{"id":458803,"date":"2020-02-05T00:04:56","date_gmt":"2020-02-05T06:04:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=458803"},"modified":"2020-02-05T23:46:45","modified_gmt":"2020-02-06T05:46:45","slug":"be-the-rabbit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=458803","title":{"rendered":"Be the rabbit"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Quiz\u00e1 la mejor l\u00ednea durante el film sea el \u201cBe the rabbit (Se el conejo)\u201d que en alg\u00fan punto escuchamos de la voz del Hitler interpretado por Taika Waititi. Porque en ella se encuentran las m\u00faltiples realidades que componen la iluminadora percepci\u00f3n del conflicto que nos regala esta cinta<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_458840\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=458840\" rel=\"attachment wp-att-458840\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-458840\" class=\"size-large wp-image-458840\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-millennial-5.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-458840\" class=\"wp-caption-text\">En \u201cJojo Rabbit\u201d hay mucho esp\u00edritu de inocencia, de absurdo y de comicidad sat\u00edrica. Quiz\u00e1 porque as\u00ed son las guerras; quiz\u00e1 porque vistos fr\u00edamente los conflictos ideol\u00f3gicos no son m\u00e1s que absurdos y risibles o quiz\u00e1, simplemente, porque frente al ingenio de un ni\u00f1o pocas cosas pueden presentarse como absolutas, r\u00edgidas e incambiables.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace un par de semanas escrib\u00eda sobre lo dif\u00edcil que es tener un punto de vista realmente objetivo sobre las Grandes Guerras Mundiales; porque, en mayor o menor medida, cada uno de nosotros se relaciona con dichos eventos desde la historia personal, desde la historia patri\u00f3tica, desde la historia familiar, o bien, desde las convicciones pol\u00edticas que se han fraguado como resultado de las condiciones establecidas por dichos conflictos a nivel mundial.<\/p>\n<p>Por eso, me parece que el primer paso para hacerle plena justicia a <em>Jojo Rabbit <\/em>de Taika Waititi, es aclarar la posici\u00f3n espec\u00edfica desde la que nos retrata la Segunda Guerra Mundial: el \u201canti-odio\u201d (en palabras del director neozeland\u00e9s). Donde el odio es representado por la visi\u00f3n expansionista del nacionalsocialismo de los a\u00f1os 30 y 40 del siglo pasado que tuvo su expresi\u00f3n en una defensa de la eugenesia en favor de la raza aria y, en consecuencia, en un tajante racismo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Al respecto, la pel\u00edcula resulta por momentos did\u00e1ctica con, por ejemplo, un montaje que superpone evocaciones al fanatismo provocado por m\u00fasicos como los Beatles e im\u00e1genes del impacto de Adolf Hitler en la sociedad alemana de principios del siglo XX; logrando con ello una ingeniosa y sat\u00edrica analog\u00eda que adelanta el tono espec\u00edfico en el que se cuenta esta historia, el de la comedia. El de la comedia incisiva, sarc\u00e1stica, ir\u00f3nica y ridiculizadora pero tambi\u00e9n el de la comedia inocente, infantil, caricaturesca y absurda. La comedia del ni\u00f1o; la comedia del eterno adolescente.<\/p>\n<p>Punto que ha sido singularizado por la cr\u00edtica especializada que ha visto en \u00e9l un defecto frente a los objetivos de Waititi con esta cinta pues desde ah\u00ed, desde la caricatura, es imposible hacer un juicio riguroso y contundente. Punto que, empero, permite un retrato refrescante de este conflicto hist\u00f3rico que ya ha sido revisado y revisitado en infinidad de ocasiones; un retrato pl\u00e1stico, m\u00f3vil, irrestricto, un retrato desde el realismo fant\u00e1tico de la inocencia infantil.<\/p>\n<p>Pl\u00e1stico porque lo mismo da cabida al humor sat\u00edrico que ha caracterizado la carrera de Waititi, que al tono melodram\u00e1tico propio de estos relatos, que al absurdo del imaginario irrestricto de Jojo, que a la est\u00e9tica de la belleza que s\u00f3lo un ni\u00f1o puede encontrar en un mundo en pugna, que a la ternura del amor puro de una amistad preadolescente, que a la tragedia desde los ojos de quien no dimensiona plenamente el contexto en el que vive.<\/p>\n<p>Retrato en el que no hay, ciertamente, una real preocupaci\u00f3n por comprender a fondo el nacionalsocialismo. Ni siquiera una b\u00fasqueda espec\u00edfica por desarticularlo desde sus propios t\u00e9rminos. Hay simplicidad caricaturesca; hay buenos y malos sin m\u00e1s y hay mucho esp\u00edritu de inocencia, de absurdo y de comicidad sat\u00edrica. Quiz\u00e1 porque as\u00ed son las guerras; quiz\u00e1 porque vistos fr\u00edamente los conflictos ideol\u00f3gicos no son m\u00e1s que absurdos y risibles o quiz\u00e1, simplemente, porque frente al ingenio de un ni\u00f1o pocas cosas pueden presentarse como absolutas, r\u00edgidas e incambiables.<\/p>\n<p>Porque en la vigorosa pulsi\u00f3n creativa del intelecto infantil (a\u00fan de uno que acepta y se obsesiona con las reglas que le impone su contexto, como el de Jojo) no hay lugar para los absolutimos, para los totalitarimos. Porque para un ingenio en ciernes los prejuicios son improntas del exterior m\u00e1s que una condici\u00f3n innata. Porque para un ingenio vivo cualquier normatividad es imposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Y es ah\u00ed donde funciona especialmente bien <em>Jojo Rabbit<\/em>, en su apolog\u00eda del ingenio como una apolog\u00eda de la flexibilidad, de la apertura a ser tranformados por nuestro contacto con mundos que asumimos ajenos al nuestro y, como conclusi\u00f3n de estas dos, como apolog\u00eda de la conexi\u00f3n interhumana por encima de las oposiciones ideol\u00f3gicas (raciales, religiosas, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Por eso, quiz\u00e1 la mejor l\u00ednea durante el film sea el \u201cBe the rabbit (Se el conejo)\u201d que en alg\u00fan punto escuchamos de la voz del Hitler interpretado por Taika Waititi. Porque en ella se encuentran las m\u00faltiples realidades que componen la iluminadora percepci\u00f3n del conflicto que nos regala esta cinta. Primero, la de un Adolf Hitler convertido en amigo imaginario (i.e., interiorizado) a modo de superyo; segundo, la del realismo de la visi\u00f3n fant\u00e1stica, constantemente creadora del mundo y m\u00e1gica de un ni\u00f1o de diez a\u00f1os; y tercero (la m\u00e1s importante de todas), la de la virtud en la que se convierte el ingenio en un contexto que nos exige restringir nuestras b\u00fasquedas personales para que quepan en jaulas ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>As\u00ed, \u00e9ste es, para m\u00ed, el simbolismo fundamental de la pel\u00edcula: un conejo. Un conejo valioso por su plasticidad, por su capacidad de adaptarse, de encontrar la salida de cualquier tipo de laberinto ideol\u00f3gico; valioso por su destreza, por su naturalidad, por su vitalidad. Un conejo valioso por su ingenio. Un conejo coartado por las r\u00edgidas estructuras de los fascismos (que poco importa si son ideol\u00f3gicos, o de cosmovisiones, o de prejuicios, o de utilitarismos, o de pragmatismos). Un conejo enjaulado por los discursos que acent\u00faan nuestras distancias antes que nuestras coincidencias. Un conejo-ingenio que vamos dejando morir cada vez que permitimos que nuestras interpretaciones de la realidad se traduzcan en odios espec\u00edficos.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nHace un par de semanas escrib\u00eda sobre lo dif\u00edcil que es tener un punto de vista realmente objetivo sobre las Grandes Guerras Mundiales; porque, en mayor o menor medida, cada uno de nosotros se relaciona con dichos eventos desde la historia personal, desde la historia patri\u00f3tica, desde la historia familiar, o bien, desde las convicciones pol\u00edticas que se han fraguado como resultado de las condiciones establecidas por dichos conflictos a nivel mundial.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":458840,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-458803","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/458803","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=458803"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/458803\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/458840"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=458803"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=458803"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=458803"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}