{"id":476079,"date":"2020-08-05T00:05:37","date_gmt":"2020-08-05T05:05:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=476079"},"modified":"2020-08-06T02:48:27","modified_gmt":"2020-08-06T07:48:27","slug":"deconstruccion-familiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=476079","title":{"rendered":"<em>Deconstrucci\u00f3n familiar<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Con la segunda temporada de \u201cThe Umbrella Academy\u201d considero que el tema central de esta nueva entrega es la deconstrucci\u00f3n familiar y la pregunta por la identidad<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_476143\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=476143\" rel=\"attachment wp-att-476143\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-476143\" class=\"size-large wp-image-476143\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-460x259.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"259\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-460x259.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-240x135.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-235x132.jpg 235w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-202x114.jpg 202w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-350x196.jpg 350w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-220x123.jpg 220w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5-237x132.jpg 237w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-5.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-476143\" class=\"wp-caption-text\">La nueva colecci\u00f3n de episodios del programa resulta una versi\u00f3n atenuada de la serie con una disposici\u00f3n m\u00e1s afable y pronta a la comedia ligera.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace casi un a\u00f1o y medio dediqu\u00e9 mi s\u00e9ptima columna editorial a una serie que me intrig\u00f3 por varios elementos y que no esperaba se convirtiera en el \u00e9xito que es hoy: <em>The Umbrella Academy<\/em>. Por entonces hablaba del modo en que su ciencia ficci\u00f3n medular se convert\u00eda en un reflejo de las proporciones c\u00f3smicas de la incertidumbre que vive una generaci\u00f3n que se enfrenta a la fantas\u00eda (y realidad al menos te\u00f3rica) de los viajes en el tiempo y los multiversos.<\/p>\n<p>Hoy, para la n\u00famero ochenta y tres, quiero revisitar este show a la luz de los cambios que ofrece su segunda temporada y, en espec\u00edfico, desde el que considero el tema central de esta nueva entrega: la deconstrucci\u00f3n familiar y la pregunta por la identidad.<\/p>\n<p>Buena parte de los elementos entra\u00f1ables de esta serie logran darse cita de nuevo para la segunda temporada del programa de TV web basado en los c\u00f3mics de Gerard Way ( tambi\u00e9n vocalista del reci\u00e9n reunido My Chemical Romance) y el ilustrador Gabriel B\u00e1. Destacando, cada vez m\u00e1s, la voz propia con la que Steve Blackman ha sabido alejarse de la idea original de Way y B\u00e1 para encaminar esta historia hacia un nuevo horizonte y hacia el an\u00e1lisis alternativo de sus personajes que propicia la narrativa televisiva.<\/p>\n<p>Hay, en especial, una sensata adaptaci\u00f3n de la naturaleza irrestricta de estos personajes en su versi\u00f3n de historieta a un relato coherente, disparatado y de una veros\u00edmil hondura y consistencia psicol\u00f3gica. Profundidad que en la primer entrega de <em>The Umbrella Academy<\/em> se virti\u00f3 en un tono un tanto oscuro y gr\u00e1vido que se convirti\u00f3 en el centro de las principales cr\u00edticas que recibieron\u00a0 aquellos primeros cap\u00edtulos se\u00f1alados por su \u201cinaccesibilidad\u201d.<\/p>\n<p>En consecuencia, la nueva colecci\u00f3n de episodios del programa resulta una versi\u00f3n atenuada de la serie con una disposici\u00f3n m\u00e1s afable y pronta a la comedia ligera. Asunto que, a mi parecer, resta un poco de poder a la atm\u00f3sfera l\u00fagubre que envuelve a esta historia, pero que, considerado desde un punto de vista optimista, se tranforma en el veh\u00edculo de una narrativa f\u00e1cil de seguir que encontrar\u00e1 su mejor momento en los \u00faltimos minutos de su desarrollo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la sigular sensibilidad musical del show de TV web, su particular estilo visual y est\u00e9tico y sus cautivadores personajes vuelven a relucir en esta segunda temporada, quiz\u00e1, incluso con una mejor atenci\u00f3n a cada uno de sus siete protagonistas. Misma que favorece interacciones novedosas, naturales y esclarecedoras que servir\u00e1n, dentro de esta entrega, para dar pie a nuevos conceptos que prometen ser explorados en el futuro de la serie.<\/p>\n<p>As\u00ed, el tema central de la temporada se revela en la pregunta por la propia identidad encarnada con mayor claridad por Vanya pero, a su manera, expresada en la reinvensi\u00f3n del prop\u00f3sito de Luther, la fijaci\u00f3n de Diego con el heroismo, la coyuntura socio-hist\u00f3rica que enfrentar\u00e1 Allison, la f\u00e9rrea voluntad de hacerse presente de Ben,\u00a0 la revaloraci\u00f3n del ego de Klaus y, por supuesto, la responsabilidad (quiz\u00e1 sobreextendida) de N\u00famero Cinco para mantener a este grupo de individuos disparejos en la misma sinton\u00eda.<\/p>\n<p>Lo interesante de este n\u00facleo tem\u00e1tico es que como consecuencia l\u00f3gica traer\u00e1 una pregunta por los principios que hacen posibles los superpoderes de estos personajes, algo que podr\u00eda pasar perfectamente inadvertido en la primer temporada; con ello, pondr\u00e1 en tela de juicio tambi\u00e9n los lazos que los unen. Las bases at\u00edpicas desde las cuales estos personajes se conciben como una familia y las improbables razones por las cuales se siguen aferrando a estar unidos. En otras palabras, el concepto de familia de los Hargreeves se deconstruye en esta segunda temporada.<\/p>\n<p>En este contexto, entiendo por deconstrucci\u00f3n (siguiendo la pista del fil\u00f3sofo franc\u00e9s del siglo XX Jaques Derrida) a la descomposici\u00f3n conceptual de las estructuras t\u00edpicas de la familia her\u00f3ica en favor de la consistencia y solidez del perfil psicol\u00f3gico de cada uno de los individuos que la componen. No una destrucci\u00f3n del concepto de la familia de h\u00e9roes, sino una construcci\u00f3n inversa de sus t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Es decir, que lo que permite que esta grupo de personajes se mantenga unido no es un absoluto y ciego amor por el bien, el honor y los valores familiares; sino, por el contrario, un s\u00f3lido, justificado y por propio derecho ego\u00edsmo humano que, no obstante, se doblega ante el trascendental llamado de la sangre (aunque en este caso nuestra familia no est\u00e9 compuesta por hermanos biol\u00f3gicos).<\/p>\n<p>En mi primer texto sobre esta serie conclu\u00eda que estos personajes aspiran a una felicidad colectiva, ego\u00edsta en lo fundamental pues parte de cada uno de ellos. Ahora, a la luz de la segunda entrega de <em>The Umbrella Academy<\/em> puedo afinar la idea hacia un escenario poco m\u00e1s pesimista pero mucho m\u00e1s her\u00f3ico.<\/p>\n<p>Los Hargreeves, todo parece indicar, ya no est\u00e1n movidos siquiera por un ideal cl\u00e1sico de felicidad sino por una necesidad a\u00fan m\u00e1s pat\u00e9tica (una necesidad m\u00e1s vehemente del propio \u00e1nimo y m\u00e1s pasional): la necesidad de identidad. De reconocerse quienes siempre han cre\u00eddo ser, de reconocerse con importancia en un multiverso multitemporal en el que la individualidad se antoja un capricho.<\/p>\n<p>Ante la aterradora incertidumbre de los infinitos mundos posibles en infinitos escenarios espacio-temporales existentes y probables; Luther, Diego, Allison, Klaus, Five, Ben y Vanya deciden enfrentar la c\u00f3smica duda existencial de qui\u00e9nes son con la voluntaria y voluntarista convicci\u00f3n de que lo que sea que sean, lo son en familia.<\/p>\n<p>Y es que s\u00f3lo as\u00ed es posible una familia realmente s\u00f3lida: deconstruy\u00e9ndose. Desarmando y rearmando cada uno de los conceptos que nos convierten en quienes creemos que somos personalmente y colectivamente. S\u00ed, por una b\u00fasqueda individual y ego\u00edsta. Pero no s\u00f3lo por una b\u00fasqueda ego\u00edsta, sino por la b\u00fasqueda de la identidad propia que se pone al servicio de una identidad compartida. La identidad de una familia a la que pertenecemos y queremos, por propia voluntad, pertenecer. El hero\u00edmos de enfrentarse al vasto mundo de cosas que ignoramos con la valiente convicci\u00f3n de sabernos eternamente ligados a los que consideramos como los nuestros.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nHace casi un a\u00f1o y medio dediqu\u00e9 mi s\u00e9ptima columna editorial a una serie que me intrig\u00f3 por varios elementos y que no esperaba se convirtiera en el \u00e9xito que es hoy: The Umbrella Academy. Por entonces hablaba del modo en que su ciencia ficci\u00f3n medular se convert\u00eda en un reflejo de las proporciones c\u00f3smicas de la incertidumbre que vive una generaci\u00f3n que se enfrenta a la fantas\u00eda (y realidad al menos te\u00f3rica) de los viajes en el tiempo y los multiversos.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":476143,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-476079","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/476079","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=476079"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/476079\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/476143"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=476079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=476079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=476079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}