{"id":489249,"date":"2020-12-09T00:05:24","date_gmt":"2020-12-09T06:05:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=489249"},"modified":"2020-12-09T05:06:11","modified_gmt":"2020-12-09T11:06:11","slug":"el-mono-del-organillero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=489249","title":{"rendered":"El mono del organillero"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cCiudadano Kane\u201d, atribuido plenamente y casi sin objeciones al genio de Orson Welles; premisa que ahora cuestiona con astucia, buen tino y pertinencia Mank de David Fincher (Alien, El Club de la Pelea, Red Social; como productor House Of Cards, Mindhunter)<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_489328\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=489328\" rel=\"attachment wp-att-489328\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-489328\" class=\"size-full wp-image-489328\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/filosofia-millennial-9.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-489328\" class=\"wp-caption-text\">En t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, la pel\u00edcula aprovecha muy bien su argumento para hacer precisos y esperados homenajes al cl\u00e1sico <em>Citizen Kane<\/em>.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando hablamos de obras maestras del arte, la cultura, la ciencia, la filosof\u00eda e incluso del entretenimiento,solemos referir a los individuos que materializan estas expresiones concretas de una serie de factores, contextos, colaboradores, etc\u00e9tera; obviando, con ello, el hecho de que estos son, antes que todo, productos de escenarios propicios y de vivas comunidades que establecen los t\u00e9rminos de un di\u00e1logo sin el que esos brillantes referentes ser\u00edan simplemente imposibles. Tal es el caso de <em>Ciudadano Kane <\/em>atribuido plenamente y casi sin objeciones al genio de Orson Welles; premisa que ahora cuestiona con astucia, buen tino y pertinencia <em>Mank<\/em> de David Fincher (<em>Alien, El Club de la Pelea, Red Social<\/em>; como productor <em>House Of Cards<\/em>, <em>Mindhunter<\/em>).<\/p>\n<p>La pertinencia de la observaci\u00f3n de Fincher, con justa raz\u00f3n, es motivo de un vivo y reanimado debate que se pregunta por el papel de Herman J. Mankiewicz en el desarrollo de la \u00f3pera prima de Welles que, durante muchos a\u00f1os, fuera referida como la mejor pel\u00edcula de la Historia del Cine Estadounidense. Pero, sobre todo, funge como una v\u00e1lida y necesaria reivindicaci\u00f3n del papel del guionista dentro del complejo trabajo de equipo que es una pel\u00edcula; m\u00e1s a\u00fan, una obra tan propositiva, t\u00e9cnicamente innovadora y atrevida como lo fuera la cinta de 1941.<\/p>\n<p>As\u00ed, centrada en un Herman decadente, convaleciente y alcoh\u00f3lico, la pel\u00edcula dirigida por David Fincher y escrita por su padre Jack Fincher nos sumerge en la prospectiva de un apresurado Mankiewicz quien debe enfrentarse a la premura de cerrar el mejor gui\u00f3n de su carrera. Esto, mientras reconstruye desde su memoria los episodios de su vida que dar\u00e1n forma al inmortal Charles Foster Kane.<\/p>\n<p>Una historia que, en paralelo con la de 1941, juega con la linealidad narrativa para presentar desde dos frentes la intempestiva colisi\u00f3n del pasado y el futuro en un personaje deshecho, desganado, rendido. Un personaje que no tiene m\u00e1s que ofrecer que su amarga experiencia con un Hollywood que lo ha desechado, marginado, restringido (no sin llevar algo de raz\u00f3n). Un Hollywood que est\u00e1 dispuesto a olvidarlo.<\/p>\n<p>Pero, tambi\u00e9n, un Hollywood ante el que \u00e9l est\u00e1 dispuesto a pelear, a\u00fan en el absurdo del envalentonado impulso. Un Hollywood que nunca se imaginar\u00eda la bofetada con guante blanco (quiz\u00e1 no tan pulcro) con la que Mank y Welles le cambiar\u00edan el rostro de manera definitiva.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos t\u00e9cnicos, la pel\u00edcula aprovecha muy bien su argumento para hacer precisos y esperados homenajes al cl\u00e1sico <em>Citizen Kane<\/em>. Desde verterse en el blanco y negro hasta explicar desde una confrontaci\u00f3n con las experiencias de Mank los or\u00edgenes y los referentes de la vida real que esbozaron las agudas cr\u00edticas a la sociedad, a los medios de comunicaci\u00f3n, a la pol\u00edtica y a las industrias del entretenimiento de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Y el excelso veh\u00edculo: la actuaci\u00f3n de Gary Oldman que, sin lugar a dudas, es el principal sost\u00e9n de todo lo que funciona en esta pel\u00edcula. Porque el hast\u00edo de Mank se siente a trav\u00e9s de \u00e9l, porque la frustraci\u00f3n de Mank se representa en \u00e9l, porque la duda y la apat\u00eda de Mank se hacen reales en \u00e9l. La embriaguez del personaje, la sutil s\u00e1tira de su lucidez y el franco patetismo de su lucha contra la hoja en blanco.<\/p>\n<p>Con todo, la pel\u00edcula no es perfecta. No es mala pero simplemente no termina de infundir el ardor que esperar\u00edamos de un personaje como Mank. Carece de un \u00edmpetu descarado y arrojado que termine de ensalzar a su protagonista que, no obstante, reluce desde los dos momentos culmen del discurso del film: la ruptura del escritor con MGM y la par\u00e1bola del mono del organillero.<\/p>\n<p>El primero atiende a la conciencia que Mank cobra sobre las maneras en las que el cine hollywoodense se transforma en el despiadado comercio de los sue\u00f1os y, casi como consecuente l\u00f3gico, en la estanter\u00eda de la ideolog\u00eda y la propaganda pol\u00edtica. La manera en que disfrutar del entretenimiento se convierte en un llamado t\u00e1cito a la reflexi\u00f3n y a la concientizaci\u00f3n de lo que vemos en pantalla: \u00bfpor qu\u00e9 vemos eso y no otra cosa?, \u00bfpor qu\u00e9 se dice eso y no otra cosa?,\u00bfpor qu\u00e9 ganan unos y no otros?, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>El modo en que la f\u00e1brica de sue\u00f1os se puede convertir tambi\u00e9n en una fabricaci\u00f3n de la realidad, en la construcci\u00f3n perniciosa de modelos inalcanzables, irreales, o, peor a\u00fan, en la suplantaci\u00f3n de lo real desde la seductora, atractiva y convincente luz de la pantalla grande.<\/p>\n<p>El segundo, atiende al momento clim\u00e1tico en el que Mank atropella un mon\u00f3logo frente al Charles Foster Kane de su vida: William Randolph Hearst. En espec\u00edfico, al crudo pero frontal y c\u00ednico modo en el que el magnate multimillonario le explica su relevancia en la industria del entretenimiento al, impl\u00edcitamente, compararlo con el mono de un organillero.<\/p>\n<p>En pocas palabras, al compararlo con un primate asombrado por la gran parafernalia que lo rodea pero que es incapaz de comprender que el show no est\u00e1 ah\u00ed para \u00e9l tanto como \u00e9l est\u00e1 ah\u00ed para el show. Confundiendo su importancia con la de esa enorme estructura que sostiene su m\u00ednimo fulgor prestado. Creyendo que reside en \u00e9l alguna capacidad de contravenir a este gran armatoste que le acompa\u00f1a.<\/p>\n<p>Y de ah\u00ed surgen, para m\u00ed, las dos valiosas observaciones que proponen los Fincher con su pel\u00edcula; ambas en un tono muy similar al querido por la obra de Welles y Mankiewicz. Primera, la importancia de encontrar en el entretenimiento algo m\u00e1s que un escape de la realidad que, m\u00e1s tarde que temprano, puede convertirse en un subrepticio sustito de \u00e9sta, de ideales realizables, de convicciones personales y de criterio propio. Segunda, la importancia de romper con el esquema individualista de la genialidad y de la maestr\u00eda art\u00edstica en favor de la veracidad; de una observaci\u00f3n m\u00e1s consistente de los impactos culturales.<\/p>\n<p>Para la primera, el camino es la cultura, el aprendizaje y el cultivo del pensamiento cr\u00edtico. La intenci\u00f3n y la voluntad para llevar a todos esos productos que consumimos con el mayor de los gustos y la mayor de las fruiciones a un territorio mucho m\u00e1s neutral. A un territorio intelectual y emocional desde el que podamos diseccionar y juzgar con precisi\u00f3n entre lo que pertenece al mundo de la enso\u00f1aci\u00f3n cinematogr\u00e1fica y lo que pertenece a la \u00e1spera, gr\u00e1vida y exigente disciplina del conocimiento. De la opini\u00f3n informada, realista y cr\u00edtica que subyace a la m\u00e1s provechosa experimentaci\u00f3n est\u00e9tica subjetiva del cine y el entretenimiento a gran escala.<\/p>\n<p>Para la segunda, la misi\u00f3n es la conciencia del contexto, del momento, de las comunidades, de los equipos, de la multiplicidad de voluntades y esfuerzos. La misi\u00f3n es la superaci\u00f3n del reconocimiento del ego en la proyecci\u00f3n de un ego af\u00edn, de un l\u00edder \u00fanico e inigualable que hace posible lo que, en realidad, es el trabajo de muchos. De muchos que optan, quiz\u00e1, por ser m\u00e1s discretos o que, simplemente, no son tan atractivos para la admiraci\u00f3n fugaz.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n de reivindicar los papeles que juegan en las grandes obras maestras de la humanidad los trabajos concretos, los individuos menospreciados, los elementos obviados. Recordar que a\u00fan el peor artefacto art\u00edstico o cultural es inconcebible sin, por lo menos, la dicotom\u00eda entre realizador y espectador o, en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s pragm\u00e1ticos, sin la existencia de otros seres humanos que den lugar a la arcilla, al celuloide, a la pintura, a la hoja en blanco, a la escritura: a lo que sea de lo que se trate.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n es no convertir en profec\u00eda autocumplida la par\u00e1bola del mono del organillero d\u00e1ndole m\u00e1s poder a las estructuras de poder sino reconociendo la val\u00eda de los sujetos, las voluntades, los cansancios, los aparatos emocionales individuales y las sensibilidades espec\u00edficas que hacen realidad la habitual experiencia de, por ejemplo, ver una pel\u00edcula. No darle m\u00e1s poder a las santificadoras narrativas que nos proponen individuos de talentos extrahumanos e inalcanzables sino acercar la lupa y trazar las rutas de retroalimentaci\u00f3n que nos permiten afirmar con toda tranquilidad que <em>Ciudadano Kane<\/em> es la obra maestra de Orson Welles y que lo es, al mismo tiempo, de Herman J. Mankiewicz.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nCuando hablamos de obras maestras del arte, la cultura, la ciencia, la filosof\u00eda e incluso del entretenimiento,solemos referir a los individuos que materializan estas expresiones concretas de una serie de factores, contextos, colaboradores, etc\u00e9tera; obviando, con ello, el hecho de que estos son, antes que todo, productos de escenarios propicios y de vivas comunidades que establecen los t\u00e9rminos de un di\u00e1logo sin el que esos brillantes referentes ser\u00edan simplemente imposibles.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":489328,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[70973,86403,43674],"class_list":["post-489249","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espectaculos","tag-filosofia","tag-millennial-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/489249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=489249"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/489249\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/489328"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=489249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=489249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=489249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}