{"id":457888,"date":"2020-01-29T00:05:02","date_gmt":"2020-01-29T06:05:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=457888"},"modified":"2020-02-04T00:25:57","modified_gmt":"2020-02-04T06:25:57","slug":"memoria-muscular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=457888","title":{"rendered":"Memoria Muscular"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>En mi visita a la Penitenciar\u00eda de Santa Martha Acatitla tuve la oportunidad de ver a la Compa\u00f1\u00eda de Teatro Penitenciario, compuesta por internos del penal, dar vida a una reinvenci\u00f3n del cl\u00e1sico de William Shakespeare, \u201cRomeo y Julieta\u201d. Transfigurado ahora en \u201cXolomeo y Pitbulieta\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_457945\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=457945\" rel=\"attachment wp-att-457945\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-457945\" class=\"size-large wp-image-457945\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/filosofia-millennial-1.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-457945\" class=\"wp-caption-text\">\u201cXolomeo y Pitbulieta\u201d, una historia de divisiones sociales, discriminaciones y fronteras. (Foto: Hugo Aquino).<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Existe una rica discusi\u00f3n en la Filosof\u00eda de la Mente y las Neurociencias que se pregunta por el lugar espec\u00edfico en el que reside lo que entendemos por mente. En t\u00e9rminos generales, siguiendo a la tradici\u00f3n literaria, cient\u00edfica y filos\u00f3fica, se suele se\u00f1alar a nuestro cerebro y nuestra cabeza como el hogar de lo que se entiende por mente (es decir, el conjunto de facultades cognitivas que nos hacen quienes somos y que incluir\u00edan procesos como la percepci\u00f3n, el pensamiento, la conciencia, la memoria y la imaginaci\u00f3n, por poner algunos ejemplos).<\/p>\n<p>Sin embargo, otras posiciones aseguran que la mente no existe y que tal conjunto es s\u00f3lo una creaci\u00f3n conceptual que no se corresponde con los hechos. Otras posiciones m\u00e1s, por ejemplo, sit\u00faan a la mente en diferentes lugares de nuestro cuerpo, asegurando que existen cosas similares a inteligencias espec\u00edficas desarrolladas por nuestros \u00f3rganos, nuestros tejidos, nuestras extremidades, \u00e9tcetera. Como si nuestras manos, nuestras piernas, nuestra cabeza y cada una de las partes de nuestro cuerpo, tuvieran una inteligencia propia que se revelar\u00eda en la complejidad de sus operaciones espec\u00edficas que llegan, incluso, a ser inconscientes para lo que solemos entender por nuestra mente.<\/p>\n<p>Para la Fisiolog\u00eda existen conceptos como la memoria muscular. Facultad que se definir\u00eda como la eficiencia operativa desarrollada por un m\u00fasculo (o conjunto de m\u00fasculos) que se derivar\u00eda de la repetici\u00f3n constante de algun movimiento o tarea. Convirti\u00e9ndose, eventualmente, en una operaci\u00f3n autom\u00e1tica, inconsciente y que requerir\u00eda de nula concentraci\u00f3n o esfuerzo mental. As\u00ed, operaciones como botar un bal\u00f3n de basketball, nadar con cierto estilo de manera repetida, jugar a las cartas, jugar un videojuego o hasta teclear en una computadora, pueden convertirse en tareas inconscientes que construyan una cierta memoria muscular.<\/p>\n<p>Asunto por el que me pregunt\u00e9, justamente, en mi visita a la Penitenciar\u00eda de Santa Martha Acatitla donde tuve la oportunidad de ver a la Compa\u00f1\u00eda de Teatro Penitenciario, compuesta por internos del penal, dar vida a una reinvenci\u00f3n del cl\u00e1sico de William Shakespeare, <em>Romeo y Julieta<\/em>. Transfigurado ahora en <em>Xolomeo y Pitbulieta<\/em>, una historia de divisiones sociales, discriminaciones y fronteras.<\/p>\n<p>En esta versi\u00f3n cargada de humor, sarcasmo y una inigualable energ\u00eda vital, Xolomeo (paralelo de Romeo) es un perro xoloitzcuintle, raza canina end\u00e9mica mexicana, que cruza la frontera con Estados Unidos en busca de una vida mejor, s\u00f3lo para encontrarse con un inesperado amor: Pitbulieta (paralelo de Julieta), una canina hija de un \u201cirreal\u201d perro presidente (paralelo de Donald Trump) que pretende prohibir la llegada de cualquier perro de otras regiones y razas a su pa\u00eds.<\/p>\n<p>En s\u00ed misma la obra resulta l\u00facida e iluminadora exhibiendo por qu\u00e9 los cl\u00e1sicos son cl\u00e1sicos, puesto que, mont\u00e1ndose en la estructura m\u00e1s que hecha del <em>Romeo y Julieta<\/em> de Shakespeare, demuestra que, lamentablemente, las diferencias sociales y las fronteras autoimpuestas que nos dirigen siguen siendo vigentes; con lo que, al mismo tiempo, no dejan de ser un recordatorio pertinente de que existen fuerzas capaces de superarlas (como lo es, en el caso de estos dos enamorados, el amor que los vincula).<\/p>\n<p>T\u00e9cnicamente, por obvias razones, el mobiliario de la obra resulta limitado pero, no obstante, se convierte en el m\u00e1s cautivador de sus recursos. Echando mano de un sal\u00f3n dentro del penal y con algunas plataformas m\u00f3viles que fugen como los lugares de los espectadores, logra materialmente jugar con la perspectiva de su audiencia y contar una historia c\u00f3mica, din\u00e1mica y profunda en sus premisas que, l\u00f3gicamente, se ve elevada por el paralelo que construye con la situaci\u00f3n en la que viven sus actores.<\/p>\n<p>En cuanto a las interpretaciones, el lugar com\u00fan ser\u00eda decir que son sensacionales y admirables; por lo que implican para sus actores que de manera disciplinada ensayan la obra que presentan s\u00f3lo para despu\u00e9s volver a pasar la noche en sus celdas. Sin embargo, ac\u00e1 hay que ser objetivos. Y desde all\u00ed, desde la mirada fr\u00eda de la objetividad, resulta impresionante el modo en que estos individuos logran transformarse en el escenario, mutando por completo su lenguaje corporal y su manejo personal para dar vida a personajes con fuertes toques de absurdismo y comedia que, al mismo tiempo, se sienten profundamente genuinos. De ah\u00ed, entonces, que esta obra no sea una obra de personas reclusas que act\u00faan sino una obra de actores que, incidentalmente, resulta que cumplen con una condena dentro de un penal.<\/p>\n<p>Tras la presentaci\u00f3n tuve la fortuna de hablar con dos de los actores de esta obra que me explicaron las injusticias que han llevado a muchos de ellos a estar reclu\u00eddos por delitos que no cometieron, o bien, contarme las oscuras realidades que se viven alrededor de un lugar como este, pero, especialmente, pedirme que transmitiera dos ideas desde su boca hasta mis lectores: primero, \u201csi quieres conocer un pa\u00eds, conoce sus c\u00e1rceles\u201d (todo lo que sucede ac\u00e1 afuera lo viven ellos adentro en un microcosmos) y, segundo, \u201clas c\u00e1rceles no son como las pintan la televisi\u00f3n y las pel\u00edculas\u201d(en sus palabras, \u201chay gente que no tiene reparaci\u00f3n\u201d pero hay muchos de ellos que lo \u00fanico que buscan es regresar a la sociedad de manera satisfactoria, ben\u00e9fica y positiva).<\/p>\n<p>Mi contacto con la Compa\u00f1\u00eda de Teatro Penitenciario naci\u00f3 de mi contacto con El77 Centro Cultural Autogestivo que ha tenido el gesto de invitarme a algunas de sus funciones en su sede fuera del penal y ahora dentro del mismo. Valgan estas palabras para agradecerles sus atenciones que, en muchos respectos, han dotado de una dimensi\u00f3n social m\u00e1s patente a nuestro proyecto. Seguiremos al pendiente de ellos y le sugerimos a nuestros lectores que se acerquen a sus canales oficiales de comunicaci\u00f3n para saber c\u00f3mo pueden vivir esta experiencia.<\/p>\n<p>La tarea con la que cumplen resulta invaluable y un verdadero esfuerzo por convertir la reinserci\u00f3n social en una realidad m\u00e1s all\u00e1 de un mero ideal conceptual o discursivo. Tarea que, me parece, puede resumirse en las palabras de uno de los actores de <em>Xolomeo y Pitbulieta<\/em>: \u201ceste proyecto me ha permitido convertir la piedra con la que me tropec\u00e9 en un escal\u00f3n para salir adelante\u201d.<\/p>\n<p>Idea que me devuelve a mi tren de pensamiento inicial: la memoria muscular. Mientras ve\u00eda a este grupo de actores entregarse por completo en el escenario, dejando todo su dolor, su humor, su energ\u00eda, su fuerza, su alegr\u00eda y su ser en sus actuaciones me pregunt\u00e9, inevitablemente, \u201c\u00bfc\u00f3mo habr\u00e1 sido su vida antes de llegar aqu\u00ed?\u00bfhabr\u00e1n colaborado en algo sus memorias musculares al hoy positivo ejercicio art\u00edstico que es su actuaci\u00f3n?\u201d De inmediato pens\u00e9 en el arte, en su fuerza tranformadora, en el modo en que se ha convertido en el escape de sus emociones vertidas en un fin edificador y edificante. Entonces, me asombr\u00e9 con lo que se me revel\u00f3: que la misma memoria muscular y energ\u00e9tica que un d\u00eda sirvi\u00f3 para destruir y da\u00f1ar hoy, s\u00f3lo a trav\u00e9s del arte, se ha convertido en una fuerza para construir y sanar.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nExiste una rica discusi\u00f3n en la Filosof\u00eda de la Mente y las Neurociencias que se pregunta por el lugar espec\u00edfico en el que reside lo que entendemos por mente. En t\u00e9rminos generales, siguiendo a la tradici\u00f3n literaria, cient\u00edfica y filos\u00f3fica, se suele se\u00f1alar a nuestro cerebro y nuestra cabeza como el hogar de lo que se entiende por mente (es decir, el conjunto de facultades cognitivas que nos hacen quienes somos y que incluir\u00edan procesos como la percepci\u00f3n, el pensamiento, la conciencia, la memoria y la imaginaci\u00f3n, por poner algunos ejemplos).<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":457945,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-457888","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457888","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=457888"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457888\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/457945"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=457888"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=457888"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=457888"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}