{"id":442266,"date":"2019-09-11T00:03:16","date_gmt":"2019-09-11T05:03:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=442266"},"modified":"2019-09-17T00:52:50","modified_gmt":"2019-09-17T05:52:50","slug":"revivir-los-traumas-enfrentar-los-miedos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=442266","title":{"rendered":"Revivir los traumas, enfrentar los miedos"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cEso\u201d nos habla de dos realidades que forman parte de nuestras vidas en diversos niveles y honduras: el miedo y el trauma. Dos realidades que est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas y conectadas a trav\u00e9s de la memoria<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_442334\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=442334\" rel=\"attachment wp-att-442334\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-442334\" class=\"size-large wp-image-442334\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-millennial-11.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-442334\" class=\"wp-caption-text\">En esta segunda entrega, vemos a unos Perdedores que parten repitiendo los patrones nocivos y dolorosos de su infancia por separado, s\u00f3lo para darle lugar a un enfrentamiento, por separado, de sus miedos y traumas para vencer, con ello, al par\u00e1sito silencioso que es It en sus vidas.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nacido en 1991, no deb\u00ed tener m\u00e1s de cinco a\u00f1os cuando <em>Eso<\/em> ya era un tema de moda que, con dos hermanos en casa, se convert\u00eda en el mejor pretexto para ser v\u00edctima de sus bromas. Aunque no recuerdo haber visto en mi infancia la famosa miniserie\u00a0 protagonizada por Tim Curry en los noventas (que a M\u00e9xico lleg\u00f3 en el formato de dos pel\u00edculas televisivas), en mi mente siempre hubo una asociaci\u00f3n clar\u00edsima entre el Pennywise de aquella adaptaci\u00f3n y la aversi\u00f3n. Es por eso que resulta contradictorio que, a mis veintiocho a\u00f1os, una de las pel\u00edculas que m\u00e1s haya esperado este septiembre sea la segunda parte de la adaptaci\u00f3n al cine de esta obra, dirigida por el argentino Andy Muschietti.<\/p>\n<p>Con <em>It <\/em>de 2017 me tard\u00e9 algunos a\u00f1os pero, cuando finalmente me decid\u00ed a verla, descubr\u00ed uno de los trabajos que m\u00e1s he admirado en fechas recientes. Tanto as\u00ed que la propia versi\u00f3n del argentino me dio la confianza para regresar a la versi\u00f3n de los noventa y me volc\u00f3 a una avidez por conocer m\u00e1s de esta historia. Original de Stephen King, <em>Eso<\/em> nos habla de dos realidades que forman parte de nuestras vidas en diversos niveles y honduras: el miedo y el trauma. Dos realidades que est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas y conectadas a trav\u00e9s de la memoria, pues, muchos de nuestros miedos se originan en los eventos que impactaron nuestra vida de manera negativa. Es justamente la memoria la encargada de protegernos de ellos, o bien, bloqueando esos recuerdos doloroso, o bien, recurriendo a ellos, tray\u00e9ndolos de vuelta cuando le parece necesario a nuestra mente.<\/p>\n<p>As\u00ed, la historia de King, adaptada por Muschietti, nos presenta a It, una criatura horrible que aqueja a un peque\u00f1o pueblo llamado Derry, cada veintisiete a\u00f1os, provocando en \u00e9l una serie de muertes y desapariciones de ni\u00f1os peque\u00f1os. Criatura aparentemente invencible que es derrotada moment\u00e1neamente por un grupo de amigos preadolescentes: <em>The Losers Club (El Club de los Perdedores)<\/em>, quienes juran reunirse veintisiete a\u00f1os despu\u00e9s si la criatura vuelve. La secuela, entonces, nos muestra a\u00a0 los <em>Perdedores<\/em>, ahora adultos, vistos en la necesidad de reunirse ante el inminente regreso de aquella bestia sobrenatural. Inicialmente cada uno de ellos tiene dificultades para recordar lo vivido durante su juventud, como quien se ve obligado a revivir un trauma o un miedo que parec\u00eda superado, pero terminan por encontrar la manera de reunirse. As\u00ed, la versi\u00f3n de Muschietti nos transmite, casi sin cambios, la idea principal y general de la obra de King: el miedo, representado en este caso por el multiforme<em> It<\/em>, s\u00f3lo puede ser vencido por medio de la construcci\u00f3n de lazos potentes y profundos entre individuos.<\/p>\n<p>En ese aspecto, el trabajo de Muschietti traduce de manera excepcional los mensajes conceptuales que construye la versi\u00f3n de King a simples, claras, profundas y geniales narraciones visuales. Imperceptibles quiz\u00e1 para quien es ajeno a la versi\u00f3n literaria de esta historia. Por ejemplo, uno de los pasajes m\u00e1s pol\u00e9micos de la obra de King cuenta que, despu\u00e9s del primer enfrentamiento que tienen los Losers con Eso, los j\u00f3venes sostienen relaciones sexuales en grupo mientras intentan encontrar el camino de regreso a casa. Dicho de ese modo, sin contexto, el fragmento puede causar aberraci\u00f3n pura; sin embargo, me parece, la intenci\u00f3n del mismo es mostrar que la relaci\u00f3n de confianza, confidencia y uni\u00f3n que <em>El Club de los Perdedores<\/em> ha construido es tan poderosa que puede derrotar a la personificaci\u00f3n del miedo y el trauma mismos, It. Haciendo de aqu\u00e9l momento, simplemente, una representaci\u00f3n expresa y f\u00edsica de un v\u00ednculo que ya est\u00e1 ah\u00ed de manera inmaterial.<\/p>\n<p>Evitado por directores anteriores, por obvias razones, Andy Muschietti se atreve a simbolizar\u00a0 el episodio en la versi\u00f3n de 2017 y 2019 con dos sutiles pero significativos gestos visuales: el primero, un juramento de sangre realizado por los chicos tras su enfrentamiento contra <em>Eso<\/em> (intercambiando as\u00ed el fluido (tejido conectivo l\u00edquido) vital para hacer f\u00edsica y expresa su uni\u00f3n) y, el segundo, el yeso de Eddie, uno de los personajes,\u00a0 quien, tras romperse el brazo, ve su f\u00e9rula rayada con la palabra \u201closer\u201d (perdedor) como consecuencia de una broma pesada; hecho ante el que decide superponer una \u201cv\u201d a la \u201cs\u201d de la palabra original transform\u00e1ndola as\u00ed en la palabra \u201clover\u201d (amante). Gesto con el que, es mi punto de vista, el director argentino nos hace ver que los losers son lovers, sin que esto implique que lo expreso y f\u00edsico de su uni\u00f3n sea espec\u00edficamente sexual.<\/p>\n<p>Este t\u00f3pico es determinante durante la trama de la segunda parte de <em>It<\/em> en donde esta unidad y esta din\u00e1mica de amor compartido y repartido entre los siete losers se representa con un simple sentarse a la mesa y una toma enfocada en una tabla giratoria del restaurante chino en el que comen, comparti\u00e9ndose y reparti\u00e9ndose, con ello, la alegr\u00eda de estar juntos de nuevo y la comida y el cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan m\u00e1s importante que la idea de la unidad, la versi\u00f3n de Muschietti enfatiza en los procesos que hacen posibles los lazos humanos, en espec\u00edfico, el hecho de que esa fuerza construida en la unidad s\u00f3lo puede crearse con la superaci\u00f3n individual de los traumas. Es decir, que, s\u00f3lo si cada uno de los integrantes de un grupo es capaz de enfrentar sus miedos y sus traumas por s\u00ed mismo, es capaz de contribuir a una amistad, amor o empresa conjunta s\u00f3lida, realmente fuerte y materialmente invencible.<\/p>\n<p>De este modo, en esta segunda entrega, vemos a unos Perdedores que parten repitiendo los patrones nocivos y dolorosos de su infancia por separado, s\u00f3lo para darle lugar a un enfrentamiento, por separado, de sus miedos y traumas para vencer, con ello, al par\u00e1sito silencioso que es <em>It<\/em> en sus vidas. Seguimos, pues, a un Bill que necesita lidiar con el trauma y subsecuente miedo que le genera la muerte de su hermano, de la que se cree culpable; a un Stanley que debe enfrentarse a su miedo a ser insuficiente para los retos que se le presentan y que debe lidiar con el trauma que generan las reglas invasivamente estrictas; a un Ben que debe enfrentarse al temor de morir solo y a las inseguridades que le gener\u00f3 una infancia marcada por el <em>bullying<\/em>, la vulnerabilidad y la baja autoestima; a una Beverly que debe sobreponerse a las inimaginables consecuencias del maltrato familiar y el abuso sexual de su propio padre; a un Richie que debe lidiar con sentimientos reprimidos y el miedo a aceptarse a s\u00ed mismo y ser, libremente, quien siempre ha sido; a un Eddie que debe lidiar con la fragilidad autoimpuesta por la sobreprotecci\u00f3n materna y a un Mike que se enfrenta al racismo y a la culpa por la prematura p\u00e9rdida de sus padres. En resumidas cuentas, a un grupo de individuos que se ven obligados a enfrentarse a los propios miedos y a los propios traumas en favor de la construcci\u00f3n de un poder mayor, un poder grupal, que acabe con <em>Eso<\/em>.<\/p>\n<p>La criatura, si no es obvio hasta aqu\u00ed, no es otra cosa que una met\u00e1fora para el miedo mismo, por eso su principal poder es la capacidad de cambiar de forma de acuerdo a sus v\u00edctimas, es decir, igual que el miedo, toma la forma de aquello que vulnera m\u00e1s a cada individuo seg\u00fan sea el caso. Por eso, en alg\u00fan momento de la pel\u00edcula, la bestia es descrita como un \u201cvirus\u201d que, si no es enfrentado, crecer\u00e1 y crecer\u00e1 hasta carcomer desde adentro a sus v\u00edctimas. Justo como los traumas, justo como los miedos, que, cuando no son enfrentados de manera adecuada, se convierten en silenciosos par\u00e1sitos que nos van robando la alegr\u00eda, las ganas de vivir, la seguridad, la confianza, el amor propio.<\/p>\n<p>Es por ello que la \u00fanica manera de evitar que algo tan natural como el miedo y algo tan universal como el trauma nos consuma se encuentra en la fuerza que se construye a trav\u00e9s de nuestros lazos interpersonales de calidad, porque s\u00f3lo hay unidad real cuando se comparte y s\u00f3lo se comparte aut\u00e9nticamente cuando se est\u00e1 dispuesto a revelar la propia vulnerabilidad. Quiz\u00e1 por eso los a\u00f1os me han convertido en un amante, entusiasta y admirador de los films de horror, de sus mitolog\u00edas, su capacidad de disolver la divisi\u00f3n entre lo fantasioso y lo real y, m\u00e1s que todo, creo, de su capacidad de construir complejas met\u00e1foras sobre realidades que vivimos casi de manera inconsciente y que determinan buena parte de nuestro actuar. Quiz\u00e1 por eso me gusta tanto esta historia, porque me parece profundamente genuina. Porque, aunque no lo quiera, soy m\u00e1s cercano a los traumas de este grupo de amigos de lo que me gustar\u00eda. Porque asumo que no podr\u00e9 procurarme conexiones reales mientras no me atreva a mostrarme a m\u00ed mismo con mis complejos y mis miedos. Porque cargar\u00e9 con los eventos traum\u00e1ticos que han configurado quien soy y los miedos que se derivan de ellos mientras sea incapaz de enfrentarlos por m\u00ed mismo. Porque s\u00f3lo as\u00ed, reviviendo los traumas, se vence al miedo.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nNacido en 1991, no deb\u00ed tener m\u00e1s de cinco a\u00f1os cuando <em>Eso<\/em> ya era un tema de moda que, con dos hermanos en casa, se convert\u00eda en el mejor pretexto para ser v\u00edctima de sus bromas. Aunque no recuerdo haber visto en mi infancia la famosa miniserie  protagonizada por Tim Curry en los noventas (que a M\u00e9xico lleg\u00f3 en el formato de dos pel\u00edculas televisivas), en mi mente siempre hubo una asociaci\u00f3n clar\u00edsima entre el Pennywise de aquella adaptaci\u00f3n y la aversi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":442334,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-442266","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/442266","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=442266"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/442266\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/442334"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=442266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=442266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=442266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}