{"id":568983,"date":"2022-12-14T00:01:23","date_gmt":"2022-12-14T06:01:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=568983"},"modified":"2022-12-14T03:47:55","modified_gmt":"2022-12-14T09:47:55","slug":"padres-imperfectos-hijos-imperfectos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=568983","title":{"rendered":"Padres imperfectos, hijos imperfectos"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=569052\" rel=\"attachment wp-att-569052\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-569052\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/filosofia-1.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando escuchamos el nombre Pinocho irremediablemente pensamos en el personaje recogido, refigurado y animado por Walt Disney en los a\u00f1os 40s; para algunos m\u00e1s viene a la mente la fuente literaria original, <em>Las aventuras de Pinocchio<\/em>, del escritor y periodista italiano Carlo Collodi. En notas generales la historia es la misma: una marioneta que cobra vida y que se aventura al descubrimiento del sentido de su vida a trav\u00e9s de m\u00faltiples experiencias; un relato infantil en favor de valores como la obediencia, el trabajo y, en una expresi\u00f3n, el ser un buen hijo.<\/p>\n<p>Con estos antecedentes, el <em>Pinocho de Guillermo del Toro<\/em> ten\u00eda frente a s\u00ed un reto complejo: contarnos una historia conocida de una manera nueva, refrescante y justificada. Reformar las bases de un cuento cl\u00e1sico lo suficiente como para que sus partes sean reconocibles pero, al tiempo, reacomodar y readaptar lo que ya se conoce de este personaje, lo que ya se ha visto y lo que podr\u00eda ser repetitivo. El cineasta mexicano cumple con el reto y excede cualquier expectativa que se tenga sobre su nueva pel\u00edcula animada en stop motion.<\/p>\n<p>La nueva cinta de Guillermo del Toro es coherente con la obra del cineasta a trav\u00e9s de tem\u00e1ticas como la relaci\u00f3n entre la infancia y la guerra (antes explorada por el jalisciense en <em>El laberinto del fauno<\/em>), como el amor y la belleza trascendental encarnados en la monstruosidad de lo anormal (como en <em>La forma del agua<\/em>), como la resiliencia superviviente del \u00edmpetu circense-carnavalesco \u2014aqu\u00ed materializada por una marioneta que cobra vida\u2014 (como en <em>El callej\u00f3n de las almas perdidas<\/em>) y, en general, como la representaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico, lo horroroso, lo m\u00e1gico, lo an\u00f3malo y lo bizarro como atributos recurrentemente presentes en la cotidianidad (como reitera la antolog\u00eda <em>El gabinete de curiosidades de Guillermo del Toro<\/em>).<\/p>\n<p>En su versi\u00f3n de Pinocchio, atendemos \u2014en un primer acto\u2014 a la historia de Geppetto, un carpintero de edad avanzada que vive sus d\u00edas con el hijo perfecto, Carlo, a quien muy pronto perder\u00e1 a manos de los da\u00f1os colaterales que provoca la guerra \u2014en este caso, las postimer\u00edas de la Primera Guerra Mundial en la Italia de Benito Mussolini. Con el coraz\u00f3n roto, alcoholizado y en una noche de extrema tristeza, Geppetto tratar\u00e1 de traer a su hijo de nuevo a la vida tall\u00e1ndolo en un trozo de madera. El resultado \u2014a la vez m\u00e1gico, a la vez fallido, a la vez inesperado\u2014 ser\u00e1 el nacimiento de Pinocho, un nuevo ni\u00f1o, imperfecto; el ni\u00f1o de madera, marioneta viviente y creaci\u00f3n monstruosa del carpintero.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n de Del Toro nos dejar\u00e1 claros los sentimientos adversos de Geppetto por su aberrante creaci\u00f3n pero, con esa misma claridad, nos mostrar\u00e1 al afable, licencioso y desobediente Pinocho. Un ni\u00f1o sui generis, con ciertas conciencias y de cierta edad mental pero que, al tiempo, encarnar\u00e1 la inocencia absoluta de un reci\u00e9n nacido. La curiosidad pura del reci\u00e9n venido al mundo. Un ni\u00f1o enternecedor pero de naturaleza rebelde; un hijo que ama a su padre pero que, pronto, se convierte en una carga por sus actuares diversos, adversos y, por supuesto, por el modo en que la sociedad a su alrededor lo aborrece.<\/p>\n<p>Otro elemento clave en la singular personalidad del relato co-dirigido por de Del Toro y Mark Gustafson \u2014reconocido como uno de los m\u00e1s importantes animadores en stop motion de nuestra \u00e9poca\u2014 y co-escrito por el mexicano y Patrick McHale (<em>Hora de Aventuras<\/em>) es la presencia de un narrador inmejorable: Sebastian J. Grillo, conocido en otras versiones de esta historia como Pepe Grillo.<\/p>\n<p>Es a trav\u00e9s de este escritor, viajero y grillo que conoceremos la historia de nuestro Pinocho, sus vicisitudes, sus desobediencias y su traves\u00eda para convertirse en el hijo que su padre siempre ha querido tener. Se convierte en nuestro principal c\u00f3mplice a lo largo de esta historia pero, tambi\u00e9n, funciona como un personaje m\u00e1s con psicolog\u00eda propia y una lecci\u00f3n personal por ganar a trav\u00e9s de este relato.<\/p>\n<p>Por si estos ajustes narrativos fueran poco, la cinta de Del Toro rompe todas las posibles referencias a otros Pinochos con una est\u00e9tica \u00fanica. La t\u00e9cnica de animaci\u00f3n stop motion \u2014que es aquella que se logra con un conjunto de fotograf\u00edas en est\u00e1tico que se van uniendo una a una para crear la apariencia de movimiento\u2014, que implica un trabajo pacient\u00edsimo logrado cuadro por cuadro, fotograma por fotograma, mil\u00edmetro por mil\u00edmetro y movimiento sutil sobre movimiento sutil, es impecable y por momentos genuinamente incre\u00edble. El flujo de movimiento generado que se logra est\u00e1, por momentos, al nivel de cualquier animaci\u00f3n digital y est\u00e1, en general, a la altura de una historia tan honda, emotiva y propositiva como \u00e9sta que bien puede competir como una de las mejores pel\u00edculas del a\u00f1o.<\/p>\n<p>A\u00f1ade a esta composici\u00f3n \u00fanica y estas fibras inconfundibles, una realizaci\u00f3n hecha en madera real \u2014madera mexicana, cabe mencionar\u2014 que construye un entorno homog\u00e9neo y consistente a trav\u00e9s de las singulares texturas del material del que estar\u00e1 hecho el propio Pinocho y todo su mundo animado. La construcci\u00f3n, desde un material de la tierra, de una fantas\u00eda absoluta, extrahumana, profundamente compleja y, a la vez, hist\u00f3rica \u2014por su representaci\u00f3n de la Italia fascista del siglo XX\u2014, concreta y corazonada.<\/p>\n<p>Ante el reto de contarnos una historia que creemos conocer de una manera nueva, Del Toro excede cualquier expectativa cont\u00e1ndonos la historia que no conoc\u00edamos sobre un conjunto de personajes reconocibles. Ante la tentaci\u00f3n de reiterar una historia de obediencia, hijos perfectos y buenos ni\u00f1os, Del Toro nos entrega una reflexi\u00f3n sobre la vida misma, sobre la p\u00e9rdida como elemento constitutivo de la cotidianidad y sobre el amor como el reconocimiento de imperfecciones irremediables que implican aceptar a nuestros seres queridos tal y como son.<\/p>\n<p>Solemos reprocharle a la vida las cosas y personas que nos quita, viviendo inconsolablemente en el dolor de los que se han ido. Solemos reprochar de nuestros padres sus carencias, sus faltas y sus errores como si no fu\u00e9ramos conscientes de su naturaleza humana, de su falibilidad constitutiva \u2014porque son humanos\u2014 y de su vida como un proceso que est\u00e1 siendo, no como seres ya terminados, ya hechos, ya dados. Solemos reprochar de nuestros hijos las cosas que no son, el modo en que no se atienen a las condiciones que nosotros quisi\u00e9ramos que tuvieran o a las caracter\u00edsticas que nos gustar\u00eda ver reflejadas en ellos; solemos reprocharles que no sean m\u00e1s de lo que son, que no cumplan con ciertas expectativas o que no sigan nuestros mandatos \u2014consejos o sugerencias\u2014 sobre qui\u00e9nes creemos que deber\u00edan ser.<\/p>\n<p>De ser un s\u00edmbolo de perfecta obediencia, el Pinocho de Del Toro transforma al personaje de la literatura en una invitaci\u00f3n a la desobediencia consciente que es la curiosidad, una invitaci\u00f3n a abrazar la imperfecci\u00f3n como aquello que nos hace \u00fanicos e irrepetibles \u2014aquello que s\u00f3lo nosotros somos\u2014 y una invitaci\u00f3n a valorar la vida por su condici\u00f3n finita, breve, ef\u00edmera.<\/p>\n<p>El Pinocho de Del Toro sublima los \u00edmpetus de una ni\u00f1ez y de un acto de ser hijo envueltos en las exigencias del perfeccionismo para invitarnos al riesgo puro del amor por los nuestros desde sus imperfecciones, sus falencias y sus anomal\u00edas. Una invitaci\u00f3n para asimilar que somos padres imperfectos de hijos imperfectos y que ah\u00ed radica la virtud de amarnos. Dispuestos a dar la vida unos por otros, aunque no siempre nos comprendamos.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. 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