{"id":509928,"date":"2021-06-09T00:05:53","date_gmt":"2021-06-09T05:05:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=509928"},"modified":"2021-06-10T01:03:05","modified_gmt":"2021-06-10T06:03:05","slug":"mismos-generos-nuevos-discursos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=509928","title":{"rendered":"Mismos g\u00e9neros, nuevos discursos"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cFreaky\u201d resulta eso. Entretenimiento. Estetizaci\u00f3n, comicidad, refrescante revisi\u00f3n de un g\u00e9nero subrayado.<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_509970\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=509970\" rel=\"attachment wp-att-509970\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-509970\" class=\"size-full wp-image-509970\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/filosofia-millennial-9.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-509970\" class=\"wp-caption-text\">Si algo condena Freaky, antes que preferencias sexuales, razas de origen o exploraciones de autodescubrimiento, es la falta de empat\u00eda, las actitudes abusivas, las hipocres\u00edas, el egocentrismo y la autoafirmaci\u00f3n impositiva.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde los inicios del an\u00e1lisis literario y narrativo, algunos estudiosos han teorizado sobre las historias que nos gusta contarnos. Algunos creen que los g\u00e9neros y subg\u00e9neros de \u00e9stas son irreductibles y siempre cambiantes mientras que otros afirman que, en el fondo, s\u00f3lo nos contamos un cat\u00e1logo de seis o siete historias reinventadas por detalles y elementos adicionales variados. Lo cierto es que existen g\u00e9neros de la cinematograf\u00eda popular que parecen siempre intactos e inm\u00f3viles, g\u00e9neros a los que una reinvenci\u00f3n nunca les viene mal.<\/p>\n<p>Y ese es el mejor atributo de <em>Freaky<\/em> de Christopher Landon como un segundo concepto dentro de una comprometida intenci\u00f3n por transformar uno de los subg\u00e9neros cl\u00e1sicos de las pel\u00edculas de terror y horror de alcance masivo: ser una reinvenci\u00f3n cl\u00e1sica, pero innovadora del t\u00f3pico f\u00edlmico del slasher.<\/p>\n<p>Usualmente, una pel\u00edcula de este tipo sigue a un asesino serial (de toques semificticios, fant\u00e1sticos o incluso psicol\u00f3gicos) que se encarga de acechar, perseguir, atacar y matar a un grupo de personajes principales, normalmente adolescentes, de maneras brutales, sanguinarias y que funcionan como pretextos ideales para despliegues sensacionalistas de una representaci\u00f3n exagerada (a veces est\u00e9ticamente ingeniosa) de violencia gr\u00e1fica estetizada.<\/p>\n<p>Al g\u00e9nero pertenecen un amplio cat\u00e1logo de pel\u00edculas de p\u00e9sima, baja y mediana calidad pero, tambi\u00e9n, algunos puntos c\u00faspide de esta expresi\u00f3n como <em>La Masacre de Texas, Halloween, Viernes 13, Pesadilla en la calle del infierno <\/em>(la saga de Freddy Krueger),<em> Chucky <\/em>y<em> S\u00e9 lo que hicieron el verano pasado<\/em>. Cintas, todas ellas, de las d\u00e9cadas de los 80s y 90s, considerada la \u00e9poca dorada del subg\u00e9nero. Considerada la \u00e9poca en la que la f\u00f3rmula can\u00f3nica de este tipo cinematogr\u00e1fico mantendr\u00eda y establecer\u00eda sus est\u00e1ndares, reglas y rasgos generales.<\/p>\n<p>Encabezado por <em>Scream<\/em>, a los slashers les sobrevendr\u00eda un primer periodo cr\u00edtico y de revisi\u00f3n que refrescar\u00eda el t\u00f3pico y que dar\u00eda las primeras se\u00f1ales de su car\u00e1cter reiterativo y, eventualmente, predecible y gastado; aportando un agudo tono sat\u00edrico y una construcci\u00f3n narrativa mucho m\u00e1s compleja. Despu\u00e9s de tal hito poco m\u00e1s avanzar\u00eda el g\u00e9nero m\u00e1s all\u00e1 de sus convenciones e, incluso, m\u00e1s all\u00e1 de cierta asimilaci\u00f3n de su cr\u00edtica c\u00f3mica.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, con una que otra buena idea y uno que otro buen intento de por medio, se mantendr\u00edan los asesinos seriales del cine y la televisi\u00f3n hasta <em>Happy Death Day<\/em> o <em>Feliz D\u00eda De Tu Muerte<\/em>, el primer tratamiento h\u00edbrido del g\u00e9nero por el director y guionista Christopher Landon. Tratamiento que rescatar\u00eda el eco c\u00f3mico de <em>Scream<\/em>, que llevar\u00eda el subg\u00e9nero de horror al m\u00e1s complejo y simb\u00f3lico t\u00f3pico de <em>El D\u00eda de la Marmota <\/em>(es decir, las historias en las que el protagonista se ve obligado a repetir una y otra vez el mismo d\u00eda de su vida) y, m\u00e1s importante, que introducir\u00eda una nueva aproximaci\u00f3n a los perfiles comunes de los personajes del slasher.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de cada historia de terror, como una base argumental, existe siempre una intenci\u00f3n moral-cautelar que busca hacerse patente o, cuando menos, sugerirse. As\u00ed ha sido desde los cuentos de los hermanos Grimm y, con pocas excepciones, as\u00ed se ha mantenido en la asimilaci\u00f3n que el cine ha hecho de este tipo narrativo.<\/p>\n<p>En el caso de las historias sanguinarias de los ic\u00f3nicos asesinos seriales de la cultura popular, la moraleja suele ligarse a una visi\u00f3n precautoria sobre la avidez sexual juvenil y, como gesto natural (que no justificable) de su \u00e9poca, con ciertos estereotipos raciales, de preferencias sexuales y de roles de g\u00e9nero. De este modo, homosexuales, afroestadounidenses y latinos suelen ser los primeros en morir en las pel\u00edculas cl\u00e1sicas del g\u00e9nero. De este modo, j\u00f3venes avispados sexualmente o que se encuentran en los pre\u00e1mbulos de relaciones sexuales suelen ser los primeros en morir a manos de los vistosos trucos, armamentos y virulentas afecciones de los protagonistas del slasher.<\/p>\n<p>De este modo, entonces, el personaje que suele salvarse es lo que los aficionados y cr\u00edticos han llamado la \u201cfinal girl\u201d (la \u201c\u00faltima chica\u201d), final (\u00faltima) porque es el \u00fanico personaje con vida hacia el fin de estos films y porque es la \u00fanica que encuentra las claves necesarias para evitar su muerte. Claves que suelen emparentarse con un cierto modelo de feminidad que enfatiza la \u201cpureza\u201d, la inocencia y el car\u00e1cter virginal. Claves que, en el fondo, enfatizaron por a\u00f1os un cierto estereotipo sobre la feminidad y los juicios morales que se le atribuyen en funci\u00f3n del propio ejercicio sexual.<\/p>\n<p>Y es justo este punto el que l\u00facidamente reinventa Landon con Tee, personaje principal de su primer film slasher; mismo que reitera, en un tono mucho m\u00e1s ligero y desde otro \u00e1ngulo, con la protagonista de <em>Freaky<\/em>, Millie Kessler, y su grupo de mejores amigos, Nyla y Josh.<\/p>\n<p>En consecuencia, lejos de ser la t\u00edpica \u201cfinal girl\u201d, Tee, es una mujer autodeterminada, \u00e1vida sexualmente, capaz de decisiones inmorales y amorales propias y, en suma, de una dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica mucho m\u00e1s realista que la unidimensionalidad de la absoluta pureza moral femenina equiparada con la inapetencia sexual. Tee no hace todo bien, pero hace cosas por ella misma y no como una mera figura ornamental sublimada en la enso\u00f1aci\u00f3n de una pulcritud moral (lo que sea que eso signifique) opuesta a las pulsiones naturales de la juventud y la existencia humana.<\/p>\n<p>Por su parte, el caso de Millie se inclina un poco m\u00e1s hacia el modelo cl\u00e1sico de la \u201cfinal girl\u201d pero, inteligentemente, descarta, en absoluto, la relevancia de un v\u00ednculo entre no-sexualidad y salvaci\u00f3n. Lo descarta en raz\u00f3n de la joven edad del personaje. En vez de sexualizar la juventud, como ir\u00f3nicamente sol\u00eda hacer el slasher cl\u00e1sico; aqu\u00ed, Landon pone el asunto a los m\u00e1rgenes de la narrativa y s\u00f3lo lo circunda en la medida del natural romanticismo juvenil, o bien, en raz\u00f3n de la moraleja propia del g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Porque si algo condena <em>Freaky<\/em>, antes que preferencias sexuales, razas de origen o exploraciones de autodescubrimiento, es la falta de empat\u00eda, las actitudes abusivas, las hipocres\u00edas, el egocentrismo y la autoafirmaci\u00f3n impositiva.<\/p>\n<p>Al contrario que la \u00e9poca dorada del slasher y combinando el subg\u00e9nero con el t\u00f3pico del intercambio de cuerpos (incluido con la intenci\u00f3n de convertirlo en el motor c\u00f3mico de la cinta), <em>Freaky<\/em> busca empoderar a los antes rechazados, busca empoderar a aquellos que, en otras \u00e9pocas, sol\u00edan ponerse como la carne de ca\u00f1\u00f3n hasta en la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed, como ironizar\u00e1 el propio film, un chico gay, una chica afroestadounidense y una adolescente v\u00edctima del bullying de sus compa\u00f1eros se convertir\u00e1n en una versi\u00f3n menos plana del lugar com\u00fan de la \u201cfinal girl\u201d. Se convertir\u00e1n, m\u00e1s que en ideales morales, en sujetos de cierta complejidad psicol\u00f3gica (tanta como lo permiten 90 minutos de trama) que abren un nuevo camino de exploraci\u00f3n narrativa pero, m\u00e1s interesante a\u00fan, que dan referentes espec\u00edficos, ficcionales pero concretos, de un discurso m\u00e1s que gestado.<\/p>\n<p>Antes he hablado de la debatible naturaleza de la violencia estetizada del cine hollywoodense. Antes he dicho que sus efectos son tan coercitivos como endeble permitamos que sea nuestro criterio personal. Antes he dicho, tambi\u00e9n, que la profundidad discursiva de \u00e9sta, no obstante, se constri\u00f1e casi por completo al puro entretenimiento.<\/p>\n<p>Como tal, <em>Freaky<\/em> resulta eso. Entretenimiento. Estetizaci\u00f3n, comicidad, refrescante revisi\u00f3n de un g\u00e9nero subrayado. Un buen intento para subvertir los anquilosados vicios de eso que nos gusta ver. Un recordatorio de que quiz\u00e1 sigamos visitando una y otra vez las mismas seis o siete historias pero que eso no quiere decir que no podamos decir nuevas cosas a trav\u00e9s de ellas.<\/p>\n<p><em> Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDesde los inicios del an\u00e1lisis literario y narrativo, algunos estudiosos han teorizado sobre las historias que nos gusta contarnos. Algunos creen que los g\u00e9neros y subg\u00e9neros de \u00e9stas son irreductibles y siempre cambiantes mientras que otros afirman que, en el fondo, s\u00f3lo nos contamos un cat\u00e1logo de seis o siete historias reinventadas por detalles y elementos adicionales variados.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":509970,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-509928","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/509928","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=509928"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/509928\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/509970"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=509928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=509928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=509928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}