{"id":541587,"date":"2022-04-01T00:05:15","date_gmt":"2022-04-01T06:05:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=541587"},"modified":"2022-04-04T00:16:35","modified_gmt":"2022-04-04T05:16:35","slug":"el-woodstock-negro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=541587","title":{"rendered":"<em>El Woodstock negro<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Realizado durante el mismo fin de semana que el ic\u00f3nico Festival de M\u00fasica y Arte de Woodstock, el Festival Cultural de Harlem en 1969 se convirti\u00f3 en una de las expresiones m\u00e1s concretas de una colecci\u00f3n de sentimientos, proclamas y eventos determinantes para la cultura afroestadounidense<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_541665\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=541665\" rel=\"attachment wp-att-541665\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-541665\" class=\"size-full wp-image-541665\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/filosofia.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-541665\" class=\"wp-caption-text\">El \u201cWoodstock negro\u201d que, como dir\u00e1 el documental de Questlove, nadie quiso transmitir, nadie quiso ver y nadie se interes\u00f3 por escuchar.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la m\u00fasica popular contempor\u00e1nea sin los sonidos, conceptos y sabores aportados por la raza negra? Desde el hip hop, el trap y el reggaet\u00f3n hasta el rock\u2019n\u2019roll, el blues y las infinitas formas en las que se ha transformado el rock; desde la salsa, el jazz, el funk hasta la m\u00fasica electr\u00f3nica y sus m\u00faltiples adopciones y reivindicaciones del afrobeat. Supongo que la respuesta es que nunca lo sabremos.<\/p>\n<p>Porque detr\u00e1s de esos ritmos imborrables que acompa\u00f1an nuestros d\u00edas, nuestros mejores momentos y hasta nuestros tiempos tristes es casi imposible que no exista un eslab\u00f3n de raza negra entre la canci\u00f3n que tanto disfrutamos y sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Es por eso que respecto a este tema la noci\u00f3n de la apropiaci\u00f3n cultural ha sido tra\u00edda recurrentemente a la discusi\u00f3n para cuestionar la validez de lucrar con productos de una experiencia racial que no se vive. En otras palabras, si es correcto tomar los conceptos musicales de una raza sistem\u00e1ticamente oprimida sin reconocer su origen y, a\u00fan m\u00e1s, si es v\u00e1lido hacerlo sin echar luz sobre el modo en que esas formas de expresi\u00f3n se originan de sufrimientos espec\u00edficos, experiencias de protesta, necesidades y marginaciones, y de una constante lucha por un reconocimiento efectivamente equitativo de los derechos civiles de las minor\u00edas raciales en el mundo.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, la cr\u00edtica apunta a la cultura pop y la facilidad con la que \u00e9sta reproduce vestimentas, formas de hablar, expresiones musicales y propuestas art\u00edsticas de los negros \u2014y otras razas, culturas y subculturas no favorecidas hegem\u00f3nicamente\u2014 para incrementar sus ventas y aceitar su maquinaria mercadot\u00e9cnica. Haci\u00e9ndolo, adem\u00e1s, sin el m\u00e1s m\u00ednimo reconocimiento a la profundidad humana de \u00e9stas; o sea, sin reconocer sus or\u00edgenes, por ejemplo, en protestas contra la falta de oportunidades, en protestas contra el racismo, en testimonios de la compleja vivencia de la esclavitud. Algo as\u00ed como arrebatar las apariencias atractivas para ostentarlas como propias sin dar cuenta de las l\u00e1grimas, sangre y abusos que est\u00e1n detr\u00e1s de ellas.<\/p>\n<p>Con ese contexto de fondo resulta especialmente valioso el esfuerzo del periodista, m\u00fasico y referente del hip hop \u2014junto a la emblem\u00e1tica agrupaci\u00f3n The Roots\u2014, Ahmir \u201cQuestlove\u201d Thompson, por sacar del olvido p\u00fablico al llamado \u201cWoodstock negro\u201d con su \u201cuniversalmente aclamado\u201d y galardonado documental <em>Summer of Soul (\u2026Or, When the Revolution Could Not Be Televised)<\/em> o <em>Summer of Soul (\u2026O, Cuando la Revoluci\u00f3n No Pudo Ser Televisada).<\/em><\/p>\n<p>Realizado durante el mismo fin de semana que el ic\u00f3nico Festival de M\u00fasica y Arte de Woodstock, el Festival Cultural de Harlem en 1969 se convirti\u00f3 en una de las expresiones m\u00e1s concretas de una colecci\u00f3n de sentimientos, proclamas y eventos determinantes para la cultura afroestadounidense. En una expresi\u00f3n colectiva sin precedentes que fotograf\u00eda de manera inmejorable lo que era ser negro en el Estados Unidos de la \u00e9poca y, m\u00e1s a\u00fan, que captura en im\u00e1genes y sonidos el sentir de un grupo social que a\u00fan lidia con las consecuencias de una libertad reci\u00e9n adquirida.<\/p>\n<p>En la atm\u00f3sfera de la \u00e9poca se encontraba una crisis gubernamental en el pa\u00eds norteamericano tras el asesinato de Jhon F. Kennedy, una crisis moral y cultural para el pueblo negro tras los asesinatos de Malcolm X y Martin Luther King y una estigmatizaci\u00f3n confrontada a\u00fan perpetuada en protestas constantes, la fuerte presencia del Partido Panteras Negras y el ingreso de los primeros estudiantes negros a una universidad de aquel pa\u00eds.<\/p>\n<p>La s\u00edntesis simb\u00f3lica de un contexto, una esperanza materializada en congregaci\u00f3n y un esp\u00edritu art\u00edstico que daba voz a una lucha social. Justo lo que fue su contraparte m\u00e1s popularizada, Woodstock. Pero justo lo que no fue el Festival Cultural de Harlem que, a pesar de ser grabado y haber sido intentado distribuir, fue materialmente sepultado en una bodega durante m\u00e1s de 50 a\u00f1os. El \u201cWoodstock negro\u201d que, como dir\u00e1 el documental de Questlove, nadie quiso transmitir, nadie quiso ver y nadie se interes\u00f3 por escuchar.<\/p>\n<p>Y es precisamente ah\u00ed donde <em>Summer of Soul<\/em> adquiere su primer capa de valor: como una radiograf\u00eda nunca antes vista de la m\u00fasica que ya se anunciaba en el esp\u00edritu negro de la \u00e9poca. El soul, el blues, la psicodelia y la potent\u00edsima fuerza de la poes\u00eda afroestadounidense. El consuelo an\u00edmico y tranquilizador del g\u00f3spel y de una comunidad negra fervientemente apegada a la espiritualidad y sus diversas formas religiosas.<\/p>\n<p>La segunda capa es para los mel\u00f3manos. Los amantes de cantantes como Nina Simone, Stevie Wonder, The 5th Dimension y Sly and the Family Stone y de la m\u00fasica en general que encontrar\u00e1n en este documental una bella muestra de la intersecci\u00f3n entre un mensaje que necesita voz y un concierto de instrumentos que se encargan de brind\u00e1rsela. Una muestra del papel reivindicador, sanador, representativo y humanista que adquiere la m\u00fasica en sus mejores versiones.<\/p>\n<p>La tercera capa es puramente humana, m\u00e1s all\u00e1 de razas, colores, ideolog\u00edas y momentos hist\u00f3ricos: el valor de la m\u00fasica como la expresi\u00f3n sonora de una experiencia de vida. La m\u00fasica en su valor m\u00e1s alto, absoluto; su valor de sentimiento l\u00edquido. De sentimiento fluyente que toma a una guitarra como veh\u00edculo o que se apoltrona en la potente voz de una mujer o en el rico sabor festivo de las percusiones o en el llamado m\u00edstico de la psicodelia o en la s\u00faplica de un coro que clama por una lucha humana, por una esperanza sostenida y por una libertad reci\u00e9n adquirida.<\/p>\n<p>De esta manera, con <em>Summer of Soul<\/em>, Questlove construye un discurso pertinente para la situaci\u00f3n espec\u00edfica de los negros en Estados Unidos pero, m\u00e1s valioso a\u00fan, reconstruye una evidencia del dolor de una raza esclavizada, de la esperanza de una libertad reci\u00e9n encontrada y de la confusi\u00f3n de una historia traum\u00e1tica.<\/p>\n<p>Fil\u00f3sofos y activistas afroestadounidenses contempor\u00e1neos apuntan al conflictivo origen de los afrodescendientes como la causa de una raza desunida por la confusi\u00f3n y distra\u00edda por la inmediatez. Apuntan, enf\u00e1ticamente, a la disruptora experiencia de identidad que provoca la a\u00f1oranza por una \u00c1frica natal y las atrocidades de verse arrojado en una tierra ajena \u2014Europa o Am\u00e9rica por igual\u2014, adem\u00e1s, en condiciones de esclavos. Deshumanizados por la hegemon\u00eda y s\u00f3lo parcialmente valorados como fuerza de trabajo.<\/p>\n<p>Curiosamente un diagn\u00f3stico similar se ha se\u00f1alado respecto a la identidad del mexicano \u2014y otros pueblos latinoamericanos\u2014 por fil\u00f3sofos y literatos como Samuel Ramos y Octavio Paz; con la diferencia notable del mestizaje y, por supuesto, de la colonizaci\u00f3n dada en el propio territorio. M\u00e1s en t\u00e9rminos del despojo del propio hogar que en t\u00e9rminos del ser arrebatado de la propia tierra nativa.<\/p>\n<p>El caso, en conclusi\u00f3n, es que detr\u00e1s de las notas que disfrutamos hay mucha m\u00e1s Historia de la que somos capaces de ver o, peor a\u00fan, de la que nos atrevemos a confrontar. Como en cada expresi\u00f3n art\u00edstica y humana, en la m\u00fasica \u2014en la pintura, en la gastronom\u00eda, etc\u00e9tera\u2014 se recuenta una historia personal, una experiencia de vida, un anhelo humano, un sentimiento colectivo. En la m\u00fasica se expresa una cultura y la cultura se desahoga en la m\u00fasica y en las expresiones est\u00e9ticas que brotan de ella \u2014en sus bailes, en sus estilos, en sus palabras. Cu\u00e1l es nuestro juicio sobre una u otra cultura, es tema aparte, no sujeto a respuestas absolutas ni categ\u00f3ricamente correctas o incorrectas.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed podemos juzgar, no obstante, es el trabajo que hacemos para comprender estas culturas que nos salen al paso y que dialogan con lo que nosotros vivimos d\u00eda a d\u00eda. Lo que s\u00ed podemos hacer es atrevernos a ver las cosas como son. Aprender los cursos hist\u00f3ricos que traen a mis o\u00eddos estas notas, estos ritmos. Los or\u00edgenes que traen a m\u00ed estas modas, estos bailes.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed podemos hacer es atrevernos a ver las cosas como son por medio de la historia que nos cuentan. Rescatarlas no por el modo en que complacen mis deseos inmediatos, sino por la cultura que expresan, las vivencias que representan, la riqueza humana que acarrean.<\/p>\n<p>Porque, al final, el primer paso para convivir mejor entre nosotros es reconocer que vivimos en un entramado compartido. En un tejido humano mutuo en el que los hilos de uno tocan necesariamente los hilos del otro \u2014aunque el trazo nos parezca lejano o imposible. Que todos estamos hechos de la misma carne y los mismos huesos. Que todos vivimos las mismas emociones pero no todos hemos sufrido hist\u00f3ricamente las mismas vivencias irreversibles. Que todos bailamos al ritmo de la misma m\u00fasica y lo m\u00ednimo que podemos hacer es reconocer y agradecer el dolor humano que hizo posible la alegr\u00eda que sentimos hoy.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: filosof\u00eda.millennial<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de la m\u00fasica popular contempor\u00e1nea sin los sonidos, conceptos y sabores aportados por la raza negra? Desde el hip hop, el trap y el reggaet\u00f3n hasta el rock\u2019n\u2019roll, el blues y las infinitas formas en las que se ha transformado el rock; desde la salsa, el jazz, el funk hasta la m\u00fasica electr\u00f3nica y sus m\u00faltiples adopciones y reivindicaciones del afrobeat. 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