{"id":447261,"date":"2019-10-22T00:03:24","date_gmt":"2019-10-22T05:03:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=447261"},"modified":"2019-10-22T04:45:50","modified_gmt":"2019-10-22T09:45:50","slug":"los-balseros-del-rio-suchiate-dominan-frontera-en-chiapas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=447261","title":{"rendered":"Los balseros del r\u00edo Suchiate dominan frontera en Chiapas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=447339\" rel=\"attachment wp-att-447339\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-447339\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/balseros.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Inertes sobre el afluente del r\u00edo Suchiate, decenas de balsas elaboradas con tablones de madera y grandes neum\u00e1ticos, esperan el arribo de los hombres que practican el arte de domar la contradictoria frontera de agua. Balseros, les llaman.<\/p>\n<p>Ellos, son el coraz\u00f3n del afluente, sin su trabajo, el comercio y la vida de dos ciudades, estar\u00edan en peligro de colapsar. En esta zona de la frontera sur entre M\u00e9xico y Guatemala, pese a los intentos de control, nada se mueve sin ellos.<\/p>\n<p>Sus rostros, en su mayor\u00eda, son maduros y serenos, otros tantos apenas si muestran un escu\u00e1lido bigote que se niega a florecer. Gran parte de esta comunidad ser\u00e1n balseros desde muy j\u00f3venes y casi toda su vida.<\/p>\n<p>Las historias que diariamente \u201cdoman\u201d las agua del r\u00edo Suchiate llevan por apodo \u201cEl Conejo\u201d, \u201cEl Pichis\u201d, \u201cPiedra\u201d, \u201cMono\u201d \u201cMariposa\u201d, \u201cSopita\u201d, Viejo de Mono\u201d, o simplemente el nombre de pila.<\/p>\n<p>\u201cMe inici\u00e9 en esto por la necesidad\u201d, narra Gerem\u00edas Villatoro, un guatemalteco de 50 a\u00f1os de edad, quien se convirti\u00f3 en balsero hace 15 a\u00f1os y, desde entonces, su sonrisa \u00fanicamente se pierde en el cauce cuando el mal clima que arrecia la zona, le impide navegar. Todos los d\u00edas en turnos de hasta 12 horas, m\u00e1s de cien balseros o \u201ccamareros\u201d, como tambi\u00e9n se les conoce, laboran en los cerca de diez \u201cpasos\u201d que diferentes colectivos han instaurado en las inmediaciones del Puente Fronterizo \u201cRodolfo Robles\u201d, para comenzar el cruce \u201cilegal\u201d de productos y personas.<\/p>\n<p>Con su trabajo, la vida comercial de Ciudad Hidalgo, M\u00e9xico, y Tec\u00fan Um\u00e1n, Guatemala, mantiene intacto el constante flujo de ox\u00edgeno. La importancia econ\u00f3mica de este sector es tal para ambos pa\u00edses, que pese a los intentos de control, las autoridades migratorias mexicanas han tenido que \u201cceder\u201d y permitir que la actividad comercial siga su curso.<\/p>\n<p>\u201cEstamos luchando ahora que nos dan permiso\u201d, se\u00f1ala Gerem\u00edas, mientras recuerda que, en julio pasado, \u201cel miedo\u201d los invadi\u00f3 cuando el Instituto Nacional de Migraci\u00f3n (INM) y la Guardia Nacional impidieron moment\u00e1neamente el cruce.<\/p>\n<p>El gesto de hombros levantados que el balsero realiza cuando alguien le cuestiona si, pese a la desaparici\u00f3n de la migraci\u00f3n ilegal por esta v\u00eda, el trabajo a\u00fan rinde frutos, no necesita mayores explicaciones. \u201cAntes se entend\u00eda que el paso era libre, pero ahora ya no, y eso nos afecta porque ya no se gana igual\u201d, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Las tarifas van de 13 a 25 pesos,<br \/>\nseg\u00fan lo crecido del r\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>Con un peque\u00f1o y pasivo brinco, Gerem\u00edas ya se encuentra en la balsa y, mientras espera el arribo de hasta 12 personas que pueden viajar en el precario transporte, comenta que el costo del viaje en tiempos de lluvia es de 10 quetzales (25 pesos mexicanos) y en la primavera, desciende a cinco quetzales (13 pesos), \u201caumenta porque el r\u00edo est\u00e1 crecido\u201d.<\/p>\n<p>Las 12 personas jam\u00e1s llegaron, \u00fanicamente ocho valientes subieron a la c\u00e1mara listos para cruzar al lado mexicano. Las compras de productos alimenticios y medicinas sin pagar aranceles, son el objetivo de atravesar la frontera de agua.<\/p>\n<p>La destreza de mantener el equilibrio pese a los movimientos bruscos que de vez en cuando hace la balsa en un r\u00edo con aguas aparentemente en calma, es algo digno de admirarse. La gente est\u00e1 acostumbrada, y los balseros ya ni siquiera sienten el tremor.<\/p>\n<p>La atenci\u00f3n al desfile pausado, casi acogedor que las c\u00e1maras y sus tripulantes ofrecen en su ir y venir por las sucias aguas del Suchiate, s\u00f3lo puede ser interrumpida por la destreza de los balseros para dirigir el destino de sus veh\u00edculos con la vara de bamb\u00fa que trastoca las profundidades del afluente.<\/p>\n<p>Sus movimientos lentos pero firmes, hacen que el traicionero caudal bajo sus pies se rinda ante el ingenio humano.<\/p>\n<p>El lado mexicano se vislumbra, y un joven de 16 a\u00f1os de edad llamado Julio Alexander, se avienta al agua y comienza a jalar una cuerda atada a la balsa para guiarla hacia la orilla.<\/p>\n<p>Mientras, la lluvia en Ciudad Hidalgo se hace presente y la sonrisa de Gerem\u00edas se desvanece. \u201cCon este clima no podemos trabajar porque a la gente no le gusta mojarse\u201d, comenta.<\/p>\n<p>De este lado, el clima permite que la comuni\u00f3n de los balseros del turno mexicano convivan bajo un techo de l\u00e1minas y pl\u00e1sticos habilitado este d\u00eda como sala de cine.<\/p>\n<p>Aparentemente muy atentos a lo que sucede en la diminuta pantalla de un celular que es insuficiente para alimentar a los ocho balseros que se localizan en torno a ella, los trabajadores del \u201cturno mexicano\u201d esperan la medianoche para comenzar su jornada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Hay turno guatemalteco y mexicano<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLos camareros estamos divididos en dos turnos, el turno guatemalteco y el mexicano, aunque este nombre es solo simb\u00f3lico, pues la mayor\u00eda de los balseros son de Guatemala; cada turno trabaja un d\u00eda s\u00ed y otro no, ahorita est\u00e1n los guatemaltecos y ma\u00f1ana entramos los del otro\u201d, explic\u00f3 Rigoberto V\u00e1zquez, balsero mexicano por m\u00e1s de 30 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Acostado en la hamaca principal, \u201cEl Conejo\u201d como tambi\u00e9n le conocen, explic\u00f3 que sus compa\u00f1eros en el paso El Palenque, as\u00ed como en los dem\u00e1s cruces, han creado una hermandad que les permite brindar seguridad a los pasajeros y a la mercanc\u00eda, lo que mantiene latente el negocio.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed no ha habido accidentes mortales, porque si vemos que una persona se cae al agua, inmediatamente todos acudimos a su rescate, aunque seamos de grupos diferentes, tambi\u00e9n manejamos con precauci\u00f3n las c\u00e1maras y las mantenemos en buenas condiciones y por eso la gente sigue cruzando por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u201cA pesar de que ya no haya cruce de migrantes por aqu\u00ed, aunque si por otras partes m\u00e1s alejadas del r\u00edo, gracias a Dios el cruce de personas con identificaci\u00f3n y el tr\u00e1fico de mercanc\u00edas contin\u00faa, las autoridades lo han permitido, porque si no ganar\u00edamos bien poquito\u201d, explica.<\/p>\n<p>\u201cEl Conejo\u201d sostiene que despu\u00e9s del despliegue en julio pasado de la Guardia Nacional y de personal del INM en esta zona del r\u00edo, su ganacia al d\u00eda es de cien quetzales, cuando antes era de hasta 300 (744 pesos mexicanos), \u201cy a esos 100 hay que quitarles lo de la renta de la c\u00e1mara, que es de 40 quetzales (99 pesos)\u201d.<\/p>\n<p>La lluvia no cede, y Gerem\u00edas s\u00f3lo mira el cauce del r\u00edo Suchiate, a la espera de que pueda volver a trabajar y convertirse de nuevo en el hombre que enaltece el arte de \u201cdomar\u201d la aparente ilegal, pero indispensable frontera de agua.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inertes sobre el afluente del r\u00edo Suchiate, decenas de balsas elaboradas con tablones de madera y grandes neum\u00e1ticos, esperan el arribo de los hombres que practican el arte de domar la contradictoria frontera de agua. 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