{"id":562354,"date":"2022-10-12T00:01:01","date_gmt":"2022-10-12T05:01:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=562354"},"modified":"2022-10-12T23:47:07","modified_gmt":"2022-10-13T04:47:07","slug":"vision-de-los-perdidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=562354","title":{"rendered":"<em>Visi\u00f3n de los perdidos<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><strong>DAHMER \u2013 Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer<em> se ha convertido en un pol\u00e9mico caso de espectacularizaci\u00f3n de la violencia<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_562417\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-562417\" class=\"size-full wp-image-562417\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/filosofia.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><p id=\"caption-attachment-562417\" class=\"wp-caption-text\">La propuesta parte de una comunicaci\u00f3n continuada entre v\u00edctima y victimario en la que ambas partes se encarguen de compartir sus puntos de vista sobre el acontecimiento que los vincula.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 1959, el trabajo de compilaci\u00f3n, an\u00e1lisis y estructuraci\u00f3n del fil\u00f3sofo e historiador mexicano Miguel Leon-Portilla dio origen a uno de los trabajos m\u00e1s influyentes de la historiograf\u00eda en el siglo XX: <em>Visi\u00f3n de los vencidos<\/em>. El conjunto de textos recoge las traducciones del fil\u00f3logo e historiador mexicano \u00c1ngel Mar\u00eda Garibay de diversos testimonios literarios y orales que, aglutinados, exponen la complejidad y multiplicidad de puntos de vista que existieron desde la perspectiva ind\u00edgena sobre los primeros contactos con los espa\u00f1oles llegados a Am\u00e9rica por primera vez hasta los eventuales enfrentamientos con ellos y la subsecuente conquista del territorio azteca.<\/p>\n<p>La obra fue recibida como un gran hito de la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica que, por primera vez, lograba darle voz a un grupo de experiencias humanas que hab\u00edan sido sepultadas por los grandes actores y relatores de la Conquista \u2014en su mayor\u00eda, de origen espa\u00f1ol y con visiones en favor de la intervenci\u00f3n en el Nuevo Mundo\u2014: la voz de los pueblos ind\u00edgenas que tuvieron que construir, desde su trinchera, un nuevo concepto de otredad \u2014del extranjero, del ajeno, del llegado de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde. El trabajo, traducido a m\u00e1s de quince idiomas y con m\u00e1s de 25 reediciones, marc\u00f3 \u201cel inicio de una nueva forma de historiograf\u00eda cuyo prop\u00f3sito central es mostrar \u2018la perspectiva y la imagen del otro\u2019\u201d. Dar forma a la visi\u00f3n de los vencidos, la visi\u00f3n de los ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Sin embargo, ante este ineludible esfuerzo conceptual y documental, las cr\u00edticas no se hicieron esperar. Entre ellas, las razonables dudas sobre la exageraci\u00f3n u objetividad de los testimonios recogidos que, muchas veces, se insertan en contextos metaf\u00f3ricos, art\u00edsticos, po\u00e9ticos o religiosos que entorpecen una visi\u00f3n puramente factual. Entre ellas, la s\u00f3lida, poderosa y sustentada pregunta: \u00bfhasta qu\u00e9 punto es posible reconstruir la perspectiva de quien ha sido minimizado o eliminado de la formulaci\u00f3n de un concepto? \u00bfhasta d\u00f3nde es posible dar voz al enmudecido?\u00bfhasta d\u00f3nde podemos extraer de testimonios, evidencias y hechos la perspectiva del que ha sido segado?<\/p>\n<p>El problema no es poca cosa en cualquier tipo de investigaci\u00f3n que busque dar voz al que ha sido aniquilado. Al que se ha extinguido, al que hemos perdido, al que, con su \u00faltimo aliento, se lleva sus pensamientos, sus emociones, sus impresiones, sus decepciones, sus esperanzas. A la vida que se ha perdido de manera material o de manera cultural. El problema no es poca cosa en cualquier investigaci\u00f3n que quiera dar voz al exterminado. No lo es en el caso del testimonio ind\u00edgena sobre la Conquista. No lo es en caso del testimonio de las v\u00edctimas de un monstruo como Jeffrey Dahmer.<\/p>\n<p>Como uno de los contenidos m\u00e1s vistos en Netflix desde su estreno el pasado septiembre, <em>DAHMER \u2013 Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer<\/em> se ha convertido en un pol\u00e9mico caso de espectacularizaci\u00f3n de la violencia, espectacularizaci\u00f3n del dolor y una expresi\u00f3n redonda de los aspectos positivos y negativos del g\u00e9nero narrativo del true crime o crimen real.<\/p>\n<p>La serie explora los m\u00e9todos y motivaciones del asesino serial estadounidense Jeffrey Dahmer quien con sus atroces actos entre los a\u00f1os 1978 y 1991 signific\u00f3 la p\u00e9rdida de la vida\u00a0 de m\u00e1s de 15 j\u00f3venes. Sus actos formaron parte de una nueva mitolog\u00eda del entretenimiento estadounidense que, en los ojos de la prensa, lo convertir\u00edan en s\u00edmbolo del horizonte compartido por la cruentidad y la mercadotecnia con apodos como \u201cel monstruo de Milwaukee\u201d o \u201cel can\u00edbal de Milwaukee\u201d.<\/p>\n<p>Por un lado, la serie ha reafirmado la indignaci\u00f3n de los familiares sobrevivientes de las v\u00edctimas de Dahmer quienes han encontrado en el nuevo \u00e9xito del streaming una raz\u00f3n m\u00e1s para revivir su dolor y una humillaci\u00f3n m\u00e1s para ellos, para sus muertos y, en general, una muestra m\u00e1s de la comercializaci\u00f3n del dolor y el morbo.<\/p>\n<p>Por otro lado, desde el \u00e1ngulo de la industria hollywoodense y del entretenimiento, la serie se ha ganado elogios como producto art\u00edstico por su intenci\u00f3n de priorizar el punto de vista de las v\u00edctimas antes que contribuir a una cultura de idolatr\u00eda sobre las fechor\u00edas de un criminal.<\/p>\n<p>La realidad es que <em>DAHMER<\/em> hace ambas cosas. Como producto de entretenimiento, el trabajo del probado y experimentado Ryan Murphy atiende a las notas necesarias para detonar el morbo y la intriga propia que le acompa\u00f1a. Representa con vistoso voyerismo los actos infames que convierten a Dahmer en materia de la cultura popular.<\/p>\n<p>Como producto art\u00edstico de miras propositivas, empero, lo hace buscando minimizar estos recursos hasta cierto punto. Ficcionaliza algunos personajes o eventos reales y busca poner en primer plano la voz de quienes perdieron a sus seres queridos en las manos de un hombre enfermo mental pero consciente de las consecuencias de sus actos y consciente de la calidad inmoral de los mismos.<\/p>\n<p>As\u00ed, <em>Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer<\/em> avanza m\u00ednimamente la aguja de una narrativa que a\u00fan est\u00e1 en deuda con un sentido de justicia para las v\u00edctimas de este tipo de horrores. La avanza, por ejemplo, mostr\u00e1ndonos c\u00f3mo es vivir en el mismo suelo donde eventos as\u00ed suceden. La avanza, por ejemplo, subrayando el papel que tuvo \u2014y tiene a\u00fan hoy\u2014 el hecho de que Dahmer fuera un hombre blanco en un barrio de inmigrantes y afroestadounidenses; el hecho de que el monstruo fuera consciente del tipo de v\u00edctimas que eleg\u00eda en el lugar que lo hac\u00eda; el hecho de que la marginalizaci\u00f3n de los grupos vulnerados haya sido el brazo permisor de una tragedia monumental.<\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os escrib\u00eda sobre un caso similar: el caso de la representaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de Ted Bundy en la pel\u00edcula <em>Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile<\/em>. All\u00e1 apunt\u00e9 que en a\u00f1os recientes se ha trabajado con una nueva propuesta en t\u00e9rminos de ejecuci\u00f3n de la justicia que busca involucrar a las v\u00edctimas en el proceso mismo de la impartici\u00f3n de la misma: la teor\u00eda de la justicia restaurativa.<\/p>\n<p>La propuesta parte de una comunicaci\u00f3n continuada entre v\u00edctima y victimario en la que ambas partes se encarguen de compartir sus puntos de vista sobre el acontecimiento que los vincula. La intenci\u00f3n es que, por este medio, el victimario se haga consciente de la dimensi\u00f3n completa de sus actos, de las consecuencias que tuvieron en la vida de las personas que afect\u00f3 y, finalmente, permitir a la v\u00edctima encontrar un escaparate para sus emociones subsecuentes.<\/p>\n<p>En el mejor de los casos seg\u00fan esta teor\u00eda, v\u00edctima y victimario encontrar\u00edan las formas materiales e inmateriales \u2014psicol\u00f3gicas, humanas, etc\u00e9tera\u2014 de convenir una soluci\u00f3n a lo sucedido. Encontrar\u00edan, de un lado, las razones y motores para comprender su actuar y no repetirlo y, del otro, una manera de lidiar con sentimientos de impotencia, frustraci\u00f3n y ansiedad; en algunos casos, incluso, encontrar\u00edan modos innovadores de redenci\u00f3n, reconciliaci\u00f3n y penalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un caso abstracto, simb\u00f3lico, identitario e hist\u00f3ricamente gr\u00e1vido como el que implica la Conquista en el hecho de la mexicanidad, tratar de aplicar alg\u00fan tipo de justicia restaurativa para las deudas morales entre conquistadores y conquistados implica un trabajo profundo. Un trabajo obstruido por las politizaciones de dicha narrativa que s\u00f3lo buscan explotar una herida profunda para sostener un proyecto partidista. Un trabajo complicado por la historia oficial que nos hemos comido desde peque\u00f1os, el pan nuestro de una mexicanidad diaria. Un trabajo dif\u00edcil pero no imposible que, quiz\u00e1, apunta a dos factores elementales: la diplomacia \u2014moderna, bien entendida y bien ejercida\u2014 y la cultura \u2014atreverse a saber: conocer la historia de nuestro pa\u00eds desde varios puntos de vista y construir un criterio incapaz de ser entretenido (entre-tenido) por las redes de las ideolog\u00edas utilitarias.<\/p>\n<p>En un caso brutalmente concreto como el que implica la muerte de un ser querido en las manos de un hombre como Jeffrey Dahmer, tratar de aplicar alg\u00fan tipo de justicia restaurativa se antoja imposible cuando la v\u00edctima ya no est\u00e1 y nunca volver\u00e1. Se antoja imposible cuando lo \u00fanico que queda en la mente y el coraz\u00f3n de quien pierde a un ser querido de esta manera no es otra cosa que odio, desprecio, rabia y una inconmensurable tristeza. La justicia se antoja imposible donde no hay una visi\u00f3n de los vencidos que reconstruir sino una visi\u00f3n de los perdidos que s\u00f3lo se le puede exigir a la fr\u00eda materialidad \u2014a las evidencias, a los rastros, a los testimonios a medias.<\/p>\n<p>En un caso tan singular, tan atroz, la idea de la justicia se empa\u00f1a de maneras insospechadas. Se pregunta uno \u00bfqu\u00e9 es justicia en un caso as\u00ed?, \u00bfc\u00f3mo se hace justicia donde no queda nada que decir? Donde el da\u00f1o material e inmaterial es irreparable, donde lo perdido es irrecuperable, \u00bfc\u00f3mo se hace justicia cuando la ruleta azarosa de la vida pone a dos personas de frente de manera arbitraria: uno a confiar, otro a aprovecharse de la confianza del uno? \u00bfCu\u00e1l es la justicia que hace justicia a los que se perdieron? \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la visi\u00f3n de los perdidos?<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nEn 1959, el trabajo de compilaci\u00f3n, an\u00e1lisis y estructuraci\u00f3n del fil\u00f3sofo e historiador mexicano Miguel Leon-Portilla dio origen a uno de los trabajos m\u00e1s influyentes de la historiograf\u00eda en el siglo XX: <em>Visi\u00f3n de los vencidos<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":562417,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-562354","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/562354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=562354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/562354\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/562417"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=562354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=562354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=562354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}