{"id":496850,"date":"2021-02-17T00:05:24","date_gmt":"2021-02-17T06:05:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=496850"},"modified":"2021-02-18T08:00:36","modified_gmt":"2021-02-18T14:00:36","slug":"solteria-comica-dramatica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=496850","title":{"rendered":"Solter\u00eda c\u00f3mica-dram\u00e1tica"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>\u201cFleabag\u201d me lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que: Afortunadamente solter\u00eda no es sin\u00f3nimo de falta de amor. Afortunadamente tambi\u00e9n ese amor doloroso, penoso, atemorizante y lleno de dudas se puede experimentar en el propio cosmos interno. Afortunadamente, tanto para el pleno ejercicio de la solter\u00eda como para el matrimonio, la construcci\u00f3n del amor propio es una previa condici\u00f3n de posibilidad<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_496890\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=496890\" rel=\"attachment wp-att-496890\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-496890\" class=\"size-full wp-image-496890\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/filosofia-millennial-17.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-496890\" class=\"wp-caption-text\">El atrevimiento, descaro y autoafirmaci\u00f3n con los que \u201cFleabag\u201d ejerce su solter\u00eda se convierten en los referentes de su tragedia, por un lado, y en el desfogue de sus inseguridades, ansiedades y conflictos internos, por otro.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del pasado D\u00eda del Amor y la Amistad le\u00eda un l\u00facido, habilidoso, sincero y preciado texto escrito por una muy querida amiga. En \u00e9l, ella narra el modo en que, desde su vida en matrimonio, ha encontrado sentido a la sentencia \u201cel amor es un nudo en el que se atan, indisolublemente, destino y libertad\u201d de <em>La llama doble<\/em> de Octavio Paz. Inmediatamente, mi reflexi\u00f3n me hizo preguntarme por el modo en que dicha uni\u00f3n se expresa en el escenario opuesto; por el modo en que destino y libertad se expresan en el escenario de la solter\u00eda. Lo cual, dio pie a que por fin cerrara una reflexi\u00f3n pendiente sobre una de las series de comedia dram\u00e1tica que m\u00e1s he disfrutado en los \u00faltimos meses: <em>Fleabag<\/em> de Phoebe Waller-Bridge para Amazon Prime Video.<\/p>\n<p>La serie compuesta solamente por doce episodios divididos en dos temporadas que funcionan, en buena medida, como conceptos contenidos en s\u00ed mismos se convirti\u00f3 en el escaparate que hiciera relucir el talento de Waller-Bridge no s\u00f3lo como actriz sino tambi\u00e9n como escritora. Por su primera temporada la brit\u00e1nica gan\u00f3 el Premio a la Mejor Actriz de Comedia de la Academia Brit\u00e1nica de la Televisi\u00f3n; por su segunda entrega la producci\u00f3n en su conjunto gan\u00f3 once Premios Emmy y dos Globos de Oro, incluyendo Mejor Serie de Comedia y Escritura Destacada para una Serie de Comedia.<\/p>\n<p>Su argumento se centra en una joven londinense de incendiario e inagotable \u00edmpetu (frecuentemente patentado en un voraz apetito sexual) que, con confusi\u00f3n y una indomable ira interior, busca enfrentar el trauma, la tragedia personal y la p\u00e9rdida. Una mujer poderosa y sin reservas, de talante ir\u00f3nico y c\u00ednico que, sin embargo, debe granjearse un renovado y m\u00e1s sano sentido de la autoaceptaci\u00f3n, un menos impulsivo y conflictivo autoconcepto y un autocontrol dado en sus propios t\u00e9rminos y para sus propios t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>El astuto hilado de su narrativa abunda en ingenio, carisma, humor negro, irreverencia, picard\u00eda y en un fino, incisivo e implacable sustento c\u00f3mico. Sus mejores aliados: el fondo dram\u00e1tico de sus conceptos y el recurso expositivo de la ruptura de la cuarta pared.<\/p>\n<p>Respecto al segundo, la capacidad de su protagonista para hablar directamente con el espectador (como lo hacen trabajos tan variados como <em>Malcolm el de en medio<\/em>, <em>House Of Cards<\/em>, <em>Annie Hall<\/em> y, de formas mucho m\u00e1s francas, todo el g\u00e9nero del falso documental; <em>The Office, Borat<\/em>, etc\u00e9tera) generar\u00e1 una firme complicidad con la audiencia. \u00c9sta acompa\u00f1ar\u00e1 sus sagaces comentarios, dar\u00e1 una consistencia de intimidad compartida a sus mon\u00f3logos internos y dotar\u00e1 de especial significado a los momentos en los que \u201cFleabag\u201d (como suele apodarse al personaje a falta de un nombre propio expl\u00edcitamente mencionado durante el show) decida reservar su privacidad para s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Respecto al polo dram\u00e1tico de la serie, \u00e9ste se convierte en el recinto y en el sustrato de su picante, contundente y siempre efectiva e inteligente comedia. Es \u00e9ste el que nos revela un agudo cinismo, el que nos sugiere sutiles simbolismos y el que nos da la pauta para las honduras psicol\u00f3gicas de sus variados personajes.<\/p>\n<p>El atrevimiento, descaro y autoafirmaci\u00f3n con los que \u201cFleabag\u201d ejerce su solter\u00eda se convierten en los referentes de su tragedia, por un lado, y en el desfogue de sus inseguridades, ansiedades y conflictos internos, por otro. Es el cinismo de la joven londinense el que teje una complicidad firme con sus espectadores y es el cinismo de la joven londinense el que delata su dolor. El que delata una incontrolable impulsividad que busca en la autoafirmaci\u00f3n sexual un sentimiento de dominio, poder, autoapropiaci\u00f3n y valor personal que se ha puesto en duda por el modo en que los actos pasados de \u201cFleabag\u201d se relacionan con la p\u00e9rdida experimentada.<\/p>\n<p>Los sutiles simbolismos de esta historia se parean con impl\u00edcitas confesiones de la psicolog\u00eda de su protagonista. Van desde una pieza de arte robada a su madrastra (con quien no tiene una buena relaci\u00f3n) hasta su incansable insistencia por entablar una relaci\u00f3n sexo-afectiva con un sacerdote. Ambos actos como s\u00edmbolos del poder que se busca recobrar tras la confusi\u00f3n, el dolor y el caos desatados por la p\u00e9rdida de un par de seres queridos<\/p>\n<p>Uno, por ejemplo, como una manera de empoderarse simb\u00f3licamente ante una nueva figura materna impuesta a su familia tras la muerte de su madre (i.e., intentando sentirse en control frente a su nueva madrastra al despojarla secretamente de una escultura de un torso femenino). Otro, por ejemplo, como una manera de enfrentar el caos generado por sus acciones pasadas y sus crecientes malentendidos al buscar empoderarse simb\u00f3licamente en la posesi\u00f3n carnal de un hombre que representa al poder divino (es decir, su avidez por conquistar a un sacerdote que, como ella misma declarar\u00e1, representa el m\u00e1s alto poder que podr\u00eda imaginar); esto, como un modo de recobrar de una buena vez un sentido completo e insuperable de autodominio.<\/p>\n<p>Por supuesto, ambos simbolismo y ambas empresas mostrar\u00e1n su insuficiencia para aquilatar el dolor interno de \u201cFleabag\u201d y, sin embargo, le revelar\u00e1n un camino de la libertad y el destino. Le revelar\u00e1n el camino del amor.<\/p>\n<p>Pero no ese id\u00edlico, rom\u00e1ntico y po\u00e9tico amor que algunos afortunados encuentran en la vida sino un amor horrible, doloroso y aterrador. El amor que te hace dudar de ti mismo, que te hace juzgarte y que pone en primer plano la sustancia del propio ego. El amor con el que, sin entender a ciencia cierta por qu\u00e9, te atreves a renunciar a lo que muy pocos renuncian.<\/p>\n<p>Un amor que exige otras fortalezas, que exige plantarle cara afirmativa o negativa a la esperanza de con-vivir, de co-existir y de compartir la propia subjetividad. El amor que nos obliga a decidir sabiendo que, de cualquier manera, nos quedaremos sin algo. Sin una porci\u00f3n de la absoluta indepencia del ego, para unos, o sin la experiencia de encontrar el rinc\u00f3n donde un yo y un t\u00fa se compenetran hasta casi disolverse, para otros.<\/p>\n<p>La comedia siempre representa a los individuos peores de lo que realmente son; el drama, quiz\u00e1, los representa tan tr\u00e1gicos como naturalmente son. La comedia dram\u00e1tica, en casos tan bien ejecutados como <em>Fleabag<\/em>, logra balancear ambas perspectivas: la del realismo y la de cierto patetismo.<\/p>\n<p>El amor es libertad y destino, como bien descubre mi amiga Andrea, porque es elecci\u00f3n y suceso. Porque es compromiso constante y porque es inexplicable espontaneidad. Pero \u00bfqu\u00e9 pasa cuando el pat\u00e9tico (que no rid\u00edculo) compromiso con el propio ego se revela como un inexplicable y espont\u00e1neo destino?\u00bfQu\u00e9 pasa cuando el compromiso diario que encontramos se vierte en la horrorosa, atemorizante y constante misi\u00f3n de juzgarnos a nosotros mismo y dudar de nosotros mismos?<\/p>\n<p>Tengo el gusto de conocer al esposo de mi amiga y tengo la dicha de compartir un grado de alegr\u00eda por la felicidad que s\u00e9 que vive en pareja pero, al d\u00eda de hoy, no puedo m\u00e1s que dudar de que mi camino sea igual al suyo. No puedo m\u00e1s que hablar por mi experiencia del amor que irremediablemente (pat\u00e9ticamente, quiz\u00e1) termina siempre por devolverme a mi solter\u00eda. No creo que ninguno de los dos caminos sea mejor pero, definitivamente, se abren a esperanzas distintas.<\/p>\n<p>Afortunadamente solter\u00eda no es sin\u00f3nimo de falta de amor. Afortunadamente tambi\u00e9n ese amor doloroso, penoso, atemorizante y lleno de dudas se puede experimentar en el propio cosmos interno. Afortunadamente, tanto para el pleno ejercicio de la solter\u00eda como para el matrimonio, la construcci\u00f3n del amor propio es una previa condici\u00f3n de posibilidad. Afortunadamente tambi\u00e9n es obra del destino querer a unos solitarios y compromiso de la libertad individual transformar la solter\u00eda en amor.<\/p>\n<p><em>Twitter<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Facebook<\/em>: <em><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><\/em><br \/>\n<em>Instagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nA prop\u00f3sito del pasado D\u00eda del Amor y la Amistad le\u00eda un l\u00facido, habilidoso, sincero y preciado texto escrito por una muy querida amiga. En \u00e9l, ella narra el modo en que, desde su vida en matrimonio, ha encontrado sentido a la sentencia \u201cel amor es un nudo en el que se atan, indisolublemente, destino y libertad\u201d de <em>La llama doble<\/em> de Octavio Paz.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":496890,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[70973,86403,43674],"class_list":["post-496850","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia","tag-millennial-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496850","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=496850"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/496850\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/496890"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=496850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=496850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=496850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}