el hacinamiento, el maltrato, la violencia, la corrupci\u00f3n, la reinsidencia, la pobreza, el abuso por parte de las autoridades, los racismos, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>De manera notable, incluso, la serie se atreve a hacer comentarios sobre los recientes Centros de Detenci\u00f3n para Inmigrantes que el presente gobierno de los Estados Unidos ha instaurado, se\u00f1alando claramente las injusticias y condiciones a las que se enfrentan miles de inmigrantes (beb\u00e9s, ni\u00f1os y adultos) en aqu\u00e9l pa\u00eds.<\/p>\n<p>A\u00fan ah\u00ed, desde esta perspectiva m\u00e1s humana de los sistemas penitenciarios, la reinserci\u00f3n social, objetivo de las prisiones, se muestra con hartas dificultades. Ya no s\u00f3lo por la falibilidad de sus procesos, siempre sujeto a manipulaciones, corrupci\u00f3n y errores meramente humanos, sino por el proceso mismo de la reinserci\u00f3n, de la vida post-prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Suponiendo que existe un criminal que tras cumplir su pena realmente est\u00e1 interesado en mejorar su vida y reintegrarse a la sociedad, \u00bfestamos educados y preparados como sociedad para lidiar con eso? \u00bfSabemos como construir una sociedad sana que permita romper con los c\u00edrculos viciosos desde los que se origina una vida delictiva? Y si no, \u00bfc\u00f3mo podemos esperar que alguien enmiende su vida y realmente se construya una segunda oportunidad?<\/p>\n<p>Claro, no toda la responsanilidad le compete a la sociedad, el individuo mismo es parte fundamental de este proceso, sin embargo, si se rodea a las personas de condiciones casi inhumanas y no se fomenta ninguna herramienta que permita su progreso y favorezca el proceso de empatizar y hacerse consciente de los actos cometidos, pr\u00e1cticamente se est\u00e1 echando por la borda el propio prop\u00f3sito de los reclusorios. Porque no se ataca el problema, simplemente se simula que hay un prop\u00f3sito de reinserci\u00f3n pero no se hace nada por hacerlo realidad.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed, mi amigo tiene toda la raz\u00f3n: las c\u00e1rceles, tal como se manejan hoy por hoy, parecen in\u00fatiles para la reinserci\u00f3n social. Se convierten, como suele decirse, en \u201cuniversidades para criminales\u201d donde ofensores menores aprenden m\u00e1s vicios y peores pr\u00e1cticas y se asocian con organizaciones mayores que agravan su situaci\u00f3n. O bien, si se trata de enfermos mentales, que muchas veces no reciben la atenci\u00f3n adecuada, s\u00f3lo son expuestos a condiciones que empeoran sus padecimientos.<\/p>\n<p>\u201cSe lo merecen, por eso est\u00e1n encerrados\u201d, dir\u00e1n algunos, y quiz\u00e1 (como con Bundy) sea cierto que existen casos que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de cualquier tipo de esperanza de mejora. Empero, asumir que esa expresi\u00f3n vale universalmente (para todos los casos) es creer que no hay inocentes en las c\u00e1rceles, que nuestro sistema legal es perfecto e infalible y es, simplemente, no empatizar. Es bloquear la pregunta por una realidad que es m\u00e1s compleja y tiene m\u00e1s matices que ser simplemente \u201cbueno\u201d o \u201cmalo\u201d. Si usted, querido lector, cometiera un error, genu\u00ednamente error imprudente, o fuera injustamente condenado a prisi\u00f3n, \u00bfdir\u00eda lo mismo? \u00bfAdmitir\u00eda que las condiciones de las prisiones sean las que son hoy en d\u00eda? \u00bfSe creer\u00eda digno de una segunda oportunidad?<\/p>\n<p>Se habla de opciones complementarias que a\u00fan no se articulan como sustitutas del sistema punitivo, por ejemplo, la justicia restaurativa: una teor\u00eda de la justicia de reciente auge que se centra en las necesidades de v\u00edctimas y victimarios. Una perspectiva que, con base en la empat\u00eda y en la comprensi\u00f3n del dolor causado, pretende afectar de manera positiva la vida de los criminales y sus v\u00edctimas; conocer sus motivos, sus circunstancias, resolver las dudas, mitigar y, en lo posible, tratar el dolor de la v\u00edctima y, m\u00e1s que nada, hacer consciente al victimario de la hondura y dimensi\u00f3n real de sus acciones acompa\u00f1ando as\u00ed un proceso de reevaluaci\u00f3n y arrepentimiento constructivo que permitan al individuo reconsiderar sus actos y, con esperanzas, permitirle reintegrarse de manera efectiva a la sociedad. Tal acercamiento requerir\u00eda de complejos\u00a0 y tardados procesos educativos, en los que todav\u00eda nos queda mucho trecho por construir, para la sociedad, los funcionarios, los victimarios y las propias v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Si deben existir las prisiones o no, no es sencillo de definir. No es tan simple como dar un no tajante o un s\u00ed tajante porque en la mera respuesta no se encuentra la soluci\u00f3n al problema. La soluci\u00f3n tiene m\u00e1s que ver con modos de trabajo efectivos, enfocados en las reales necesidades de quien ha delinquido para elevar sus posibilidades de reinsertarse sanamente en la sociedad. Eso, en definitiva, nos incluye a nosotros como sociedad; debemos romper con los prejucios ante los exconvictos, pero eso s\u00f3lo suceder\u00e1 con base en garant\u00edas claras y notorias de sus cambios de actitud e intenci\u00f3n de rehabilitarse y mejorar.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s es como me dijo alguna vez un profesor: \u201cni todas tus acciones buenas borran tus acciones malas, ni todas tus malas borran las buenas\u201d. Quiz\u00e1s es cosa de interiorizar un proceso de mejora personal constante y promoverlo tambi\u00e9n en otros\u00a0 a partir de la simple conciencia de que mientras tengas un d\u00eda m\u00e1s de vida, tienes una nueva oportunidad para hacer las cosas mejor que ayer.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nUno de mis m\u00e1s queridos amigos me dijo en alguna ocasi\u00f3n que, en su opini\u00f3n, las prisiones no deber\u00edan existir. 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