{"id":536910,"date":"2022-02-23T00:05:28","date_gmt":"2022-02-23T06:05:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=536910"},"modified":"2022-02-24T00:39:54","modified_gmt":"2022-02-24T06:39:54","slug":"hospitalidad-linguistica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=536910","title":{"rendered":"<em>Hospitalidad ling\u00fc\u00edstica<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>\u201cThe Lost Daughter\u201d o \u201cLa Hija Oscura\u201d despliega con claridad las tensiones de una vida condenada por un \u201cdeber biol\u00f3gico\u201d y movida por un amor genuino de madre<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_537004\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=537004\" rel=\"attachment wp-att-537004\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-537004\" class=\"size-full wp-image-537004\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/filosofia-millennial-23.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"307\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-537004\" class=\"wp-caption-text\">La cinta pondr\u00e1 de manifiesto las distancias entre aquellos d\u00edas en los que ser madre pod\u00eda ser un inocente y perfecto juego y los d\u00edas en los que la maternidad se convierte en un pesado mundo que aplasta toda la vitalidad de un simple ser humano.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde muy temprano en sus infancias, a las mujeres se les ense\u00f1a a jugar a ser madres. Cuidando peque\u00f1os beb\u00e9s de pl\u00e1stico y tela con los que nacen sue\u00f1os, promesas pero, sobre todo, un \u201cdestino biol\u00f3gico\u201d impuesto: dar, un buen d\u00eda, a luz una nueva vida.<\/p>\n<p>\u201cDestino\u201d que por orden convencional y extrapersonal \u2014a veces desde las tradiciones religiosas, a veces desde los valores de padres o educadores, a veces desde una sofocante presi\u00f3n social\u2014 se impone por medios tan diversos como la insistencia \u2014\u201c\u00bft\u00fa para cu\u00e1ndo vas a ser mam\u00e1?\u2014; los juicios negativos por no querer tener hijos; la \u201cobligaci\u00f3n\u201d de ser madres \u2014a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 de un deseo nulo de serlo o, incluso, de una incapacidad fisiol\u00f3gica para serlo\u2014 y, a\u00fan cumplida la exigencia de gestar una vida y hacerse cargo de ella, la exigencia de ser una madre ejemplar \u2014que no se queja de su misi\u00f3n sacrificada de ser madre, que debe renunciar a muchas de sus libertades para hacerse cargo de su hijo, que debe cargar con una \u201cirrenunciable bendici\u00f3n\u201d por el mero hecho de haber nacido con \u00fatero y vagina.<\/p>\n<p>Por siglos, los eufemismos para romantizar la hiperresponsabilidad femenina ante la maternidad se han erigido como mantras que alivian paliativamente emociones reales y justificadas \u2014fatiga, frustraci\u00f3n, enojo, depresi\u00f3n\u2014 que forman parte de una experiencia humana compleja y, al mismo tiempo, se han convertido en c\u00f3mplices opresores de una experiencia masculina a la que no se le aplican los mismos est\u00e1ndares cuando se trata de su paternidad. Mientras la mujer ha de renunciar a todo lo que es y lo que ha sido para ser madre, al hombre se le da el beneficio del desembarazo, el desentendimiento y la irresponsabilidad.<\/p>\n<p>Por tanto, no es coincidencia que \u2014en M\u00e9xico como en muchos pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica\u2014 una de las principales fuerzas laborales que sostiene a la econom\u00eda corresponda a madres solteras \u2014sin contar tambi\u00e9n a madres legalmente casadas que son las principales proveedoras del hogar; dentro de matrimonios en los que si bien hay una contraparte masculina, \u00e9sta, para efectos pr\u00e1cticos, cuenta como ausente. No es coincidencia que todos parecen tener madre cuando se trata de celebrarla \u2014aun metaf\u00f3ricamente; por ejemplo, a trav\u00e9s de la Madre del Pueblo, la Virgen de Guadalupe\u2014 pero no todos cuentan con un padre involucrado cuando se trata de la crianza de los hijos.<\/p>\n<p>Por supuesto, como en todo, existen excepciones. Casos contrarios que retan el relato m\u00edtico-m\u00e1gico que envuelve a la \u201csagrada maternidad\u201d. Casos contrarios que revelan la ant\u00edpoda voraz y violenta de una maternidad obligada.<\/p>\n<p>Y existen, tambi\u00e9n, los \u201ccasos contrarios\u201d, nacidos de juicios sociales, de juicios ajenos y de ojos sentenciosos que, con un car\u00e1cter recurrentemente opresor, emplean expresiones como \u201cmadre desnaturalizada\u201d y sus similares para describir acciones que, a su parecer, se alejan de las obligaciones que imponen las posibilidades que una biolog\u00eda femenina ofrece. Los \u201ccasos contrarios\u201d que, lejos de ser ejercicios genuinamente perversos de la maternidad, son formas de ser madre que tanto el lenguaje como la cultura se encargan de condenar, de mal-ver.<\/p>\n<p>Con un entorno as\u00ed, entonces, no resulta sorprendente que con mayor frecuencia que rareza, las mujeres se sientan limitadas para expresar sus descontentos, hartazgos, dolores y frustraciones en lo que toca a la maternidad: una tarea que implica hacerse cargo de la vida de uno o m\u00e1s seres vivos \u2014en sus llantos, en sus berrinches, en sus riesgos, en sus vaivenes\u2014 de una manera tan comprometida y tan consumidora que, para muchas, termina convirti\u00e9ndose en la postergaci\u00f3n \u2014sino la aniquilaci\u00f3n\u2014 de la propia vida \u2014los propios sue\u00f1os, las propias b\u00fasquedas, la vida personal, la vida sexual.<\/p>\n<p>Esto no implica, necesariamente, que quienes se encuentren en este lugar emocional se arrepientan de ser madres o que quisieran dejar de serlo. Implica, simple y llanamente, que son seres humanos. Que son seres humanos que, como todos, necesitan sus propios espacios, necesitan sus apoyos, sus redes de acci\u00f3n, sus comunidades de trabajo. Implica, simple y llanamente, que como toda experiencia humana, la experiencia de ser mam\u00e1 no puede ser perfecta. Que tiene sus malos d\u00edas, sus malas rachas. Que necesita de sus descansos, de sus pausas, de sus respiros.<\/p>\n<p>Implica, simple y llanamente, que el mito de la sacrosanta madre que todo lo soporta sobre sus hombros para \u201csacar adelante\u201d a sus hijos por s\u00ed sola es, o bien una mentira, o bien un eufemismo. O bien una mentira en la que las madres que \u201csalen adelante\u201d lo hacen con much\u00edsima m\u00e1s ayuda de la que se reconoce \u2014usualmente con redes de apoyo construidas en el camino (amigas, familiares, conocidos) y formadas por personas que no necesariamente incluyen a una pareja. O bien un eufemismo, una grandilocuencia, una expresi\u00f3n enorme y rimbombante que esconde y oculta el dolor, la fatiga, la frustraci\u00f3n, el sacrificio y todas las imperfecciones que acompa\u00f1an a la tarea de criar a un ser vivo.<\/p>\n<p>Esto no es para demeritar la tarea que millones de madres llevan a cabo en el mundo para liderar una familia con base en trabajo, esfuerzo y una fortaleza que trasciende cualquier m\u00e1ximo de admiraci\u00f3n. Es para visibilizar y recordar que hablar del lado oscuro de la maternidad \u2014deseada, dedicada y tambi\u00e9n disfrutada\u2014 es necesario para valorar en justa medida todo lo que se esconde detr\u00e1s del amor de madre. Es, tambi\u00e9n, para comprender mejor a las mujeres que luchan por sostener sus propios sue\u00f1os, sus propios anhelos y su propia vida al mismo tiempo que se encargan de la crianza de uno o m\u00e1s hijos. Es, tambi\u00e9n, para comprender mejor las decisiones complicadas que muchas de ellas toman cuando se ven enfrentadas a un dilema irresoluble: o maternidad, o individualidad. Un dilema que no es necesario desde los ojos del fen\u00f3meno mismo de ser madre, sino un dilema que existe desde los ojos de lo que la convenci\u00f3n social, la tradici\u00f3n y el \u201cdestino biol\u00f3gico\u201d exigen.<\/p>\n<p>De estos temas, con un paso atenuado, realtivamente sutil pero suficientemente claro, habla la pel\u00edcula debut como directora de la tambi\u00e9n actriz, Maggie Gyllenhaal, para Netflix: <em>The Lost Daughter <\/em>o<em> La Hija Oscura<\/em>. Nominada a tres Premios Oscar \u2014Mejor Guion Adaptado, Mejor Actriz (con una impecable actuaci\u00f3n, como de costumbre, de Olivia Coleman) y Mejor Actriz de Reparto (para una consecuente actuaci\u00f3n de Jessie Buckley)\u2014, estrenada en el Festival Internacional de Cine de Venecia y nominada a SAGs, BAFTAs y Globos de Oro, por igual.<\/p>\n<p>La cinta se basa en la novela hom\u00f3nima de la intrigante escritora italiana Elena Ferrante \u2014quien ha escrito desde los a\u00f1os 90s una aclamada, abundante e incisiva colecci\u00f3n de novelas bajo dicho seud\u00f3nimo y sin que su identidad haya salido a la luz oficialmente.<\/p>\n<p>Cuenta la historia de Leda Caruso, profesora de literatura comparada, que viaja a Grecia para unas vacaciones. Estando all\u00ed, por azares de la vida, se topa con una familia oriunda de la regi\u00f3n con la que pronto entra en ocasionales conflictos menores. De este grupo de personas, su atenci\u00f3n se dirige especialmente a una joven madre, Nina, y su hija de tres a\u00f1os, Elena. A trav\u00e9s de observarlas, Leda recordar\u00e1 su propia historia de juventud como madre de dos incasables ni\u00f1as y revelar\u00e1, por medio de esta rememoraci\u00f3n, los matices de su propia experiencia como madre.<\/p>\n<p>\u201cUniversalmente aclamada\u201d, <em>The Lost Daughter<\/em> despliega con claridad las tensiones de una vida condenada por un \u201cdeber biol\u00f3gico\u201d y movida por un amor genuino de madre. Pondr\u00e1 de manifiesto las distancias entre aquellos d\u00edas en los que ser madre pod\u00eda ser un inocente y perfecto juego y los d\u00edas en los que la maternidad se convierte en un pesado mundo que aplasta toda la vitalidad de un simple ser humano.<\/p>\n<p>Menciona, de manera tangencial y anecd\u00f3tica, una noci\u00f3n del pensamiento del fil\u00f3sofo franc\u00e9s del siglo XX, Paul Ricoeur: su concepto de la hospitalidad ling\u00fc\u00edstica \u2014la actitud afable, acogedora y receptiva ante el lenguaje ajeno. Concepto introducido por el pensador en el contexto de sus reflexiones sobre la traducci\u00f3n que, curiosamente, podr\u00edamos aplicar al concepto complejo de la maternidad que explora <em>La Hija Oscura.<\/em><\/p>\n<p>Para Ricoeur, la traducci\u00f3n no es una cuesti\u00f3n s\u00f3lo intelectual, te\u00f3rica, pr\u00e1ctica o ling\u00fc\u00edstica sino un problema \u00e9tico. El problema \u00e9tico de traer lo ajeno \u2014la experiencia que desconozco\u2014 a mi propio mundo \u2014mis palabras, mis idiomas, mis costumbres\u2014 sin aniquilarlo; sin imponerle mis propias categor\u00edas. El problema \u00e9tico de escuchar al otro sin encerrarlo en lo que yo quiero escuchar, en lo que yo creo saber o en lo que yo opino sin cuestionar. El problema \u00e9tico de abrirse a lo ajeno sin destrozarlo con mis propias estructuras, mis propias necesidades, mis propias exigencias. Escuchar al otro en los t\u00e9rminos del otro. Conocer lo ajeno en los t\u00e9rminos de lo ajeno \u2014escuchando; sin la premura de replicar. Recibir el lenguaje ajeno en los t\u00e9rminos de su otredad, de su serme ajeno y, despu\u00e9s, intentar traducirlo, intentar llevarlo a una rendici\u00f3n respetuosa, completa y atenta de su mensaje.<\/p>\n<p>Sabiendo que toda traducci\u00f3n es, en alg\u00fan nivel, incompleta. Porque la experiencia ajena nunca se puede reducir a la propia. Porque no todo lo que experimentan los otros me lo pueden expresar en su pleno significado o porque yo mismo no soy capaz de comprenderlo todo completamente. Pero asimilando, tambi\u00e9n, que toda traducci\u00f3n es comprensi\u00f3n. Que s\u00f3lo abriendo mis conceptos a los del otro ser\u00e9 capaz de comprender la experiencia que expresa en sus lenguajes.<\/p>\n<p>Como hombre biol\u00f3gico, me est\u00e1 negada la experiencia de la maternidad. El lenguaje de ser madre no me est\u00e1 dado, pero eso no implica que no pueda hacer mi mejor esfuerzo por comprenderlo, por traducirlo para m\u00ed y \u2014ojal\u00e1\u2014 para otros. Lo que no me est\u00e1 negado es entender que el mito de la \u201csanta maternidad\u201d y el \u201cdestino biol\u00f3gico\u201d no es un relato nacido de la maternidad propia; no es un idioma nativo de la experiencia de ser madre, no es una expresi\u00f3n de las mujeres que son madres. Es un idioma de la tradici\u00f3n, de las religiones, de la convenci\u00f3n, de las necesidades de la sociedad, de los vicios hist\u00f3ricos de la cultura, de los eufemismos que permiten las paternidades irresponsables pero que exigen las maternidades perfectas.<\/p>\n<p>El lenguaje nativo de la maternidad est\u00e1, en buena medida, por descubrirse. En la medida en la que las mujeres que viven los lados oscuros de la maternidad se unan para dialogar y compartir sus experiencias. En la medida en la que traspasen los tab\u00fas de la cultura, la tradici\u00f3n y la sociedad y nos cuenten \u2014si as\u00ed lo deciden ellas\u2014 de qu\u00e9 se trata realmente la compleja experiencia de ser mam\u00e1.<\/p>\n<p>El lenguaje nativo de la maternidad est\u00e1 por descubrirse, pero no basta con que exista. Depende tambi\u00e9n de que nosotros apliquemos un poco de hospitalidad ling\u00fc\u00edstica para aprender a escucharlo sin juzgarlo, sin imponerle lo que creemos saber de la maternidad, sin definir desde lo que nosotros hemos experimentado como madre. El lenguaje nativo de la maternidad est\u00e1 por descubrirse y con \u00e9l vendr\u00e1n mejores comprensiones de una de las experiencias trascendentales m\u00e1s poderosas del hecho de ser humanos. Una experiencia imperfecta, compleja y no siempre placentera; pero una experiencia real que nos permitir\u00e1 amar mejor a quienes nos trajeron al mundo, sin mitos imposibles, sin juicios opresores.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDesde muy temprano en sus infancias, a las mujeres se les ense\u00f1a a jugar a ser madres. Cuidando peque\u00f1os beb\u00e9s de pl\u00e1stico y tela con los que nacen sue\u00f1os, promesas pero, sobre todo, un \u201cdestino biol\u00f3gico\u201d impuesto: dar, un buen d\u00eda, a luz una nueva vida.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":537004,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-536910","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/536910","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=536910"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/536910\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/537004"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=536910"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=536910"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=536910"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}