{"id":486089,"date":"2020-11-11T00:05:17","date_gmt":"2020-11-11T06:05:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=486089"},"modified":"2020-11-12T03:05:15","modified_gmt":"2020-11-12T09:05:15","slug":"apofenia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=486089","title":{"rendered":"<em>Apofenia<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>El mundo visual y narrativo de \u201cThe Queen\u2019s Gambit\u201d o \u201cGambito de Dama\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_486165\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=486165\" rel=\"attachment wp-att-486165\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-486165\" class=\"size-full wp-image-486165\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/filosofia-millennial-11.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-486165\" class=\"wp-caption-text\">La actuaci\u00f3n de Taylor-Joy es una de las claves principales para que este juego de simbolismos y exploraciones \u00edntimas-humanas obtenga esa calidad envolvente y apelativa del singular genio femenino de una Beth que, simplemente, parece sacada de un mundo alterno.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras un par de semanas de su llegada al cat\u00e1logo de Netflix, esta semana tuve la oportunidad de adentrarme en el mundo visual y narrativo de la adaptaci\u00f3n de la novela hom\u00f3nima escrita por Walter Tevis en 1983, <em>The Queen\u2019s Gambit<\/em>. Situada entre los a\u00f1os 50 y los 60s, la miniserie de siete episodios es responsabilidad del dos veces nominado al \u00d3scar por Mejor Guion Adaptado, Scott Frank (<em>Out Of Sight, The Wolverine, Logan<\/em>) y el multipremiado escritor escoc\u00e9s Allan Scott.<\/p>\n<p>Sigue la vida de la ajedrecista de ficci\u00f3n Beth Harmon, desde su infancia en una tr\u00e1gica llegada a un orfanato hasta su ascenso por los diferentes circuitos del ajedrez profesional y su construcci\u00f3n personal y emocional para convertirse en una Gran Maestro Internacional.<\/p>\n<p>Protagonizada por Anya Taylor-Joy (<em>The Witch, Fragmentado, Glass, The New Mutants<\/em>), la serie es un h\u00e1bil despliegue de sutilezas discursivas, precisa fotograf\u00eda, narrativa constructiva e intrigante, imaginario vivo y atractivo y, por supuesto, una efectiva inmersi\u00f3n en el mundo del ajedrez que, a\u00fan para quienes no son particularmente adeptos a \u00e9ste, cobra una consistencia entretenida, din\u00e1mica y emocionante.<\/p>\n<p>Del mismo modo que en otros de sus trabajos que tenido la oportunidad de comentar, la actuaci\u00f3n de Taylor-Joy es una de las claves principales para que este juego de simbolismos y exploraciones \u00edntimas-humanas obtenga esa calidad envolvente y apelativa del singular genio femenino de una Beth que, simplemente, parece sacada de un mundo alterno.<\/p>\n<p>Un mundo alterno en el que el hecho de ser mujer no es tan especialmente relevante como parece serlo para todos los hombres de la escena del ajedrez profesional que quedar\u00e1n genuinamente impactados por la habilidad de este impetuoso y sofisticado personaje. Una aut\u00e9ntica rockstar, desenfadada, asertiva, desinteresada por las muchas o pocas exigencias gen\u00e9ricas que su contexto pudiera imponerle. Simplemente un ser humano con ganas de ser el mejor ajedrecista de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>A este respecto, por ejemplo, la serie resulta sutil en los trazos con los que esboza el contexto de los roles de g\u00e9nero en la posguerra estadounidense y el modo en que el \u00e9xito de Harmon va rompiendo con sus l\u00f3gicas. Desde tener s\u00f3lo una peque\u00f1a columna en una p\u00e1gina intermedia de un diario con sus triunfos, hasta convertirse en una aut\u00e9ntica representante del bloque pol\u00edtico defendido por su pa\u00eds en esa iteraci\u00f3n simulada de la Guerra Fr\u00eda.<\/p>\n<p>Sin embargo, no todo es positivo y admirable en la construcci\u00f3n de la Beth Harmon que esta historia de vida nos ir\u00e1 descubriendo pues, a la par de su contundente habilidad, se har\u00e1 patente su total acracia intemperante frente a las drogas y el alcohol que, a lo largo de su vida, se erigir\u00e1n en aparentes aliados, distracciones o sanaciones de la dif\u00edcil construcci\u00f3n de un incontestado y renombrado talento internacional.<\/p>\n<p>As\u00ed, los simbolismos de Frank y Scott jugar\u00e1n, entre otras met\u00e1foras, con la idea de la a\u00fan inexistente para los a\u00f1os 60s inteligencia artificial en el ajedrez (compar\u00e1ndola en alg\u00fan momento con la inteligencia de Beth), la persecuci\u00f3n de voluntades y deseos del tablero de ajedrez (en comparaci\u00f3n con una cierta tensi\u00f3n sexual que Beth experimentar\u00e1) y el huidizo car\u00e1cter del solitario genio de su protagonista (contrast\u00e1ndola con su eventual reconocimiento de la importancia del trabajo en comunidad). Todo esto para relatarnos una historia de crecimiento psicol\u00f3gico y moral que, en su conjunto, ser\u00e1 una historia de liberaci\u00f3n personal y autodescubrimiento.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, en el autodescubrimiento, es donde cobran sentido un par de conceptos referidos a Beth, primero, el gambito de dama con el que se le nombra a la obra y, segundo, la apofenia con la que se describe a Beth en determinado momento del relato de su historia de vida.<\/p>\n<p>El gambito de dama es una de las posibles estrategias de apertura con las que se puede enfrentar una partida de ajedrez. En especial, es una apertura en la que se ofrece una de las piezas del tablero propio para provocar una respuesta en el adversario que pueda traducirse en beneficios o ventajas para el desarrollo de la partida. Adem\u00e1s de ser uno de los movimientos m\u00e1s estudiados del juego por las m\u00faltiples variantes que puede adoptar.<\/p>\n<p>De esa manera, me parece, el gambito de dama representa el arrojo con el que Beth, desde peque\u00f1a, se aventura a la vida. El modo en que el ofrecimiento tr\u00e1gico de una inocencia marcada por la muerte se traduce en los diferentes eventos que la van acercando a su destino como la mejor ajedrecista del mundo. El modo en que lo perdido, sin merecerlo, se puede convertir en la ocasi\u00f3n de lo ganado, mereci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Y el camino para lograrlo es la apofenia. Emparentada con la construcci\u00f3n del griego antiguo \u1f00\u03c0\u03cc (ap\u00f3; desde) m\u00e1s \u03c6\u03b1\u03af\u03bd\u03c9 (fa\u00edno; parecer) que puede entenderse como \u201cparecer algo desde\u201d, o bien, derivada del verbo griego \u1f00\u03c0\u03bf\u03c6\u03b1\u03af\u03bd\u03c9 (apofa\u00edno) traducido como revelar, descubrir o, especialmente, \u201cdescubrir a algo como\u201d; la palabra refiere a la tendencia perceptiva de descubrir patrones y conexiones significativas entre objetos que no est\u00e1n relacionados entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Cualidad que se atribuye a Beth y otros ajedrecistas bajo la observaci\u00f3n de encontrar caminos, patrones y normas de movilidad habituales en un simple juego. Quiz\u00e1 la cualidad que permite a Harmon y muchos jugadores de la vida real sostener partidas enteras en la cabeza. Quiz\u00e1 la cualidad que llevar\u00e1 a la jugadora de Kentucky a decir en alg\u00fan momento que el ajedrez es un mundo que controla y en el que no puede pasar nada m\u00e1s all\u00e1 de su comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un mundo que, en contraste con el mundo real, con el de la vida de Beth e incluso con el de nuestras propias vidas, parece tener siempre sentido. Parece nunca revelarse gratuito, incierto, incomprensible o absolutamente azaroso e injusto. Porque, s\u00ed, desde un punto de vista agente, activo, la disposici\u00f3n a encontrar sentido en donde no lo hay se puede convertir en el m\u00e1s efectivo salvavidas. En el m\u00e1s efectivo camino a la propia verdad que se encarna y, finalmente, el camino para sacarle alguna ventaja a esas p\u00e9rdidas tempranas que nos suele procurar el tablero de la vida.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nTras un par de semanas de su llegada al cat\u00e1logo de Netflix, esta semana tuve la oportunidad de adentrarme en el mundo visual y narrativo de la adaptaci\u00f3n de la novela hom\u00f3nima escrita por Walter Tevis en 1983, <em>The Queen\u2019s Gambit<\/em>. Situada entre los a\u00f1os 50 y los 60s, la miniserie de siete episodios es responsabilidad del dos veces nominado al \u00d3scar por Mejor Guion Adaptado, Scott Frank (<em>Out Of Sight, The Wolverine, Logan<\/em>) y el multipremiado escritor escoc\u00e9s Allan Scott.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":486165,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-486089","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/486089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=486089"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/486089\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/486165"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=486089"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=486089"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=486089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}