{"id":570271,"date":"2023-01-04T00:01:59","date_gmt":"2023-01-04T06:01:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=570271"},"modified":"2023-01-05T00:36:17","modified_gmt":"2023-01-05T06:36:17","slug":"miedo-a-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=570271","title":{"rendered":"<em>Miedo a la muerte<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>La pel\u00edcula de Baumbach, \u201cRuido de Fondo\u201d, acent\u00faa las bondades absurdistas del trabajo de DeLillo para convertirlas en un sentido del humor abstracto que puede ser dif\u00edcil de encontrar para el espectador pero que, sin embargo, una vez encontrado, resulta intrigante y estimulante<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_570327\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=570327\" rel=\"attachment wp-att-570327\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-570327\" class=\"size-full wp-image-570327\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/filosofia.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-570327\" class=\"wp-caption-text\">El supermercado, en la interpretaci\u00f3n de Baumbach y De Lillo, es la nueva gran invenci\u00f3n de nuestra esperanza. El nuevo modo en el que creemos vincularnos a algo que nos saque de la realidad de nuestra muerte.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u2014La familia es la cuna de la desinformaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>\u2014Debe haber algo en la vida familiar que genera el error f\u00e1ctico.<\/p>\n<p>\u2014Es porque los hechos amenazan a nuestra felicidad y nuestra seguridad.<\/p>\n<p>\u2014Es la extrema cercan\u00eda, el ruido y el calor de ser.\u201d<\/p>\n<p>Con este di\u00e1logo entre \u2014en orden de intervenci\u00f3n\u2014 Jack, Murray y Babette se desarrolla parte de la presentaci\u00f3n oficial de los protagonistas de <em>White Noise<\/em> o <em>Ruido de fondo<\/em>, la nueva pel\u00edcula del reconocido cineasta Noah Baumbach.<\/p>\n<p>Sirve, tambi\u00e9n, como una muestra del tipo de interacciones que veremos a lo largo de una pel\u00edcula desconcertante y contraintuitiva que adapta el esp\u00edritu absurdista y de literatura posmoderna de la fuente original de esta historia: <em>White Noise<\/em> del escritor Don DeLillo.<\/p>\n<p>Situada en los a\u00f1os ochentas \u2014haciendo eco de la novela de DeLillo que es de 1985\u2014, la cinta sigue a un acad\u00e9mico experto en Hitler \u2014Jack Gladney, interpretado por Adam Driver\u2014, su esposa \u2014Babette Gladney, interpretada por la tambi\u00e9n directora Greta Gerwig (<em>Lady Bird<\/em>,<em> Barbie<\/em>)\u2014 y los hijos de ambos \u2014unos producto de sus matrimonios pasados y un peque\u00f1o hijo de ambos\u2014 mientras se enfrentan a una cat\u00e1strofe provocada por el choque entre un tren y un tr\u00e1iler.<\/p>\n<p>El accidente, que pronto escala a magnitudes preocupantes, provoca la creaci\u00f3n de un qu\u00edmico t\u00f3xico que se propaga por el aire, llevando a los habitantes del peque\u00f1o pueblo donde habitan los Gladney a evacuar sus hogares y buscar refugio en la zona. Como es de esperarse, la tragedia deriva en caos con gente corriendo de un lado a otro, carreteras atascadas y una que otra imprudencia. De facto, los habitantes del mundo de <em>White Noise<\/em> se enfrentan a una pandemia y a una cuarentena en la que lo \u00fanico que prospera es la desinformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En este contexto, entonces, la pel\u00edcula de Baumbach acent\u00faa las bondades absurdistas del trabajo de DeLillo para convertirlas en un sentido del humor abstracto que puede ser dif\u00edcil de encontrar para el espectador pero que, sin embargo, una vez encontrado, resulta intrigante y estimulante.<\/p>\n<p>Lo bello de <em>Ruido de fondo <\/em>es que nada sucede en la sosa linealidad de la narrativa com\u00fan sino que todo sucede con ese toque aleatorio de la narrativa deconstructiva y absurdista. Esa narrativa que prospera en la recreaci\u00f3n de lo incongruentes que somos los seres humanos y en lo inconexos que resultan nuestros di\u00e1logos privados cuando se enfrentan a los de nuestros amigos y conocidos.<\/p>\n<p>No obstante, la vena desconcertante de esta historia no empa\u00f1a la construcci\u00f3n de un argumento claro que se pone al servicio de un tema central que cruza la serie de ocurrencias que se suceden en este film: el miedo a la muerte.<\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de su retrato de la familia estadounidense \u2014y la familia en general\u2014 que oscila entre lo sat\u00edrico y lo dram\u00e1tico, en el coraz\u00f3n de su cr\u00edtica al academicismo \u2014con catedr\u00e1ticos peleando por qui\u00e9n conoce m\u00e1s a Elvis o a Hitler\u2014, en el coraz\u00f3n de sus agudas observaciones sobre los fanatismos \u2014que bien pueden ser el nazismo o el rock\u2019n\u2019roll\u2014, en el coraz\u00f3n de su deconstrucci\u00f3n del amor marital, en el coraz\u00f3n de su c\u00ednica representaci\u00f3n de la religiosidad; Baumbach, siguiendo a DeLillo, pone ese sentimiento inconsciente que recorre nuestra humanidad de una manera tan radical que se antoja como el principal culpable de todas las construcciones conceptuales, sociales y pr\u00e1cticas que sostenemos: nuestro miedo a la muerte, nuestro simple, llano y absurdo miedo a la muerte.<\/p>\n<p>La consciencia de que, como anunciar\u00e1 Jack, \u201ctoda trama dirige hacia la muerte\u201d, todo relato, toda historia y \u2014para ser redundantes\u2014 toda vida. Todo termina en la muerte. En la garant\u00eda inamovible que cargamos con cada respiro, con cada paso y con cada d\u00eda experimentado. La verdad m\u00e1s palpable de la que somos capaces: vivimos y eso implica que vamos a morir.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed que se teje el hilo conductor de una historia que, desde esta \u00f3ptica, es imposible que no resulte absurda, c\u00f3mica y profundamente tr\u00e1gica; porque, al final, resulta que todo lo que hagamos, lo que deseemos, lo que construyamos, lo que dejemos en el mundo, todo, absolutamente todo, est\u00e1 destinado a su eventual desaparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Todos nuestros esfuerzos est\u00e1n destinados a la nada \u2014que no es lo mismo que decir que sean en vano\u2014 y, sin embargo, no nos cansamos de crear y re-crear la esperanza porque algo de nosotros permanezca. Inventamos la esperanza, dice <em>White Noise<\/em>, en nuestros conceptos de familia, matrimonio, amistad, prestigio laboral, prestigio intelectual, en los acercamientos humanos que hacemos a la religiosidad \u2014en la esperanza de vidas despu\u00e9s de la muerte o permanencias infinitas\u2014 y hasta en nuestro \u00edmpetu consumista.<\/p>\n<p>Ya en los ochentas, la novela de DeLillo criticaba al consumismo de su \u00e9poca apuntando a la manera en la que la identidad de los individuos ha sido raptada por aquello que consumen \u2014eres lo que consumes: las marcas que usas, los sitios que visitas, el carro que tienes, etc\u00e9tera\u2014; ahora, a poco m\u00e1s de tres d\u00e9cadas de distancia, el <em>White Noise<\/em> de Baumbach recoge el mismo esp\u00edritu con estas palabras: \u201cEl supermercado es un lugar para esperar. Nos recarga espiritualmente. Es un portal. Mira qu\u00e9 brillante y qu\u00e9 lleno de informaci\u00f3n ps\u00edquica est\u00e1. Ondas y radiaci\u00f3n. Est\u00e1n todas las letras y los n\u00fameros, todos los colores, todas las voces y sonidos, los c\u00f3digos y las frases ceremoniales. S\u00f3lo hay que saber c\u00f3mo descifrarlos\u201d.<\/p>\n<p>El supermercado, en la interpretaci\u00f3n de Baumbach y De Lillo, es la nueva gran invenci\u00f3n de nuestra esperanza. El nuevo modo en el que creemos vincularnos a algo que nos saque de la realidad de nuestra muerte. Un modo de olvidarnos de que estamos en el mundo cr\u00edtico en el que estamos al ver una pel\u00edcula, comprar un coleccionable, ir de viaje a cierto sitio, gastar cierta cantidad en un bar o restaurante.<\/p>\n<p>La decadencia de la absurdidad humana ha alcanzado las dimensiones del consumismo. La desesperanza que nos provoca el no saber enfrentarnos a nuestra muerte se traduce en estrategias cada vez m\u00e1s sofisticadas para consumir \u2014algoritmos, redes neuronales de inteligencia artificial, marketing digital, big data\u2014; se traduce en los lazos que creamos entre lo que consumimos y otras nociones: salud, elegancia, atractivo sexual, clase, calidad humana, etc\u00e9tera.<\/p>\n<p>Los enredos y vaivenes de <em>Ruido de fondo<\/em> culminar\u00e1n con un ir\u00f3nico retrato de la normalidad de la familia estadounidense de los a\u00f1os ochentas \u2014la misma que sigue sirviendo de modelo para algunas familias contempor\u00e1neas\u2014; terminar\u00e1 con palabras duras, precisas e ingeniosas que nos dejan en la incertidumbre \u2014\u00bffue un final feliz?\u2014: \u201cLa sorpresa no tiene final. Siento tristeza por nosotros y por el extra\u00f1o papel que jugamos en nuestros propios desastres. Pero de cierta sensaci\u00f3n persistente de ruina a gran escala, seguimos inventando la esperanza. Y aqu\u00ed [en el supermercado] es donde esperamos. Juntos\u201d.<\/p>\n<p>El reto a la linealidad y a lo convencional que nos establece <em>White Noise<\/em> terminar\u00e1 en una voz con claros tonos pesimistas o, cuando menos, no-optimistas. Los tonos de un miedo a la muerte pospuesto y reinventado por las caras falsas que adopta nuestra esperanza.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 yo haga lo mismo con mis pr\u00f3ximas palabras \u2014no me sorprender\u00eda y tampoco me molestar\u00eda\u2014 pero creo que de todos esos modos en los que nos hemos inventado una necesidad y sensaci\u00f3n de permanencia s\u00f3lo existe uno que resuena en las propias palabras de DeLillo y Baumbach. S\u00f3lo existe un camino que se ha nombrado a s\u00ed mismo como una meditaci\u00f3n ante la muerte y que ha reconocido la existencia humana como una experiencia profundamente ligada a la temporalidad y, por consiguiente, a la muerte. S\u00f3lo hay una disciplina que sin comprometerse con ninguna esperanza se ha atrevido a decirnos que hay que pensar la muerte, que hay que descifrar para qu\u00e9 vivimos o por qu\u00e9 la vida y no la muerte.<\/p>\n<p>Esa disciplina que s\u00f3lo cuando aparece exenta de consumismos \u2014academicismos exacerbados, sabidur\u00eda boutique, conocimiento de aparador\u2014, si es que eso es posible, abre una real posibilidad de esperanza: la filosof\u00eda.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. 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