{"id":460496,"date":"2020-02-19T00:05:54","date_gmt":"2020-02-19T06:05:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=460496"},"modified":"2020-02-20T00:03:18","modified_gmt":"2020-02-20T06:03:18","slug":"back-in-the-90s","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=460496","title":{"rendered":"Back in the 90s"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>La producci\u00f3n a cargo de Raphael Bob-Waksberg demostr\u00f3 su capacidad de llevarnos a reflexiones importantes, a preguntas serias y a retratos fieles de la insatisfacci\u00f3n existencial que muchas veces acompa\u00f1an a la vida misma<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_460599\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=460599\" rel=\"attachment wp-att-460599\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-460599\" class=\"size-large wp-image-460599\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-milllennial-19-460x299.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"299\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-milllennial-19-460x299.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-milllennial-19-240x156.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/filosofia-milllennial-19.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-460599\" class=\"wp-caption-text\">Como muchos, para m\u00ed el acercamiento a la vida de este singular hombre-caballo parti\u00f3 del inter\u00e9s por conocer una nueva animaci\u00f3n para adultos, \u00e1cida, irreverente y c\u00f3mica; sin esperar, en lo m\u00e1s m\u00ednimo, que de aqu\u00e9l lado de la pantalla me aguardaba un reto a mi arrepentimiento, mi verguenza, mi conciencia moral y el modo en el que me hago cargo de mi persona.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace algunas semanas por fin conocimos el desenlace de una de las series de animaci\u00f3n m\u00e1s propositivas de los \u00faltimos a\u00f1os: <em>Bojack Horseman<\/em>. Una mirada sat\u00edrica sobre el glamour hollywoodense a trav\u00e9s del mundo que rodea la vida de una estrella de televisi\u00f3n de los a\u00f1os noventas venida a menos que logr\u00f3 posicionarse en el gusto de la cr\u00edtica y de su p\u00fablico mezclando recursos t\u00e9cnicos (que le valieron algunos notables reconocimientos), as\u00ed como un infalible humor (que lo mismo part\u00eda de la simple tonter\u00eda hasta el chiste profundo y bien constru\u00eddo) y un pertinent\u00edsimo tono dram\u00e1tico, melanc\u00f3lico, oscuro, psicologista y directo con miras realistas.<\/p>\n<p>La producci\u00f3n a cargo de Raphael Bob-Waksberg demostr\u00f3 su capacidad de llevarnos a reflexiones importantes, a preguntas serias y a retratos fieles de la insatisfacci\u00f3n existencial que muchas veces acompa\u00f1an a la vida misma partiendo de un lugar que para nada pronosticaba las honduras, crudezas y franquezas que alcanzar\u00eda esta serie durante sus seis a\u00f1os de duraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como muchos, para m\u00ed el acercamiento a la vida de este singular hombre-caballo parti\u00f3 del inter\u00e9s por conocer una nueva animaci\u00f3n para adultos, \u00e1cida, irreverente y c\u00f3mica; sin esperar, en lo m\u00e1s m\u00ednimo, que de aqu\u00e9l lado de la pantalla me aguardaba un reto a mi arrepentimiento, mi verguenza, mi conciencia moral y el modo en el que me hago cargo de mi persona (mis insatisfacciones, mis ansiedades, mis preocupaciones, mi pasado, etc\u00e9tera).<\/p>\n<p>Y es que esa fue la particular potencia de <em>Bojack Horseman<\/em>: su frontalidad. El modo en que, por diferentes caminos, nos present\u00f3 a un personaje en constante autodestrucci\u00f3n, ca\u00edda y descenso hacia el lado oscuro de su ser que, no obstante, siempre buscaba salir adelante, cambiar su vida; s\u00f3lo para encontrarse, en el camino, con el verdadero problema: \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de un mobiliario narrativo sat\u00edrico, de juegos de animaci\u00f3n por momentos simples (aunque siempre ingeniosos) y de una magistral hilaci\u00f3n de tonos aparentemente opuestos (drama y comedia), la serie logr\u00f3 hablar de temas como el abuso, la paternidad, la depresi\u00f3n, el suicidio, el aborto, la violencia de g\u00e9nero, las adicciones, la maternidad en la solter\u00eda, el arrepentimiento, el duelo, la muerte, los excesos, la frustraci\u00f3n del escritor y del actor, los riesgos de la mala terapia (en las versiones inadecuadas y trivializadoras del tratamiento), la infidelidad, la asexualidad, la ansiedad laboral, la inestabilidad emocional, la autocr\u00edtica destructiva y un largo, largo etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, logr\u00f3 dotar de herramientas de reflexi\u00f3n a muchos de nosotros que nos vimos en mayor o menor medida reflejados en sus personajes de alguna manera. M\u00e1s all\u00e1 de la inocente identificaci\u00f3n de quien es facilmente impresionable o de quien encuentra cierto signo de una malentendida distinci\u00f3n en los padeceres de la depresi\u00f3n y similares conflictos existenciales, la historia de Bojack logr\u00f3 retratar los diferentes niveles de destrucci\u00f3n (interna, externa, social, material y hasta psicol\u00f3gica) que rodean a quien no encuentra una forma sana de lidiar con el propio conflicto que encarna.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 como s\u00edntoma de nuesta \u00e9poca, quiz\u00e1 como una inadecuada e impertinente idealizaci\u00f3n de la inestabilidad emocionl o simplemente, quiz\u00e1, como una malsana adoraci\u00f3n de la complejidad emotiva malinterpretada como conflicto; el caso es que Bojack se convirti\u00f3 en la oportunidad de reconocerse conflictuados y conflictivos. Capaces de da\u00f1ar, capaces de ser da\u00f1ados pero m\u00e1s importante a\u00fan capaces de sanar.<\/p>\n<p>Con la estructura narrativa que la serie sigui\u00f3 por varios a\u00f1os y con las pistas que nos fue dejando su trama desde sus primeras im\u00e1genes, el destino de Bojack se auguraba claro: la autoaniquilaci\u00f3n. Camino que, de haber sido tomado por sus creadores, habr\u00eda enviado, potencialemente, un mensaje equivocado a sus seguidores: la salida al dolor (que provocamos y que nos han provocado) es el suicidio.<\/p>\n<p>L\u00facidamente, empero, Bob-Waksberg y compa\u00f1\u00eda optaron por una salida que a muchos les pareci\u00f3 anticlim\u00e1tica (pues resulta un final aparentemente simple para una historia densa y compleja) pero que es, en realidad, coherente con la vida misma: la concientizaci\u00f3n de la vida como un consistente proceso en el que no existen atajos hacia el mejoramiento personal ni soluciones reales a la recurrencia de la insatisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y es que solemos esperar muchas cosas de la existencia: felicidad absoluta, plenitud imperturbable, moralidades incorruptibles y no corrompidas, justicia, fortuna, amores perfectos, familias pr\u00f3speras, pasados id\u00f3neos\u2026 cuando la verdad es que nada de eso existe tal cual. Porque la felicidad a veces parece no llegar; porque a\u00fan en la plenitud hay espacio para la tragedia; porque las moralidades sin errores, sin fallas, sin haber hecho da\u00f1o a alguien m\u00e1s no existen; porque la mejor justicia posible de la que sea capaz nuestra humanidad nunca igualar\u00e1 a la justicia ideal a la que aspiramos; porque la fortuna es por s\u00ed misma una realidad viva, indomable y caprichosa; porque los amores m\u00e1s perfectos a los que podemos aspirar son los amores reales que, por reales, son imperfectos; porque todas las familias requieren un trabajo constante de construcci\u00f3n y mantenimiento interpersonales; porque el pasado s\u00f3lo es id\u00f3neo en nuestras mentes\u2026y m\u00e1s y m\u00e1s objeciones de la realidad que nos impiden ser todo lo que querr\u00edamos ser.<\/p>\n<p>Situaci\u00f3n ante la que se abre, como para Bojack, la pregunta existencial m\u00e1s natural: \u00bfentonces para qu\u00e9 esto de vivir? Pregunta a la que nadie ha encontrado nunca una respuesta y (spoiler alert) nadie la encontrar\u00e1. Porque la vida no es tan simple, porque los caminos reales de la existencia humana no son lineales y porque no hay respuestas inmediatas para un movimiento mediato, constante y vol\u00e1til como el que es la vida misma.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que nos queda, tal como nos sugiere esta serie, es hacernos responsables de quienes somos, de qui\u00e9nes hemos sido (de los da\u00f1os que hemos provocado sin perder de vista que nunca estar\u00e1n justificado por los da\u00f1os que hemos sufrido), y de quienes queremos ser (sin creer que por trazarnos metas tenemos garantizado alcanzarlas). Lo \u00fanico que nos queda es enfrentarnos a nosotros mismos, a nuestros errores, a nuestros horrores y construirnos mejor que antes. Aprender nuestras lecciones, entender nuestros defectos y trabajar d\u00eda a d\u00eda por mejorarnos. Comprometernos con nosotros mismos. No abandonarnos nosotros mismos. No aniquilarnos nosotros mismos.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en 1991 y no s\u00e9 cu\u00e1ntos a\u00f1os me queden por vivir pero estoy convencido de que quiero vivirlos trabajando sobre mi responsabilidad de ser yo y tratando de abonar al reto de ser mejor persona que la que soy y que la que he sido. S\u00e9 que es un proceso tardado, dif\u00edcil y anticlim\u00e1tico, pero es mi proceso y quiero vivirlo hasta que mi cuerpo y mi alma ya no me permitan hacerlo m\u00e1s. Hasta que, como a todos y a todo, me llegue la muerte.<\/p>\n<p>Yo, como usted, querido lector, soy proceso en cambio, soy humano en camino de mejorarme (espero). Yo, como usted, me pregunto d\u00f3nde empezaron mis preocupaciones, mis ansiedades, mis errores, mis horrores. Yo, como usted, me pregunto d\u00f3nde empez\u00f3 el reto de ser la mejor versi\u00f3n de m\u00ed mismo que pueda ser y d\u00f3nde empez\u00f3 mi responsabilidad de dar cuenta ante mi consciencia de qui\u00e9n he sido, de qui\u00e9n estoy siendo y de qui\u00e9n quiero ser.<\/p>\n<p>La respuesta, me parece, no es sencilla pues se identifica con el hecho mismo de mi existir (ya que ha de ser mi vida la que responda a los conflictos existenciales que soy); hecho ante el que, curiosamente, mi cabeza s\u00f3lo dice una cosa, que la respuesta se remonta a una frase que indica un punto de origen. Que la respuesta, que no puedo evitar representarme bajo una singular tonadita, me refiere a un examen personal que ha de empezar con un c\u00e9lebre \u201cback in the 90s\u201d.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nHace algunas semanas por fin conocimos el desenlace de una de las series de animaci\u00f3n m\u00e1s propositivas de los \u00faltimos a\u00f1os: <em>Bojack Horseman<\/em>. Una mirada sat\u00edrica sobre el glamour hollywoodense a trav\u00e9s del mundo que rodea la vida de una estrella de televisi\u00f3n de los a\u00f1os noventas venida a menos que logr\u00f3 posicionarse en el gusto de la cr\u00edtica y de su p\u00fablico mezclando recursos t\u00e9cnicos (que le valieron algunos notables reconocimientos), as\u00ed como un infalible humor (que lo mismo part\u00eda de la simple tonter\u00eda hasta el chiste profundo y bien constru\u00eddo) y un pertinent\u00edsimo tono dram\u00e1tico, melanc\u00f3lico, oscuro, psicologista y directo con miras realistas.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":460599,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-460496","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/460496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=460496"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/460496\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/460599"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=460496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=460496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=460496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}