{"id":448714,"date":"2019-11-01T00:11:22","date_gmt":"2019-11-01T06:11:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=448714"},"modified":"2019-11-01T02:44:45","modified_gmt":"2019-11-01T08:44:45","slug":"a-la-4t-ya-se-la-llevo-la-catrina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=448714","title":{"rendered":"A la 4T ya se la llev\u00f3 la\u2026 Catrina"},"content":{"rendered":"<h2>\u00cdndice pol\u00edtico<\/h2>\n<h5>Francisco Rodr\u00edguez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_448772\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=448772\" rel=\"attachment wp-att-448772\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-448772\" class=\"size-large wp-image-448772\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL-460x261.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"261\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL-460x261.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL-240x136.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL-768x436.jpg 768w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/vs-los-conservadores-MARAL.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-448772\" class=\"wp-caption-text\">Versus los \u00abconservadores\u00bb&#8230; | Maral<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pocas cosas son tan nuestras como La Catrina. Desde un punto de vista est\u00e9tico, nos remite de inmediato a la mayor recreaci\u00f3n de la s\u00e1tira mordaz mexicana, la que conocemos desde hace dos siglos. La representaci\u00f3n de la muerte y sus peculiares significados forman parte de nuestra visi\u00f3n espec\u00edfica de la l\u00edrica literaria y de la pl\u00e1stica. La Catrina es parte de nuestra identidad nacional, a pesar de lo que muchos pudibundos art\u00edsticos proclamen.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista hist\u00f3rico, la imagen de La Catrina se inserta en la obra de los grandes cr\u00edticos del periodo de La Reforma \u2014la Segunda Transformaci\u00f3n, de acuerdo al slang de moda\u2014, que hicieron de ella la imagen viva de la sociedad convulsa que buscaba afanosamente sus perfiles, sus aristas, utiliz\u00e1ndola como s\u00edmbolo de lo rid\u00edculo, de los afanes del pueblo necio por adoptar poses y semblantes extranjeros. M\u00e1s nacionales no pod\u00edan ser los pobres.<\/p>\n<p>Por ello, desde el punto de vista sociol\u00f3gico, La Catrina desnuda a los metecos, a los que con rostros ind\u00edgenas y mestizos, descendientes de la mezcla con Espa\u00f1a y \u00c1frica no encontraban su lugar en el mundo nuevo.\u200e Los que hurtan s\u00edmbolos, ropajes y enseres que no son nuestros, como huyendo de la identidad que los une inaplazablemente a todos los dem\u00e1s. Cualquier semejanza con los neoliberales, no es simple coincidencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Diego Rivera y la Kahlo,<br \/>\nSupieron ser inmortales<br \/>\nLo que no estaban al tanto,<br \/>\n\u00a1Que terminar\u00edan en postales!<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el punto de vista art\u00edstico, La Catrina nos remite a Jos\u00e9 Guadalupe Posada, quien con su Calavera Garbancera retrat\u00f3 a los pr\u00f3fugos de esta raza, a los que durante el porfiriato, teniendo sangre ind\u00edgena, pretend\u00edan ser europeos, renegando de su herencia, de su cultura. \u201cEn los huesos, pero con sombrero franc\u00e9s con sus plumas de avestruz\u201d, dec\u00eda el aguascalentense inmortal.<\/p>\n<p>As\u00ed transit\u00f3 por la Revoluci\u00f3n \u2013la Tercera Transformaci\u00f3n\u2014, hasta que Diego Rivera le dio su atuendo secular. En \u201cSue\u00f1o de una tarde dominical en la Alameda Central\u201d, aparece con su creador reciente, Posadas, y las versiones infantiles de Rivera y Frida Kahlo. Se convirti\u00f3 en Catrina, vestida de gala, bebiendo pulque\u2026\u2026 montada a caballo, en fiestas de la alta sociedad o en trajinera, para recordarnos la miseria, los errores pol\u00edticos, la hipocres\u00eda social, retratando al catr\u00edn de la \u00e9poca, al lagartijo meteco, al representante y prestanombres de las compa\u00f1\u00edas extranjeras que saciaban apetitos con nuestra riqueza patrimonial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Cuatro T\u00e9 tan mencionada<br \/>\nComo la soluci\u00f3n a los males<br \/>\nPero fuiste asesinada<br \/>\nCuando estabas en pa\u00f1ales<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las estampas nacionales, la pl\u00e1stica y la \u00e9pica mexicana no han sido ajenas a ella. Encabeza los rituales, desde la cuna hasta la tumba, como debe de ser. Es la imagen viva del dolor y del aguante del pueblo ante las feroces invasiones, siempre en busca de la identidad extraviada a voluntad por los depredadores de toda ocasi\u00f3n, de toda laya, de toda \u00e9poca.<\/p>\n<p>Es el trasunto de lo esencialmente nuestro. Puede ser La Llorona, la guerrillera de la \u00e9poca de la Reforma juarista o La Adelita revolucionara. Puede ser lo que nosotros queramos que sea.<\/p>\n<p>Ha formado parte de todos los peri\u00f3dicos de combate, de las revistas se\u00f1eras, de todos los escritos redactados en serio, o con fina iron\u00eda, o con mordacidad militante. En todos, siempre gana, por eso es que acompa\u00f1a a nuestros muertos en todas las festividades.<\/p>\n<p>Posadas apunt\u00f3: \u201cLa muerte es democr\u00e1tica, ya que a fin de cuentas, g\u00fcera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera\u201d. Las calaveras literarias y po\u00e9ticas est\u00e1n escritas con lenguaje sat\u00edrico y son textos muy breves que reflejan todo el esp\u00edritu y festividad del mexicano frente a la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>\u00a1Ay, pobre de Andr\u00e9s Manuel!,<br \/>\nGrita, rega\u00f1a y berrea,<br \/>\nLa Muerte en \u201cla ma\u00f1anera\u201d,<br \/>\nVino corriendo por \u00e9l<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la cultura viva, de sus usos y costumbres, ya la hicimos parte de nuestro entorno. Se ha vuelto una imagen que resalta la riqueza formal y espiritual del pa\u00eds. Nadie como La Catrina para acompa\u00f1arnos siempre, es el \u00edcono obligado, anfitriona y figura principal en nuestras celebraciones en el cuento, en la narrativa, en el cine, la novela o el teatro que pretende traspasar lo bidimensional mexicano y universal.<\/p>\n<p>Las parodias sobre los personajes centrales son \u00fanicas. Tal parece que en su imagen recoge las expresiones cl\u00e1sicas de la s\u00e1tira de Marco Fabio Quintiliano, para retratar nuestro propio \u00e1ngulo sobre este monumental emblema de la patria profunda, desde la muerte en carretela de la Suave Patria lopezvelardiana hasta las fiestas de Todos Santos de ayer y de nuestros d\u00edas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Sobre tu Capital, cada hora vuela<br \/>\nojerosa y pintada, en carretela;<br \/>\ny en tu provincia, del reloj en vela<br \/>\nque rondan los palomos colipavos,<br \/>\nlas campanadas caen como centavos<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre hemos convivido con la muerte y con sus artes. La sentimos miembro entra\u00f1able de nuestra familia. La vemos bella, hermosa, como son nuestras mujeres. La Catrina nunca se ha ido, siempre ha estado tomando caf\u00e9 en nuestra sala, comedor o rec\u00e1mara. No nos abandona porque siempre hemos vivido en su compa\u00f1\u00eda y a lo mejor nunca nos hemos dado cuenta.<\/p>\n<p>En el surrealismo mexicano, tan laureado, se disfraza de cacique atrabiliario, poderoso coyote, se\u00f1or de horca y cuchillo, due\u00f1o de vidas y haciendas, funcionario vende patrias, confesor religioso, vendido al mejor postor, periodista taimado, mentiroso, arrastrado o mendaz.<\/p>\n<p>Vivimos en un Estado catat\u00f3nico, influenciados por la confusi\u00f3n e impotencia que provoca la distracci\u00f3n informativa, la ignorancia, la confusi\u00f3n y nuestra proverbial tradici\u00f3n de pueblo aguantador, protectorado maquilador productor de migrantes, violado y vejado constantemente a lo largo de los siglos por invasores desalmados y corruptos.<\/p>\n<p>Nos refocilamos en la impotencia. Nos conformamos con la \u00fanica vida que conocemos, que se desarrolla abruptamente entre lo mullido de nuestros fant\u00e1sticos microclimas, vulgares parodias televisivas, p\u00e9simos espect\u00e1culos, generosos paisajes virginales, selv\u00e1ticos, monta\u00f1osos y costeros. Y eso s\u00ed, excelentes cocinas y gastronom\u00edas regionales condimentadas por la paciencia y el amor de nuestras heroicas mujeres, acompa\u00f1ados por cari\u00f1os entra\u00f1ables y el sincero calor de los ancestros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Yo pinto mi Calavera<br \/>\nCon la 4T famosa<br \/>\nMejor escribo otra nota<br \/>\nAntes de irme a la fosa<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para nosotros, pactar con el diablo es lo mismo que tratar con la muerte, estamos acostumbrados. Si a \u00e9sta \u00faltima la hemos agasajado con la fina cortes\u00eda con la que apapachamos a La Catrina, La Huesuda y La Calaca, en la explosiva festividad de Todos los Santos y en los jolgorios que hacemos en los panteones con flores de cempas\u00fachil, sahumerios de er\u00f3ticos olores y altares de tepejilote, el convivio con el diablo nunca nos ha tomado por sorpresa. De sangre le viene al galgo.<\/p>\n<p>Siempre platicamos con el diablo y la muerte cuando le pedimos a las \u201c\u00e1nimas que no amanezca, porque estoy como quer\u00eda\u201d, agarrando la jarra con sotol, xtabentun, charanda, bacanora, mezcal o tequila. Nunca nos han dejado de acompa\u00f1ar durante nuestra apretada vida, ni en los momentos miserables de la muerte, cuando empe\u00f1amos hasta los retratos de familia para comprar el caj\u00f3n y la fosa y poder enterrar o cremar a nuestros seres queridos en su \u00faltima estancia.<\/p>\n<p><em><u><a href=\"http:\/\/www.indicepolitico.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">www.indicepolitico.com<\/a><br \/>\n<a href=\"mailto:pacorodriguez@journalist.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">pacorodriguez@journalist.com<\/a><br \/>\n<a href=\"https:\/\/twitter.com\/pacorodriguez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@pacorodriguez<\/a><\/u><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Francisco Rodr\u00edguez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nPocas cosas son tan nuestras como La Catrina. 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