{"id":488467,"date":"2020-12-02T00:05:08","date_gmt":"2020-12-02T06:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=488467"},"modified":"2020-12-08T21:03:29","modified_gmt":"2020-12-09T03:03:29","slug":"los-felices","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=488467","title":{"rendered":"<em>Los felices<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u00a0\u201cVaquero del mediod\u00eda\u201d sirve de ocasi\u00f3n para reivindicar el singular lugar que la rebelde y afirmativa vida de Samuel Noyola abri\u00f3 para un genio po\u00e9tico insustituible<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_488540\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=488540\" rel=\"attachment wp-att-488540\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-488540\" class=\"size-full wp-image-488540\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/filosofia-millennialLLL-2.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-488540\" class=\"wp-caption-text\">Y detr\u00e1s del documento, del testimonio audiovisual, una pregunta concreta que permanece: \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 sido de Samuel Noyola? Y detr\u00e1s del documento, del testimonio audiovisual, una pregunta abstracta que retumba: \u00bfs\u00f3lo en la absoluta rebeld\u00eda y en el absoluto desprendimiento se vive de verdad el arte, la vocaci\u00f3n humanista?<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde el pasado 2008, el poeta que Octavio Paz llamara \u201cel m\u00e1s inspirado de su generaci\u00f3n\u201d desapareci\u00f3 sin dejar ning\u00fan rastro de sus motivos, intenciones ni posible paradero. Para algunos, al vivir por muchos a\u00f1os como un n\u00f3mada fiel al devenir del d\u00eda y la noche, fiel, tambi\u00e9n, al caos y al impulso; su ausencia es un sin\u00f3nimo de una muerte anunciada en la vida de trotamundos que se propuso. Para otros, como el reportero regiomontano Diego Enrique Osorno, su silencio es un acto de vitalidad que, ahora, de la mano de su documental <em>Vaquero del mediod\u00eda<\/em>, sirve de ocasi\u00f3n para reivindicar el singular lugar que la rebelde y afirmativa vida de Samuel Noyola abri\u00f3 para un genio po\u00e9tico insustituible.<\/p>\n<p>Presentada en la edici\u00f3n 2019 del Festival Internacional de Cine de Morelia y posteriormente nominada al Premio Ariel de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias de la Cinematograf\u00eda, la obra documental de Osorno sigue la investigaci\u00f3n formal emprendida por el escritor de Monterrey para esclarecer lo sucedido con una de las figuras de la literatura mexicana que cambiara su vida y decantara su oficio.<\/p>\n<p>El trabajo resulta intrigante, simb\u00f3lico e ilustrativo sobre la escena de las Letras Mexicanas a mediados de los 80s y principios de los 90s pero, m\u00e1s que todo, resulta un llamativo testimonio sobre un modo espec\u00edfico de convertir el arte en forma de vida.<\/p>\n<p>Un testimonio del camino con el que Samuel Noyola se resistiera a conceder alg\u00fan asentimiento a un status quo cualquiera. Un testimonio de sus radicales procederes y sus efectos. Un testimonio de los rostros y las voces que, en su ausencia, su desaparici\u00f3n y su silencio, a\u00fan esbozan la clara faz de un artista convencido de su misi\u00f3n existencial.<\/p>\n<p>Una muestra de cierto mito del poeta (el artista o el humanista, cabr\u00eda decir), dir\u00e1n algunas de estas voces. Una muestra de la decadencia emocional y vivencial que se va cavando cuando se sigue el camino de la calle, del vagabundear, del alcohol y de la supervivencia, implicar\u00e1n otras de ellas. Una muestra de lo que sucede con el artista valiente y vanguardista que se atreve a sondear los territorios inexplorados de la existencia humana, acordar\u00edan todas.<\/p>\n<p>Desde las dolorosas ra\u00edces en su infancia, hasta un adolescente impulso de guerra y autodescubrimiento. Desde una carrera como un protegido del \u00fanico mexicano ganador del Premio Nobel de Literatura hasta la fecha, hasta un ocasional, furtivo y misterioso compa\u00f1ero de juergas nocturnas extendidas hasta la madrugada. Desde una figura rodeada de mitos, pasiones, simbolismos y delirios nost\u00e1lgicos, hasta la certidumbre del gr\u00e1vido impacto de la poes\u00eda precisa en la m\u00e9trica y en el l\u00e9xico. Desde el mito que sostiene al inaprehensible humano detr\u00e1s del poeta, hasta la fr\u00eda objetividad de la ausencia de Samuel Noyola.<\/p>\n<p>Un juego de superposiciones entre el genuino esfuerzo de vagabundos que intentan hacer sentido de un rostro desconocido, pero reconocible y las palabras francas, llenas de recuerdo, directas y desenfadadas con las que describen a Samuel quienes lo conocieron (quienes lo quisieron y hasta quienes lo odiaron).<\/p>\n<p>Un grupo de trazos aparentemente inconexos que, con la lucidez que regala la incertidumbre, se posan sobre una figura atestiguada por sus letras. Por sus poemas. Por sus convicciones. Por sus derrotas. Por sus logros. Por sus delirios. Por sus ilusiones. Por su car\u00e1cter. Por el misterio que encarnan. Por la forma precisa de una huella imborrable.<\/p>\n<p>Y detr\u00e1s del documento, del testimonio audiovisual, una pregunta concreta que permanece: \u00bfqu\u00e9 habr\u00e1 sido de Samuel Noyola? Y detr\u00e1s del documento, del testimonio audiovisual, una pregunta abstracta que retumba: \u00bfs\u00f3lo en la absoluta rebeld\u00eda y en el absoluto desprendimiento se vive de verdad el arte, la vocaci\u00f3n humanista?<\/p>\n<p>Porque detr\u00e1s del caso concreto, est\u00e1n los otros casos. Porque detr\u00e1s de este hombre, est\u00e1n todos los que viven, con \u00e9l, la desaz\u00f3n, el abandono, la soledad, la invisibilidad, el repudio de la sociedad. Est\u00e1n los vagabundos de la calle, pero est\u00e1n tambi\u00e9n los que retan a su supervivencia por sabe Dios qu\u00e9 razones que los impelen a escribir, a sondear, a preguntar, a sentir.<\/p>\n<p>Porque la criticable inmediatez se revela capaz de ser satisfecha, pero el incomprensible esp\u00edritu del fil\u00f3sofo, el poeta y el que persigue algo real y verdadero se revela siempre inacabado, siempre inquieto, incapaz de encontrar paz para su impulso de sentir, de saber, de vivir, de crear. Vagabundo. Trotamundos. Ausente. Silente. Como Samuel Noyola.<\/p>\n<p>Y, entonces, por su propio peso cae la inquieta pregunta: \u00bfqui\u00e9nes son los verdaderamente felices? \u00bfLos que desaparecen o los que no hacen m\u00e1s que reiteradamente presentar el propio orgullo?\u00bfLos que encuentran en el ocio la libertad del genio o los que encuentran en el ocio la afirmaci\u00f3n de modelos de honor y perpetuidad antiociosa? \u00bfLos que se atreven a caminar por los litorales de la existencia, el arte, las humanidades y la aparente prudencia o los que abrazan la productividad que satisface a la inmediatez?\u00bfLos sedentarios productores de bienestar o los artistas y humanistas n\u00f3madas de esp\u00edritu?<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDesde el pasado 2008, el poeta que Octavio Paz llamara \u201cel m\u00e1s inspirado de su generaci\u00f3n\u201d desapareci\u00f3 sin dejar ning\u00fan rastro de sus motivos, intenciones ni posible paradero.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":488540,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-488467","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=488467"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/488467\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/488540"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=488467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=488467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=488467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}