{"id":495140,"date":"2021-02-03T00:11:39","date_gmt":"2021-02-03T06:11:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=495140"},"modified":"2021-02-03T17:58:56","modified_gmt":"2021-02-03T23:58:56","slug":"en-manos-de-un-enfermo-hasta-cuando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=495140","title":{"rendered":"En manos de un enfermo\u2026 \u00bfhasta cu\u00e1ndo?\u00a0"},"content":{"rendered":"<h2>\u00cdndice pol\u00edtico<\/h2>\n<h5>Francisco Rodr\u00edguez<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>George Orwell, el autor de la novela <em>Rebeli\u00f3n en la granja<\/em>, el que dijo que en la supuesta igualdad siempre hab\u00eda unos m\u00e1s iguales que otros, lleg\u00f3 a afirmar que no deb\u00edan pedirse buenos modales ni educaci\u00f3n a quien no trajera un penique en la bolsa, menos a una persona enferma. Enferma de lo que fuera. El escritor sab\u00eda de eso un largo trecho.<\/p>\n<p>Ahora lo entendemos. Porque de la salud f\u00edsica y mental de un solo individuo depende la vida de millones de personas. La pandemia s\u00ed \u201ccay\u00f3 como anillo al dedo\u201d. La subsistencia de una naci\u00f3n y el equilibrio de fuerzas dentro de un territorio hegem\u00f3nico. Es demasiado lo que est\u00e1 en juego por atenerse a un capricho pueril de no mostrar los males, antes de causar cualquier desastre.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed desde que el mundo es mundo. Por ejemplo, otra hubiera sido la suerte de Cleopatra, la reina egipcia, si no hubiera descubierto a tiempo, gracias a los m\u00e9dicos africanos, el tremendo mal que aquejaba al bueno de Julio C\u00e9sar: los ataques epil\u00e9pticos que lo dejaban cada rato fuera de la jugada.<\/p>\n<p>O si Eva Braun no hubiera detectado a tiempo las dolencias psicosom\u00e1ticas de Adolf Hitler y su necesidad fisiol\u00f3gica de recluirse en su b\u00fanker alpino para pintar y as\u00ed relajar sus dolencias. Esos conocimientos y artes les otorgaron a esas mujeres el control sobre hombres enfermos y dislocados, los mismos que quisieron escribir la historia de los \u00faltimos milenios.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El hombre enfermo y desvalido se resiste a aceptar su decadencia<\/strong><\/p>\n<p>Si la estancia en la tierra es tan corta, deber\u00eda ser por lo menos agradable. En pocas palabras, se trata de una vida y de hacer con ella un reducto confortable para vivirla sano y salvo. Es mayor enfermedad querer conducir un barco en la tormenta, querer aceptar el mando cuando no se tiene la salud suficiente para aguantar el chaparr\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema ha sido que el hombre enfermo y desvalido se resiste a aceptar su decadencia. Quiere hacer tronar su chicharr\u00f3n a pesar de toda evidencia de colapso mental, f\u00edsico, org\u00e1nico y moral. Es atroz el cuadro, pero algunos pa\u00edses llegan a vivirlo. Desde aguantar a quien no le importa demasiado que lo aguanten.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico estamos ensartados. Por la obcecaci\u00f3n de los enfermos a mandar aunque no puedan, por resistirse a ser sustituidos en los momentos calmos y oportunos, cuando no se suscitan tormentas ni ciclones en los cambios de mando, cuando no se precipita un pa\u00eds junto con su propia paranoia de poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Un enfermo, peligroso cuando insiste en seguir tocando el pandero<\/strong><\/p>\n<p>Los individuos ambiciosos y desafortunadamente sanos, aunque afectados en la mente, se aprovechan de los hombres disminuidos en sus aptitudes f\u00edsicas y en sus reacciones normales ante cualquier eventualidad, para manejarlos a la medida de sus antojos, sin l\u00edmite del rid\u00edculo, sin horizonte en sus atrevimientos.<\/p>\n<p>Obviamente, una persona enferma, digna de cualquier compasi\u00f3n, se convierte en peligrosa cuando a todo costo quiere seguir tocando el pandero, o cuando lo pretende, porque lo hace hasta cu\u00e1ndo se ha vuelto m\u00e1s que evidente que todo esfuerzo es nulo. El centro de toda su atenci\u00f3n debe ser concentrar sus energ\u00edas en recuperarse.<\/p>\n<p>Rebasa toda l\u00f3gica el no hacerlo, y enferma al resto de la sociedad. Un pueblo de m\u00e1s de cien millones de pobres, necesitados y hasta hambrientos, no merece esos desplantes. La ambici\u00f3n toca los dinteles del sacrificio absurdo, raya en lo demencial.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>La administraci\u00f3n, orientada por la rapi\u00f1a y la destrucci\u00f3n de lo mexicano<\/strong><\/p>\n<p>Un gobierno que ha llegado al extremo de desacreditar sus \u00fanicas instituciones encargadas de la vigilancia, honradez e imparcialidad del desarrollo electoral, el Tribunal Federal Electoral y la Fiscal\u00eda Especializada para Delitos Electorales, pide a gritos ser declarado incompetente e incapacitado, para bien de todos.<\/p>\n<p>Un sexenio que dur\u00f3 mucho menos que un chiflido, y que sus primeros meses los ocup\u00f3 en destruir la econom\u00eda del pa\u00eds, amarrar el pacto de impunidad con los narcotraficantes, con los delincuentes petroleros, con la escoria de la naci\u00f3n, acelerando el dispendio administrativo y presupuestal para la comodidad de los favoritos, m\u00e1s el desorden absoluto en todos los renglones, nunca tuvo raz\u00f3n de ser.<\/p>\n<p>Una administraci\u00f3n federal emulada por sus v\u00e1stagos pol\u00edticos en los tres \u00f3rdenes de gobierno, ejecutivo, legislativo y judicial y en los tres niveles geogr\u00e1ficos, federal, estatal y municipal, orientada por la rapi\u00f1a y la destrucci\u00f3n del concepto de lo mexicano, de la idea misma de pa\u00eds, nunca debi\u00f3 asentarse en la c\u00fapula del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Se requiere un hasta aqu\u00ed, un ya basta<br \/>\na los gobernantes pasados de la raya<\/strong><\/p>\n<p>Superlativamente c\u00ednico, por aferrarse al uso de los poderes del Estado para consumar sus sandeces, imponer su ignorancia y desenfreno en el prevaricato, el abuso de funciones, la venta maquinada de la soberan\u00eda nacional, el entreguismo a los verdugos del extranjero y la sustituci\u00f3n a modo de las normas prevalecientes, siempre falto a su palabra.<\/p>\n<p>Se le dice c\u00ednico, s\u00f3lo porque la costumbre inveterada del periodismo mexicano ha asumido como conducta eludir las calificaciones exactas, necesariamente majaderas, para referirse a las conductas de quienes desde cualquier posici\u00f3n destruyen la dignidad y el orgullo de los bien nacidos en esta tierra generosa.<\/p>\n<p>Hay cortedad, empero, en esta adjudicaci\u00f3n gramatical que requiere un hasta aqu\u00ed, un ya basta a los gobernantes de M\u00e9xico, m\u00e1s a los que se han pasado de la raya, del casta\u00f1o oscuro, para hacer prevalecer sus intereses monetarios sobre las exigencias colectivas. El juicio hist\u00f3rico vendr\u00e1, p\u00e9sele a quien le pese.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>El perfil pol\u00edtico de estos individuos no alcanza ni para regentear un burdel<\/strong><\/p>\n<p>Y es que, cuando nos dimos cuenta, ya est\u00e1bamos en manos de analfabetas, esquizofr\u00e9nicos, soberbios y badulaques hoy multimillonarios, en pocos meses. Y tambi\u00e9n nos enteramos de que todas sus carreras profesionales hab\u00edan sido hechas a base de arreglos en lo oscurito.<\/p>\n<p>El perfil pol\u00edtico de estos individuos no alcanza ni para regentear un hotel de paso. Menos para conducir a buen puerto los negocios p\u00fablicos de un pa\u00eds al que lo mismo llevaron a la ruina total y al descr\u00e9dito internacional a los pocos d\u00edas de tomar posesi\u00f3n, ofreciendo oro y miel, como cualquier mercachifle paranoico.<\/p>\n<p>Donde se han parado ya ni crece el pasto. Nadie respeta la vida, ni la integridad, ni siquiera el juicio previo para privar de posesiones al adversario, ni las formalidades esenciales del procedimiento para refundir en la c\u00e1rcel a quien se deje, para alzarse con su santo y sus limosnas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Los motines ya no son internos, provienen de Washington y de Manhattan<\/strong><\/p>\n<p>En esa gran novela psicol\u00f3gica <em>El mot\u00edn del Caine<\/em>, laureada con el Pulitzer 52, y con todos los Oscar de la Academia, Herman Wouk nos lleva de la mano a descubrir los deberes de quienes tienen que despojar del mando de la embarcaci\u00f3n a un desquiciado.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 deben hacer unos oficiales cuando consideran que su capit\u00e1n ha perdido la cordura, acosado por fantasmas? \u00bfCu\u00e1l es la frontera entre la lealtad a un mando y la responsabilidad de velar por una tripulaci\u00f3n? \u00bfHasta qu\u00e9 extremo se puede cuestionar la autoridad de quien est\u00e1 al mando de una nave?<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1ntas veces todos hemos estado en medio de una tormenta a bordo de cualquier <em>Caine<\/em> y no lo hemos sabido? \u00bfCu\u00e1ntas veces hemos sido enga\u00f1ados por mandarines esquizoides que nos han metido en la cabeza que somos la encarnaci\u00f3n misma de la lucha por la estabilidad y el desarrollo?<\/p>\n<p>Los paranoicos al tim\u00f3n. El <em>Caine<\/em> nos queda corto. Los motines ya no proceden del interior de la nave, sino del alto mando en Washington y en Manhattan. No se nos olvide que el mismo <em>Chapo<\/em> Guzm\u00e1n ha sido habilitado como Fiscal para nuevos expedientes llegados de Tepetit\u00e1n.<\/p>\n<p>\u00bfNo cree usted?<\/p>\n<p><em><strong>\u00cdndice Flam\u00edgero<\/strong>:<\/em> El brit\u00e1nico Harold Wilson y el estadounidense Ronald Reagan (que sufrieron demencia), Richard M. Nixon (adicto al alcohol) y John F. Kennedy (dependiente de f\u00e1rmacos) tomaron decisiones equivocadas debido a su estado de salud. Por no hablar de aquellos mandatarios que, en un ataque narcisista y de endiosamiento, se dejaron llevar por su instinto en contra de la raz\u00f3n de Estado. Es lo que en la psiquiatr\u00eda se conoce como s\u00edndrome de hybris y del cual ya hemos platicado usted y yo en algunas entregas anteriores de este <strong>\u00cdndice Pol\u00edtico<\/strong>.<\/p>\n<p><em><u><a href=\"http:\/\/www.indicepolitico.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">www.indicepolitico.com<\/a><\/u><u><br \/>\n<\/u><a href=\"mailto:indicepolitico@gmail.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">indicepolitico@gmail.com<\/a><\/em><br \/>\n<em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/indicepolitico?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@IndicePolitico<\/a><\/em><br \/>\n<em><u><a href=\"https:\/\/twitter.com\/pacorodriguez\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@pacorodriguez<\/a><\/u><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>Francisco Rodr\u00edguez<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nGeorge Orwell, el autor de la novela Rebeli\u00f3n en la granja, el que dijo que en la supuesta igualdad siempre hab\u00eda unos m\u00e1s iguales que otros, lleg\u00f3 a afirmar que no deb\u00edan pedirse buenos modales ni educaci\u00f3n a quien no trajera un penique en la bolsa, menos a una persona enferma. 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