{"id":566812,"date":"2022-11-23T00:01:45","date_gmt":"2022-11-23T06:01:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=566812"},"modified":"2022-11-30T01:48:27","modified_gmt":"2022-11-30T07:48:27","slug":"nadie-sabe-lo-que-tiene-hasta-que-lo-ve-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=566812","title":{"rendered":"<em>Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Dentro de las l\u00edneas del drama y el llamado slow cinema o cine contemplativo, la pel\u00edcula escrita y dirigida por Wells \u2014\u201cemocionalmente biogr\u00e1fica\u201d, seg\u00fan sus palabras\u2014 nos adentrar\u00e1 en la diversi\u00f3n de unas vacaciones veraniegas en las playas turcas compartidas por una ni\u00f1a de once a\u00f1os y un padre divorciado en sus treintas<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_566923\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-566923\" class=\"size-full wp-image-566923\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/filosofia-1.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><p id=\"caption-attachment-566923\" class=\"wp-caption-text\">La cinta sigue a Sophie, una mujer que en sus treintas redescubre a trav\u00e9s de la memoria, la nostalgia y un viejo video en VHS unas vacaciones que comparti\u00f3 con su padre cuando ella apenas ten\u00eda once a\u00f1os<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido\u201d, reza la sabidur\u00eda popular. Nadie sabe el lugar exacto, el espacio espec\u00edfico y el sentimiento un\u00edvoco que implica una persona en su vida hasta que \u00e9sta fallece. En otras palabras, somos incapaces de saber exactamente qui\u00e9n es una persona hasta el d\u00eda en que sabemos que nunca m\u00e1s la volveremos a ver.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por ello los an\u00e1lisis de la felicidad y de la vida misma apuntados por Arist\u00f3teles en su <em>\u00c9tica Nicomaquea<\/em> afirman que s\u00f3lo cuando somos capaces de voltear hacia atr\u00e1s a reflexionar sobre el relato completo de una vida, s\u00f3lo entonces, tenemos la capacidad de decir si una persona fue feliz, virtuosa o viciosa. S\u00f3lo cuando conocemos la historia completa somos capaces de formular un juicio de aut\u00e9ntico valor humano.<\/p>\n<p>En sus obras pol\u00edticas, El Estagirita tambi\u00e9n hablar\u00e1 de la relaci\u00f3n entre padres e hijos. Concluir\u00e1 amargamente pero con toda veracidad que \u00e9sta es una relaci\u00f3n siempre injusta, siempre desequilibrada: \u201cmientras el padre siempre entiende al hijo como una extensi\u00f3n de s\u00ed mismo, el hijo se percibe a s\u00ed mismo como absolutamente independiente\u201d. Mientras los padres se aventuran a una carrera eternamente \u00e9tica y desvanecedora del yo, el hijo apenas est\u00e1 arrojado a la consciencia de su individualidad. Es s\u00f3lo \u2014cabr\u00eda argumentar\u2014 con la edad, con la propia experiencia de la paternidad o maternidad o con la muerte de un progenitor que un hijo alcanza a comprender qui\u00e9nes realmente han sido su padre y su madre.<\/p>\n<p>Estos temas rondan la aclamada opera prima de la cineasta brit\u00e1nica Charlotte Wells, <em>Aftersun<\/em>. La cinta sigue a Sophie, una mujer que en sus treintas redescubre a trav\u00e9s de la memoria, la nostalgia y un viejo video en VHS unas vacaciones que comparti\u00f3 con su padre cuando ella apenas ten\u00eda once a\u00f1os. A trav\u00e9s de ese ejercicio, Sophie redescubrir\u00e1 la historia detr\u00e1s de aquella experiencia y comprender\u00e1 una verdad sobre su padre que le ayudar\u00e1 a descubrir qui\u00e9n realmente fue \u00e9l.<\/p>\n<p>Dentro de las l\u00edneas del drama y el llamado slow cinema o cine contemplativo, la pel\u00edcula escrita y dirigida por Wells \u2014\u201cemocionalmente biogr\u00e1fica\u201d, seg\u00fan sus palabras\u2014 nos adentrar\u00e1 en la diversi\u00f3n de unas vacaciones veraniegas en las playas turcas compartidas por una ni\u00f1a de once a\u00f1os y un padre divorciado en sus treintas. La cinta, en apariencia, simplemente retratar\u00e1 su din\u00e1mica, las formas espec\u00edficas de su cari\u00f1o y la cotidianidad de una relaci\u00f3n distante geogr\u00e1ficamente pero emocionalmente cercana.<\/p>\n<p>El lenguaje cinematogr\u00e1fico del film, sin embargo, narrar\u00e1 un par de historias paralelas a lo que podr\u00eda parecer un mero video casero de unas vacaciones. Wells dejar\u00e1 pinceladas, trazos y notas puntuales, nada obvias pero, al tiempo, nada obscuras; Wells narrar\u00e1 la historia de un padre disfrutando a su hija, un padre que, en silencio, se enfrenta a una enfermedad terminal.<\/p>\n<p>Con esta clave subyacente \u2014nunca expl\u00edcitamente mencionada pero cinematogr\u00e1ficamente evidente\u2014, Wells narrar\u00e1 unas vacaciones inolvidables, hermosas, amorosas; te\u00f1idas por una profunda nostalgia que redescubre con ternura y dolor las \u00faltimas vacaciones compartidas por Sophie y Calum.<\/p>\n<p>En lo t\u00e9cnico, la pel\u00edcula intercalar\u00e1 la filmaci\u00f3n objetiva y narrativa representada por la c\u00e1mara digital contempor\u00e1nea con una filmaci\u00f3n subjetiva y emotiva representada por las tomas de la c\u00e1mara noventera de Sophie. Combinar\u00e1 una representaci\u00f3n de los hechos que est\u00e1n sucediendo en realidad con una inocente mirada infantil que, en aqu\u00e9l entonces, es incapaz de percibir lo que sucede tras bambalinas.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed, entonces, cuando la Sophie del presente, la treinta\u00f1era, se convierte en el com\u00fan denominador de ambos puntos de vista. Es ah\u00ed cuando su nostalgia, su recuerdo y revisita del pasado se convierten en el eje conector entre lo que percib\u00eda de ni\u00f1a y lo que en realidad estaba pasando; entre la experiencia inocente, infantil y privilegiada y la experiencia llevada a cuestas, adulta y carcomida por la realidad de la muerte venidera.<\/p>\n<p>La memoria es una facultad de nuestra mente que usamos cotidianamente y en la que solemos confiar para dar sustento a quienes somos. Somos, creemos, lo que recordamos que hemos sido m\u00e1s lo que estamos siendo. Somos nuestros recuerdos m\u00e1s nuestras experiencias actuales m\u00e1s nuestras esperanzas, deseos y elucubraciones sobre el futuro.<\/p>\n<p>Sin embargo, la verdad sobre nuestra memoria es que es un amigo inseparable pero altamente falible. Un compa\u00f1ero de vida que nos cuenta las cosas que hemos sido no sin antes protegernos de nuestras emociones o de nuestros episodios m\u00e1s oscuros. Un relator que donde no tiene capacidad de completar la informaci\u00f3n, echa mano de la imaginaci\u00f3n y un par de confusiones naturales de nuestro ser humanos para darnos como resultado un \u201crecuerdo\u201d que bien puede no estar nada fundamentado en hechos objetivos y comprobables.<\/p>\n<p>Es por ello que resulta terriblemente tr\u00e1gico comprender que el hecho de que en nuestra memoria habiten las personas que hemos perdido \u2014nuestros muertos\u2014es una condena anunciada de su paulatino olvido. Poco a poco los vamos dejando atr\u00e1s, los vamos recomponiendo y los vamos perdiendo irremediablemente. Poco a poco los olvidamos con la memoria pero los abrazamos m\u00e1s con la objetividad del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La objetividad abstracta, cuasim\u00edstica y quiz\u00e1 autocomplaciente de una experiencia que habita en nuestro ser cuando dirigimos nuestra mente a ellos o cuando la realidad nos los hace presentes a trav\u00e9s de algo que vivimos con ellos, una canci\u00f3n, un platillo, un comentario y un infinito etc\u00e9tera. La objetividad abstracta del sentimiento un\u00edvoco que son en nuestras vidas a\u00fan despu\u00e9s de muertos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed nace la nostalgia, la melancol\u00eda y esas l\u00e1grimas autom\u00e1ticas que brotan cuando recordamos a nuestros muertos. As\u00ed nace la invitaci\u00f3n del recuerdo a redescubrir la vida que compartimos con ellos. As\u00ed renace su figura a trav\u00e9s de nuestro rememorarlos; pero no en un acto de recuerdo com\u00fan sino en el acto del recuerdo reformador. El recuerdo que nos revela esas verdades silenciosas que aprehendimos de ellos pero que s\u00f3lo hasta hoy somos capaces de comprender.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed cuando descubrimos que es apenas aqu\u00ed, a una d\u00e9cada de su muerte o antes o despu\u00e9s, cuando nos estamos dando cuenta de la persona que perdimos. Cuando empezamos a comprender el vac\u00edo irrecuperable que dejan en nuestra vida nuestras personas ausentes. Cuando nos enfrentamos, desde la lejan\u00eda, a la verdadera imagen de la persona que tuvimos la fortuna de experimentar.<\/p>\n<p>Hace casi diez a\u00f1os perd\u00ed a mi madre, pocos meses despu\u00e9s a mi abuela \u2014mi segunda madre\u2014 y nada ha sido igual desde entonces. La vida no se ha sentido como vida, los d\u00edas no se han sentido como d\u00edas. Todo pasa, s\u00f3lo pasa, sin el sabor que ellas le aportaban a mi todo, sin la textura que le daban a mi todo, sin la felicidad \u2014feroz y melanc\u00f3lica\u2014 que le daban a mi todo.<\/p>\n<p>Me toca a mis treintas, como a Sophie a los suyos, rescatarlas a pedazos en mis recuerdos; recoger piezas aisladas, viejas, inconexas e inciertas de lo que mi memoria recompone de ellas. Redibujarlas, redescribirlas y reconstruirlas desde mis emociones irresueltas, mis remordimientos y mi brutal amor por ellas.<\/p>\n<p>Algunas veces compartimos algunas vacaciones, algunas veces disfrutamos la vida juntos; algunas otras veces tambi\u00e9n la padecimos. Algunas veces m\u00e1s ellas padecieron en silencio, me tuvieron paciencia, me cuidaron y me acompa\u00f1aron; aun cuando yo no actuara como si lo mereciera.<\/p>\n<p>A ambas las conoc\u00ed lidiando con enfermedades que, eventualmente, cobrar\u00edan sus vidas. Cuando yo llegu\u00e9 a este mundo ellas ya estaban dando los primeros pasos hacia su final y yo simplemente viv\u00eda la vida como ni\u00f1o o como adolescente. Les daba problemas como ni\u00f1o o como adolescente.<\/p>\n<p>Es hasta ahora, a mis treintas, que las redescubro en mis recuerdos; es hasta ahora, a mis treintas, que las redescubro lidiando con sus enfermedades, con sus padeceres, con sus miedos, con sus preocupaciones, con sus dolores. Es hasta hoy que empiezan a alcanzarme los a\u00f1os para entender quienes fueron.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de esta singular nostalgia las conozco mejor d\u00eda a d\u00eda e, ir\u00f3nicamente, a trav\u00e9s de esta singular nostalgia me duele m\u00e1s y m\u00e1s entender la dimensi\u00f3n exacta del boquete que dejaron en mi vida.<\/p>\n<p>Pero no todo es terrible tragedia humana porque, como Sophie, es s\u00f3lo a trav\u00e9s de este dolor redescubierto y de esta consciencia ganada d\u00eda a d\u00eda que soy capaz de agradecer mejor que nunca el haberlas conocido. Cada d\u00eda entiendo mejor qui\u00e9nes fueron mis madres, duele un poco m\u00e1s su ausencia cada d\u00eda pero, tambi\u00e9n, cada d\u00eda reconozco mejor la infinita fortuna que tuve de compartir una vida y unas vacaciones con ellas.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\n\u201cNadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido\u201d, reza la sabidur\u00eda popular. 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