{"id":464099,"date":"2020-03-18T00:05:20","date_gmt":"2020-03-18T06:05:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=464099"},"modified":"2020-03-18T07:30:34","modified_gmt":"2020-03-18T13:30:34","slug":"vive-latino-2020","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=464099","title":{"rendered":"Vive Latino 2020"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>Cada Vive Latino es hijo de sus circunstancias y el que tuvo lugar este 14 y 15 de marzo pasados no es la excepci\u00f3n<\/strong><\/em><\/li>\n<li><em><strong>Un miedo presente y tangencialmente expresado se sent\u00eda en el ambiente, una energ\u00eda contenida y una concentraci\u00f3n disociada se hicieron patentes<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_464174\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=464174\" rel=\"attachment wp-att-464174\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-464174\" class=\"size-large wp-image-464174\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/03\/filosofia-millennial-18.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-464174\" class=\"wp-caption-text\">Todos est\u00e1bamos ah\u00ed, disfrut\u00e1bamos cuanto pod\u00edamos pero, al tiempo, est\u00e1bamos en el futuro; en la precauci\u00f3n por lo que ven\u00eda, en la conciencia de que un virus amenaza al mundo y que una situaci\u00f3n como aquella en la que estuvimos era (al menos te\u00f3ricamente) comprometedora.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cada edici\u00f3n del Vive Latino es hija de su contexto. As\u00ed sucedi\u00f3 en 2009 (mi primera visita al Festival), cuando \u00e9ste fue pospuesto por la amenaza del AH1N1 en M\u00e9xico, y as\u00ed fue este pasado fin de semana en medio de la creciente amenaza en la que se ha convertido el coronavirus COVID-19.<\/p>\n<p>Uno de los grandes problemas de la filosof\u00eda y de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica es que entre un evento dado y sus potenciales significaciones debe existir una distancia, es decir, es imposible generar una reflexi\u00f3n propia in situ. La sabidur\u00eda (y el amor a \u00e9sta) llegan a su debido tiempo, la comprensi\u00f3n s\u00f3lo puede ser mediada por la distancia espaciotemporal y, finalmente, las conclusiones y consecuencias de algo llegan propiamente s\u00f3lo cuando aquello termina su proceso.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por eso es, en cierto sentido, ir\u00f3nico y absurdo reflexionar sobre un camino que estamos andando; sin embargo, no deja de presentarse urgente, necesario y exigido por nuestra realidad humana y, m\u00e1s a\u00fan, por nuestra necesidad intr\u00ednseca de conocer; de tratar de entender qu\u00e9 somos, por qu\u00e9 somos y para qu\u00e9 hacemos lo que hacemos.<\/p>\n<p>Cada Vive Latino es hijo de sus circunstancias y el que tuvo lugar este 14 y 15 de marzo pasados no es la excepci\u00f3n. Un miedo presente y tangencialmente expresado se sent\u00eda en el ambiente, una energ\u00eda contenida y una concentraci\u00f3n disociada se hicieron patentes. Todos est\u00e1bamos ah\u00ed, disfrut\u00e1bamos cuanto pod\u00edamos pero, al tiempo, est\u00e1bamos en el futuro; en la precauci\u00f3n por lo que ven\u00eda, en la conciencia de que un virus amenaza al mundo y que una situaci\u00f3n como aquella en la que estuvimos era (al menos te\u00f3ricamente) comprometedora.<\/p>\n<p>Los juicios no se hicieron esperar: \u201cirresponsables\u201d, \u201cidiotas\u201d, \u201cmugrosos\u201d; \u201c\u00a1qu\u00e9 bien, que se contagien!\u201d, \u201c\u00a1qu\u00e9 mal, nos contagiar\u00e1n!\u201d. Y sus respuestas tampoco: \u201cla vida es un riesgo\u201d, \u201cno te alcanz\u00f3 para el boleto\u201d, \u201cyo creo que en realidad nada est\u00e1 pasando, todo es histeria colectiva\u201d.<\/p>\n<p>Y al margen, el centro de la cuesti\u00f3n: las personas. Las personas impelidas a trabajar, a presentarse en el escenario, a actuar como staff, como servicios de limpieza, como vendedores de alimentos, como microempresarios o medianos empresarios que invirtieron su trabajo en la posibilidad de obtener ganancias y que, sin mucho lugar a equivocarme, lo que encontraron fueron nuevos d\u00e9ficits.<\/p>\n<p>Un Vive Latino extra\u00f1o, desangelado en sus inicios pero que encontr\u00f3 en un simple \u201csiguiendo la luna yo llegar\u00e9 lejos\u201d el momento para olvidarse de sus penas y preocupaciones. No del todo, pero s\u00ed lo suficiente como para soltarse un poco, para rescatar de aqu\u00e9l contexto alegr\u00edas evocadoras de momentos m\u00e1s abiertamente joviales y despreocupados.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias pol\u00e9micas de esta edici\u00f3n, aunque razonable y comprensible, no fue s\u00f3lo su realizaci\u00f3n sino su realizaci\u00f3n mellada. Carente de muchos de sus n\u00fameros internacionales. Consecuencia que, no obstante, provoc\u00f3 algo inesperadamente afortunado: el brillo de los talentos latinos. La bocanada de esperanza y aire fresco para la escena musical latinoamericana que es recordar que aqu\u00ed hay talentos que no le piden nada a esos nombres extranjeros.<\/p>\n<p>Se transform\u00f3, pues, en uno de los Vive Latino m\u00e1s latinos de los \u00faltimos a\u00f1os. Uno que removi\u00f3 del subconsciente de sus asistentes esas bases musicales patentadas en exponentes como Chetes, Pillanes, The Wookies, Nortec: Bostich + Fussible, Mexfutura, Cuarteto de Nos, Damas Gratis y, los dos mejores momentos del fin de semana en mi opini\u00f3n, el tributo colectivo a Jos\u00e9 Jos\u00e9 y, los reyes indudables de la edici\u00f3n, 31 Minutos.<\/p>\n<p>El primero, un soberbio despliegue orquestal que luci\u00f3 las voces de los principales talentos de la escena latina contempor\u00e1nea y de sus ya cl\u00e1sicos y vigentes exponentes. Un espacio que entusiasma ver dominado por el talento femenino pero que lo mismo dio cabida al rap como otro modo de dar vida al llamado \u201crock latino\u201d. Un momento que evoca a aquellas \u00e9pocas en las que la unidad de esta escena, hoy tan grande y significativa en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, se auguraba pr\u00edstina, incontestada y poderosa; aquellas \u00e9pocas que por momento quedan difuminadas, no por la variedad y la revitalizadora variaci\u00f3n de sus estilos, sino por la impaciencia y primac\u00eda que exigen las tendencias, las nuevas ofertas y, al final, las finanzas.<\/p>\n<p>El segundo, inexplicable. Incapaz de ponerse en palabras. Transgresor, conquistador, refrescante, social, alegre, inventivo, gracioso, ingenioso, cr\u00edtico, fantasioso, realista, unificador, conectivo: movido por marionetas. La ocasi\u00f3n de ver a un se\u00f1or de casi setenta a\u00f1os bailar y cantar con la misma alegr\u00eda que el ni\u00f1o de nueve a\u00f1os que estaba a su lado. La creaci\u00f3n de un grupo de chilenos que volcaron sus inquietudes humor\u00edsticas, musicales y sociales en un proyecto reformador, formativo y educativo.<\/p>\n<p>31 Minutos que se sienten horas por la estela de optimismo y esperanza que dejan a su paso y que se sienten segundos por lo r\u00e1pido que pasa el tiempo en la euforia, felicidad y jovialidad que inyectan cada una de sus notas; por el modo en que convierten a una multitud en ni\u00f1os frente a un teatro gui\u00f1ol del siglo XXI.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de todo, despu\u00e9s del placer, del momento, de la festividad nacida de un miedo que se respiraba en el aire, viene la reflexi\u00f3n. \u00bfCorr\u00ed demasiados riesgos?\u00bfPuedo confiar en lo que me dicen mis autoridades respecto a mi potencial exposici\u00f3n a un virus?\u00bfMe preocupo de m\u00e1s?\u00bfMe preocupo de menos?\u00bfQu\u00e9 tengo por cierto? \u00bfEn qu\u00e9 informaci\u00f3n puedo y debo confiar?<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, en las preguntas, aparecen dos verdades: la desinformaci\u00f3n y la desigualdad. La desinformaci\u00f3n de la incertidumbre (natural en una situaci\u00f3n indefinida como la que vivimos hoy por hoy con el COVID-19 en la puerta) pero, m\u00e1s dolorosa y molesta a\u00fan, la desinformaci\u00f3n de la politizaci\u00f3n. La desinformaci\u00f3n que genera que un problema real se convierta en la pugna de convicciones pol\u00edticas, de clases sociales, de ego\u00edsmos contra ego\u00edsmos y de imprudencias contra imprudencias.<\/p>\n<p>Y, finalmente, la desigualdad. La desigualdad con la que el que tiene tiempo de filosofar puede escribir lo que piensa y lo que opina, lo que disfruta y le preocupa o cuestionarse si es un irresponsable o no. La desigualdad con la que el que se encarga de la limpieza, la que vende las bebidas, el del staff, la polic\u00eda, el que vende tacos en la calle, la que conduce un transporte y los param\u00e9dicos no tienen m\u00e1s opci\u00f3n que actuar. La desigualdad con la que, con coronavirus o sin \u00e9l, tienen que salir a trabajar porque no hay de otra. La desigualdad con la que, con un asistente al evento o con ochenta mil, ten\u00edan que estar en el Foro Sol porque as\u00ed se los exigen sus necesidades monetarias.<\/p>\n<p>La desigualdad con la que, mientras nosotros tenemos tiempo de insultar, burlarnos y pelearnos a trav\u00e9s de las redes sociales y nuestros pol\u00edticos tienen tiempo de generar discursos y contradiscursos, hay gente que no puede m\u00e1s que seguir saliendo a las calles. Exponi\u00e9ndose. Trabajando. Gan\u00e1ndose la vida.<\/p>\n<p>Uno de los grandes problemas de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica es que resulta imposible alcanzar la comprensi\u00f3n completa de las significaciones de un evento in situ. Sin embargo, no es imposible entender que m\u00e1s all\u00e1 de ella est\u00e1 una realidad objetiva que, en su incertidumbre constitutiva, juega un papel crucial. Incertidumbre que para unos es la frustraci\u00f3n relativa de no saber qu\u00e9 esperar para los mundos de la m\u00fasica y el cine el d\u00eda de ma\u00f1ana pero que para otros es, sin m\u00e1s, rezar por no contagiarse de un virus al que est\u00e1n obligados a exponerse porque no hay de otra.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nCada edici\u00f3n del Vive Latino es hija de su contexto. As\u00ed sucedi\u00f3 en 2009 (mi primera visita al Festival), cuando \u00e9ste fue pospuesto por la amenaza del AH1N1 en M\u00e9xico, y as\u00ed fue este pasado fin de semana en medio de la creciente amenaza en la que se ha convertido el coronavirus COVID-19.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":464174,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-464099","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/464099","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=464099"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/464099\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/464174"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=464099"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=464099"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=464099"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}