{"id":466092,"date":"2020-04-14T00:06:06","date_gmt":"2020-04-14T05:06:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=466092"},"modified":"2020-04-14T21:39:35","modified_gmt":"2020-04-15T02:39:35","slug":"cronica-del-encierro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=466092","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica del encierro"},"content":{"rendered":"<h2>Con mi mano izquierda&#8230;<\/h2>\n<h5>Edgar G\u00f3mez Flores<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me levanto y doy dos pasos junto a mi cama. D\u00eda a d\u00eda necesito pensar antes de ponerme en acci\u00f3n. Lo primero que debo conocer es si es lunes, viernes, s\u00e1bado o domingo. De manera m\u00e1s recurrente pienso en el tiempo. He sentido que los d\u00edas se van m\u00e1s r\u00e1pido encerrado. Retomo aquella idea sobre la vejez. Siempre he pensado que la vida es como el agua almacenada en el lavabo. Los primeros segundos, una vez quitado el tap\u00f3n, es imperceptible la salida del agua y los \u00faltimos, cuando el remolino se intensifica, la vida se va en segundos. As\u00ed siento el paso de los d\u00edas. He tratado de hacer una rutina para no estar a disposici\u00f3n de la psicosis de la pandemia. Sin embargo, es imposible dejar de sentir el peso del tiempo en la espalda. Tambi\u00e9n recurro a mis d\u00edas de infancia. Los programas de televisi\u00f3n ayudaban a darnos una idea de los d\u00edas de la semana. Ahora, todos los d\u00edas son noticieros. Muertos en China, Italia, Espa\u00f1a, Francia. Contagiados en Estados Unidos, Chile, Ecuador y M\u00e9xico. Recibo informaci\u00f3n de las nuevas recomendaciones de la Secretaria de Salud y de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud en mi celular, en el radio, en la televisi\u00f3n, en las video-conferencias con mis amigos \u00bfy saben\u2026? cada vez me siento m\u00e1s desinformado. \u00bfDejaremos nuestras casas el 30 de abril, el 20 de junio o a mediados de julio? No lo s\u00e9. \u00bfDebemos utilizar cubrebocas?, tampoco lo s\u00e9. A veces quiero pensar que esto es una invenci\u00f3n de las potencias mundiales para someter al tercer mundo. Pero luego veo las noticias sobre el sufrimiento de los neoyorquinos, los italianos del norte, los madrile\u00f1os y los parisinos y vuelvo a pensar en el cambio clim\u00e1tico, como causa de este mal. Pero no tengo certeza de lo que estamos viendo. Sin embargo, tambi\u00e9n ya pas\u00f3 la etapa donde quer\u00eda ser epidemi\u00f3logo entre mis amigos y familiares y dar opiniones profesionales sobre un hecho desconocido. Ahora lo \u00fanico que quiero es saber si esto durar\u00e1 1 mes, un a\u00f1o o una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tuve que salir en la semana a realizar compras rutinarias y sent\u00ed un piquete en la garganta. Me molesta pensar que los d\u00edas soleados en la Ciudad de M\u00e9xico, ahora son una amenza en nuestra salud\u2026 en nuestras vidas. Tambi\u00e9n me duele verme paranoico. Siento que el virus est\u00e1 en todos lados. Es como sentirme vigilado. Es una especie de <em>bigbrother<\/em> viral. Pienso que alguien tiene el bot\u00f3n para decidir cu\u00e1ndo y d\u00f3nde contagiarme; pero tambi\u00e9n por momentos siento que alguien se est\u00e1 burlando de m\u00ed, de nosotros; viendo como nos comportamos como ni\u00f1os ante un enemigo invisible.<\/p>\n<p>Muchas veces, engre\u00eddo, he dicho que deb\u00eda ser un honor estar en dos momentos de la historia humana, la creaci\u00f3n y el Apocalipsis. Ahora estoy en este segundo supuesto \u00bfy saben qu\u00e9? mis sentimientos son encontrados. Me siento afortunado y por momentos preocupado. Pero el <em>outfit<\/em> de pijama o ropa deportiva no me ayuda para el histrionismo o para la muerte que llegue a idear para m\u00ed y para la especie humana. Adem\u00e1s la realidad de mi pa\u00eds y mi ciudad me ayudan a no tener la expectativa de un final holywoodense. He puesto, diariamente, mi alarma a las 7:00 a. m. y me despierta la voz lenta y difusa del presidente mexicano, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador. Por momentos pienso que el tema mundial es la pandemia; pero el humor mexicano y esa cosmovisi\u00f3n end\u00e9mica hacen que el presidente sienta la autoridad para hablar de la rifa de un avi\u00f3n, de la creaci\u00f3n de un nuevo aeropuerto en el norte de la Ciudad de M\u00e9xico y cuando aborda el tema de la amenaza del siglo XXI (el Covid-19), recurre a una risita burlona. Y retoma la grandeza de las culturas prehisp\u00e1nicas mexicanas (que con sus 10,000 a\u00f1os de historia parecieran culturas prehist\u00f3ricas). La voz entrecortada me genera entre coraje y risa. As\u00ed me despierto ma\u00f1ana a ma\u00f1ana. Mientras los fines de semana me despiertan los comerciales de colchones, sartenes y ventiladores.<\/p>\n<p>Ahora solo nos queda convivir con nosotros mismos, abrir un libro, postear una foto apocal\u00edptica en Facebook o hacer una conferencia con amigos o colaboradores para husmear si alguien conoce a una persona infectada o han tenido la experiencia de un deceso.<\/p>\n<p>A veces me levanto con la sensaci\u00f3n de querer ser un h\u00e9roe de la tragedia. Creo que los hombres y mujeres tenemos ese defecto, querer formar parte del centro del universo. Pero, el no tener una formaci\u00f3n m\u00e9dica me hace pensar que mi mayor aportaci\u00f3n a la pandemia es guardarme en mis cuatro paredes. Esto se refuerza con la cantaleta televisiva y en redes denominada \u201cqu\u00e9date en casa, qu\u00e9date en casa, qu\u00e9date en casa\u2026\u201d. Ni modo esperar\u00e9 a la fase tres para grabar un video cantando o declamando. Quiz\u00e1s no sea un h\u00e9roe, pero quiz\u00e1s logre que mi video obtenga m\u00e1s de 100,000 vistas.<\/p>\n<p>Por el momento, lo \u00fanico que me queda es esperar a que un bur\u00f3crata de la salud me diga qu\u00e9 hacer con mi vida. Mientras el coro de comunicadores de deportes y far\u00e1ndula replican su orden. Echar\u00e9 a andar mi imaginaci\u00f3n para hacer m\u00e1s soportable esta convivencia conmigo mismo. La pandemia solo ser\u00e1 un pretexto para ponerle apellido al dolor de la existencia\u2026<\/p>\n<p><a href=\"mailto:edgargomez_cide@yahoo.com.mx\"><em>edgargomez_cide@yahoo.com.mx<\/em><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Edgar G\u00f3mez Flores<\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[3819],"tags":[85911,85912,43674],"class_list":["post-466092","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-edgar-gomez-flores","tag-con-mi-mano-izquierda","tag-edgar-gomez-flores","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/466092","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=466092"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/466092\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=466092"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=466092"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=466092"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}