{"id":569645,"date":"2022-12-21T00:01:48","date_gmt":"2022-12-21T06:01:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=569645"},"modified":"2022-12-21T04:26:59","modified_gmt":"2022-12-21T10:26:59","slug":"buen-turista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=569645","title":{"rendered":"<em>Buen turista<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Originalmente pensada como una miniserie de una sola temporada, la serie creada por Mike White (Escuela de Rock, Zombieland) para HBO se sit\u00faa en una cadena hotelera, <\/em>The White Lotus<em> o <\/em>El Loto Blanco<em>, que recibe a hu\u00e9spedes de la alta sociedad estadounidense en sus diversas locaciones<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_569708\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=569708\" rel=\"attachment wp-att-569708\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-569708\" class=\"size-full wp-image-569708\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/filosofia-millennial-1.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"613\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-569708\" class=\"wp-caption-text\"><em>The White Lotus<\/em> se convierte en una representaci\u00f3n de la cultura del consumo tur\u00edstico en el siglo XXI.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las formas del entretenimiento estadounidense para satirizar con su clase alta \u2014social y econ\u00f3mica\u2014 suele vivir en una intrigante ambig\u00fcedad entre la admiraci\u00f3n y el velado reproche social; en Latinoam\u00e9rica \u2014en M\u00e9xico\u2014, sin embargo, este lugar com\u00fan narrativo toma la forma de un feroz \u2014y en buena medida justificado\u2014 ataque a una cultura profundamente clasista y radicalmente herida por la diferenciaci\u00f3n social, racial y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Con este contraste de fondo, adentrarse en la rica comedia negra y el drama de la antolog\u00eda <em>The White Lotus<\/em>, sorprendentemente, no resulta complicado pero s\u00ed pide estar atento a sus sutilezas que es donde aparecen sus mejores momentos de s\u00e1tira y desde donde se pueden rescatar sus mejores observaciones humanas.<\/p>\n<p>Originalmente pensada como una miniserie de una sola temporada, la serie creada por Mike White (<em>Escuela de Rock, Zombieland<\/em>) para HBO se sit\u00faa en una cadena hotelera, The White Lotus o El Loto Blanco, que recibe a hu\u00e9spedes de la alta sociedad estadounidense en sus diversas locaciones. Una cadena vacacional acostumbrada a clientes muy exigentes, caprichosos y que est\u00e1n acostumbrados a obtener todo lo que deseen con el simple acto de su presencia.<\/p>\n<p>As\u00ed, en una primera temporada, en las playas de Haw\u00e1i conoceremos a tres grupos de turistas: la familia de una poderosa empresaria (en medio de problemas maritales, con un hijo alienado en las pantallas de televisi\u00f3n, tel\u00e9fonos y videojuegos, con una hija y su mejor amiga en plena rebeld\u00eda juvenil), una mujer multimillonaria lidiando con la p\u00e9rdida de su madre (y con la misi\u00f3n de deshacerse de sus cenizas) y una pareja de reci\u00e9n casados (compuesta por el hijo consentido de una familia millonaria y por una dulce joven reportera que busca construir su propio legado profesional).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el propio hotel, el propio Haw\u00e1i y las vidas del staff de la cadena hotelera se encargar\u00e1n de completar el reparto de una historia finamente hilada que con los eventos de una semana de vacaciones se encargar\u00e1 de tejer una trama intrigante a trav\u00e9s de la cual se explorar\u00e1n temas como la sobreexigencia de los \u201c\u00edconos\u201d del \u00e9xito empresarial, la vida acomplejada de las esposas y esposos trofeo o consortes, el profundo vac\u00edo y hast\u00edo que carcome la vitalidad de la juventud privilegiada y, por supuesto, como es de esperarse dos puntos medulares de este tipo de narrativas: el absurdo de la riqueza obscena y los marcados contrastes entre quienes proveen un servicio con todo el esfuerzo de su trabajo \u2014echando mano, incluso, de su capital sexual, su capital cultural y otros \u201crecursos\u201d convertidos en algo vendible\u2014 y quienes lo consumen como una comodidad m\u00e1s de su ya acomodad\u00edsima vida.<\/p>\n<p>En consonancia, su segunda temporada, ahora en las playas de Sicilia, Italia, seguir\u00e1 esta veta sat\u00edrica a trav\u00e9s de un nuevo conjunto de grupos de turistas: dos excompa\u00f1eros de universidad ahora convertidos en empresarios y sus esposas (en una tensa din\u00e1mica de constante comparaci\u00f3n y pasivo-agresiva lucha por superioridad moral y econ\u00f3mica), una multimillonaria intentando salvar su matrimonio y su asistente (como un reiterado juego de la fantas\u00eda caprichosa y una muestra de las nuevas formas en las que el dinero permite \u201capropiarse\u201d de otras personas) y un abuelo, un padre y un hijo que buscan reconectar con un idealizado pasado italiano (sumergidos, los tres, en la lucha constante de los malos modelos de comportamiento que los padres han sido para los hijos a trav\u00e9s del sexismo y la promiscuidad).<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, el propio hotel, el staff del mismo y, en este caso, Sicilia se encargar\u00e1n de aportar los elementos contrastantes del misterio que cruzar\u00e1 a esta entrega de la serie. Destacando, en esta ocasi\u00f3n en espec\u00edfico, un par de j\u00f3venes locales que viven de ofrecer servicios sexuales y de compa\u00f1\u00eda a los hombres millonarios del hotel Loto Blanco: ambas como muestra de los niveles a los que la individualidad es mercantilizada y consumida a trav\u00e9s de la ret\u00f3rica sensacionalista y mercadol\u00f3gica del turismo.<\/p>\n<p>En ambas temporadas, unitarias cada una y no especialmente conectadas entre s\u00ed, la estructura es la misma: partimos desde la muerte de un personaje de la trama cuya identidad no se revela, proponiendo, con ello, un misterio que, a lo largo de los eventos de una semana de ires y venires, de conflictos palpitantes y de conflictos nacientes, habremos de desentra\u00f1ar s\u00f3lo hasta el \u00faltimo instante de cada temporada.<\/p>\n<p>La magia suceder\u00e1 cuando, como espectadores, resulte casi imposible descifrar de antemano qui\u00e9n morir\u00e1 pues, con la excelente construcci\u00f3n narrativa de esta serie, quedaremos atrapados en los conflictos internos de cada grupo de turistas, m\u00e1s los eventos que se suscitan a su alrededor, m\u00e1s sus particulares interacciones entre s\u00ed, m\u00e1s los problemas vivenciales del staff del hotel que se entrecruzan con todo lo anterior.<\/p>\n<p>Corona la experiencia una inteligente, atenta y por momentos po\u00e9tica composici\u00f3n visual que aprovechar\u00e1 la belleza natural de sus locaciones y que no reparar\u00e1 en anticipar detalles con met\u00e1foras. La fastuosidad y el exceso de la vida altamente privilegiada quedar\u00e1 muy bien retratada al lado de su car\u00e1cter caprichoso, ignorante, eg\u00f3tico, indulgente y solipsista.<\/p>\n<p>La serie, con su temporada inicial, gan\u00f3 cinco Premios Emmy a lo mejor de la televisi\u00f3n estadounidense por su direcci\u00f3n, guionismo, cast y actuaciones pero no escap\u00f3 de un par de cr\u00edticas puntuales: la primera, que todo lo que explora <em>The White Lotus<\/em> no rompe con el canon espec\u00edfico de la s\u00e1tira estadounidense a sus clases privilegiadas \u2014es decir, que no logra escapar de esa actitud ambigua, entre admiraci\u00f3n, entre reparo, que caracteriza a los anglosajones y el modo en que retratan a sus ricos y poderosos\u2014; la segunda, que, a pesar de apuntar a la comoditizaci\u00f3n \u2014mercantilizaci\u00f3n, comercializaci\u00f3n\u2014 de la cultura de un destino tur\u00edstico y, con ello, a la comoditizaci\u00f3n de sus habitantes, <em>The White Lotus<\/em> nunca se preocupa, en realidad, por explorar sus historias a fondo.<\/p>\n<p>Y es que es ah\u00ed donde <em>The White Lotus<\/em> puede convertirse en una muestra de lo mismo que se\u00f1ala y, m\u00e1s interesante a\u00fan, es ah\u00ed donde sus afeados personajes y sus caprichosos egos pueden parecerse al de cualquiera que haya convertido a un lugar \u2014un destino tur\u00edstico\u2014 en un objeto m\u00e1s dentro de una colecci\u00f3n de fetiches adquiridos. Es ah\u00ed donde, quiz\u00e1 sin advertirlo o quiz\u00e1 con una sutileza incomprendida, <em>The White Lotus<\/em> se convierte en una representaci\u00f3n de la cultura del consumo tur\u00edstico en el siglo XXI.<\/p>\n<p>\u201cCuando viajas no compras cosas, inviertes en experiencias\u201d, es el slogan autocomplaciente que enmascara una industrializaci\u00f3n del turismo. Una cultura de consumo que nos vende la idea de que un viaje es, por s\u00ed mismo, un acto cultural o un acto de disfrute privilegiado; entronizando, incluso, a algunos dentro de una especie de superioridad \u00e9tica enraizada en un supuesto mejor conocimiento del mundo.<\/p>\n<p>La realidad es que buena parte del turismo como producto de consumo es eg\u00f3latra y desconsiderado; volcado a la din\u00e1mica de tomarse una fotograf\u00eda m\u00e1s en el lugar espec\u00edfico en el que todos se toman una fotograf\u00eda para sus redes sociales o, peor a\u00fan, volcado a la transformaci\u00f3n de aut\u00e9ntico proceso de cultivaci\u00f3n personal en una operaci\u00f3n aritm\u00e9tica: mi visita a un lugar + mi visita a un lugar ic\u00f3nico de su cultura como destino tur\u00edstico = conocer la cultura de dicho destino tur\u00edstico.<\/p>\n<p>La realidad es que el turismo como lo entendemos com\u00fanmente \u2014y como com\u00fanmente lo consumimos\u2014 parte una vez m\u00e1s de una cultura de asimilaci\u00f3n-aniquilaci\u00f3n-hedonismo que poco se interesa por el lugar que se visita y que mucho se interesa por los gustos, fantas\u00edas y placeres de quien tiene el dinero para pagar su visita a un destino tur\u00edstico.<\/p>\n<p>Adoramos las playas, las comidas, los servicios y los lujos que podemos gozar mientras vacacionamos pero nos interesamos muy poco por, por ejemplo, el cuidado de espacios ecol\u00f3gicos, o por el conocimiento de usos y costumbres de los lugares a los que vamos, o, incluso, por alg\u00fan tipo de concientizaci\u00f3n sobre los problemas sociales que implican los grandes complejos hoteleros en los que nos hospedamos.<\/p>\n<p>En alg\u00fan viaje vacacional recuerdo haber visto a un joven sentado en la banqueta viendo con hartazgo a un sinn\u00famero de turistas a los que deb\u00eda sonre\u00edr y ofrecer alg\u00fan producto; unos lo ignoraban, otros medianamente lo atend\u00eda, algunos m\u00e1s hasta se burlaban de \u00e9l. En ese momento me pregunt\u00e9 algo que quiz\u00e1 me sea imposible comprender genuinamente: \u00bfc\u00f3mo ser\u00e1 vivir en un destino tur\u00edstico donde la gente te percibe como una \u201ccosa\u201d m\u00e1s que est\u00e1 en un lugar al que s\u00f3lo vienen a embriagarse o a despreocuparse \u2014desinteresados por las plantas, los animales, las personas y los alrededores que los hospedan\u2014?<\/p>\n<p>La respuesta concreta la desconozco y me es, quiz\u00e1, inaccesible pero la pregunta por s\u00ed sola me invita a pensar en un buen turismo, en un buen turista. En una consideraci\u00f3n sobre el espacio ajeno, el h\u00e1bitat ajeno, la casa ajena como una invitaci\u00f3n a la Otredad, a la concientizaci\u00f3n de otros modos de ser, otros modos de vivir, otros modos de pensar. Al acercamiento a otras culturas no desde el burdo \u00e1ngulo de la fetichizaci\u00f3n, no desde la transformaci\u00f3n de la cultura de otros como algo que puedo consumir en un libro, en una prenda, en una fotograf\u00eda sino en el acercamiento a esas culturas desde un di\u00e1logo cultivador, desde un aprendizaje humano \u2014ni siquiera nemot\u00e9cnico, de datos y cifras\u2014, desde un aprendizaje sobre otros modos de ser humano.<\/p>\n<p>No s\u00e9 c\u00f3mo se pueda ser un buen turista, un turista de la Otredad en un mundo que exige consumos asimiladores-aniquiladores-ego\u00edstas. No s\u00e9 si en algo ayudar\u00eda a preservar lugares, a mejorar vidas o a evitar tragedias. Lo que s\u00ed me queda claro es que mientras nuestros actuares se parezcan a los de los exacerbados personajes genialmente satirizados de <em>The White Lotus<\/em> vamos por mal camino.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. 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