{"id":466787,"date":"2020-04-22T00:05:19","date_gmt":"2020-04-22T05:05:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=466787"},"modified":"2020-04-22T00:27:54","modified_gmt":"2020-04-22T05:27:54","slug":"harga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=466787","title":{"rendered":"H\u00e5rga"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>\u201c<\/strong><\/em><strong>Midsommar<\/strong><em><strong> funciona para nosotros desde el temor a lo totalmente ajeno. Temor a lo que nos confunde y ante lo que no sabemos c\u00f3mo protegernos\u201d<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_466829\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=466829\" rel=\"attachment wp-att-466829\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-466829\" class=\"size-large wp-image-466829\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/filoosofia-millennial-22.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-466829\" class=\"wp-caption-text\">Es claro que \u201cMidsommar\u201d nos propone una visi\u00f3n terror\u00edfica de los sistemas de creencias de los que no conocemos nada y en los que, incidentalmente, nos convertimos en actores centrales.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde hace algunas semanas me hab\u00eda estado preparando para ver <em>Midsommar<\/em> de Ari Aster en el on demand cuando, de pronto, la vi aparecer en el cat\u00e1logo de Amazon Prime Video. La afortunada coincidencia me hizo no postergar m\u00e1s mi inquietud y entrar de lleno en esta experiencia de horror vespertino, a plena luz del sol y que no precisa de gritos y saltos abruptos para inspirar una aut\u00e9ntica sensaci\u00f3n de displacer e incomodidad terror\u00edficas.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, cabe advertir, una cinta no apta para quienes no soportan im\u00e1genes violentas expl\u00edcitas pues ac\u00e1 vemos, con la mejor de las est\u00e9ticas y con una visi\u00f3n art\u00edstica profunda y sensible, un par de im\u00e1genes memorables y dif\u00edciles de digerir para algunos gustos m\u00e1s sensibles e impresionables. Quiz\u00e1 pueda decirse, nada que exceda los est\u00e1ndares de directores como Quentin Tarantino aunque, eso s\u00ed, con prop\u00f3sitos cinematogr\u00e1ficos muy distintos.<\/p>\n<p>Hecha esta introducci\u00f3n, entonces, partamos desde el argumento de la cinta. Inspirada en la celebraci\u00f3n hom\u00f3nima del solsticio veraniego de la cultura sueca y otras culturas n\u00f3rdicas europeas, <em>Midsommar <\/em>sigue el viaje de Dani Ardor, su novio y sus amigos a una remota, peque\u00f1a y muy reservada comunidad llamada H\u00e5rga en H\u00e4lsinglad, Suecia. El contacto entre estos j\u00f3venes comunes y corrientes y aquella comunidad pronto ver\u00e1 a los extranjeros involucrarse en los impresionantes y ancestrales rituales de lo que paulatinamente se revelar\u00e1 como un amenazador culto pagano que precisar\u00e1 de ellos con o sin su consentimiento.<\/p>\n<p>En el centro de dicho contacto se encuentra el drama personal de Dani quien recientemente ha perdido a su familia entera de manera tr\u00e1gica y que s\u00f3lo puede refugiarse en su novio, Christian Hughes, con quien sostiene una desgastada, tensa y conformista relaci\u00f3n que encuentra en esta situaci\u00f3n las razones para exhibir sus verdaderos l\u00edmites.<\/p>\n<p>En lo cinematogr\u00e1fico, la pel\u00edcula es sensacional. Con un lenguaje visual bien marcado y que logra tensar de maneras sutiles pero claras espacios plenamente abiertos, es una muestra est\u00e9tica de Aster que resulta contemplativa, sensible, atenta, comunicativa y, sobre todo, en contrasentido de lo que normalmente podr\u00eda esperarse de una pel\u00edcula de terror, dominada por los espacios abiertos y por la luz.<\/p>\n<p>En lo narrativo, la cinta es folkl\u00f3rica hasta los huesos, con un atento detalle y rescate de la festividad sueca que transfigura los motivos alegres y de fertilidad de la misma en el mundo real a trav\u00e9s de un sofocante proceso de autodescubrimiento mediado por el luto, la soledad, la confusi\u00f3n, lo ajeno, lo ritual\u00edstico, lo religioso y, de manera m\u00e1s destacada, lo expl\u00edcito. Lo expl\u00edcito de la sexualidad, lo expl\u00edcito de la descomposici\u00f3n del cuerpo, lo expl\u00edcito de sus escenas y lo expl\u00edcito de sus tributos folkl\u00f3ricos que, a\u00fan ah\u00ed en las im\u00e1genes fuertes, recogen algo de la historia n\u00f3rdica y de las iconograf\u00edas que la han conformado.<\/p>\n<p>Las principales lecturas provistas por cr\u00edticos y analistas han visto en el film una met\u00e1fora sobre el despertar espiritual y la autoafirmaci\u00f3n femenina as\u00ed como una deconstrucci\u00f3n terror\u00edfica de los rituales frente a la cultura contempor\u00e1nea tan absorta en su individualidad y su constante atenci\u00f3n a \u201clo pr\u00f3ximo\u201d, a \u201clo siguiente\u201d, \u201cal cambio que viene\u201d. A mi parecer, dicha descripci\u00f3n general de la pel\u00edcula circunda las pistas adecuadas para comprender sus rumbos, sin embargo, no es plenamente aplicable para territorios tan volcados a sus rituales como lo son los latinoamericanos ni da cuenta de una de las exposiciones tangenciales que nos hace esta cinta: el terror que nace cuando la empat\u00eda ahoga.<\/p>\n<p>Respecto al primer se\u00f1alamiento, es claro que <em>Midsommar <\/em>nos propone una visi\u00f3n terror\u00edfica de los sistemas de creencias de los que no conocemos nada y en los que, incidentalmente, nos convertimos en actores centrales. Pues, claro, para cualquiera resultar\u00eda aterrador formar parte de una comunidad con la que no se comparte lengua y que, adem\u00e1s, parece estar volcada a pr\u00e1cticas peligrosas, mortales o simplemente aberrantes desde nuestro punto de vista.<\/p>\n<p>Sin embargo, para m\u00ed, este est\u00edmulo resulta efectivo s\u00f3lo desde una \u00f3ptica que no est\u00e1 acostumbrada a la variabilidad de esas expresiones folkl\u00f3ricas. Cuesti\u00f3n que, afortunadamente, no es el caso para pa\u00edses donde vemos a la vuelta de la esquina convicciones religiosas volcadas a figuras de un espectro tan amplio que abarca desde la divinizaci\u00f3n de la Muerte hasta la divinizaci\u00f3n de nuestros futbolistas.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, para nosotros latinoamericanos, el terror de <em>Midsommar <\/em>no est\u00e1 tan especialmente marcada por su condici\u00f3n ritual\u00edstica folkl\u00f3rica aparentemente incomprensible como por su atinado desarrollo que nos inserta en una comunidad cerrada de la que no sabemos nada y de la que no sabemos qu\u00e9 esperar. En otras palabras, <em>Midsommar<\/em> funciona para nosotros desde el temor a lo totalmente ajeno. Temor a lo que nos confunde y ante lo que no sabemos c\u00f3mo protegernos. Un temor al que, por si no fuera poco, Aster a\u00f1ade una capa m\u00e1s de terror que, me parece, ha sido ampliamente obviada por cr\u00edticos y analistas: la sobreabundancia de la empat\u00eda.<\/p>\n<p>En reiteradas ocasiones he usado este espacio para promover el valor que tiene la empat\u00eda como uno de los \u00fanicos canales de comunicaci\u00f3n franca y trascendental que tenemos como humanos ya que, vista en t\u00e9rminos puramente conceptuales, la empat\u00eda parecer\u00eda absolutamente deseable y nada perniciosa. Sin embargo, como todo en esta existencia, la libertad y la definici\u00f3n se encuentran en la delimitaci\u00f3n de alcances y, del mismo modo, habr\u00edamos de preguntarnos por los l\u00edmites de la empat\u00eda.<\/p>\n<p>Y es ah\u00ed donde encuentro especialmente sugerente el ejercicio que nos presenta Ari Aster con <em>Midsommar <\/em>pues, desde los ojos de una comunidad que se nos presenta emp\u00e1tica en cada uno de sus pasos, nos revela el otro polo de la empat\u00eda: la disoluci\u00f3n de la individualidad. Pero no la disoluci\u00f3n deseable de la individualidad en la que nos reconocemos en las emociones de los dem\u00e1s y, por tanto, nos convertimos en los promotores de que \u00e9stas lleguen a buen puerto; sino en la disoluci\u00f3n de la individualidad dese la apropiaci\u00f3n comunal de las emociones.<\/p>\n<p>La desfiguraci\u00f3n de la otredad a trav\u00e9s de la inclusi\u00f3n de toda la comunidad en cada uno de mis actos, cada una de mis experiencias, en cada uno de mis pensamientos y en cada uno de mis sentimientos. Ya no s\u00f3lo controlando las experiencias, actos, pensamientos y sentimiento de los individuos sino absorbi\u00e9ndolos como pensamientos de la comunidad, experiencias de la comunidad, acciones de la comunidad y sentimientos de la comunidad. Ahogando (por hacer una alusi\u00f3n espec\u00edfica) mi llanto en el llanto de los m\u00edos pero no para sanarme sino para cancelarme, para desdibujarme, para desaparecerme. He ah\u00ed, a mi juicio, la verdadera premisa terror\u00edfica de <em>Midsommar<\/em>.<\/p>\n<p>Empero, \u2212como veremos\u2212 existir\u00e1 siempre quien opte por la comunidad a pesar del individuo y sabemos de sobra que existen quienes optan por la individualidad sin importarles la comunidad. Pero existe una tercera v\u00eda, la m\u00e1s dif\u00edcil de lograr y la que, creo, deber\u00eda ser nuestra aspiraci\u00f3n: el balance; el punto medio.<\/p>\n<p>Ese inquietante, estimulante y prometedor lugar que ser\u00edamos capaces de alcanzar al saber ser emp\u00e1ticos, razonables y promotores de las libertades y felicidades ajenas sin desdibujarnos en ellas y, m\u00e1s importante a\u00fan, sin abrazarlas a tal grado que las ahoguemos. Ese punto medio ideal que requiere del m\u00e1s sincero y arduo trabajo de autoexamen y aprendizaje constantes que nos permitan comprender que no existe la empat\u00eda si s\u00f3lo existe el \u201cyo\u201d tanto como no existe la empat\u00eda si s\u00f3lo existe el \u201ct\u00fa\u201d. Que la empat\u00eda, si es empat\u00eda, es el canal franco, directo y siempre extensivo e intensivo que se abre entre un individuo due\u00f1o de s\u00ed mismo y una comunidad consensuada para el beneficio \u00f3ptimo de cada una de sus partes integrantes.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDesde hace algunas semanas me hab\u00eda estado preparando para ver <em>Midsommar<\/em> de Ari Aster en el on demand cuando, de pronto, la vi aparecer en el cat\u00e1logo de Amazon Prime Video. La afortunada coincidencia me hizo no postergar m\u00e1s mi inquietud y entrar de lleno en esta experiencia de horror vespertino, a plena luz del sol y que no precisa de gritos y saltos abruptos para inspirar una aut\u00e9ntica sensaci\u00f3n de displacer e incomodidad terror\u00edficas.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":466829,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-466787","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/466787","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=466787"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/466787\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/466829"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=466787"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=466787"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=466787"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}