{"id":515200,"date":"2021-07-28T00:05:27","date_gmt":"2021-07-28T05:05:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=515200"},"modified":"2021-07-29T02:48:38","modified_gmt":"2021-07-29T07:48:38","slug":"lbj","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=515200","title":{"rendered":"LBJ"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em>Michael Jordan s\u00f3lo hay y habr\u00e1 uno pero, tambi\u00e9n, LeBron James s\u00f3lo hay y habr\u00e1 uno<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_515329\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=515329\" rel=\"attachment wp-att-515329\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-515329\" class=\"size-full wp-image-515329\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/filosofia-millennial-28.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-515329\" class=\"wp-caption-text\">La historia del jugador de Akron, Ohio, se vio vinculada a la de Michael Jordan muy pronto en su carrera por la v\u00eda de un aparato medi\u00e1tico que lo anunciaba, desde sus 16 a\u00f1os, como \u201cel pr\u00f3ximo Michael Jordan\u201d, como \u201cEl Elegido\u201d o, como \u00e9l mismo pasar\u00eda a nombrarse, \u201cEl Rey James\u201d.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace aproximadamente un a\u00f1o, un matizado nuevo recuento del legado y la historia detr\u00e1s de Michael Jordan \u2014el documental de Netflix <em>The Last Dance<\/em>\u2014 me dio la oportunidad de reflexionar sobre aquellos factores ideol\u00f3gicos que erigen una figura irrepetible, de idolatr\u00eda y aparentemente insustituible como la del famoso Bull. Ahora, el ejercicio se antoja repetible \u2212aunque adaptado a circunstancias, contextos y atenuantes diferentes\u2212 con la llegada de <em>Space Jam: A New Legacy <\/em>o<em> Space Jam: Un Nuevo Legado<\/em> protagonizada por LeBron James.<\/p>\n<p>La historia del jugador de Akron, Ohio, se vio vinculada a la de Michael Jordan muy pronto en su carrera por la v\u00eda de un aparato medi\u00e1tico que lo anunciaba, desde sus 16 a\u00f1os, como \u201cel pr\u00f3ximo Michael Jordan\u201d, como \u201cEl Elegido\u201d o, como \u00e9l mismo pasar\u00eda a nombrarse, \u201cEl Rey James\u201d.<\/p>\n<p>Aparato que, con los a\u00f1os, ha convertido a un jugador indudablemente determinante para el basketball contempor\u00e1neo en el objeto de pol\u00e9micas, cr\u00edticas, comparaciones y todo un universo de rumores, notas y publicaciones que le toman como centro para detonar una serie de reacciones e interacciones siempre divididas: porque a LeBron se le ama o se le odia.<\/p>\n<p>Crecido durante los a\u00f1os 2000, la llegada de James a la NBA en 2003 y su sostenida carrera, vigente en nuestros d\u00edas, me ha sido mucho m\u00e1s inmediata, cercana y consciente que la de Su Majestad: MJ; su estilo de juego me ha sido m\u00e1s reconocible, identificable y rastreable dentro de la vida actual del deporte r\u00e1faga y, finalmente, su proyecci\u00f3n cultural, sociopol\u00edtica, medi\u00e1tica y mercadol\u00f3gica me ha alcanzado de primera mano mucho m\u00e1s de lo que me ha alcanzado el legado del Toro egresado de North Carolina.<\/p>\n<p>Con todo, la decisi\u00f3n de James de embarcarse en la imposible tarea de dar alg\u00fan tipo de seguimiento, secuela o superposici\u00f3n al producto mejor logrado de Jordan para la cultura pop masificada, <em>Space Jam<\/em>, me parec\u00eda innecesaria, inalcanzable, un tanto indeseable y, aunque razonable, en el mejor de los casos cuestionable. Porque, al final, Michael Jordan s\u00f3lo hay y habr\u00e1 uno pero, tambi\u00e9n, LeBron James s\u00f3lo hay y habr\u00e1 uno.<\/p>\n<p>El resultado es una pel\u00edcula que calca la estructura general, los puntos narrativos y las formas del film de 1995, pero que las pasa por el filtro de un nuevo momento para la industria cinematogr\u00e1fica (i.e., la \u00e9poca de los crossovers, animaciones por computadora y megauniversos) y por el filtro de otra historia de vida con otros prop\u00f3sitos e intereses.<\/p>\n<p>Las caracter\u00edsticas humanas que el film delata de James refuerzan una narrativa que \u00e9l mismo se ha encargado de construir, por un lado, y, por el otro, apuntan hacia uno de las mayores marcas de su historia personal. En otras palabras, por un lado, se enfatiza el talante de este LeBron exigente, con la necesidad de controlar cada detalle de su contexto y con una presente avidez por superar el peso de ser la mayor superestrella de la NBA en nuestros d\u00edas con humor, discurso igualitario en favor de los afroestadounidenses y valores extra cancha (por ejemplo, la familia, la amistad y la comunidad); y, por otro lado, se deja entrever la historia de un ni\u00f1o de los barrios pobres de Akron, abandonado por su padre y con la necesidad de sacar adelante a su madre a trav\u00e9s de sus cualidades especiales para el deporte.<\/p>\n<p>En resumen, la imagen de LeBron, pasada por una buena dosis de ideolog\u00eda y autopropaganda (al igual que en el caso de Jordan en el 95), se revela incomparable a la de la leyenda del Dream Team originario con un poco de identidad propia y con much\u00edsima urgencia por ser el padre que no tuvo.<\/p>\n<p>En cuanto al contenido concreto, el regreso de los Looney Tunes al basketball destaca por la vigencia de un humor que se siente atemporal y siempre efectivo, pero que, no obstante, usa como muletas la incorporaci\u00f3n de elementos de un sinn\u00famero de franquicias de Warner Bros. que se dan cita durante esta pel\u00edcula infantil (<em>El Gigante de Hierro<\/em>,<em> Game Of Thrones<\/em>, <em>Los Picapiedras<\/em>,<em> King Kong<\/em>, <em>Matrix<\/em>, <em>Batman<\/em>, <em>Superman<\/em> y una largu\u00edsima y complaciente lista de t\u00edtulos y sus personajes).<\/p>\n<p>De este modo, pues, se revive un concepto que bien pudo quedar intacto en favor del reconocimiento de una identidad, un car\u00e1cter y un legado propios. Se intenta traspasar la pantalla con una b\u00fasqueda humana y personal que apela al valor familiar y a la lucha por la igualdad social racial estadounidense. Pero, m\u00e1s que todo, se busca construir una narrativa capaz de ser compartida, replicada, reproducida y recordada; poniendo de manifiesto, para bien o para mal, las distancias entre LeBron James y Michael Jordan.<\/p>\n<p>Ambas construidas para su masificaci\u00f3n, ambas auspiciadas por la National Basketball Association, ambas aprovechadas para refrescar y revivir a los Looney Tunes y ambas con el prop\u00f3sito de convertir en s\u00edmbolo una historia de vida personal.<\/p>\n<p>Las distancias, sin embargo, resultan m\u00e1s interesantes. Uno de Akron, Ohio; otro de Nueva York. Uno mediatizado desde los 16 a\u00f1os y llegado a la NBA a los 18 a\u00f1os, salido de la High School (preparatoria, bachillerato); otro becado, egresado de una de las universidades p\u00fablicas m\u00e1s destacadas de su pa\u00eds. Uno abandonado por su padre, movido por el amor a su madre; otro crecido en una familia tradicional, con su padre como mejor amigo, movido por competitividad pura. Uno activo como simpatizante del movimiento Black Lives Matter; otro instrumentalizado como arma medi\u00e1tica de la Guerra Fr\u00eda en el deporte. Uno deslumbrado por el famoseo hollywoodense, por la influencia en el estilo de vida de la cultura hip hop; otro convertido en marca, en tenis, en ropa.<\/p>\n<p>Ambos seres humanos diosificados o villanizados por un mundo que los usa para vender peri\u00f3dicos, boletos de cine, tickets de partidos, jerseys, tenis y un largo etc\u00e9tera. Ambos mediatizados, instrumentalizados, ideologizados. Ambos salvadores del mundo de caricaturas de los Looney Tunes. Ambos afroestadounidenses. Ambos convertidos en espect\u00e1culo. Ambos los mejores jugadores de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><strong>El regreso de los Looney Tunes al basketball destaca por la vigencia de un humor que se siente atemporal y siempre efectivo, pero que, no obstante, usa como muletas la incorporaci\u00f3n de elementos de un sinn\u00famero de franquicias de Warner Bros. que se dan cita durante esta pel\u00edcula infantil (El Gigante de Hierro, Game Of Thrones, Los Picapiedras, King Kong, Matrix, Batman, Superman y una largu\u00edsima y complaciente lista de t\u00edtulos y sus personajes).<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em> Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: filosof\u00eda.millennial<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nHace aproximadamente un a\u00f1o, un matizado nuevo recuento del legado y la historia detr\u00e1s de Michael Jordan \u2014el documental de Netflix <em>The Last Dance<\/em>\u2014 me dio la oportunidad de reflexionar sobre aquellos factores ideol\u00f3gicos que erigen una figura irrepetible, de idolatr\u00eda y aparentemente insustituible como la del famoso Bull. Ahora, el ejercicio se antoja repetible \u2212aunque adaptado a circunstancias, contextos y atenuantes diferentes\u2212 con la llegada de <em>Space Jam: A New Legacy <\/em>o<em> Space Jam: Un Nuevo Legado<\/em> protagonizada por LeBron James.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":515329,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-515200","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/515200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=515200"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/515200\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/515329"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=515200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=515200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=515200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}