{"id":442973,"date":"2019-09-18T00:13:53","date_gmt":"2019-09-18T05:13:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=442973"},"modified":"2019-09-19T00:32:11","modified_gmt":"2019-09-19T05:32:11","slug":"sergio-aang","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=442973","title":{"rendered":"<em>Sergio Aang<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>En lo fundamental, yo apuntar\u00eda al concepto de equilibrio como la tem\u00e1tica central de la serie. <em>Avatar: La Leyenda de Aang<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_443032\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=443032\" rel=\"attachment wp-att-443032\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-443032\" class=\"size-large wp-image-443032\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-460x306.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-460x306.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia-240x160.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/filosofia.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-443032\" class=\"wp-caption-text\">S\u00e9, que yo ya no necesito un avatar, yo ya tengo a Sergio Aang a un di\u00e1logo de distancia.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Durante varios a\u00f1os mi hermano mayor insisti\u00f3 en que deb\u00eda ver <em>Avatar: La Leyenda de Aang<\/em>. La verdad es que no soy muy aficionado a las caricaturas dirigidas especialmente a ni\u00f1os, una pel\u00edcula ocasional, quiz\u00e1; alg\u00fan objeto de nostalgia, tal vez, pero ninguna avidez especial por este tipo de contenidos.<\/p>\n<p>La realidad es que subestim\u00e9 la sugerencia de mi hermano, pues ahora entiendo por qu\u00e9 tanto revuelo por esta serie. Original de 2005, la did\u00e1ctica caricatura logr\u00f3 extenderse por tres a\u00f1os, m\u00e1s un spin-off de cuatro temporadas, m\u00e1s una pel\u00edcula que, tristemente, es recordada como una de las peores pel\u00edculas de la historia reciente por lo mal que tradujo los riqu\u00edsimos mensajes de su versi\u00f3n original a la pantalla.<\/p>\n<p>La genialidad de la serie tiene varias aristas, por un lado, un excelente trabajo de animaci\u00f3n que combina elementos del anime japon\u00e9s y el cartoon estadounidense, por otro, una narrativa bien construida que, aunque obvia por momentos, pues est\u00e1 pensada para p\u00fablicos j\u00f3venes, es de hecho intrigante y poco convencional, atrevi\u00e9ndose a poner un par de elementos que decide resolver de maneras elaboradas, l\u00f3gicas y consecuentes en lugar de caer en la tentaci\u00f3n de resolver f\u00e1cil y sin fondo. Y justamente ese, el fondo, es la otra arista que encuentro destacable de este trabajo, incluso, la m\u00e1s interesante de todas pues se trata de una propede\u00fatica y pedag\u00f3gica a los principios de filosof\u00edas orientales como el hinduismo, el tao\u00edsmo, el budismo, el yoga\u00a0 y las artes marciales, as\u00ed como una gu\u00eda general de la historia y la cultura oriental. Todo ello mientras se discuten, con una adecuada profundidad emocional y racional, temas de la vida real como la guerra, el genocidio, el imperialismo, el empoderamiento femenino, la discapacidad, la discriminaci\u00f3n (por g\u00e9nero y raza), etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En lo fundamental, yo apuntar\u00eda al concepto de equilibrio como la tem\u00e1tica central de la serie. As\u00ed, el equilibrio a nivel social (entre las cuatro naciones que existen en su mundo de fantas\u00eda: la Naci\u00f3n del Agua, la Naci\u00f3n del Fuego, la Naci\u00f3n del Aire y la Naci\u00f3n de la Tierra) y el equilibrio interno (entre las cuatro \u201cpartes\u201d del alma humana fundamentales, que reconocen muchas filosof\u00edas occidentales antiguas, igualmente representadas por el agua, el aire, el fuego y la tierra, o bien, los siete centros energ\u00e9ticos que son los chakras en la estructura humana seg\u00fan el hinduismo).<\/p>\n<p>Con el recurso a estos principios, entonces, nos sumergimos en la b\u00fasqueda de equilibrio, tanto personal como global, de Aang, un ni\u00f1o de doce a\u00f1os que se convierte en el \u00faltimo sobreviviente de la Naci\u00f3n del Aire despu\u00e9s de un terrible genocidio perpetrado por la Naci\u00f3n del Fuego, que amenaza con romper el equilibrio entre naciones buscando convertirse en un imperio absoluto. Pero eso no es todo, Aang resulta ser la reencarnaci\u00f3n de un esp\u00edritu privilegiado que durante siglos y en diferentes vidas ha sido conocido como el avatar, el \u00fanico humano capaz de controlar los cuatro elementos. De este modo, como el \u00faltimo maestro del aire y el avatar se ver\u00e1 obligado a restaurar el orden entre naciones que la Naci\u00f3n del Fuego amenaza con destruir pero, a\u00fan m\u00e1s interesante, obligado a encontrar su propia armon\u00eda, ya que, el orden del todo ser\u00e1 un equilibrio que no podr\u00e1 concretar mientras no encuentre el equilibrio de su propio esp\u00edritu.<\/p>\n<p>As\u00ed, durante la serie se hace hincapi\u00e9 en que el fuego representa el poder puro, la vitalidad enfocada capaz de ser destructora y arrasadora, violenta e iracunda. Similar a lo que Schopenhauer y Nietzsche,\u00a0 fil\u00f3sofos del siglo XIX, llamaron voluntad o lo que los griegos antiguos, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles e incluso Homero, llamaron \u03b8\u03c5\u03bc\u03cc\u03c2 (thym\u00f3s). La tierra como el elemento de la substancia, de la concreci\u00f3n, de lo fijo, resistente y persistente, de la disciplina, de las reglas, de las leyes. Similar a nociones b\u00e1sicas de la ontolog\u00eda cl\u00e1sica que refieren a los sustratos incambiables de la realidad, a \u201caquello que queda debajo\u201d despu\u00e9s de un cambio, dec\u00edan los griegos. El agua representa, como es claro, la vida, el cambio, la maleabilidad, la adaptaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n, la curaci\u00f3n. Noci\u00f3n que ha sido clara desde la primera biolog\u00eda aristot\u00e9lica y desde los llamados presocr\u00e1ticos con Tales de Mileto como el gran defensor de este elemento como el principio \u00fanico de la realidad. Finalmente, mi favorito, el aire, representante de la libertad, los ideales elevados, la evoluci\u00f3n espiritual, un elemento relacional que expande y eleva, el aliento vital que encuentra la paz en su irrestricci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos cuatro elementos podr\u00edamos, tom\u00e1ndole prestada una noci\u00f3n a Plat\u00f3n, replicarlos tanto al nivel social como al nivel personal. Estos cuatro conceptos fundamentales (m\u00e1s all\u00e1 de sus caracter\u00edsticas espirituales o fant\u00e1sticas) podemos encontrarlos en los diferentes caracteres, tom\u00e1ndole prestada una noci\u00f3n a Arist\u00f3teles, tanto de personas como de comunidades (desde parejas, fraternidades y amistades hasta familias o naciones enteras). Podemos, con ellos, preguntarnos por el elemento al que pertenecemos y, m\u00e1s interesante a\u00fan, por c\u00f3mo nos relacionamos con cada uno de estas l\u00edneas de interpretaci\u00f3n de lo humano. Podemos, pues, preguntarnos por el equilibrio que estos elementos nos procurar\u00edan, por la justa medida en la que deber\u00edamos ser capaces de ser todos ellos para estar en armon\u00eda con nosotros mismos pero, tambi\u00e9n, el modo en que cada uno de ellos, a nivel macro, compone a las sociedades en las que vivimos y el modo en que debemos de construirlas para que todos quepamos en ellas, sin que ninguno de estos principios quiera sobreponerse al otro, sin autoritarismos, sin libertinajes, sin estructurar estrictas en exceso, sin estructuras laxas por defecto.<\/p>\n<p>No creo estar seguro del modo en que cada uno de estos elementos se muestra en mi vida, es algo que debo meditar. Ni siquiera estoy seguro de que yo sea alguno de ellos. Eso s\u00ed, estoy seguro de haber experimentado su equilibrio, su armon\u00eda y la paz que producen, puestos cada uno en su lugar, en mi relaci\u00f3n con mi hermano mayor. Somos excelentes amigos y aunque rara vez estamos de acuerdo, es la persona con la que m\u00e1s disfruto dialogar, porque eso hacemos, dialogamos: intercambiamos puntos de vista realmente escuch\u00e1ndonos sin que las diferencias impliquen un conflicto.<\/p>\n<p>Experimento el equilibrio cada que su sobriedad se encuentra con mis excentricidades. Cada vez que sus excesos se encuentran con mis indiferencias. Cada vez que sus escepticismos se encuentran con mis ganas de creer. Cada vez que su frialdad se encuentra con mi propensi\u00f3n al afecto desmedido. Cada que su imperturbabilidad se encuentra con mis ansiedades y cada que sus ansiedades se encuentran con mis imperturbabilidades. Sergio y yo somos equilibrio: por todo lo que \u00e9l dice negro, yo digo blanco, pero lo mejor de todo es que no esperamos que el otro est\u00e9 de acuerdo,\u00a0 simplemente nos aceptamos y trabajamos en conjunto, como hermanos, para seguir siendo amigos, para seguir estando en equilibrio, para construir mutuamente.<\/p>\n<p>No ha sido f\u00e1cil, nuestra relaci\u00f3n tampoco es perfecta, nada lo es, pero logramos constantemente poner en sinton\u00eda nuestras composiciones elementales (el fuego, el agua, el aire, la tierra que hace a cada uno quien es) para ofrecernos rec\u00edprocamente lo mejor y seguir adelante vi\u00e9ndonos vivir, vi\u00e9ndonos crecer, pero m\u00e1s bello a\u00fan, complement\u00e1ndonos al vivir, complement\u00e1ndonos para crecer.<\/p>\n<p>Hasta hoy desconozco por qu\u00e9 raz\u00f3n decidi\u00f3 ponerle a su proyecto como DJ, en Facebook, Twitter y Youtube, Sergio Aang. Quiz\u00e1 porque en algo esta serie que me comparti\u00f3 le ha tocado y lo ha querido verter all\u00ed, en su arte, en su b\u00fasqueda, en su esp\u00edritu creativo. No s\u00e9 si, como defienden las sabidur\u00edas orientales y algunas filosof\u00edas grecolatinas antiguas, existan la reencarnaci\u00f3n y otras vidas pero me gusta creer que no es ni la primera ni la \u00faltima vez que Sergio y yo nos encontramos. Lo que s\u00ed s\u00e9 es que gracias a \u00e9l he aprendido a romper con las r\u00edgidas ataduras de los dogmatismos acad\u00e9micos (y tambi\u00e9n los familiares, los personales y otros m\u00e1s) que centran todo en las sabidur\u00edas occidentales descartando todo lo que ofrecen las diferentes sabidur\u00edas que componen el hecho humano en su conjunto. S\u00e9 que gracias a \u00e9l soy mejor persona, desde lo pr\u00e1ctico, pues le debo la existencia de este espacio en muchos respectos, hasta lo espiritual, pues le debo la cat\u00e1lisis que me volc\u00f3 a iniciar mi b\u00fasqueda por lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de lo humano. Pero, m\u00e1s que todo, s\u00e9 que siempre que quiera aprender sobre qu\u00e9 es el equilibrio, sobre c\u00f3mo se alinean los diferentes componentes de nuestras vidas (hacia el interior y hacia el exterior) para que las cosas puedan andar sin m\u00e1s complicaciones de las debidas, puedo recurrir a \u00e9l. S\u00e9, en conclusi\u00f3n, que yo ya no necesito un avatar, yo ya tengo a Sergio Aang a un di\u00e1logo de distancia.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDurante varios a\u00f1os mi hermano mayor insisti\u00f3 en que deb\u00eda ver <em>Avatar: La Leyenda de Aang<\/em>. La verdad es que no soy muy aficionado a las caricaturas dirigidas especialmente a ni\u00f1os, una pel\u00edcula ocasional, quiz\u00e1; alg\u00fan objeto de nostalgia, tal vez, pero ninguna avidez especial por este tipo de contenidos.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":443032,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-442973","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/442973","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=442973"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/442973\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/443032"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=442973"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=442973"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=442973"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}