{"id":518258,"date":"2021-08-25T00:05:35","date_gmt":"2021-08-25T05:05:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=518258"},"modified":"2021-08-26T02:23:07","modified_gmt":"2021-08-26T07:23:07","slug":"npcs","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=518258","title":{"rendered":"NPCs"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cFree Guy\u201d nos sumergir\u00e1 en la vida cotidiana de <\/em>Free City<em>, una compleja y detallada ciudad de videojuego<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_518369\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=518369\" rel=\"attachment wp-att-518369\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-518369\" class=\"size-full wp-image-518369\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/filosofia-millennial-25.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-518369\" class=\"wp-caption-text\">\u201cFree Guy\u201d logra su cometido e, incluso, logra atisbar algunas ideas de mayor trascendencia que ven a esta viva cultura de los videojuegos con un dejo de ojo cr\u00edtico que, sin embargo, no tiene empacho en disolverse en el puro romanticismo, la pura comedia y la disfrutable intrascendencia<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como he comentado en algunos textos anteriores referentes a videojuegos, sus adaptaciones a otros medios de entretenimiento y su significado en la cultura contempor\u00e1nea, el nuevo arte interactivo \u2014que ya sobrepasa las ganancias de la industria del cine, la televisi\u00f3n y el <em>streaming<\/em>\u2014 parece haber llegado para quedarse y convertirse en una de las actividades favoritas de los ancianos del futuro \u2014j\u00f3venes y adultos del hoy que, desde edad temprana, conocen ya consolas, simuladores de deportes y grandes franquicias de aventuras e historias de juegos de rol.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que no resulte tan extra\u00f1a una creciente tendencia del cine hollywoodense y sus grandes cintas rompetaquillas por re-imaginar, re-interpretar y crear narrativas a partir de conceptos nacidos en el gaming. Provocando, por tanto, una l\u00f3gica de aut\u00e9ntica retroalimentaci\u00f3n que va y viene desde los videojuegos hacia los contenidos audiovisuales m\u00e1s populares y viceversa.<\/p>\n<p>Justo en este vaiv\u00e9n y reiterando una receta que ha probado su efectividad, surge <em>Free Guy<\/em> de la mano de Shawn Levy (<em>Stranger Things<\/em>), 20th Century Studios (ex Fox, ahora Disney) y el protagonista, productor y asesor de gui\u00f3n, Ryan Reynolds. La pel\u00edcula rescata la f\u00f3rmula sat\u00edrica-c\u00f3mica que ha caracterizado a otras intervenciones recientes del actor y productor de <em>Deadpool, Detective Pikachu<\/em>, entre otros films; aunque, en esta ocasi\u00f3n, lo vuelca a una aguda exploraci\u00f3n de los videojuegos de mundo abierto, lo que representan para j\u00f3venes y adultos contempor\u00e1neos, el modo en que reflejan la manera en que estos se relacionan y la din\u00e1mica de auto-apropiaci\u00f3n y auto-afirmaci\u00f3n que subyace al generalizado furor por formar parte de ellos.<\/p>\n<p>As\u00ed, <em>Free Guy<\/em> nos sumergir\u00e1 en la vida cotidiana de Free City, una compleja y detallada ciudad de videojuego, hogar de miles de personajes de fondo (inteligencias artificiales automatizadas) y sede de las locuras, cr\u00edmenes y experimentos de millones de jugadores que, en ella, podr\u00e1n convertirse en h\u00e1biles asesinos, violentos ladrones y, en una expresi\u00f3n, personajes virtuales carentes de consecuencias reales para sus actos.<\/p>\n<p>Y el conducto para esta traves\u00eda ser\u00e1 un simple NPC: Guy. Un Personaje No Jugable (Non Playable Character o NPC) cuya \u00fanica finalidad es servir de escenograf\u00eda interactiva como cajero de un banco ficticio en el que, a cada tanto, ocurrir\u00e1 un nuevo asalto, un nuevo crimen o lo que quiera que los usuarios del videojuego en el que vive deseen experimentar.<\/p>\n<p>El conflicto que desatar\u00e1 la trama de esta historia llegar\u00e1 cuando por azares del destino Guy logre liberarse de su simple y llana programaci\u00f3n mon\u00f3tona para entender que en su mundo, en Free City, hay mucho m\u00e1s que vidas rutinarias sin prop\u00f3sito espec\u00edfico y que lo que puede ver con sus propios ojos no es lo \u00fanico que existe en su mundo de ceros y unos.<\/p>\n<p>Como es de esperarse, esta cinta se alinea con el cine taquillero, lleno de efectos especiales, plagado de comedia, acentuado con excelentes referencias populares y ocupado espec\u00edficamente en entretener a su p\u00fablico de manera suficiente como para que estos salgan satisfechos de la sala por haber pasado un buen rato. Como tal, <em>Free Guy<\/em> logra su cometido e, incluso, logra atisbar algunas ideas de mayor trascendencia que ven a esta viva cultura de los videojuegos con un dejo de ojo cr\u00edtico que, sin embargo, no tiene empacho en disolverse en el puro romanticismo, la pura comedia y la disfrutable intrascendencia.<\/p>\n<p>Su estructura general se agradece por ofrecer una historia original en medio de un mundo de grandes franquicias multireferenciales y complejos multiversos de historias. Evoca, en lo tem\u00e1tico, a la inquietante <em>The Truman Show<\/em> protagonizada por Jim Carey al centrarse en un personaje haci\u00e9ndose consciente de la simulaci\u00f3n en la que vive; cita clim\u00e1ticamente a las dos mayores franquicias de su casa productora, The Walt Disney Company; y recoge el bagaje de videojuegos como <em>Grand Theft Auto<\/em>, <em>Fortnite<\/em>, <em>Call Of Duty<\/em>, <em>Free Fire<\/em>, entre varios otros, m\u00e1s la cultura de streams, youtubers, medios y podcasters que rodean a estas franquicias y al vasto mundo del gaming.<\/p>\n<p>En cuanto a las reflexiones cr\u00edticas que deja entrever <em>Free Guy<\/em> sobre la gran industria en la que se inspira, encuentro especialmente interesantes a tres de ellas: el excesivo foco del gaming en la violencia, el gaming como componente del nuevo modo en el que se relacionan los j\u00f3venes y adultos de hoy y la pulsi\u00f3n autoafirmativa que subyace al tomar un mando, encender una consola y hacer estallar un mundo virtual.<\/p>\n<p>Al primer punto he comentado en textos anteriores que, m\u00e1s all\u00e1 del debate por las implicaciones sociales de la violencia en los videojuegos, existen \u2212a mi parecer\u2212 razones est\u00e9ticas de peso suficiente como para justificar la existencia de escenarios cruentos, estimulantes y disparatados que, sumados a un criterio formado y en constante aprendizaje, son la ocasi\u00f3n de catarsis y posteriores reflexiones que nos permiten descubrir el mundo con otros ojos pero que, sobre todo, subrayan la no-practicidad y lo indeseable de una violencia generalizada.<\/p>\n<p>Punto que, sin juicios tajantes, <em>Free Guy<\/em> deja ver simbolizando y emparentando a la libertad de los NPCs de Free City con su paulatino despojo de armas en favor de la amistad y de una sociedad \u2212virtual\u2212 arm\u00f3nica.<\/p>\n<p>Al segundo punto hay que explicitarlo dejando de lado la trama rom\u00e1ntica que cruza a la historia de Guy y sus creadores Millie y Keys. Los seres humanos de carne y hueso que aparecen en esta pel\u00edcula, en su mayor\u00eda, se relacionan de manera m\u00e1s exitosa con sus avatares virtuales y con los mundos en los que estos existen que entre s\u00ed o que por medio de las relaciones interpersonales que habitualmente ejercemos. La propia Millie ironizar\u00e1 con ello reconoci\u00e9ndose m\u00e1s vinculada afectivamente con Guy que con hombres de carne y hueso.<\/p>\n<p>De este modo, casi como una calca de lo que vemos en el d\u00eda a d\u00eda, parece que s\u00f3lo a trav\u00e9s de computadoras, dispositivos electr\u00f3nicos, videojuegos y mundos virtuales, los j\u00f3venes y adultos de hoy son capaces de explorar realidades personales e \u00edntimas. Parece que s\u00f3lo junto con estas extensiones de la percepci\u00f3n humana contempor\u00e1nea somos capaces de sumergirnos en un mundo que hace sentido, que tiene prop\u00f3sitos claros y que, en \u00faltima instancia, nos permite revelar una parte de quienes realmente somos.<\/p>\n<p>Y es ah\u00ed donde entra el punto central de estas tres reflexiones sugeridas por la historia de Free City: los videojuegos como un medio de autoafirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Usualmente, cuando hago referencia a este concepto, lo defino como una pulsi\u00f3n de la voluntad que se centra en los deseos de un yo, a\u00fan a pesar de su impracticabilidad. Dicho de otro modo, lo concibo como un capricho malsano del yo que, con sus consecuencias destructivas, agresivas e impositivas, imposibilita el sustento de un tejido social.<\/p>\n<p>Pero en el caso de los videojuegos \u2013especialmente en los del tipo que cita <em>Free Guy<\/em>\u2212, donde las consecuencias no existen, la autoafirmaci\u00f3n, el dominio, la conquista, la guerra, la violencia, el crimen, los riesgos, los excesos, la muerte, etc\u00e9tera, parecen ser la regla. Y \u2212como he dicho antes\u2212 parecen ser una v\u00e1lida salida para emociones que ser\u00edan conflictivas en el mundo real porque, al final, en el reino de lo ficticio median mundos virtuales, puntos intangibles, dinero irreal y v\u00edctimas de simulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que resulta inquietante, empero, es por qu\u00e9 disfrutamos tanto de estos mundos sin reglas ni consecuencias: \u00bfpor qu\u00e9 nos apasionan mundos donde la regla sea salirse con la suya?\u00bfpor qu\u00e9 los videojuegos de hoy \u2013de manera sim\u00e9trica con los multiversos de superh\u00e9roes, el amor por los supervillanos y el punto \u00e1lgido del antiheroismo\u2212 tienden a centrarse en figuras que est\u00e1n sobre la ley, sobre las normas sociales y sobre la rendici\u00f3n de cuentas?<\/p>\n<p>La respuesta, quiz\u00e1s, est\u00e1 en el propio Guy y en la analog\u00eda que \u00e9l constituye. La analog\u00eda de ese que hace lo correcto, sigue el camino indicado, labora d\u00eda a d\u00eda como se debe, pone lo mejor de s\u00ed. La analog\u00eda de esos individuos que parecen vivir una vida autom\u00e1tica, ce\u00f1ida a un rol dictado por la sociedad. La analog\u00eda de esos \u201cpersonajes de relleno\u201d sin los que la vida cotidiana ser\u00eda imposible y que, no obstante, son incapaces de satisfacer sus propias voluntades; incapaces de conseguir el amor que a\u00f1oran o comprarse los tenis que desean (como le suceder\u00e1 a Guy).<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s el hecho es que en el mundo real nosotros nos sentimos como los NPCs de la sociedad en la que vivimos. Los NPCs de un mundo que camina a un ritmo incesante, de un tiempo que no nos da tregua y a una vida que procura m\u00e1s y m\u00e1s insatisfacciones. M\u00e1s consumos, m\u00e1s producciones, menos oportunidades.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 lo que queremos evadir y enfrentar virtualmente en esas ficciones que nos ponen por encima del com\u00fan de los habitantes es la frustraci\u00f3n existencial que nos provoca un mundo descompuesto, injusto, enga\u00f1oso, laborioso y cansado.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 no somos tan distintos de Guy. Quiz\u00e1 somos NPCs de la vida real que s\u00f3lo quieren recobrar el control de sus propias vidas frente a un sistema cultural, social y econ\u00f3mico que no parece interesarse en lo m\u00e1s m\u00ednimo por nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras experiencias subjetivas, nuestras necesidades.<\/p>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo se sale de esta simulaci\u00f3n en la que vivimos si este es el mundo real?<\/p>\n<p><em> Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: filosof\u00eda.millennial<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. 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