{"id":483115,"date":"2020-10-14T00:05:57","date_gmt":"2020-10-14T05:05:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=483115"},"modified":"2020-10-15T01:06:01","modified_gmt":"2020-10-15T06:06:01","slug":"avalancha-de-supes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=483115","title":{"rendered":"<em>Avalancha de supes<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cThe Boys\u201d, ir\u00f3nicamente, nace como un producto m\u00e1s de la ampl\u00edsima oferta de contenidos de la ficci\u00f3n de superh\u00e9roes<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_483182\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=483182\" rel=\"attachment wp-att-483182\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-483182\" class=\"size-full wp-image-483182\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/filosofia-millennial-14.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-483182\" class=\"wp-caption-text\">\u201cThe Boys\u201d (nombre extraoficial de este grupo de individuos) se topar\u00e1n con los estrechos lazos entre la pol\u00edtica, los lados oscuros de algunas religiones, los intereses monetarios de las grandes corporaciones, el soborno, el encubrimiento, el abuso de poder, la perversi\u00f3n y estos siete h\u00e9roes de las multitudes.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace unos cuantos d\u00edas termin\u00f3 la segunda temporada de <em>The Boys<\/em> de Amazon Prime Video, adaptaci\u00f3n a la TV web del c\u00f3mic creado por Garth Ennis y Darick Robertson. Adaptaci\u00f3n bastante libre, que encuentra a su paralelo impreso como motivaci\u00f3n para una exploraci\u00f3n propia y actualizada. Contrastada con el mundo del entretenimiento que nos rodea hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Un mundo ampliamente dominado por las historias de superh\u00e9roes. Por revisiones y revisitas cada vez m\u00e1s creativas o m\u00e1s realistas de las caricaturas que nos entretuvieran como ni\u00f1os y que hoy, como adultos, se convierten en un canal \u00fanico de la mercadotecnia, de la cultura popular e, incluso, de los moldes con los que pretendemos entender nuestra realidad.<\/p>\n<p>He dedicado varios de mis textos a estos productos del streaming y el cine, desde <em>The Umbrella Academy<\/em> y <em>Spiderman: Far From<\/em> <em>Home<\/em> hasta <em>Avengers: Endgame<\/em> y <em>The Joker<\/em>, y aunque siguen siendo una parte fundamental del imaginario fant\u00e1stico del entretenimiento que disfruto y consumo he siempre procurado advertir que los superh\u00e9roes son algo m\u00e1s que s\u00f3lo superh\u00e9roes.<\/p>\n<p>Y precisamente eso es lo que nos presenta <em>The Boys<\/em> con una interpretaci\u00f3n c\u00ednica, obscura, perversa y obscena de los nuevos modelos de idealizaci\u00f3n que se erigen casi como verdades infalibles en el mundo contempor\u00e1neo. Obscena por certera, por acertada, por disruptora de la intacta pulcritud de estos seres de fantas\u00eda; por la capacidad que tiene de mirar a ese mundo de intereses que se mueven detr\u00e1s del brillo de una u otra figura admirable.<\/p>\n<p>El modo en que impacta a la cultura popular contempor\u00e1nea la preferencia por todo lo que sea s\u00faper frente a todo lo que sea complejo. A todo aquello que se pueda solucionar en dos minutos, de un solo golpe, frente a todo aquello que es proceso, que requiere tiempo, trabajo y aprendizaje. S\u00faper-cualidades innatas antes que constancia, perseverancia y fragilidad transformada en fortaleza.<\/p>\n<p><em>The Boys<\/em>, ir\u00f3nicamente, nace como un producto m\u00e1s de la ampl\u00edsima oferta de contenidos de la ficci\u00f3n de superh\u00e9roes, sin embargo, lo hace con un particular giro propositivo: la pregunta por lo que hay m\u00e1s all\u00e1 del superh\u00e9roe de la figura di\u00e1fana, perfecta e intocable. La pregunta por los vicios que podr\u00edan generarse cuando se tiene toda la fama, toda la simpat\u00eda y, literalmente, todo el poder posible.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo las s\u00faper-habilidades sino tambi\u00e9n la absoluta y ciega admiraci\u00f3n, nunca cr\u00edtica, de miles y millones de personas. No s\u00f3lo el poder de facto sino tambi\u00e9n el poder del deseo, de la esperanza, de la aspiraci\u00f3n y del irremediable amor que se siente por esas figuras que nos prometen que todo ser\u00e1 perfecto y que todo estar\u00e1 bien s\u00f3lo porque s\u00ed o, peor a\u00fan, s\u00f3lo porque ellas \u201cnos protegen\u201d.<\/p>\n<p>Un universo en el que el papel verdaderamente heroico queda reservado para un grupo de personas comunes y corrientes, inadaptados incluso, que tienen el atrevimiento de ver lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los benditos Siete (el grupo de superh\u00e9roes n\u00famero uno del mundo: el m\u00e1s popular, el m\u00e1s amado, el del cine, el de los juguetes, el de las noticias; los l\u00edderes morales de una realidad conflictiva). Las conspiraciones, corrupciones y atropellos que se protegen detr\u00e1s del escudo que forman siete superhumanos en un mundo de gente humana (demasiado humana).<\/p>\n<p>As\u00ed, The Boys (nombre extraoficial de este grupo de individuos) se topar\u00e1n con los estrechos lazos entre la pol\u00edtica, los lados oscuros de algunas religiones, los intereses monetarios de las grandes corporaciones, el soborno, el encubrimiento, el abuso de poder, la perversi\u00f3n y estos siete h\u00e9roes de las multitudes. El estrecho lazo entre los modelos aspiracionales y los intereses ideol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Por supuesto, la premisa general de esta serie genera casi de inmediato la pregunta por los referentes del mundo real que podr\u00edamos identificar con sus viciosos personajes. La serie misma se encarga de enunciarlos y sugerirlos en m\u00faltiples maneras, con evidentes paralelismos.<\/p>\n<p>Y claro, la respuesta a esta pregunta ser\u00eda f\u00e1cil de poner en un par de nombres que simbolicen los modos en los que los ic\u00f3nicos personajes de la gran pantalla y la pantalla chica se han convertido en fuentes subrepticias de agendas pol\u00edticas o ideolog\u00edas. Pero creo que no ser\u00eda suficiente para enfrentar la actual avalancha de supes (como le llaman a la raza de superhumanos en <em>The Boys<\/em>) en la que vivimos.<\/p>\n<p>Porque, s\u00ed, estos supes pueden ser los personajes que vemos en los cines o en nuestras casas, pero no son s\u00f3lo ellos. Los supes de nuestras vidas pueden ser esos intelectuales o artistas que elevamos al grado de la infalibilidad, los deportistas o equipos deportivos que nos negamos a ver con alg\u00fan dejo de pensamiento cr\u00edtico, las celebridades y m\u00fasicos que convertimos en los marcadores de lo que nos parece bueno y lo que no, las figuras del ejercicio religioso que elevamos a niveles sobrehumanos y, el peor de los casos en mi opini\u00f3n, los pol\u00edticos que defendemos como si de ellos solos dependiera el florecimiento de una comunidad.<\/p>\n<p>Los supes, s\u00ed, son estas figuras idealizadas que admiramos, con las que crecimos y que so\u00f1\u00e1bamos emular cuando \u00e9ramos ni\u00f1os. Figuras que, como tales, como modelos de nuestra inocente infancia nos siguen acompa\u00f1ando en una natural nostalgia por los d\u00edas en los que la vida no nos parec\u00eda tan dif\u00edcil. Los d\u00edas en los que las complejidades del mundo adulto se ve\u00edan s\u00f3lo de lejos, desde la absoluta incomprensi\u00f3n. Estas figuras que todos tenemos, que todos debemos tener y que seguiremos disfrutando mientras podamos.<\/p>\n<p>Lo pernicioso inicia cuando volvemos esas mismas pulsiones pueriles a los supes de nuestro mundo de carne y hueso. A las cegadoras luces de esas figuras de los medios masificados de proyecci\u00f3n que terminamos convirtiendo en s\u00edmbolos del bien, de la felicidad, del bienestar, de la buena vida, de las ideas correctas, incluso, de los hechos.<\/p>\n<p>Lo pernicioso es convertir en autoridades morales, de conocimiento y de verdad a otros seres humanos que, como nosotros, est\u00e1n movidos por deseos imperfectos, inacabados y, muchas veces, ejercidos con una \u00e9tica criticable. Lo pernicioso es convertir a los supes de nuestra vida real en copos de nieve que, convertidos en avalancha, vendr\u00e1n a sepultar nuestro propio juicio y nuestro pensamiento cr\u00edtico individual.<\/p>\n<p>S\u00ed, todos tenemos referentes. S\u00ed, todos admiramos a m\u00e1s de una figura de alg\u00fan \u00e1mbito de la cultura popular. S\u00ed, podemos disfrutarlos y perdernos en sus mundos ilusorios con tranquilidad. Pero no podemos hacerlo sin encontrar un l\u00edmite para ello. No podemos renunciar a nuestra vida humana (demasiado humana) en el nombre de los ideales impuestos por otros. No podemos renunciar a nuestra necesidad de formar un pensamiento cr\u00edtico propio sustentado en trabajo diario de cultivo intelectual personal. No necesitamos ser The Boys pero no podemos ser eclipsados por The Seven.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nHace unos cuantos d\u00edas termin\u00f3 la segunda temporada de <em>The Boys<\/em> de Amazon Prime Video, adaptaci\u00f3n a la TV web del c\u00f3mic creado por Garth Ennis y Darick Robertson. Adaptaci\u00f3n bastante libre, que encuentra a su paralelo impreso como motivaci\u00f3n para una exploraci\u00f3n propia y actualizada. Contrastada con el mundo del entretenimiento que nos rodea hoy en d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":483182,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-483115","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/483115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=483115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/483115\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/483182"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=483115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=483115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=483115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}