{"id":528833,"date":"2021-12-01T00:05:31","date_gmt":"2021-12-01T06:05:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=528833"},"modified":"2021-12-03T06:40:14","modified_gmt":"2021-12-03T12:40:14","slug":"donde-la-meritocracia-es-reina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=528833","title":{"rendered":"Donde la meritocracia es reina"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cLa Casa Gucci o House of Gucci\u201d, el nuevo film del galardonado director Ridley Scott<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_528920\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=528920\" rel=\"attachment wp-att-528920\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-528920\" class=\"size-full wp-image-528920\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/filosofia-millennial-1.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"370\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-528920\" class=\"wp-caption-text\">La cinta protagonizada por Lady Gaga y Adam Driver es un excelente ensamble actoral.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como uno de los efectos l\u00f3gicos de la agresiva, manipuladora e insistente ret\u00f3rica del coaching y sus cada vez m\u00e1s creativas variantes, se ha popularizado una cr\u00edtica contempor\u00e1nea de tendencias ideol\u00f3gicas al concepto de la meritocracia. Sin embargo, esta observaci\u00f3n se desprende de una caracterizaci\u00f3n moderna y defectuosa de las primeras intenciones \u2014humanistas y cl\u00e1sicas\u2014 con las que este concepto se introdujo a la Filosof\u00eda Pol\u00edtica; provocando, m\u00e1s que una v\u00eda de salida para la ret\u00f3rica del \u201cechaleganismo\u201d, un desplazamiento del punto central de la discusi\u00f3n que opone el m\u00e9rito a cualquier tipo de hegemon\u00eda de tintes mon\u00e1rquicos, imperialistas o aristocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos llanos, la meritocracia se define como el gobierno y la superioridad en las jerarqu\u00edas sociales que se determina en funci\u00f3n de las acciones y conductas que hacen a un individuo merecedor de estos. Es decir, el poder de quien procura los reconocimientos, cualidades y valores necesarios para destacarse como miembro de una comunidad.<\/p>\n<p>El concepto nace en franca oposici\u00f3n a la monarqu\u00eda donde el poder es determinado por un linaje, por un origen familiar, por herencias, o simplemente por pertenecer a c\u00edrculos sociales de arist\u00f3cratas, reyes, dinast\u00edas, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>En las \u00e9pocas cl\u00e1sicas, medievales y premodernas, entonces, la meritocracia se presentaba como el antecedente directo de las mayores revoluciones a nivel global defendiendo una manera de construir el entramado social que dependiera de los individuos y el ejercicio de sus capacidades y libertades. Un concepto que atendiera no a quien tiene un poder divino o tradicional, sino a quien se construye un camino hacia ser una persona digna del poder.<\/p>\n<p>Sin embargo, del mismo modo que cualquier propuesta sobre la manera en la que se debe establecer un orden social y pol\u00edtico, la meritocracia tiene el defecto de ser ejecutada por humanos \u2212siempre falibles, siempre ego\u00edstas, siempre ambiciosos y siempre seducidos, abrumados y dominados por dineros y poderes.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que quienes construyen la respuesta contempor\u00e1nea a este concepto, se centren en los resultados objetivos que han tenido los proyectos modernos de organizaci\u00f3n humana que se han presentado a s\u00ed mismos como meritocr\u00e1ticos; mismos que, con mayor frecuencia que rareza, terminan en la formaci\u00f3n de nuevas maneras de oligarqu\u00eda, aristocracia y tiran\u00edas veladas.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la recepci\u00f3n contempor\u00e1nea del concepto lo haya malformado a trav\u00e9s de una caracterizaci\u00f3n f\u00e1ctica en la que el m\u00e9rito \u2013la base de la meritocracia\u2212 tiene que ver exclusivamente con las \u201cganas\u201d que se pone en las propias empresas, o bien, se convierte en un sin\u00f3nimo exagerado de la f\u00f3rmula \u201cquerer es poder\u201d. De donde se sigue \u2212falazmente\u2212 que si alguien no puede prosperar social y\/o personalmente es porque no lo quiere lo suficiente.<\/p>\n<p>As\u00ed, nuestros d\u00edas hipermodernos voltean hacia esta herencia malentendida por la Modernidad se\u00f1alando \u2212pertinentemente\u2212 que las estructuras sociales, culturales y pol\u00edticas que determinan la vida de una persona no tienen nada que ver con las \u201cganas\u201d o no que tenga para \u201csalir adelante\u201d. No es el m\u00e9rito moderno el que sacar\u00e1 al pobre de su cruel miseria, es una mejor conciencia y ejercicio de la justicia social.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed donde encuentro defendible la noci\u00f3n cl\u00e1sica de la meritocracia frente a la cr\u00edtica contempor\u00e1nea a la noci\u00f3n moderna del mismo concepto. Porque all\u00e1, en los tiempos de Plat\u00f3n, Confucio y los medievales, el verdadero quid de la meritocracia no es el poder, la prosperidad econ\u00f3mica o el \u201csalir adelante\u201d; es la justicia. La justicia no como una finalidad del poder del m\u00e9rito, sino como una condici\u00f3n de posibilidad de \u00e9ste.<\/p>\n<p>La justicia social como un punto de partida, inobjetable, necesario. La justicia social como la base sobre la que el valor, las cualidades, el reconocimiento y la distinci\u00f3n de un individuo se vea garantizado por una sociedad capaz de engendrarlo, criarlo y, finalmente, darle lo que se merece \u2013ya sea poder, honor, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>As\u00ed, el ideal de la meritocracia cl\u00e1sica es la esperanza de una justicia social que nos procure darle a cada quien lo que merece seg\u00fan sus acciones y sus conductas \u2013no seg\u00fan sus dichos, sus promesas o sus intenciones. Mientras que la fr\u00eda realidad de la recepci\u00f3n contempor\u00e1nea del concepto de meritocracia es la desesperanza de una justicia social postergada por tecnolog\u00edas, crecimientos econ\u00f3micos y, en el fondo, ego\u00edsmos disfrazados de transformaciones, amores y bienestares.<\/p>\n<p>Ego\u00edsmos como el que ejemplifica una historia perfectamente moderna. Hija de la libertad ejercida en t\u00e9rminos del capital y retrato de la pseudomeritocracia de la Modernidad. Ego\u00edsmos como el de Patrizia Reggiani, Maurizio Gucci y los \u00faltimos miembros de la familia Gucci que se encargaron de destrozar el trabajo de un linaje completo en las manos de sus ambiciosas \u00ednfulas de dominio \u2013llenas de \u201cquerer es poder\u201d. Historia que nos cuenta el nuevo film del galardonado director Ridley Scott, <em>La Casa Gucci <\/em>o<em> House of Gucci<\/em>.<\/p>\n<p>La cinta protagonizada por Lady Gaga y Adam Driver es un excelente ensamble actoral (con Jared Leto, Jeremy Irons, Salma Hayek y Al Pacino) que juguetea entre el cine biogr\u00e1fico, el drama criminal y la franca s\u00e1tira mientras nos cuenta la historia basada en hechos reales del amor y posterior pleito entre Maurizio Gucci y Patrizia Reggiani. Amor y pleito conducido, alimentado y desembocado en los t\u00e9rminos de una ambici\u00f3n com\u00fan: hacerse con el poder\u00edo de la marca italiana de moda Gucci.<\/p>\n<p>La historia de una monarqu\u00eda moderna, una monarqu\u00eda del dinero, una monarqu\u00eda de la moda, que va sucumbiendo a la vanidad del \u201cquerer es poder\u201d de sus miembros. Una monarqu\u00eda capitalista trastocada por una mujer sedienta de poder, lujo, reconocimiento y riqueza. Una monarqu\u00eda capitalista derrumbada por la incompetencia ego\u00edsta de los \u00faltimos \u201cherederos de la corona\u201d Gucci. La historia de una monarqu\u00eda moderna llena de meritocracia moderna.<\/p>\n<p>Porque en la Modernidad \u2013a diferencia de la \u00c9poca Cl\u00e1sica o la \u00c9poca Contempor\u00e1nea\u2212 ni la meritocracia es meritocracia, ni la monarqu\u00eda es monarqu\u00eda. De suerte que los dos conceptos rivales son capaces de hacerse uno en nombre del dinero, el poder, la ambici\u00f3n y la obscena sed del ego\u00edsmo por hacer imposible cualquier tipo de justicia.<\/p>\n<p>Mientras que el lema cl\u00e1sico es \u201cdar a cada quien lo que le corresponde\u201d y la proclama contempor\u00e1nea es \u201cdar a cada quien seg\u00fan su circunstancia\u201d, la identidad de la Modernidad capitalista en su punto m\u00e1ximo de voracidad es \u201cdarme a m\u00ed todo\u201d.<\/p>\n<p>\u201cDarme a m\u00ed todo\u201d porque todo lo quiero, porque todo lo puedo. Porque estoy dispuesto a todo por conseguir mi pedazo de poder, mi pedazo de dominio, mi pedazo de dinero, mi pedazo de honores, mi pedazo de existencia. Porque el meollo del ego\u00edsmo moderno, la meritocracia moderna y la monarqu\u00eda moderna es el mismo: el individuo que se procura privilegios para s\u00ed y para nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cDarme a m\u00ed todo\u201d, como depredador despiadado. Como drag\u00f3n, como tibur\u00f3n. \u201cDarme a m\u00ed todo\u201d porque todo lo puedo, porque todo lo quiero. La base del coaching, la expresi\u00f3n masificada de la ambici\u00f3n individualista. La base de las acciones de Reggiani, la expresi\u00f3n singular de una ambici\u00f3n astuta que destruy\u00f3 una empresa familiar, no sin antes cobrarse la vida de alguien.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 queda entonces? \u00bfResignarse a la tiran\u00eda del individuo moderno? \u00bfGritar contra el ego\u00edsmo y proclamar por la diversidad y la multiculturalidad? \u2013como las tendencia contempor\u00e1neas. \u00bfO buscar un modo de recuperar la esperanza cl\u00e1sica de un m\u00e9rito justo garantizado por una sociedad justa?<\/p>\n<p>Quedan una historia de la vida real y tres momentos hist\u00f3ricos que apuntan a una misma dolencia, quiz\u00e1 a una fantas\u00eda: la justicia social. La justicia social negada en una empresa familiar donde la traici\u00f3n se convierte en el lenguaje del \u00e9xito, donde querer es poder y querer es pisotear a quien se me ponga enfrente. La justicia social como ingenua esperanza y condici\u00f3n de posibilidad de cualquier ideal de igualdad y viabilidad social y pol\u00edtica de un pasado que, por algo, reconocemos como cl\u00e1sico, imitable; la soberbia de una joven humanidad so\u00f1ando con que alg\u00fan d\u00eda la desigualdad social podr\u00eda esfumarse. La justicia social anulada por un proyecto moderno que crey\u00f3 ser capaz de instaurar un mundo de iguales; un proyecto fallido que pronto sucumbi\u00f3 al ego, a la eterna disputa y al empobrecimiento agudo de las mayor\u00edas y el enriquecimiento vulgar de ciertas minor\u00edas. La justicia social que proclama una \u00c9poca Contempor\u00e1nea que todav\u00eda vive en los t\u00e9rminos de la Modernidad pero que la encuentra ya decadente; una \u00e9poca que sue\u00f1a \u2013pero quiz\u00e1 no act\u00faa lo suficiente\u2212 con la igualdad de la diversidad, con un multiculturalismo pragm\u00e1tico, con la suma de cada caso distinto para encontrar, como resultado, el n\u00famero que descifra qu\u00e9 significa ser un humano en una sociedad.<\/p>\n<p>Tres tipos de meritocracia: una esperanzada, otra fallida y una hastiada. Tres maneras de abordar el eterno conflicto entre individuo y comunidad. Tres momentos de la historia donde la meritocracia ha pasado de sue\u00f1o a mentira y de mentira a reproche. Dos \u00e9pocas vinculando el m\u00e9rito a la justicia: una suponi\u00e9ndola inocentemente, otra exigi\u00e9ndola en retroactividad. Una \u00e9poca dejando el m\u00e9rito en las manos del individuo. Una \u00e9poca donde el individuo demostr\u00f3 que puede querer poder m\u00e1s all\u00e1 de la ley, m\u00e1s all\u00e1 de la familia, m\u00e1s all\u00e1 de la proporci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier tipo de consideraci\u00f3n humana. Una infame \u00e9poca donde la falsa meritocracia se hizo reina.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nComo uno de los efectos l\u00f3gicos de la agresiva, manipuladora e insistente ret\u00f3rica del coaching y sus cada vez m\u00e1s creativas variantes, se ha popularizado una cr\u00edtica contempor\u00e1nea de tendencias ideol\u00f3gicas al concepto de la meritocracia.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":529244,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-528833","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/528833","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=528833"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/528833\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/529244"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=528833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=528833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=528833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}