{"id":476766,"date":"2020-08-12T00:05:56","date_gmt":"2020-08-12T05:05:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=476766"},"modified":"2020-08-13T02:38:46","modified_gmt":"2020-08-13T07:38:46","slug":"v-de-socrates","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=476766","title":{"rendered":"<em>V, de S\u00f3crates<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>La ic\u00f3nica m\u00e1scara de Guy Fawkes se ha convertido en un s\u00edmbolo de revoluci\u00f3n, antifascismo y anarqu\u00eda<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_476807\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=476807\" rel=\"attachment wp-att-476807\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-476807\" class=\"size-large wp-image-476807\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-12-460x339.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"339\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-12-460x339.jpg 460w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-12-240x177.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-12-90x65.jpg 90w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/filosofia-millennial-12.jpg 700w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-476807\" class=\"wp-caption-text\">La novela gr\u00e1fica de Alan Moore y David Loyd \u201cV for Vendetta\u201d<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el estreno de la adaptaci\u00f3n f\u00edlmica de 2005 de la novela gr\u00e1fica de Alan Moore y David Loyd <em>V for Vendetta<\/em>, la ic\u00f3nica m\u00e1scara de Guy Fawkes se ha convertido en un s\u00edmbolo de revoluci\u00f3n, antifascismo y anarqu\u00eda. Quiz\u00e1 con su m\u00e1s destacada iteraci\u00f3n en el\u00a0 colectivo activista\/hacktivista m\u00e1s conocido de nuestros d\u00edas, pero con un esp\u00edritu transformador que remonta sus or\u00edgenes a \u00e9pocas anteriores a las que se toman en consideraci\u00f3n en esta historieta.<\/p>\n<p>La historia del c\u00f3mic original fue adaptada a la pantalla grande por las hermanas Wachowski (<em>Matrix<\/em>) como escritoras y con James McTeigue como director. Convirti\u00e9ndose en un gran \u00e9xito en taquillas y una cinta recibida de manera favorable en lo general por la cr\u00edtica especializada. En lo t\u00e9cnico, la pel\u00edcula es clara, entretenida y efectiva. Dibuja bien a sus personajes y comparte de manera suficiente el mensaje central de su fuente de origen, protegiendo incluso, en buena medida, la imparcialidad con la que Moore ide\u00f3 a V, su personaje emblema.<\/p>\n<p>El film envejece con cierta mella pero, al tiempo, resulta evocador y llamativo por la consigna que lo inspira. Mientras que resulta estimulante para nuestros d\u00edas por el modo en que habla de un misterioso virus propagado para desestabilizar a las mayores sociedades del mundo. Que en nuestro contexto no debe tomarse m\u00e1s que como una teor\u00eda conspirativa pero que, por alguna raz\u00f3n, nos sigue pareciendo una idea inquietante.<\/p>\n<p>Su mayor virtud, quiz\u00e1, est\u00e1 en todo lo que existe como condici\u00f3n de posibilidad para esta adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica que acaso sirvi\u00f3 como un meg\u00e1fono para los conceptos que Alan Moore quiso desarrollar con el c\u00f3mic original. Resalta la hechura de V, quien nos recuerda a otros personajes de la literatura y las historietas como Batman o su antecedente El Zorro, El Fantasma de la \u00d3pera de Gast\u00f3n Leroux, seg\u00fan\u00a0 se\u00f1alan algunos cr\u00edticos, o a Edmond Dant\u00e8s de la obra de Alexandre Dumas <em>El Conde de Montecristo<\/em>, como enfatiza la interpretaci\u00f3n del personaje que hacen las hermanas Wachowskis.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s que todo, resalta el esp\u00edritu renovador y valeroso con el que su principal actor se enfrenta a un status quo dado contra el que no s\u00f3lo pretende rebelarse sino ante el que tambi\u00e9n busca cobrar venganza. Aspecto que, desde lo narrativo, alimenta una trama emocionante y el perfil de un hombre coherente que, sin identidad, se convierte en la personificaci\u00f3n absoluta de un ideal. Sin otro nombre que V. Sin otra identidad que la m\u00e1scara que representa aquello por lo que est\u00e1 dispuesto a morir.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n de Moore al crear este universo fant\u00e1stico (por momentos dolorosamente veros\u00edmil y real) era proponer un enigma a los lectores de la novela gr\u00e1fica original sobre la tensi\u00f3n entre dos puntos de vista pol\u00edtico extremos (anarqu\u00eda y fascismo) procurando \u201cno decirle a la gente qu\u00e9 pensar\u201d pero s\u00ed haciendo claros ecos de eventos hist\u00f3ricos que han marcado el rumbo de nuestras sociedades.<\/p>\n<p>El film logra mantener algo de este esp\u00edritu, aunque resulta m\u00e1s claramente volcado a sus tendencias particulares, al contexto estadounidense de su \u00e9poca y a las referencias hist\u00f3ricas que busca puntualizar. As\u00ed, se construye sobre t\u00f3picos, convicciones e intereses espec\u00edficos como el totalitarismo, la cr\u00edtica a la religion, la islamofobia, el terrorismo, la homosexualidad y, en una expresi\u00f3n: la tensi\u00f3n entre la libertad y el estado.<\/p>\n<p>Sin embargo, V no es el primer personaje en encarnar esta tensi\u00f3n. Ni en la ficci\u00f3n, ni en la vida real. Mucho antes que \u00e9l, y como un parteaguas en la Historia de la Filosof\u00eda, existi\u00f3 el ateniense S\u00f3crates. El gran maestro de Plat\u00f3n. El gran ironizador. El inevitable referente de todo aqu\u00e9l que se dedique a buscar los principios de la realidad.<\/p>\n<p>S\u00f3crates es hist\u00f3ricamente conocido por su personalidad inquisitiva, por su fingida (o no) ignorancia y por su exhaustiva vehemencia por expurgar las verdades que, seg\u00fan cre\u00eda, se encontraban contenidas en cada una de las personas que se topaba en su camino. Sin importar cargos, jerarqu\u00edas, oficios, profesiones, conocimientos o no, para S\u00f3crates la sabidur\u00eda se encontraba en todos; s\u00f3lo hab\u00eda que saber encontrarla. Hab\u00eda que ayudar a los otros a dar a luz a la verdad. Hab\u00eda que aprender a dialogar, porque dialogar es filosofar y s\u00f3lo filosofando se llega a la verdad.<\/p>\n<p>Como es evidente, y como parte de esta misma tensi\u00f3n personificada por V y por el fil\u00f3sofo, la intenci\u00f3n de S\u00f3crates de poner a pensar a un peque\u00f1o pueblo griego del siglo V a.C. no se top\u00f3 con el mejor de los recibimientos por parte de algunos grupos de su sociedad. En espec\u00edfico, por aquellos que deseaban mantenerse en sus modos de ser. En los estilos de vida conocidos y en los conceptos avalados por la tradici\u00f3n. En consecuencia, S\u00f3crates morir\u00eda en su amada ciudad (a la que sigui\u00f3 amando a pesar de haber sido condenado por ella) sentenciado a beber cicuta \u201cpor corromper a los j\u00f3venes y por no creer en los dioses en los que la ciudad cree sino en otras divinidades nuevas\u201d.<\/p>\n<p>Las acusaciones y la defensa de S\u00f3crates ante el jurado que lo sentenci\u00f3 se encuentran recogidas en uno de los primeros textos de su alumno Plat\u00f3n, <em>La Apolog\u00eda de S\u00f3crates<\/em>. Donde, a su manera y acorde con sus propias convicciones y las condiciones de su \u00e9poca, S\u00f3crates encarna la tensi\u00f3n entre una idea y su consecuente forma de vida y un estado (una <em>polis<\/em> o ciudad-estado). El resultado, como se sabe, su muerte.<\/p>\n<p>En la ficci\u00f3n que es <em>V de Venganza<\/em>, V encontrar\u00e1 precisamente esto, su venganza. Y al mismo tiempo encontrar\u00e1 su permanencia pues, al final, \u00e9l no es un individuo sino la personificaci\u00f3n de una idea. V despertar\u00e1 a sus iguales. V cambiar\u00e1 su mundo de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la realidad que fue la vida de S\u00f3crates, el fil\u00f3sofo se topar\u00e1 con un mundo reacio a cambiar. Atado a sus propias maneras y a su forma de vida. Temeroso de la cr\u00edtica, de las preguntas, de la filosof\u00eda y casi repelente del conocimiento, la cultura y de nuevas sabidur\u00edas. Sin embargo, ante su condena el ateniense prometer\u00e1 a su ciudad (y, sin saberlo, a toda la cultura occidental) con voz prof\u00e9tica: \u201chab\u00e9is hecho esto creyendo que os ibais a librar de dar cuenta de vuestro modo de vida, pero, como digo, os va a salir muy al contrario. Van a ser m\u00e1s los que os pidan cuentas [\u2026] Ser\u00e1n m\u00e1s intransigentes [\u2026] si pens\u00e1is que matando a la gente vais a impedir que se os reproche que no viv\u00eds rectamente, no pens\u00e1is bien. Este medio de evitarlo ni es muy eficaz, ni es honrado. El m\u00e1s honrado y el m\u00e1s sencillo no es reprimir a los dem\u00e1s, sino preparase para ser lo mejor posible\u201d. Poco despu\u00e9s, el fil\u00f3sofo se despedir\u00e1 de la libertad diciendo: \u201ces hora ya de marcharnos, yo a morir y vosotros a vivir. Qui\u00e9n de nosotros se dirige a una situaci\u00f3n mejor es algo oculto para todos [\u2026]\u201d.<\/p>\n<p>Al final, S\u00f3crates ser\u00e1 el punto de partida de un nuevo modo de concebir la sabidur\u00eda. Un nuevo modo, mucho m\u00e1s existencial y consecuente, de vivir la filosof\u00eda y la b\u00fasqueda de la verdad. Un modo que, a diferencia de V, no est\u00e1 movido por ninguna sed de venganza, sino por el poder de encarnar una convicci\u00f3n propia, una idea, con su modo de existir, por el poder de hacer la pregunta correcta, por el poder del di\u00e1logo, de la cr\u00edtica y del entendimiento.<\/p>\n<p>A S\u00f3crates no lo mov\u00eda ning\u00fan \u00e1nimo vengativo. A S\u00f3crates lo mov\u00eda un impulso de sus entra\u00f1as. De su coraz\u00f3n. De su irrepetible existencia. A S\u00f3crates lo mov\u00eda un amor: el amor por la sabidur\u00eda. La Filosof\u00eda. Y al final, el ateniense tuvo raz\u00f3n: tanto en la realidad como en la ficci\u00f3n vinieron m\u00e1s como \u00e9l.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDesde el estreno de la adaptaci\u00f3n f\u00edlmica de 2005 de la novela gr\u00e1fica de Alan Moore y David Loyd V for Vendetta, la ic\u00f3nica m\u00e1scara de Guy Fawkes se ha convertido en un s\u00edmbolo de revoluci\u00f3n, antifascismo y anarqu\u00eda. Quiz\u00e1 con su m\u00e1s destacada iteraci\u00f3n en el\u00a0 colectivo activista\/hacktivista m\u00e1s conocido de nuestros d\u00edas, pero con un esp\u00edritu transformador que remonta sus or\u00edgenes a \u00e9pocas anteriores a las que se toman en consideraci\u00f3n en esta historieta.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":476807,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-476766","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/476766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=476766"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/476766\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/476807"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=476766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=476766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=476766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}