{"id":456032,"date":"2020-01-15T00:03:12","date_gmt":"2020-01-15T06:03:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=456032"},"modified":"2020-01-20T00:54:53","modified_gmt":"2020-01-20T06:54:53","slug":"sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=456032","title":{"rendered":"Sangre"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cDr\u00e1cula\u201d, la\u00a0 nueva serie de Netflix y la BBC resulta muy l\u00facida con la divisi\u00f3n de su contenido en tres largos pero s\u00f3lidos cap\u00edtulos bien contenidos en s\u00ed mismos y operando, cada uno, en diferentes \u00e9pocas, reglas y condiciones<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_456117\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=456117\" rel=\"attachment wp-att-456117\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-456117\" class=\"size-large wp-image-456117\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-15.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-456117\" class=\"wp-caption-text\">Vemos a un Dr\u00e1cula seductor, ingenioso, \u00e1vido de sangre (de poseer vidas), sarc\u00e1stico, inteligente, cuidadoso pero, al tiempo, presa de sus propios deseos; de su necesidad de consumir humanos, de mantener una faz pulcra y jovial que esconda su inevitable decadencia y su paulatina (e infinita) ca\u00edda a la nada, a la muerte de los \u201cno muertos\u201d.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde su publicaci\u00f3n a finales del siglo XIX, <em>Dr\u00e1cula<\/em> de Bram Stoker se ha convertido en un referente recurrente de la cultura popular y el horror g\u00f3tico. Sobre todo ahondando en la mitolog\u00eda del personaje que, durante la obra del brit\u00e1nico, ten\u00eda un papel m\u00e1s modesto que el que m\u00e1s adelante le otorgar\u00eda toda la parafernalia medi\u00e1tica de la televisi\u00f3n, el cine y las ficciones posteriores (de historietas hasta obras literarias) en general. De ah\u00ed que en nuestra \u00e9poca todo contenido de vampiros resulte m\u00e1s o menos derivativo de los principios generales estipulados por la figura original del Conde de Transilvania.<\/p>\n<p>El personaje, como suele repetirse hasta el cansancio, parece tener alguna inspiraci\u00f3n en Vlad III conocido como El Empalador, pr\u00edncipe de Valaquia durante el siglo XV que habr\u00eda matado miles de civiles en la Europa de su tiempo rindiendo honor a su apodo. Lo cierto es que los acad\u00e9micos dedicados a la obra de Stoker suelen minimizar esta relaci\u00f3n que, con una convenci\u00f3n generalizada pero no absoluta, se prefiere restringir a una simple inspiraci\u00f3n en el nombre (pues Vlad tambi\u00e9n fue conocido como Vlad Dr\u00e1cula) y acaso algunos elementos m\u00e1s o menos deliberados sobre su regi\u00f3n de origen, Rumania.<\/p>\n<p>De hecho, no son pocos los elementos inexplicables (o poco claros) de la obra del autor irland\u00e9s que diera forma a la primer iteraci\u00f3n de este personaje, lo cual parecer\u00eda consistente con la visi\u00f3n acad\u00e9mica del origen del mismo y, lo que nos compete ahora, la nueva adaptaci\u00f3n de esta novela para la BBC y Netflix desde el punto de vista de Mark Gatiss y Steven Moffat, conocidos por su exitosa adaptaci\u00f3n de otro personaje literario brit\u00e1nico cl\u00e1sico, Sherlock Holmes.<\/p>\n<p>Dicho trabajo, el de <em>Sherlock<\/em>, tiene en esta nueva producci\u00f3n un ingenioso correlato construido por el misterio general que nos plantea esta miniserie de tres cap\u00edtulos: \u00bfa qu\u00e9 le teme Dr\u00e1cula? \u00bfpor qu\u00e9 no puede acercarse a la luz del sol?\u00bfpor qu\u00e9 no soporta ver el s\u00edmbolo cristiano de la cruz? y \u00bfpor qu\u00e9 no puede acceder a un lugar sin ser invitado antes? Misterio cuya respuesta es s\u00f3lo el resultado de una s\u00f3lida reflexi\u00f3n sobre lo que el Conde Dr\u00e1cula represent\u00f3 en sus or\u00edgenes para Stoker y sobre lo que sus subsecuentes corolarios continuaron sugiriendo consciente o inconscientemente.<\/p>\n<p>Desde ese punto de vista, entonces, esta serie que por momentos podr\u00eda parecer inconsistente, contradictoria o simplona en sus resoluciones, se presenta, m\u00e1s bien, como una discusi\u00f3n constante con la literatura cl\u00e1sica del siglo XIX. En espec\u00edfico con los conceptos humanos a los que ha dado vida este personaje durante sus m\u00e1s de doscientos a\u00f1os de existencia.<\/p>\n<p>Para ello, la serie resulta muy l\u00facida con la divisi\u00f3n de su contenido en tres largos pero s\u00f3lidos cap\u00edtulos bien contenidos en s\u00ed mismos y operando, cada uno, en diferentes \u00e9pocas, reglas y condiciones; como si fuesen pel\u00edculas separadas que, al tiempo, forman una trilog\u00eda hecha consistente, desde lo narrativo, con base en una simple expresi\u00f3n que se repite constantemente: \u201cla sangre es vidas\u201d.<\/p>\n<p>\u00c9sta noci\u00f3n se convierte en el punto de partida para delimitar los puntos en los que esta miniserie se apega al cl\u00e1sico del autor irland\u00e9s y para permitirle a esta historia una flexibilidad atemporal que nos permita conocer al mismo Dr\u00e1cula en tres diferentes momentos de la Historia para, de ese modo, articular el debate continuo con este personaje de ficci\u00f3n y la verdad humana que encarna.<\/p>\n<p>Para desnudar esa verdad, empero, no basta con conocer a Dr\u00e1cula en su d\u00eda a d\u00eda desde la tercera persona sino que resulta imperativo entablar un di\u00e1logo con su paranormal realidad. Es, entonces, que la refiguraci\u00f3n del Profesor Abraham Van Helsing de la novela original encuentra el modo de concretar en un personaje (ahora femenino) la capacidad de anteponerse al Conde y, de manera oblicua o manera directa, interrogarlo y, con ello, exhibir su esencia.<\/p>\n<p>As\u00ed, vemos a un Dr\u00e1cula seductor, ingenioso, \u00e1vido de sangre (de poseer vidas), sarc\u00e1stico, inteligente, cuidadoso pero, al tiempo, presa de sus propios deseos; de su necesidad de consumir humanos, de mantener una faz pulcra y jovial que esconda su inevitable decadencia y su paulatina (e infinita) ca\u00edda a la nada, a la muerte de los \u201cno muertos\u201d.<\/p>\n<p>Algunas lecturas del personaje han visto en \u00e9l una alegor\u00eda para la \u201camenaza\u201d que representan los extranjeros (pues, al fin y al cabo, el Conde es una de las primeras representaciones de personajes parecidos a los zombies), o bien, como una articulaci\u00f3n propagand\u00edstica en favor de la espiritualidad cristiana (pues el de Transilvania es una personificaci\u00f3n de muchos de los vicios del dogma de aquella religi\u00f3n).<\/p>\n<p>Sin embargo, a mi parecer, Dr\u00e1cula representa una forma de nuestra animalidad, nuestro instinto, nuestra inextirpable naturaleza de seres deseantes incapaces de ser plenamente satisfechos y que se encuentran siempre en un perpetuo camino a la muerte. Muerte que, si bien se presenta de manera individual (para m\u00ed, para ti, para \u201cX\u201d), nunca se presentar\u00e1 de manera absoluta; o, dicho de otro modo, que aunque la extinci\u00f3n le llegue a todo individuo, mientras existan seres vivos nunca dejar\u00e1 de existir el deseo.<\/p>\n<p>Por ende, en contraposici\u00f3n, Van Helsing, siguiendo la trama de esta miniserie, representa para m\u00ed nuestra dimensi\u00f3n racional, nuestro deseo perpetuo pero volcado no s\u00f3lo a su satisfacci\u00f3n inmediata, sino a su nutrici\u00f3n, a su construcci\u00f3n, a su concientizaci\u00f3n; en una palabra: al conocimiento. Al conocimiento de lo humano, al conocimiento del deseo mismo, al autoconocimiento y al conocimiento emp\u00e1tico, incluso, de nuestro lado oscuro, nuestro lado incapaz de soportar la divina luz del entendimiento m\u00e1s preclaro que pueden alcanzar las limitaciones humanas.<\/p>\n<p>Y todo ello representado por un tejido biol\u00f3gico conectivo. Por una realidad fisiol\u00f3gica que para algunas cosmolog\u00edas es el veh\u00edculo del alma animal: la sangre. La sangre que da vida, la sangre que contiene nuestra historia gen\u00e9tica, la sangre que es un testimonio discreto de nuestra genealog\u00eda, la sangre que es un testimonio de nuestras acciones, de nuestras afecciones, de nuestros balances y desbalances. La sangre que nos hace especie humana. La sangre que por s\u00ed misma no desea, la sangre que por s\u00ed misma no razona pero sin la que la raz\u00f3n ni el deseo podr\u00edan existir. La sangre que bombea nuestro coraz\u00f3n. La sangre que transporta nuestro estado f\u00edsico. La sangre que es las m\u00faltiples vidas que somos y que hemos sido y que, por lo tanto, es las m\u00faltiples muertes que somos y que hemos sido. La sangre que un d\u00eda, como todo, acabar\u00e1 en la tierra fundiendo en el infinito a nuestro Dr\u00e1cula personal y a nuestra irrenunciable necesidad de ser nuestro Van Helsing personal.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDesde su publicaci\u00f3n a finales del siglo XIX, <em>Dr\u00e1cula<\/em> de Bram Stoker se ha convertido en un referente recurrente de la cultura popular y el horror g\u00f3tico. Sobre todo ahondando en la mitolog\u00eda del personaje que, durante la obra del brit\u00e1nico, ten\u00eda un papel m\u00e1s modesto que el que m\u00e1s adelante le otorgar\u00eda toda la parafernalia medi\u00e1tica de la televisi\u00f3n, el cine y las ficciones posteriores (de historietas hasta obras literarias) en general. De ah\u00ed que en nuestra \u00e9poca todo contenido de vampiros resulte m\u00e1s o menos derivativo de los principios generales estipulados por la figura original del Conde de Transilvania.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":456117,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-456032","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/456032","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=456032"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/456032\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/456117"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=456032"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=456032"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=456032"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}