{"id":459252,"date":"2020-02-10T00:11:24","date_gmt":"2020-02-10T06:11:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=459252"},"modified":"2020-02-10T00:49:44","modified_gmt":"2020-02-10T06:49:44","slug":"4t-al-borde-de-la-sinrazon-y-la-locura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=459252","title":{"rendered":"4T: al borde de la sinraz\u00f3n y la locura"},"content":{"rendered":"<h2>\u00cdndice pol\u00edtico<\/h2>\n<h5>Francisco Rodr\u00edguez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_459279\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=459279\" rel=\"attachment wp-att-459279\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-459279\" class=\"size-large wp-image-459279\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/lopez-MARAL-460x166.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"166\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/lopez-MARAL-460x166.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/lopez-MARAL-240x87.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/lopez-MARAL-768x278.jpg 768w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/lopez-MARAL.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-459279\" class=\"wp-caption-text\">L\u00f3pez&#8230; | Maral<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco se sabe de las afecciones mentales de los mandatarios mexicanos. Los historiadores, normalmente escrupulosos en relatar los desvalimientos personales no ayudan mucho. Pero a base de investigar uno se entera de los casos m\u00e1s curiosos de los que se tiene registro: Antonio L\u00f3pez de Santa Anna y Porfirio D\u00edaz.<\/p>\n<p>En su favor, puede decirse que los ataques mentales sufridos por ambos se registraron despu\u00e9s de sus mejores a\u00f1os al frente del pa\u00eds&#8230; o de sus peores, seg\u00fan trate de ver el lector. Ninguna novela puede ganarle la partida a la historia en Latinoam\u00e9rica. Los personajes han sido muy nuestros. Nadie puede inventar un protagonista m\u00e1s pintoresco que Santa Anna, el dictador mexicano que ocup\u00f3 la Presidencia de la Rep\u00fablica 11 veces, entre 1833 y 1855, llegando a darse golpes de Estado a s\u00ed mismo. El tenorio, gallero y jugador que gan\u00f3 la Guerra de los Pasteles contra Francia en 1836, pero perdi\u00f3 la pierna en el mismo combate.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Sumiso ante el imperio<\/strong><\/p>\n<p>Mand\u00f3 a enterrar su extremidad inferior con pompa y <em>Te Deum<\/em> en la Catedral de M\u00e9xico. La perdi\u00f3 cada vez que cay\u00f3 del poder y la pierna fue arrastrada por las turbas a lo largo de las calles de la capital. Y volvi\u00f3 a enterrarla con los mismos honores, bajo palio, en la misma Catedral cada vez que reasum\u00eda el poder.<\/p>\n<p>Entreg\u00f3 al invasor con infamia los territorios de Texas, Nuevo M\u00e9xico, Colorado, Arizona, Nevada, partes de Utah y Oreg\u00f3n y toda la California en los convenios de conquista con los Estados Unidos y, a cambio, introdujo en la Uni\u00f3n Norteamericana la goma de mascar producida en sus haciendas veracruzanas.<\/p>\n<p>Que, perdonado al fin por Lerdo de Tejada , termin\u00f3 su vida como miserable cojitranco, pensionado por el gobierno liberal en San Agust\u00edn de las Cuevas, hoy Tlalpan, donde su esposa, una morocha porte\u00f1a, Dolores Tosta, <em>Flor de M\u00e9xico<\/em>, empleaba los dineros de la pensi\u00f3n para contratar mendigos que hicieran antesala y llamaran al pobre viejo, se\u00f1or Presidente.<\/p>\n<p>Obsesionado por el poder perdido, en sus momentos de locura, dictaba a su secretario de turno habilitado para girar instrucciones fantasiosas desde ah\u00ed a quien se necesitara y pudiera resolver los casos que le planteaban los mendigos. As\u00ed vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os, pero despu\u00e9s de haber sido el m\u00e1s poderoso de la comarca.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Ocurrencias del dictador<\/strong><\/p>\n<p>En el caso del dictador Porfirio D\u00edaz, lleg\u00f3 a contar Justo Sierra, el <em>Maestro de Am\u00e9rica<\/em>, que en sus momentos de fanfarr\u00f3n, due\u00f1o del poder de matar absoluto, comentaba a sus amigos: \u00abme duelen Zacatecas, Veracruz, Nuevo Le\u00f3n, Quer\u00e9taro&#8230; y al mismo tiempo se tocaba diversas partes adoloridas del cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>En realidad le aquejaban las dolencias del cl\u00e1sico octogenario, el nervio ci\u00e1tico, reumas intermitentes y los saldos de a\u00f1ejas enfermedades no atendidas a tiempo ni con los consabidos permanganatos, a partir de sus andanzas soldadescas y de la fajina. Fue un bravo guerrero por las causas juaristas.<\/p>\n<p>El c\u00edrculo \u00edntimo del dictador festejaba las ocurrencias, con las que daba salida a los eternos problemas de gobierno, en un pa\u00eds violentado y sometido a base de bayoneta calada y fuego permanente, obediencia lacayuna de los contrarios a las masacres para los soliviantados. Fuera de ah\u00ed, c\u00e1rcel y hambre para la inmensa mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Las dolencias y la absoluta seguridad de que sin su protecci\u00f3n el pueblo quedar\u00eda hu\u00e9rfano de orden y progreso son peculiarmente los s\u00edntomas de todos los dictadores y de los embriones de aut\u00f3cratas que han desfilado por este pa\u00eds&#8230;<\/p>\n<p>&#8230; y de otros, como Francisco Franco en Espa\u00f1a, que sobando en su bur\u00f3 el brazo incorrupto de Santa Teresa, que conservaba en alcohol, juraba no abandonar a los pobres y aguantadores gachupines hasta acabar con todo vestigio de protesta&#8230;y de sus dolencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00bfSolicitar su renuncia?<\/strong><\/p>\n<p>Los hombres de poder generalmente han sido cuerdos durante su etapa de mayor gloria. Pero cuando se ven confinados por la terca realidad echan mano de infinidad de tribulaciones, ocurrencias y pendencias que tienen al pueblo siempre en vilo. A menor gloria, mayor enfermedad mental, parece ser la constante que se obtiene. Tirarse al piso, llamar la atenci\u00f3n, ser hist\u00e9ricos.<\/p>\n<p>M\u00e9xico es tierra de caciques, de brazos fuertes y de dictadores ic\u00f3nicos. Pero nunca se hab\u00eda dado el caso de que, a pocos meses de tomar el poder por la v\u00eda del voto, alguien, pose\u00eddo por ideas de encargos totalitarios, producidos por unos cuantos millones de sufragios m\u00e1s, se hubiera deschavetado integral y lastimosamente a los ojos de los ciudadanos, de sus empleados fieles y de su propia familia.<\/p>\n<p>El asunto actual, por eso, es realmente preocupante. Haber llegado al poder despu\u00e9s de un periplo de dieciocho a\u00f1os, sufriendo toda clase de adversidades en el camino, para agacharse y tener que aceptar un reclame del tama\u00f1o que se vive, en demandas pol\u00edticas que incluso hablan de solicitar la renuncia por incapacidad de sus facultades mentales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La marcha del 24F<\/strong><\/p>\n<p>Y es que el asunto es demasiado serio. Las marchas que se programan en todas las capitales de las entidades federativas y en la capital para el pr\u00f3ximo 24 de febrero tienen la simpat\u00eda de much\u00edsima gente que normalmente no se hab\u00eda metido en las profundidades pol\u00edticas. Pero al parecer vienen con todo.<\/p>\n<p>No faltar\u00e1 sector perjudicado por la incertidumbre creada desde Palacio que impulse un apoyo inusual a la petici\u00f3n ciudadana. Pero es que el caso del Caudillo ha dejado de ser de \u00edndole personal, para pasar a ser la mayor preocupaci\u00f3n de los habitantes de M\u00e9xico. Nadie se explica a qu\u00e9 se debe el s\u00fabito cambio de talante y personaje, a no ser que la raz\u00f3n sea de mucha enjundia.<\/p>\n<p>Parece ser que la marcha principal, la que se desarrollar\u00e1 en la capital nacional, tiene toda la intenci\u00f3n de llegar al Z\u00f3calo, plantarse indefinidamente, noche y d\u00eda, para esperar la respuesta anhelada: la renuncia a la Presidencia de la Rep\u00fablica. Si no campea la raz\u00f3n, este evento puede ser presagio de m\u00e1s males y de represiones \u201cgorilescas\u201d para el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La \u201cchuleta\u201d de los cuatroteros<\/strong><\/p>\n<p>Se da por descontado que los <em>amlovers<\/em> que rodean cada evento del Caudillo de la Cuarta Transformaci\u00f3n, no se quedar\u00e1n de brazos cruzados, y defender\u00e1n la plaza a pela vaca. Los enfrentamientos pueden ser sangrientos, pues los demandantes est\u00e1n absolutamente convencidos de luchar por el bienestar y la tranquilidad del pa\u00eds. Los <em>amlovers<\/em>, por su chuleta de sexenio asegurado.<\/p>\n<p>Demasiado dinero del presupuesto ha costado equipar a los miembros filo fascistas de los grupos emergidos de los programas sociales, los <em>cuatroteros<\/em>. \u00a0Demasiada responsabilidad se est\u00e1 descargando sobre sus hombros para ser los guardianes de la virginidad del Z\u00f3calo capitalino, tal parece mandado a hacer para el lucimiento del Gur\u00fa de la <em>Cuatrot\u00e9<\/em>.<\/p>\n<p>Pero el grito principal parece ser: \u201c\u00a1Fuera incompetentes, incapaces, lun\u00e1ticos, farsantes y aprendices de dictador! La historia ya los rebas\u00f3 y es necesario dar mayor certeza a la vida p\u00fablica. No quedar en las manos de cualquier chiquilicuatre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Ni Santa Annas ni Porfirios D\u00edaz<\/strong><\/p>\n<p>Nadie sabe cu\u00e1l pueda ser el desenlace. Pero de algo si estamos seguros todos: el pueblo de M\u00e9xico ha despertado del letargo y la abstenci\u00f3n pol\u00edtica, para meterse de lleno como protagonista de los nuevos tiempos.<\/p>\n<p>Lo que sea que esto pueda significar para el futuro de la Naci\u00f3n.<\/p>\n<p>No queremos ni Santa Annas ni Porfirios D\u00edaz. \u00bfNo cree usted?<\/p>\n<p><em><strong>\u00cdndice Flam\u00edgero<\/strong>:<\/em> En un art\u00edculo publicado en el 2009 en la revista <em>Brain<\/em>, junto a Jonathan Davidson, profesor del departamento de Psiquiatr\u00eda y de las Ciencias del Comportamiento en la Duke University, en Dirham (EE.UU.), David Owen, m\u00e9dico, que fue en los a\u00f1os setenta ministro de Exteriores del Reino Unido, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la mitad de los presidentes estadounidenses entre 1776 y 1974 ha padecido trastornos psiqui\u00e1tricos. Los m\u00e1s comunes: depresi\u00f3n, ansiedad, trastorno bipolar y dependencia del alcohol. En uno de cada tres casos, estos problemas \u201cfueron evidentes a lo largo del ejercicio de su mandato\u201d. Alg\u00fan ejemplo: Theodore Roosevelt (trastorno bipolar), Wilson y Hoover (trastorno depresivo grave), Nixon (abuso de alcohol). Y ahora Trump, listo para el manicomio. Aqu\u00ed y ahora no cantamos mal las rancheras. \u00bfO no?<\/p>\n<p><em><u><a href=\"http:\/\/www.indicepolitico.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">www.indicepolitico.com<\/a><br \/>\n<\/u><\/em><a href=\"mailto:indicepolitico@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>indicepolitico@gmail.com<\/em><\/a><br \/>\n<em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/indicepolitico?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@IndicePolitico<\/a><\/em><br \/>\n<em><u><a href=\"https:\/\/twitter.com\/pacorodriguez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@pacorodriguez<\/a><\/u><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Francisco Rodr\u00edguez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nPoco se sabe de las afecciones mentales de los mandatarios mexicanos. Los historiadores, normalmente escrupulosos en relatar los desvalimientos personales no ayudan mucho. 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