{"id":560224,"date":"2022-09-21T00:05:17","date_gmt":"2022-09-21T05:05:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=560224"},"modified":"2022-09-28T00:51:33","modified_gmt":"2022-09-28T05:51:33","slug":"true-crime","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=560224","title":{"rendered":"<em>True crime<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li style=\"font-weight: 400;\"><strong><em>\u201cOnly Murders in the Building\u201d\u00a0o \u201cS\u00f3lo asesinos en el edificio\u201d\u00a0de Hulu y Star Plus (en Latinoam\u00e9rica)<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_560330\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-560330\" class=\"size-full wp-image-560330\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/09\/filosofia-millennial-21.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><p id=\"caption-attachment-560330\" class=\"wp-caption-text\">La serie lograr\u00e1 construir misterios entretenidos y genuinamente cautivadores.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan algunas reconstrucciones de nuestro pasado hom\u00ednido hace millones de a\u00f1os, los protohumanos no eran una raza de primates cazadores como se suele pensar sino, por el contrario, una raza de animales carro\u00f1eros que se alimentaban de la m\u00e9dula \u00f3sea de cad\u00e1veres de otros animales. Algunos infieren, incluso, que desde ah\u00ed nace la buena relaci\u00f3n entre homo sapiens y perros: unos olisqueando y detectando restos animales, otros consumi\u00e9ndolos y comparti\u00e9ndolos con los caninos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Es probable que desde entonces \u2014y como una demostraci\u00f3n de nuestra raigambre como miembros del reino animal\u2014 surgiera para el humano el instinto ineludible de quedar f\u00e1cilmente atrapados por expresiones radicales de la animalidad que, una vez presentes, acaparan nuestra atenci\u00f3n: huesos, carnes, sangres. Elementos que hoy componen los fundamentos del entretenimiento m\u00e1s efectivo \u2014y quiz\u00e1 m\u00e1s da\u00f1ino, dir\u00edan algunos\u2014 que se expresa en el concepto del morbo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En dicho paradigma caben expresiones variad\u00edsimas que tienen en com\u00fan lo que suele catalogarse como un \u201cinter\u00e9s malsano por acontecimientos desagradables\u201d. Caben niveles varios de \u201cinformaci\u00f3n\u201d y entretenimiento que van desde el chisme, al humor negro, a la sexualizaci\u00f3n, a la violencia, a la nota roja y, en su cara m\u00e1s cruenta, la espectacularizaci\u00f3n del crimen.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta \u00faltima forma del \u201cmorbo\u201d ha cobrado especial auge en a\u00f1os recientes con la ayuda del cine, la televisi\u00f3n y los servicios de streaming; ya sea en audio con podcasts como <em>Leyendas Legendarias<\/em> o <em>Fausto<\/em>, ya sea en televisi\u00f3n con shows y series documentales como <em>La Ley y el Orden: Unidad de V\u00edctimas Especiales, El Estafador de Tinder, House of Hammer, Mindhunter, Wild Wild Country, The Vow<\/em> o hasta casos menos directos, pero del g\u00e9nero como <em>El Caso Cassez-Vallarta: una novela criminal<\/em> y ejemplos locales como <em>Canibal, indignaci\u00f3n total<\/em>. Una abundante producci\u00f3n de shows que constituyen esa expresi\u00f3n contempor\u00e1nea del morbo que se engloba en el g\u00e9nero del true crime o crimen real.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ya sea v\u00eda podcast, cine o literatura este g\u00e9nero narrativo se distingue por su car\u00e1cter de no-ficci\u00f3n, es decir, por su construcci\u00f3n alrededor y en funci\u00f3n de eventos, evidencias y elementos reales que exponen las piezas de un rompecabezas criminal al que, normalmente, se le ofrece una soluci\u00f3n dentro del mismo relato. Un nuevo modo de contar historias que, por alguna raz\u00f3n, ha conquistado y embelesado con especial arrastre a las audiencias del siglo XXI.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Seg\u00fan algunos estudios que se han hecho al respecto por soci\u00f3logos, psic\u00f3logos y psiquiatras, este gusto por las historias de crimen real \u2014muchas veces minuciosas y diseccionadas hasta el m\u00e1s m\u00ednimo detalle\u2014 responden a los diversos efectos que se desprenden de este tipo de entretenimiento: el sentimiento de seguridad que provoca escuchar la tr\u00e1gica historia de una v\u00edctima que nos alivia saber que no somos nosotros; el sentimiento de placer perverso que provoca el adentrarse en la mente de una persona irracional, brutal y salvaje como los asesinos que suelen describirse en estas historias; la absorci\u00f3n de tips, notas, elementos y conceptos que nos dan la impresi\u00f3n de que estamos aprendiendo a protegernos de potenciales agresores; la mera fascinaci\u00f3n por resolver un misterio; el golpe de (adictiva) adrenalina que nos provoca una situaci\u00f3n de riesgo imaginaria; el modo en que estas historias, cuando presentan un final sentencioso, reafirman cierta esperanza y confianza en la impartici\u00f3n y ejecuci\u00f3n de justicia.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El caso es que el morbo contempor\u00e1neo ha proliferado de la mano de la reconstrucci\u00f3n no-ficticia de despliegues reales de violencia, malicia y perversidad. Una cara m\u00e1s de la espectacularizaci\u00f3n de la realidad y, por supuesto, un ejemplo m\u00e1s de la delgada l\u00ednea entre ficci\u00f3n y realidad en el mundo contempor\u00e1neo del entretenimiento \u2014pues, hay que resaltar, que aunque se presentan como no-ficciones, las historias de true crime son parcialmente ficcionalizadas por quienes las reconstruyen o, en el mejor de los casos, son parcializadas y sesgadas en funci\u00f3n de los criterios de quien las investiga y las exhibe.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Una cara que, con la iron\u00eda de la voracidad implacable de la cultura popular, ha logrado construir un inesperado cruce entre comedia y crimen real de la mano de la aclamada y galardonada <em>Only Murders in the Building <\/em>o <em>S\u00f3lo asesinos en el edificio<\/em> de Hulu y Star Plus (en Latinoam\u00e9rica).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un show par\u00f3dico de este tipo de narrativas de no-ficci\u00f3n que, sin embargo, logra replicar y aplicar los elementos fundamentales y efectivos del g\u00e9nero a trav\u00e9s de un show de misterio, comedia y drama que, por otro lado, resulta cautivador y emocionante por la simpat\u00eda que generan sus personajes principales: un tr\u00edo de vecinos que habitan el mismo edificio y que, por azares de la vida, se re\u00fanen en el gusto por los podcasts de criminales.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Ese ser\u00e1 el punto de partida para que Charles, Oliver y Mabel decidan iniciar su propio show de audiostreaming en el que reportar\u00e1n sus propias investigaciones criminales; mismas que buscar\u00e1n resolver un par de asesinatos sucedidos en el Arconia \u2014el edificio que cohabitan\u2014 y que los envolver\u00e1n cada vez m\u00e1s en el mundo de la venganza, el homicidio y los misterios sin resolver.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El mayor favor de esta serie ser\u00e1 la mancuerna inmejorable entre dos leyendas de la comedia estadounidense, Steve Martin (<em>M\u00e1s barato por docena<\/em>) y Martin Short (<em>Saturday Night Live<\/em>), y una Selena Gomez que no se queda atr\u00e1s, ni desentona con las cualidades actorales de sus colegas. Ser\u00e1 el contrapeso, el contraste y el ensamble entre dos hombres de edad avanzada viviendo atados a su pasado y una millennial misteriosa que les aportar\u00e1 frescura y nuevas miras. Una combinaci\u00f3n de caracteres f\u00e9rtil para la comedia pero, tambi\u00e9n, para la intriga.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En lo narrativo el mejor gesto ser\u00e1 la manera en la que, parodiando pero respetando las bases del true crime, la serie lograr\u00e1 construir misterios entretenidos y genuinamente cautivadores. No s\u00f3lo estar\u00e1 ah\u00ed la brillante torpeza de tres amateurs, aficionados, intentando resolver un crimen sino que, al mismo tiempo, estar\u00e1n ah\u00ed s\u00f3lidas historias dram\u00e1ticas que entrelazar\u00e1n a los personajes con una historia cl\u00e1sica de investigaci\u00f3n detectivesca.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En este sentido, el atributo mayor de <em>Only Murders in the Building<\/em> ser\u00e1 recoger los elementos emocionantes y atractivos del true crime para atenuar su brutalidad y cruentidad y acercarlos hacia la singular sensibilidad de los anglosajones para la escritura de misterios. Una actualizaci\u00f3n de esa pulsante vena sherlockholmesiana de los descendientes de los brit\u00e1nicos que, de paso, reconoce los efectos y favores del morbo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">A su manera, con su sentido del humor y con su equilibrado humor negro, <em>S\u00f3lo asesinos en el edificio<\/em> apuntar\u00e1 a algunas de las desventajas que implica el auge contempor\u00e1neo por alimentarse con historias de crueldad humana y de crimen real: cuando el espectador interviene y afecta la realidad del crimen investigado.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En algunos casos recientes la pasi\u00f3n con la que las personas han abrazado las investigaciones de las que son fan\u00e1ticos ha llevado a algunos individuos y colectivos a interferir con el trabajo de las autoridades que, al menos en el papel, buscan impartir justicia. En otros casos m\u00e1s, la aproximaci\u00f3n y cercan\u00eda de este tipo de informaci\u00f3n y contenido ha ayudado a perpetradores imitadores, \u201ccopycats\u201d, a reproducir las acciones de seres perversos que el mundo de la espectacularizaci\u00f3n ha elevado a niveles cuestionables de popularidad \u2014nombres que se han hecho reconocibles como si de celebridades se tratara.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Un efecto m\u00e1s que causa preocupaci\u00f3n entre los especialistas es el modo en que estas historias cada vez m\u00e1s en la nariz, m\u00e1s cotidianas y m\u00e1s publicitadas impacta en la sensibilidad de quienes las consumen: \u00bfes que conocer estas historias nos sensibiliza m\u00e1s a ellas o nos anestesia para verlas como algo cada vez menos importante? \u00bfes normal que se hable m\u00e1s de cuerpos y se hagan conteos de v\u00edctimas como si se trataran cosas y no personas? \u00bfes deseable?\u00bfqu\u00e9 decir de burlas o comentarios que cuestionan antes a las v\u00edctimas que a los victimarios?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En algunas reflexiones sobre el tema se apunta que \u00e9ste tipo de entretenimiento es, de hecho, ben\u00e9fico para la sociedad por el modo en que nos vuelve conscientes del mundo en el que vivimos y el modo en que ayuda a mejorar los medios para ejercer justicia, atrapar a los culpables y penalizarlos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Lo interesante es que estas reflexiones suceden en pa\u00edses en donde el feminicidio no ha cobrado m\u00e1s de 230 vidas en lo que va de 2022, en donde el secuestro no es calificado como un \u201cdeporte nacional\u201d por observadores internacionales, en donde el narcotr\u00e1fico no se confunde con la mano coercitiva del estado, en donde las detenciones no suceden para llenar cuotas o para alcanzar metas de charola o para llenar los bolsillos de altos mandos. Pa\u00edses donde la l\u00ednea entre la no-ficci\u00f3n ficcionalizada y la realidad no resulta tan borrosa. Pa\u00edses donde las historias de crimen real m\u00e1s conocidas parecen reafirmar la ejecuci\u00f3n de justicia antes que alimentar las dudas en sus autoridades \u2014Paulette, Cumbres, Debanhi, por hacer algunas referencias. Pa\u00edses que, a diferencia de M\u00e9xico, logran sentenciar\u00a0 a m\u00e1s del 1% de los casos que son denunciados, pa\u00edses que no tienen un 99% de impunidad garantizada \u2014eso sin contar los cr\u00edmenes no denunciados que, en teor\u00eda, triplicar\u00edan el n\u00famero de denuncias y v\u00edctimas. Pa\u00edses donde hablar de crimen real, de true crime, no se siente tan real.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nSeg\u00fan algunas reconstrucciones de nuestro pasado hom\u00ednido hace millones de a\u00f1os, los protohumanos no eran una raza de primates cazadores como se suele pensar sino, por el contrario, una raza de animales carro\u00f1eros que se alimentaban de la m\u00e9dula \u00f3sea de cad\u00e1veres de otros animales.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":560330,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-560224","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/560224","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=560224"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/560224\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/560330"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=560224"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=560224"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=560224"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}