{"id":450030,"date":"2019-11-13T00:04:39","date_gmt":"2019-11-13T06:04:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=450030"},"modified":"2019-11-13T06:57:35","modified_gmt":"2019-11-13T12:57:35","slug":"james-alyssa-bonnie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=450030","title":{"rendered":"James, Alyssa, Bonnie"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cThe End Of The F***ing World\u201d adquiere el arrastre que tan org\u00e1nicamente gener\u00f3 desde su primera temporada<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_450109\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=450109\" rel=\"attachment wp-att-450109\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-450109\" class=\"size-large wp-image-450109\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/filosofia-1.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-450109\" class=\"wp-caption-text\">Esta serie, producida por Netflix y Channel 4 en el Reino Unido, es la adaptaci\u00f3n de una miniserie de c\u00f3mics del mismo nombre creada por Charles Forsman que despu\u00e9s ser\u00edan adaptados para televisi\u00f3n por la actriz y escritora Charlie Covell.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los a\u00f1os recientes hemos visto una oleada de contenidos audiovisuales que se centran en las diversas afecciones mentales que pueden acosar y perseguir a los seres humanos durante su vida. Desde mi punto de vista esto sucede por dos factores: en primer lugar, las innegables dificultades a las que nos enfrentamos los j\u00f3venes adultos (y b\u00e1sicamente todos los demogr\u00e1ficos de seres humanos en el mundo, aunque por razones distintas) que se expresan en estr\u00e9s, depresi\u00f3n, ansiedad, p\u00e1nico y m\u00e1s; y, segundo, por la conciencia cada vez m\u00e1s despierta que reconoce la importancia de la salud mental y emocional en el transcurso de nuestras vidas.<\/p>\n<p>La generaci\u00f3n millennial (que identific\u00f3 a grandes rasgos como aquella que creci\u00f3 durante la primera d\u00e9cada del Nuevo Milenio; es decir, que ronda entre los 35 y 20 a\u00f1os de edad) suele ser juzgada (a veces incluso por millennials que no reconocen que en estricto sentido ellos tambi\u00e9n son parte de esta generaci\u00f3n) por \u201cofenderse por todo\u201d (como si ofenderse por que el otro \u201cse ofende por todo\u201d no fuese un modo de cumplir con lo mismo que se reprocha). Quiz\u00e1s hay algo de cierto en ese juicio, quiz\u00e1s, esta generaci\u00f3n comete el error de tomarse personal batallas que, aunque nos involucran, pocas veces nos toman de hecho en cuenta. La realidad es que se trata de un acceso nuevo, diferente al que conocieron otras generaciones, a la emotividad, a la psicolog\u00eda y al mero concepto de bienestar.<\/p>\n<p>Por estas \u00e9pocas se \u201cpredica\u201d mucho esa forma de ver las cosas en la que la experiencia subjetiva toma un papel primordial, en el que el contexto, los antecedentes, la historia personal y las batallas internas adquieren un papel principal. Ello resulta constructivo cuando se trabaja por revisar y trabajar constantemente por una mejora personal pero, no obstante, resulta conflictivo y riesgoso cuando se traduce en el imperio de la subjetividad y del relativismo absoluto.<\/p>\n<p>Es en este contexto, entonces, que <em>The End Of The F***ing World<\/em> adquiere el arrastre que tan org\u00e1nicamente gener\u00f3 desde su primera temporada. Esta serie, producida por Netflix y Channel 4 en el Reino Unido, es la adaptaci\u00f3n de una miniserie de c\u00f3mics del mismo nombre creada por Charles Forsman que despu\u00e9s ser\u00edan adaptados para televisi\u00f3n por la actriz y escritora Charlie Covell.<\/p>\n<p>Mientras el c\u00f3mic ofrece una perspectiva m\u00e1s oscura que la serie de televisi\u00f3n y se sumerge con mayor libertad creativa y un confirmado nihilismo en las complejidades de un amor juvenil y de una psicolog\u00eda soci\u00f3pata, la serie ha sido premiada por el modo en que aten\u00faa, dirige y aterriza estos elementos para construir un aut\u00e9ntico mensaje y una interesante revisi\u00f3n sobre estos mismos temas: la juventud, el amor y el desequilibrio mental.<\/p>\n<p>Con una conciencia impecable de lo atractivos que se han vuelto los personajes desequilibrados, afectados mentalmente, ensimismados y alienados, Covell logra convertir una exploraci\u00f3n caricaturesca libre (como lo fue la versi\u00f3n de Forsman) en una revisi\u00f3n de la idealizaci\u00f3n de las enfermedades mentales. Tal como lo demuestra la primer temporada de esta serie, James, en quien descansa principalmente la primera entrega del programa de televisi\u00f3n, es un joven que frente a una vida aterradora, profundamente dolorosa, solitaria y tr\u00e1gica se concibe a s\u00ed mismo como un soci\u00f3pata, como un psic\u00f3pata que, falto de motivaciones y empat\u00edas, se convence a s\u00ed mismo de que debe matar a un ser humano.<\/p>\n<p>As\u00ed, por una situaci\u00f3n fortuita James decide que Alyssa, una compa\u00f1era de clase que muestra inter\u00e9s en \u00e9l, cumple las caracter\u00edsticas para convertirse en la v\u00edctima perfecta de su impulso. El sutil giro, de manera magn\u00edfica, llega cuando la din\u00e1mica con este otro ser humano diluye su falta de sentimientos en disfrute, alegr\u00eda y regocijo, s\u00f3lo para terminar cumpliendo con su prop\u00f3sito ya no contra Alyssa sino en su defensa. Descubriendo as\u00ed que la idea romantizada que ten\u00eda de tomar la vida de otro ser humano, a\u00fan en condiciones que podr\u00edan calificarse como justificables por su naturaleza de defensa propia, est\u00e1 muy lejos de lo que su aparato emotivo, racional, personal y sus convicciones mismas son capaces de tolerar.<\/p>\n<p>La historia, con su segunda temporada, que no tiene ya ninguna inspiraci\u00f3n en los trabajos de Forsman, es decir, que crea ya \u201cde cero\u201d desde donde se hab\u00eda quedado, se centra mucho m\u00e1s en Alyssa y en las consecuencias de lo sucedido en su primera entrega. De nuevo el t\u00edpico tono oscuro, profundamente melanc\u00f3lico y constantemente exigente desde lo emocional de la serie se hace presente para presentarnos, esta vez, ya no la idealizaci\u00f3n de la psicopat\u00eda (como lo fue el caso de James) sino la idealizaci\u00f3n del malestar perpetuo y la idealizaci\u00f3n del amor mal comprendido.<\/p>\n<p>Respecto al primero, reflejado en Alyssa, se puede decir que encuentra su justificaci\u00f3n en los dif\u00edciles episodios vividos por este personaje de ficci\u00f3n desde su ni\u00f1ez y marcados por la decepci\u00f3n y el estr\u00e9s post traum\u00e1tico. La idealizaci\u00f3n, quiz\u00e1s, aparece cuando Alyssa elige ser consecuente con este sentimiento de dolor perpetuo en lugar de enfrentarse a \u00e9l y luchar por algo que la mueva en realidad. Claro, el juicio parece sencillo desde fuera pero desde la empat\u00eda se revela como una experiencia que no se aleja de lo que muchos j\u00f3venes hemos vivido. El tedio existencial de que nada parezca mejorar, de que nada parezca progresar y de que todos los d\u00edas est\u00e9n te\u00f1idos por el mismo color gris de fondo; que hacen sentir lo mismo una hora que un a\u00f1o o que cinco pues, as\u00ed, en tal gris, nada se ilumina y se siente como si nada pasara.<\/p>\n<p>Afortunadamente para Alyssa, ser\u00e1 su pasado el responsable de remover este sentimiento y esta sombra que la persigue pero, de manera muy realista, no con la colorida simpleza del amor arrebatador, sino con la \u00e1spera, dificultosa pero sana revisi\u00f3n y reconocimiento de los propios dolores y padecimientos pero, m\u00e1s que nada, del dificil\u00edsimo reto que es reconocerse vulnerable y necesitado de ayuda (en muchos casos, de ayuda profesional). Rompiendo as\u00ed con la idealizaci\u00f3n del malestar y abri\u00e9ndose paso a la realidad del arduo proceso de sanaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo caso, el de la idealizaci\u00f3n del amor mal comprendido, se roba en buena medida la escena en esta temporada; porque hace un interesante paralelo con el caso de Alyssa pero, m\u00e1s interesante a\u00fan, por la aterradora verdad que evidencia. Es as\u00ed, entonces, como conocemos a Bonnie, una chica inmersa en una cultura que le grita \u201ct\u00fa eres capaz de lograr lo que t\u00fa quieras\u201d, \u201cdebes destacar\u201d, \u201cdebes ser la mejor\u201d, \u201cdebes ser perfecta\u201d, \u201cno puedes cometer errores\u201d, \u201ct\u00fa tienes las oportunidades que tus padres no tuvieron\u201d, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Tal presi\u00f3n social y familiar, como es l\u00f3gico, terminar\u00e1 interioriz\u00e1ndose y desarrollando en Bonnie una perspectiva sobre el amor ligada al castigo que, dicho de otro modo, se traduce en la sensaci\u00f3n de que sin dolor, sin sacrificio y sin heridas el amor no es amor. Noci\u00f3n que se materializa en su caso en la idealizaci\u00f3n de una insipiente y artificiosa conexi\u00f3n emocional con un hombre que s\u00f3lo la ve como el objeto de sus impulsos soci\u00f3patas (estos s\u00ed de verdad, no como los de James). Creando as\u00ed a un ser que idealiza una relaci\u00f3n psicol\u00f3gicamente abusiva y coercitiva bajo la bandera del amor.<\/p>\n<p>Es as\u00ed, pues, que, con el contraste entre un soci\u00f3pata real y un joven que idealiza la psicopat\u00eda, con el contraste entre la idealizaci\u00f3n del malestar perpetuo y el extensivo, intensivo y necesitado de ayuda proceso de sanaci\u00f3n emocional y personal tras un trauma y con el contraste entre la idealizaci\u00f3n de un amor\/castigo basado en una conexi\u00f3n artificiosa y un amor real (representado por la poco obvia, poco ortodoxa y poco clara relaci\u00f3n entre Alyssa y James) basado en una aut\u00e9ntica sinton\u00eda emocional y una aut\u00e9ntica conexi\u00f3n humana, <em>The End Of the F***ing World<\/em> nos presenta una cr\u00edtica a uno de los riesgos y vicios m\u00e1s recurrentes de la hipersubjetivaci\u00f3n de la realidad y de la relativizaci\u00f3n absoluta de la experiencia humana: la idealizaci\u00f3n del desequilibrio mental.<\/p>\n<p>Porque, al final, lo que nos trata de transmitir Covell, me parece, es que a\u00fan para las personas m\u00e1s conflictuadas, m\u00e1s lastimadas, m\u00e1s heridas y m\u00e1s dolidas existe la esperanza de crear v\u00ednculos humanos reales, aut\u00e9nticos, s\u00f3lidos y sanadores. Pero que ello no es posible desde la idealizaci\u00f3n de nuestro dolor o la idealizaci\u00f3n de nuestras afecciones (como si el vivir un desequilibrio mental nos hiciese m\u00e1s reales o m\u00e1s aut\u00e9nticos o como si el vivir con una inestabilidad psicol\u00f3gica probada fuera saludable).<\/p>\n<p>La generaci\u00f3n millennial, dicen, \u201cse ofende por todo\u201d y quiz\u00e1s es verdad. Pero si es as\u00ed es porque somos una generaci\u00f3n que trata de ser m\u00e1s consciente de su estabilidad emocional, de un ejercicio real de su libertad y de la liberaci\u00f3n de sus inquietudes. Somos, si se me permite la generalizaci\u00f3n, una generaci\u00f3n que s\u00f3lo quiere empat\u00eda, quiere que los dem\u00e1s lo escuchen, que de verdad lo escuchen y le permitan vivir su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>El riesgo, no obstante, como bien lo apunta <em>The End Of the F***ing World <\/em>de Covell es que en esta b\u00fasqueda de empat\u00eda a veces confundimos el acento en la subjetividad con la idealizaci\u00f3n de mi visi\u00f3n solipsista y personal\u00edsima de la realidad que es, en otras palabras, uno de los modos de describir a las enfermedades mentales: la hipersubjetivaci\u00f3n de la realidad. El riesgo es confundir la idealizaci\u00f3n de mi experiencia con la realidad de mi ser. O, como lo dice Alyssa en alg\u00fan punto de esta serie, \u201cEl problema con una persona que carece de amor es que no sabe c\u00f3mo es [el amor]. Por eso es f\u00e1cil enga\u00f1arlos. Para que vean cosas que no existen\u201d.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nEn los a\u00f1os recientes hemos visto una oleada de contenidos audiovisuales que se centran en las diversas afecciones mentales que pueden acosar y perseguir a los seres humanos durante su vida. Desde mi punto de vista esto sucede por dos factores: en primer lugar, las innegables dificultades a las que nos enfrentamos los j\u00f3venes adultos (y b\u00e1sicamente todos los demogr\u00e1ficos de seres humanos en el mundo, aunque por razones distintas) que se expresan en estr\u00e9s, depresi\u00f3n, ansiedad, p\u00e1nico y m\u00e1s; y, segundo, por la conciencia cada vez m\u00e1s despierta que reconoce la importancia de la salud mental y emocional en el transcurso de nuestras vidas.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":450109,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-450030","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/450030","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=450030"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/450030\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/450109"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=450030"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=450030"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=450030"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}