{"id":553927,"date":"2022-07-20T00:05:52","date_gmt":"2022-07-20T05:05:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=553927"},"modified":"2022-07-27T04:22:55","modified_gmt":"2022-07-27T09:22:55","slug":"fama-delirio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=553927","title":{"rendered":"<em>Fama-delirio<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><em><strong>Luhrmann logra visitar con respeto, est\u00e9tica y animosidad el mito de Elvis y, quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante, dejar al espectador con ganas de conocer m\u00e1s de la vida y obra del ic\u00f3nico representante del rock\u2019n\u2019roll<\/strong><\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_554023\" style=\"width: 313px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-554023\" class=\"wp-image-554023\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/filosofia-1.jpg\" alt=\"\" width=\"303\" height=\"335\" \/><p id=\"caption-attachment-554023\" class=\"wp-caption-text\">El ritmo \u00e1gil y r\u00e1pido que ha caracterizado al cine de Luhrmann resulta una herramienta positiva para recorrer la extensa carrera de Elvis.<\/p><\/div>\n<p>Durante siglos de Filosof\u00eda los fines deseables rectores del actuar humano solieron resumirse en tres ejes: honor, riqueza y Bien \u2014\u00e9tico, moral-trascendental, metaf\u00edsico. El concepto se mantuvo m\u00e1s o menos intacto por miles de a\u00f1os hasta que con fen\u00f3menos como la radio, la televisi\u00f3n y el cine apareci\u00f3 el concepto moderno de la fama. Una especie de h\u00edbrido que une al honor \u2014reducido a celebridad\u2014 y a la riqueza \u2014que basta con que sea aparente\u2014 bajo el atributo de una reputaci\u00f3n que amerita la atenci\u00f3n de los medios masivos de comunicaci\u00f3n y, con ello, del gran p\u00fablico, del p\u00fablico en general, de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>Esta trasformaci\u00f3n conceptual se alinea con una crisis de valores vinculantes trascendentes legada por las bases cr\u00edtico-reflexivas del siglo XIX y por los grandes traumas sociales, b\u00e9licos y culturales acaecidos en el siglo XX. Mismos que encontrar\u00edan en la luz de los grandes reflectores y de las luminarias el espectacular, cegador y absorbente fulgor del sue\u00f1o de la fama.<\/p>\n<p>La gestaci\u00f3n de esa pulsi\u00f3n irreflexiva que lleva, diariamente, a millones de personas a exponer sus talentos a trav\u00e9s de diferentes canales de difusi\u00f3n con la esperanza de ser famosos. De hacerse de seguidores, fans, adeptos. Asumiendo a estos no s\u00f3lo como una fuente de sustento si no, incluso, como una fuente de inagotable aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La gestaci\u00f3n de una cultura contempor\u00e1nea que parece asumir que un n\u00famero ingente de seguidores en redes sociales equivale a alg\u00fan tipo de superioridad moral o de autoridad \u00e9tica. Que los n\u00fameros en la realidad virtual equivalen a inteligencia, conocimiento de causa, relevancia, importancia o hasta alg\u00fan tipo de dignidad especial.<\/p>\n<p>El punto exacto en el que el concepto de la fama vir\u00f3 de ser una noci\u00f3n cotidiana para convertirse en una especie de sin\u00f3nimo moderno que subsume al honor y a la riqueza \u2014y, falazmente, al Bien\u2014 es, quiz\u00e1, incierto. Lo que s\u00ed resalta con claridad, empero, son esas primeras figuras que construyeron su mitolog\u00eda, su narrativa y su esencia; esas figuras que, con su aparici\u00f3n, cambiaron el juego de la celebridad, el talento y la popularidad. Figuras como Elvis Presley.<\/p>\n<p>Sum\u00e1ndose a la tendencia reciente y creciente por refigurar la historia de la cultura popular bajo el concepto de la serializaci\u00f3n o de la cinematografizaci\u00f3n, una rendici\u00f3n de la vida y carrera del Rey del Rock and Roll llega a las salas de cine de la mano de Baz Luhrmann (<em>Romeo + Julieta<\/em>,<em> Moulin Rouge!<\/em>,<em> El Gran Gatsby<\/em>): <em>Elvis<\/em>.<\/p>\n<p>Protagonizada por una comprometid\u00edsima y destacada actuaci\u00f3n de Austin Butler y por un cumplidor acompa\u00f1amiento de Tom Hanks, la pel\u00edcula de Luhrmann narra la vida y carrera de la emblem\u00e1tica figura cultural que fue el m\u00fasico y actor de Memphis. Sin embargo, decide hacerlo desde el punto de vista no de Presley sino de su representante, Coronel Tom Parker.<\/p>\n<p>Esta decisi\u00f3n es uno de los puntos m\u00e1s d\u00e9biles del film que, por un lado, impide a la narraci\u00f3n ir m\u00e1s all\u00e1 del mito de Elvis y que, por otro, deja el fondo m\u00e1s s\u00f3lido de su mensaje en manos del subtexto. En otras palabras, \u00e9sta pel\u00edcula no ofrece una perspectiva mucho m\u00e1s realista ni cruda de Presley que la que ha construido su legado medi\u00e1tico y tampoco expone con franqueza su discurso, se conforma con sugerirlo.<\/p>\n<p>Uno de los primeros problemas a los que se enfrenta esta cinta es sintetizar el contexto que rodea al artista y, al tiempo, recorrer m\u00e1s de 20 a\u00f1os de una carrera intensa y medi\u00e1ticamente apabullante. La decisi\u00f3n que toma Luhrmann se inclina en favor del contexto y, con ello, en favor de un retrato de la relaci\u00f3n positiva entre Presley y la cultura afroestadounidense que nutri\u00f3 su m\u00fasica, su imagen y su baile; un retrato sobre el ni\u00f1o amante de los c\u00f3mics \u2014<em>Shazam!<\/em> o <em>Mr. Marvel<\/em>, para ser precisos\u2014 que so\u00f1ar\u00eda eternamente con solucionar sus problemas sobrevol\u00e1ndolos; un retrato de las cr\u00edticas y problemas sociales que se entrecruzaron en su figura \u2014asuntos como la segregaci\u00f3n racial o los discursos nacionalistas-militaristas\u2014; un retrato sobre la continua pugna entre juventud \u2014rebeld\u00eda, novedad\u2014 y adultez \u2014rectitud, conservadurismo\u2014 que, astutamente, busca parearse tangencialmente con su versi\u00f3n contempor\u00e1nea \u2014i.e., las discusiones en contra de ritmos urbanos (hip hop, trap, reggaet\u00f3n) y su adopci\u00f3n franca por las nuevas juventudes.<\/p>\n<p>A este respecto, el ritmo \u00e1gil y r\u00e1pido que ha caracterizado al cine de Luhrmann resulta una herramienta positiva para recorrer la extensa carrera de Elvis. Si bien no se tocan cada uno de los puntos de \u00e9sta \u2014se deja muy de lado su faceta como actor\u2014 se recorren con hondura suficiente los momentos m\u00e1s significativos de su impacto musical y medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s que todo, el estilo singular del director se convierte en una f\u00e9rtil v\u00eda para reproducir con detalle, precisi\u00f3n y minuciosidad los momentos m\u00e1s ic\u00f3nicos de Presley. Esos con los que nos hemos cruzado en fotos o breves videos pero que, aqu\u00ed, en el <em>Elvis<\/em> de Luhrmann cobran vida a trav\u00e9s de la puesta en escena, de la magn\u00e9tica actuaci\u00f3n de Butler y del ojo puntual y certero del cineasta.<\/p>\n<p>Aunque no resulta claro cu\u00e1l era el objetivo de narrar la historia de Elvis desde los ojos del manager que se encarg\u00f3 de estafarlo y explotarlo, lo que indudablemente logra la pel\u00edcula de Luhrmann es invocar las bases del estrellato pop, las bases de la fama contempor\u00e1nea, a trav\u00e9s de una de sus figuras fundacionales. Logra visitar con respeto, est\u00e9tica y animosidad el mito de Elvis y, quiz\u00e1 lo m\u00e1s importante, dejar al espectador con ganas de conocer m\u00e1s de la vida y obra del ic\u00f3nico representante del rock\u2019n\u2019roll.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed logra este film, con frontalidad y arrojo, es retratar a un talentoso e ilusionado joven de Memphis envuelto en el v\u00f3rtice de una adicci\u00f3n delirante. Un hombre envuelto en la sinraz\u00f3n y la falsa fastuosidad de una jaula de oro. Uno de los hombres m\u00e1s conocidos en la faz de la Tierra y, tambi\u00e9n, probablemente uno de los m\u00e1s solos. Retratar las bajas y altas que ofrece una adicci\u00f3n de reciente creaci\u00f3n, una adicci\u00f3n que sobrepasa las capacidades de la psique, del alma, de la mente, una adicci\u00f3n absolutamente dependiente de otras personas, una adicci\u00f3n que desdibuja, despersonaliza, desensibiliza: la adicci\u00f3n a la fama.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: filosof\u00eda.millennial<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDurante siglos de Filosof\u00eda los fines deseables rectores del actuar humano solieron resumirse en tres ejes: honor, riqueza y Bien \u2014\u00e9tico, moral-trascendental, metaf\u00edsico. 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