{"id":492757,"date":"2021-01-13T00:05:59","date_gmt":"2021-01-13T06:05:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=492757"},"modified":"2021-01-20T01:08:28","modified_gmt":"2021-01-20T07:08:28","slug":"stew","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=492757","title":{"rendered":"<em>Stew<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Me acerco a la que se convertir\u00eda en la \u00faltima pel\u00edcula de Chadwick Boseman. una pel\u00edcula que lidia con el asunto de la marginalizaci\u00f3n vivida por los afroestadounidenses a\u00fan a principios del siglo XX: \u201cLa madre del blues\u201d (por su nombre en Latinoam\u00e9rica) o \u201cMa Rainey\u2019s Black Bottom\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_492832\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=492832\" rel=\"attachment wp-att-492832\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-492832\" class=\"size-full wp-image-492832\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/filosofia-millennial-13.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-492832\" class=\"wp-caption-text\">La versi\u00f3n f\u00edlmica de 2020 parte del reto de honrar a una densa serie de avatares culturales que, a pesar de dar cuenta de una historia de casi un siglo y de un cuerpo de obras de significativo valor social, encuentra una m\u00e1s que digna y destacada reinterpretaci\u00f3n de sus t\u00e9rminos; sostenida, en lo actoral, por dos talentos m\u00e1s que probados: la multigalardonada Viola Davis (How To Get Away With Murder?, Fences, The Help, Suicide Squad) y el reci\u00e9n fallecido Chadwick Boseman.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como consecuencia l\u00f3gica y natural de la expansi\u00f3n y dominio del entretenimiento estadounidense en el mundo a trav\u00e9s de Hollywood, muchos de los conflictos internos del pa\u00eds norteamericano se han convertido en referentes distinguibles de las concepciones sociales contempor\u00e1neas. As\u00ed, lo que algunos llaman ideolog\u00edas raciales, de g\u00e9nero, de sexualidad, etc\u00e9tera, encuentran una reiterada recurrencia en las pel\u00edculas y las series m\u00e1s populares de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p>Con todo, he encontrado en mi trabajo en este proyecto (Filosof\u00eda Millennial) que, por alguna raz\u00f3n, parece haber un m\u00ednimo inter\u00e9s en Latinoam\u00e9rica por las narrativas que exploran los diferentes momentos de la historia afroestadounidense. Por un lado, entiendo lo local y segmentado que puede considerarse al asunto debido a una historia afroamericana que no es homog\u00e9nea en este continente y, por otro, entiendo la relativa lejan\u00eda con la que se pueden percibir las consignas sociales y de justicia que han, lamentablemente, caracterizado a la Historia de los Negros en el continente americano.<\/p>\n<p>Y, a pesar de ello, m\u00faltiples productos culturales de celebridades, personajes y personalidades de la comedia, la m\u00fasica, el deporte, el cine y el entretenimiento en general siguen siendo consumidos sin ning\u00fan reparo y ninguna reflexi\u00f3n sobre las similitudes que pueden encontrarse entre la singular, inigualable e incomparable lucha social de los afroestadounidenses y las m\u00faltiples realidades de injusticia social e insatisfacci\u00f3n comunitaria que vivimos en Latinoam\u00e9rica d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>Es desde esa perspectiva, entonces, que me acerco a la que se convertir\u00eda en la \u00faltima pel\u00edcula de Chadwick Boseman (ir\u00f3nicamente, ampliamente admirado por su proyecci\u00f3n en la cultura popular v\u00eda Marvel Studios y el MCU fuera de los Estados Unidos, pero no necesariamente reconocido en justa medida como el quicio cultural que propici\u00f3 como Black Panther en la cultura estadounidense en general y en la afroestadounidense de manera puntual); precisamente, una pel\u00edcula que lidia con el asunto de la marginalizaci\u00f3n vivida por los afroestadounidenses a\u00fan a principios del siglo XX: <em>La madre del blues<\/em> (por su nombre en Latinoam\u00e9rica) o <em>Ma Rainey\u2019s Black Bottom<\/em>.<\/p>\n<p>La cinta es dirigida por George C. Wolfe (conocido por sus guiones teatrales y su carrera como director tanto en el teatro como en el cine) y escrita por Ruben Santiago-Hudson (conocido principalmente por su carrera actoral en diversos g\u00e9neros para proyectos de televisi\u00f3n y cine) como una adaptaci\u00f3n de la obra de teatro hom\u00f3nima escrita por August Wilson, referente de la cultura dramat\u00fargica afroestadounidense de los a\u00f1os 80s y 90s.<\/p>\n<p>Wilson es conocido como uno de los talentos circundantes al Black Arts Movement que recogi\u00f3, celebr\u00f3 y retrat\u00f3 la singular sensibilidad art\u00edstica de la comunidad negra en los Estados Unidos. El escritor sol\u00eda reconocer como sus cuatro principales influencias al blues, el escritor afroestadounidense Amiri Baraka, al pintor Romare Bearden y al escritor argentino Jorge Luis Borges de quien dec\u00eda haber aprendido \u201cque puedes ser espec\u00edfico en cuanto a un tiempo, un espacio y una cultura y, a\u00fan as\u00ed, hacer que tu trabajo resuene con temas universales como el amor, el honor, el deber, la traici\u00f3n, etc\u00e9tera\u201d a partir de sus historias de gauchos.<\/p>\n<p>Desde esta singularidad universal, pues, Wilson present\u00f3 en 1982 una versi\u00f3n de la historia de Ma Rainey, conocida como \u201cla madre del blues\u201d, que se inspiraba en la cantante de los a\u00f1os 20 para exponer temas de raza, arte, religi\u00f3n y la explotaci\u00f3n laboral que vivieron Rainey y otros artistas de la \u00e9poca en beneficio de productores de raza blanca y en beneficio de lo que despu\u00e9s ser\u00edan grandes compa\u00f1\u00edas disqueras.<\/p>\n<p>De este modo, la versi\u00f3n f\u00edlmica de 2020 parte del reto de honrar a una densa serie de avatares culturales que, a pesar de dar cuenta de una historia de casi un siglo y de un cuerpo de obras de significativo valor social, encuentra una m\u00e1s que digna y destacada reinterpretaci\u00f3n de sus t\u00e9rminos; sostenida, en lo actoral, por dos talentos m\u00e1s que probados: la multigalardonada Viola Davis (<em>How To Get Away With Murder?, Fences, The Help, Suicide Squad<\/em>) y el reci\u00e9n fallecido Chadwick Boseman.<\/p>\n<p>Su argumento se sit\u00faa en el Chicago de 1927 donde asistimos a la grabaci\u00f3n de uno de los \u00faltimos discos de Ma Rainey, una mujer impetuosa, de armas tomar, de car\u00e1cter determinado y que se ha ganado los beneficios y privilegios de los que goza en plenos a\u00f1os 20 con base en trabajo y en el \u00e9xito que su insustituible voz tiene con el p\u00fablico afroestadounidense.<\/p>\n<p>Tal contexto y el emblem\u00e1tico personaje de Rainey es s\u00f3lo el pretexto para una historia paralela: la de su banda. En espec\u00edfico, la de dos visiones de la vida representadas en las diferentes edades y caracteres de sus cuatro m\u00fasicos. Unos religiosos, otros con un \u00e1nimo de concientizaci\u00f3n social y alg\u00fan joven ambicioso e impaciente que busca llegar a los niveles de \u00e9xito y fama de Ma. Ese \u00faltimo es el caso del trompetista Levee; el personaje de Boseman.<\/p>\n<p>As\u00ed, las constantes interrupciones de un proceso de grabaci\u00f3n musical dar\u00e1n pie al enfrentamiento de distintas perspectivas y problem\u00e1ticas de la sensibilidad y la experiencia negra en el Estados Unidos de los 1920s.<\/p>\n<p>Por un lado, la voz del esclavismo reinterpretado en la fachada del estrellato; sus injusticias, su codependencia y el callej\u00f3n sin salida de su din\u00e1mica. Por otro, el del creyente; el agradecido con lo que se tiene, sin pensar tanto en lo que no se tiene y en lo que se sufre, el del esperanzado y el confiado en Dios. Por otro m\u00e1s, el del que no puede dejar atr\u00e1s el dolor de un ardor del \u00e1nimo nacido del racismo, la violencia y la marginalizaci\u00f3n; el de la evasi\u00f3n en la enso\u00f1aci\u00f3n del estrellato, el de la b\u00fasqueda de respeto a cambio de talento, el del que no est\u00e1 dispuesto a perder una vez m\u00e1s, el del desesperado que lo perder\u00eda todo menos su \u00faltima oportunidad.<\/p>\n<p>Y, finalmente, por otro lado m\u00e1s, el de la voz concientizadora. La voz que, en la obra y en la cinta, representa Toledo. El fil\u00f3sofo (como lo llamar\u00e1 en tono de reproche Levee), el del lector, el del que est\u00e1 cansado de la injusticia y del que se pregunta c\u00f3mo y cu\u00e1ndo los afroestadounidenses podr\u00e1n unirse para construir un cambio palpable en su sociedad. La voz del hartazgo volcado al arte, a la reflexi\u00f3n y a la esperanzadora v\u00eda de la cultura y el esfuerzo diario.<\/p>\n<p>Precisamente, ser\u00e1 en voz de Toledo que se enuncie una simb\u00f3lica met\u00e1fora sobre la sociedad, su injusta din\u00e1mica y la vehemencia con la que se construyen sus principios sobre el empoderamiento de unos y la marginalizaci\u00f3n de otros. La met\u00e1fora del guiso, el estofado o, en su lengua original, del stew.<\/p>\n<p>Una composici\u00f3n de zanahorias, ch\u00edcharos (guisantes), papas, carne, nueces, quingomb\u00f3, ma\u00edz y muchos elementos m\u00e1s que construyen en su conjunto un sabor espec\u00edfico, un stew espec\u00edfico. Un modo espec\u00edfico de ser sociedad. Un modo que construye tu historia, dir\u00e1 Toledo, un modo que sigue ah\u00ed cuando terminas tu historia. Un modo, un guiso, un stew que no deja de tratar como sobras (leftovers) a algunos de sus elementos: \u201cThe colored man, he is the leftovers\u201d, concluir\u00e1 el m\u00fasico.<\/p>\n<p>En la subjetividad y cercan\u00eda de la experiencia negra, entonces, Wilson preguntar\u00e1 \u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00e1 el hombre de color consigo mismo?\u201d. Referir\u00e1 al poder autodeterminativo de una raza, de una manera de vivir, de una manera de ser negado de oportunidades, de ser usado en provecho de otros. La subjetividad y cercan\u00eda de la experiencia negra de Wilson apuntar\u00e1 a la universalidad de la marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque el afroestadounidense en Estados Unidos no es tan diferente del inmigrante latino en el pa\u00eds anglosaj\u00f3n. Porque el inmigrante latino en Estados Unidos no es tan diferente del inmigrante centroamericano en M\u00e9xico o de los inmigrantes de diferentes lugares del mundo. Porque todas las sociedad marginan a unos y empoderan a otros por razones que deber\u00edamos ser capaces de cuestionar.<\/p>\n<p>Porque si bien el poder determinante est\u00e1 en la pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 har\u00e1 el marginado consigo mismo?\u201d, la condici\u00f3n de posibilidad para cualquiera que sea la respuesta se encuentra en otra pregunta \u201c\u00bfQu\u00e9 haremos como sociedad con la marginaci\u00f3n?\u201d. Esa es la respuesta subjetiva que debemos aprender de la cultura afroestadounidense y de cualquiera que, en la marginaci\u00f3n, haya cuestionado con sensatez y profundidad su situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Porque mientras m\u00e1s alejados estemos de la cultura que nos permita verbalizar las preguntas pertinentes, m\u00e1s cerca estaremos de la rabieta, de defender sin reflexi\u00f3n proyectos ajenos y m\u00e1s cerca estaremos de la manipulaci\u00f3n. De modos enmascarados de ser utilizados en favor de los intereses de otros.<\/p>\n<p>Y al final nadie escapa de cometer injusticias, como nadie escapa de vivirlas. Y al final, eso no revoca el llamado que es, d\u00eda a d\u00eda, reconocer el mundo en el que vivimos y reconocer nuestra posici\u00f3n en \u00e9l.<\/p>\n<p>Porque en la marginalizaci\u00f3n que se vive en los sabores y sinsabores de este gran stew que es la humanidad, hay quienes con justa raz\u00f3n no est\u00e1n dispuestos a perder ni una vez m\u00e1s y quienes se arrojan con puro \u00edmpetu hacia la enso\u00f1aci\u00f3n, hacia la megaloman\u00eda. Porque para esos, cuando la realidad les recuerda como bofetada que la sociedad les ha asignado un lugar que no es el del que siempre gana, el dolor se puede convertir en una sentencia de muerte, para ellos mismos, para los de su propia raza, para los de su mismo contexto, para el primero que se atreva a ensuciar sus zapatos. Porque la marginalizaci\u00f3n no s\u00f3lo genera injusticia. Genera violencia. Genera muerte.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. 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As\u00ed, lo que algunos llaman ideolog\u00edas raciales, de g\u00e9nero, de sexualidad, etc\u00e9tera, encuentran una reiterada recurrencia en las pel\u00edculas y las series m\u00e1s populares de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":492832,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-492757","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/492757","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=492757"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/492757\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/492832"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=492757"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=492757"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=492757"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}