{"id":468925,"date":"2020-05-20T00:05:11","date_gmt":"2020-05-20T05:05:11","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=468925"},"modified":"2020-06-10T01:53:47","modified_gmt":"2020-06-10T06:53:47","slug":"mj","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=468925","title":{"rendered":"MJ"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>El reci\u00e9n finalizado documental de Netflix \u201cThe Last Dance\u201d una perspectiva detallada, realista y sensata de Michael Jordan y el fren\u00e9tico \u00e9xito de los Chicago Bulls<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_468984\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=468984\" rel=\"attachment wp-att-468984\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-468984\" class=\"size-large wp-image-468984\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/filosofia-millennial-20.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-468984\" class=\"wp-caption-text\">\u201cThe Last Dance\u201d logra dotar de mayor realismo y volumen a una historia que por a\u00f1os permaneci\u00f3 pulcra, perfecta e idolatrada pero que hoy muestra un poco m\u00e1s de matices, de realidad y de texturas multiformes pero que, con todo, no renuncia a la figura intacta y admirable de Michael Jordan.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siempre he dicho que s\u00f3lo existen dos actividades en las que me siento plenamente libre: la filosof\u00eda y el basketball. La primera porque me permite pensar, preguntar, imaginar y aprender sin restricciones; sin miedos a que lo que se explora en el seno de la raz\u00f3n se salga de control pues siempre est\u00e1 la convicci\u00f3n como tope pr\u00e1ctico ante la incertidumbre conceptual. La segunda, por todo lo contrario, porque se convierte en una meditaci\u00f3n en movimiento en la que, yo que no soy ning\u00fan atleta, suspendo la insesante seguidilla de ideas y disfruto de las habilidades que mi cuerpo ha sido capaz de desarrollar con el ejercicio repetitivo con toda la gracia (o desgracia) que me permiten mis limitantes f\u00edsicas.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que no me sea ajena la figura de Michael Jordan, sino m\u00e1s como una condici\u00f3n de posibilidad. Nacido en el 91 mi experiencia con el jugador de los Bulls fue muy temprana, fuertemente moldeada por la idealidad y la fantas\u00eda de <em>Space Jam <\/em>y siempre mediada por el discurso que lo erigi\u00f3 en c\u00e9lebres apodos como \u201cAir Jordan\u201d, \u201cSu Majestad\u201d y otros similares.<\/p>\n<p>El tiempo me dar\u00eda la oportunidad de conocer su carrera y su car\u00e1cter. Su modesto (a veces infame) paso por los Wizards de Washington del 2001 al 2003. Su referencia constante para \u00eddolos como Allen Iverson, Vince Carter, Kobe Bryant y LeBron James, entre muchos otros. Su establecimiento pleno como una marca, ya no s\u00f3lo un jugador. Y hasta su transformaci\u00f3n en un t\u00f3pico e ir\u00f3nico meme.<\/p>\n<p>Mi opini\u00f3n frente a su figura es un tanto renuente, no porque dude en lo m\u00e1s m\u00ednimo de sus aportes al juego o al discurso y la cultura de los 90s, sino porque quiz\u00e1 la distancia me regala algo de frialdad frente al gigante de Chicago y North Carolina. Quiz\u00e1 porque en algo pesa para m\u00ed el contexto hist\u00f3rico-pol\u00edtico que lo protegi\u00f3 y lo impuls\u00f3 como una herramienta ideol\u00f3gica de una saliente Guerra Fr\u00eda o porque me resuenan demasiado sus desplantes de superestrella (comunes a todos los jugadores destacados practicamente de cualquier \u00e9poca de la NBA) en contraste con la figura del atleta ideal y perfecto que a\u00fan tienen muchos en su mente.<\/p>\n<p>Por eso me viene bien el reci\u00e9n finalizado documental de Netflix <em>The Last Dance<\/em> como contenido deportivo, hist\u00f3rico y documental. No por estar exento de un discurso claramente delineado (que sirve como el espacio para responder a las pol\u00e9micas de la vida del jugador y obviar otros momentos de la misma) sino por presentar una perspectiva detallada, realista y sensata de Michael Jordan y el fren\u00e9tico \u00e9xito de los Chicago Bulls.<\/p>\n<p>En primer lugar, con la disoluci\u00f3n de la idea de que Michael Jordan era por s\u00ed solo la franquicia de los Bulls pues nos permite entender c\u00f3mo cada pieza del equipo (Phil Jackson, Scottie Pippen, Dennis Rodman, Horace Grant y hasta John Paxson, Steve Kerr y el gerente general Jerry Krause) ayud\u00f3 a construir la m\u00e1s memorable dinast\u00eda del basketball. En segundo lugar, por el modo en que nos deja entrever el car\u00e1cter hostil, inquieto y en exceso competitivo que viv\u00eda detr\u00e1s del Jordan de las c\u00e1maras, los comerciales y las sonrisas. Y, por \u00faltimo, por abrirnos la puerta a sus potenciales vicios y problemas personales (con las apuestas, por ejemplo).<\/p>\n<p>Pero, a pesar de todo, \u00bfpor qu\u00e9 sigue pareciendo que un tipo espec\u00edfico de basketball naci\u00f3, creci\u00f3 y desapareci\u00f3 con Michale Jordan? \u00bfpor qu\u00e9 casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s de su retiro y con figuras que han alcanzado similares o mayores hitos que el jugador no parece haber una sola figura capaz de igualar el halo de luz del nacido en Nueva York? Creo que hay dos respuestas: una hist\u00f3rica y una filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>La primera apunta a un hecho simple: como Jordan no hay dos. Y lo digo en sentido literal y fr\u00edo, no como un elogio eufem\u00edstico. Al final, el conjunto de factores sociales, globales, hist\u00f3ricos, mediaticos, de carisma y de avance del juego que se dieron cita en este jugador s\u00f3lo pueden haber sucedido una vez. S\u00f3lo una vez se conoce por primera vez a alguien y, para la mayor\u00eda del mundo, fue Jordan quien los introdujo a la emoci\u00f3n del basketball. Y ante eso casi nada puede hacerse. Las primeras impresiones golpean fuerte y si vienen dadas por una figura de brillo propio como Jordan es dif\u00edcil que se quieran comparables a cuales quiera otras.<\/p>\n<p>La segunda me parece que puede plantearse en dos variantes. Primero, como una falacia l\u00f3gica y, segundo, como un ejemplo del riesgo conceptual que esconden las narrativas. Como falacia l\u00f3gica y de interpretaci\u00f3n, el caso de Michael Jordan cae en el espectro del llamado complejo de la Edad de Oro; punto de comprensi\u00f3n desde el que se considera a un determinado tiempo pasado como mejor que el actual con base en una reconstrucci\u00f3n sesgada de los acontecimientos por los que hoy sentimos nostalgia.<\/p>\n<p>Solemos recordar a Jordan por sus grandes momentos y grandes juegos, por los tiros que anot\u00f3 y las jugadas determinantes que logr\u00f3 llevar a buen fin \u00bfpero d\u00f3nde quedan los errores? \u00bfd\u00f3nde quedan todos los tiros que debi\u00f3 fallar antes de ser siquiera capaz de anotar ese tiro que hoy se inmortaliza en un p\u00f3ster?\u00bfd\u00f3nde queda la disciplina, el compromiso y el trabajo arduo que generan el recuerdo idealizado? Ah\u00ed entra la segunda variante del problema filos\u00f3fico que se exhibe en el caso de Jordan: el riesgo conceptual de una narrativa bien articulada.<\/p>\n<p>En recientes \u00e9pocas, para quienes nos mantenemos atentos de la liga que dej\u00f3 Jordan, se discute mucho el modo en que las nuevas estrellas de la NBA se comportan; \u201cllorones\u201d, \u201cdivas\u201d, \u201cno aguantan nada\u201d, \u201cpayasos\u201d, \u201cnada m\u00e1s hacen show\u201d, etc\u00e9tera. Actitudes que se resumen en la premisa de la que son conscientes los atletas y celebridades modernas: quien controla la narrativa controla la historia.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, hoy m\u00e1s que nunca, cada figura medi\u00e1tica, cada atleta y cada marca es capaz de construirse una figura basada en el relato que ellos desarrollan sobre s\u00ed mismos. Son capaces de controlar su narrativa. De manejar, hasta cierto punto, la percepci\u00f3n que quieren que las audiencias tengan de ellos.<\/p>\n<p>Claro, como en todo, hay casos de \u00e9xito y de fracaso y casos rescatables y casos indefendibles. Al final, la que queda en entredicho es la verdad. La recontrucci\u00f3n objetiva de la historia de tal actor o de tal show o de tal artista. La realidad objetiva e inaprehensible del ser humano detr\u00e1s de la figura medi\u00e1tica, hist\u00f3rica y mercadol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed entra tambi\u00e9n <em>The Last Dance<\/em> que logra dotar de mayor realismo y volumen a una historia que por a\u00f1os permaneci\u00f3 pulcra, perfecta e idolatrada pero que hoy muestra un poco m\u00e1s de matices, de realidad y de texturas multiformes pero que, con todo, no renuncia a la figura intacta y admirable de Michael Jordan.<\/p>\n<p>Al final, como cualquier historia, la de Michael Jordan nos exige pensamiento cr\u00edtico. Ser capaces de ver los intereses medi\u00e1ticos, pol\u00edticos y personales que se juegan en una figura como la suya. Ser capaces de ver m\u00e1s all\u00e1 de la ilusi\u00f3n pueril de la primera e impactante impresi\u00f3n para darle oportunidad al ser humano real.<\/p>\n<p>Lo intrigante, no obstante, es que a\u00fan detr\u00e1s del tel\u00f3n de Jordan se revelan algunas virtudes. Trabajo, compromiso y amor por el juego. Deseo de ganar, disciplina, constantes prueba y error. Hambre por ser el mejor, determinaci\u00f3n y retos propios. Superaci\u00f3n personal, sacrificios, dolor y constancia. Y, sobre todas las cosas, presencia. Convertir al aire que entra por las fosas nasales, a los m\u00fasculos que se tensan, se expanden y se alertan, al bal\u00f3n, a la duela, al reloj, al oponente y al aro en un modo de estar en el aqu\u00ed y en el ahora; mientras quedan s\u00f3lo tres\u2026dos\u2026uno\u2026<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nSiempre he dicho que s\u00f3lo existen dos actividades en las que me siento plenamente libre: la filosof\u00eda y el basketball. La primera porque me permite pensar, preguntar, imaginar y aprender sin restricciones; sin miedos a que lo que se explora en el seno de la raz\u00f3n se salga de control pues siempre est\u00e1 la convicci\u00f3n como tope pr\u00e1ctico ante la incertidumbre conceptual.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":468984,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-468925","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/468925","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=468925"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/468925\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/468984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=468925"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=468925"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=468925"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}