{"id":572336,"date":"2023-01-25T00:01:28","date_gmt":"2023-01-25T06:01:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=572336"},"modified":"2023-01-25T01:55:19","modified_gmt":"2023-01-25T07:55:19","slug":"entre-el-arte-y-la-industria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=572336","title":{"rendered":"<em>Entre el arte y la industria<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>\u201cBabylon\u201d es \u201cuna carta de odio a Hollywoo, pero una carta de amor al cine\u201d<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_572397\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=572397\" rel=\"attachment wp-att-572397\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-572397\" class=\"wp-image-572397\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/filosofia-1.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"422\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-572397\" class=\"wp-caption-text\">La cinta ha sido le\u00edda por algunos especialistas como un \u201csuicidio profesional deliberadamente dise\u00f1ado\u201d por parte de Chazelle que ha tratado de canalizar \u2014se asume\u2014 sus sentimientos adversos a una industria que le ha decepcionado.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de posicionarse en el circuito m\u00e1s alto de Hollywood \u2014el de los galardones y premiaciones\u2014 con dos destacadas pel\u00edculas \u2014<em>Whiplash<\/em> y <em>La La Land<\/em>\u2014, el director francoestadounidense Damien Chazelle vuelve a las salas de cine con una cinta pol\u00e9mica que ha dividido a las audiencias y a la cr\u00edtica especializada por su mezcla entre explicitud, un homenaje a la Historia del Cine, excesos, tribulaci\u00f3n y pura belleza est\u00e9tica-cinematogr\u00e1fica: <em>Babylon<\/em>.<\/p>\n<p>La cinta ha sido le\u00edda por algunos especialistas como un \u201csuicidio profesional deliberadamente dise\u00f1ado\u201d por parte de Chazelle que ha tratado de canalizar \u2014se asume\u2014 sus sentimientos adversos a una industria que le ha decepcionado. En palabras del cineasta, <em>Babylon<\/em> es \u201cuna carta de odio a Hollywood, pero una carta de amor al cine\u201d que busca mostrar el car\u00e1cter espec\u00edfico de una industria cruel e insensible que, por otro lado, est\u00e1 vinculada con un arte trascendente que expresa el fen\u00f3meno humano de maneras irremplazables.<\/p>\n<p>La trama de la cinta sigue a tres personajes principales: Manuel Torres (interpretado por el actor mexicano Diego Calva), un inmigrante mexicano enamorado de la industria cinematogr\u00e1fica estadounidense que desde su rol como sirviente de un gran productor aspira a convertirse en una pieza clave del naciente fen\u00f3meno de Hollywood; Nellie Laroy (Margot Robbie), una joven determinada a convertirse en una superestrella de las marquesinas y dispuesta a casi todo para lograrlo; y Jack Conrad (Brad Pitt), un consolidado actor de pel\u00edculas mudas que se enfrenta a los cambios venideros de la industria que ha estelarizado por a\u00f1os.<\/p>\n<p>Se sit\u00faa en las d\u00e9cadas de los 20s y 30s, en espec\u00edfico, en los a\u00f1os que vieron a Hollywood y al cine pasar de las pel\u00edculas mudas a las pel\u00edculas que, por primera vez, incorporaban sonido. Una \u00e9poca que, curiosamente, detr\u00e1s de c\u00e1maras, se enfrentaba a una mutaci\u00f3n conceptual que enfrentaba la llegada de los primeros mecanismos de censura en la industria.<\/p>\n<p>Un momento en el que Hollywood era conocido por sus pel\u00edculas pero, casi al mismo nivel, por lo que suced\u00eda alrededor de ellas: \u201cNoticias relacionadas con esc\u00e1ndalos extramaritales, uso de drogas, org\u00edas con gente \u201cdel medio\u201d y una muerte misteriosa durante una de sus t\u00edpicas fiestas\u201d, seg\u00fan describe Fernanda Sol\u00f3rzano en su <em>Misterios de la sala oscura<\/em>.<\/p>\n<p>Una primera instancia de la recursiva relaci\u00f3n entre la industria, sus excesos, vicios, excentricidades y dilemas morales y el arte y su idealizada condici\u00f3n pr\u00edstina, amoral, atemporal y trascendente.<\/p>\n<p>En el caso de Manny, Nelly y Jack, una primera vuelta de la ruleta hollywoodense que tomar\u00e1 la forma de la negaci\u00f3n de la propia identidad, la aventura de los propios l\u00edmites en pro de la fama y los primeros casos de un producto nacido, desarrollado y creado en Hollywood para ser, eventualmente, insensiblemente escupido, desechado y olvidado.<\/p>\n<p>El modo en que Chazelle decide poner esto en pantalla es el que origina las pol\u00e9micas alrededor de su cinta. Por un lado, un primer momento, nos recibe de inmediato in media res \u2014en medio de la fastuosidad excesiva del Hollywood de los 20s\u2014, arrojados a im\u00e1genes escatol\u00f3gicas, orgi\u00e1sticas y glamorosas \u2014pero en el sentido del glamour sucio, abigarrado, ofensivo, vulgar, extremo\u2014 que nos involucran en una enervante seguidilla de im\u00e1genes expl\u00edcitas, estimulantes y que dejan en claro el nivel de hedonismo estridente que dominaba el tras bambalinas de la \u00e9poca m\u00e1s silenciosa de la cinematograf\u00eda.<\/p>\n<p>Por otro, en un segundo momento, el ritmo de <em>Babylon<\/em> trata de desarrollar la metaf\u00f3rica resaca de una \u00e9poca as\u00ed, puntualmente, cuando \u00e9sta se enfrenta a la llegada de una innovaci\u00f3n transformadora: el sonido.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, todo lo que en el primer momento de la cinta se viv\u00eda en obscena excentricidad se convierte paulatinamente en reticente marginalidad. Aqu\u00e9l glamour se transforma en esnobismo, aqu\u00e9l estrellato se diluye en rechazo y hasta el anonimato se convierte en alguna relevancia \u2014aunque termine en un nuevo tipo de anonimato.<\/p>\n<p>Sucede, de la misma manera, en lo f\u00edlmico. El ritmo atropellado, las producciones grandilocuentes, la megaloman\u00eda y el color de los a\u00f1os 20s en <em>Babylon<\/em> se diluyen en un intento de construir el fondo dram\u00e1tico de un ente insensible: Hollywood-industria. El ritmo de la cinta pasa a ser menos impactante y arrollador y, por el contrario, busca dar cuenta del cambio interno de sus personajes y, al tiempo, del permanente esp\u00edritu inhumano de la gran maquinaria cinematogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Y, ocasionalmente, como portento nacido de la nada, como flor rompiendo el concreto y como momento aislado de una continua f\u00e1brica de im\u00e1genes, aparece el cine. La intangible imagen del tiempo captada en c\u00e1mara. Lo imposible de planear materializado en una escena, en una secuencia, en una magia. Una especie de milagro que podr\u00eda justificar \u2014insin\u00faa Chazelle\u2014 toda la mierda que hay que atestiguar y soportar para que existan las pel\u00edculas de Hollywood.<\/p>\n<p>All\u00ed, la decisi\u00f3n de Chazelle apunta a una ambig\u00fcedad optimista. Un odio a la industria que, sin embargo, se aliviana y se sublima en el acto del arte. Dolor, explotaci\u00f3n, injusticias, insensibilidad, abusos, muertes, excesos y millones de d\u00f3lares que \u201cvalen la pena\u201d por la gracia de formar parte del divino cine, el extrahumano arte.<\/p>\n<p>Personalmente no encuentro la conclusi\u00f3n tan clara; yo no soy tan optimista y quiz\u00e1 tampoco sea menos ambiguo que Chazelle. Para m\u00ed, lo que queda en el aire es una pregunta profunda, poderosa y grave: \u00bfcu\u00e1nto dolor, sufrimiento, injusticia e inmoralidad justifica el arte? \u00bflas im\u00e1genes sempiternas que nos deja el mejor de los cines \u2014el m\u00e1s cine de los cines\u2014 justifica que tras de s\u00ed exista una devastaci\u00f3n humana?\u00bfel cine justifica la existencia de Hollywood?<\/p>\n<p>La respuesta \u2014supongo\u2014 est\u00e1 en el camino que se abre entre la industria y el arte. La distancia \u2014\u00bfinsalvable?\u2014 entre la producci\u00f3n a marchas forzadas, la maquinaria y sus efectos deshumanizadores y la m\u00e1s humana de las expresiones. La distancia que exista entre Hollywood y el cine.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nDespu\u00e9s de posicionarse en el circuito m\u00e1s alto de Hollywood \u2014el de los galardones y premiaciones\u2014 con dos destacadas pel\u00edculas \u2014<em>Whiplash<\/em> y <em>La La Land<\/em>\u2014, el director francoestadounidense Damien Chazelle vuelve a las salas de cine con una cinta pol\u00e9mica que ha dividido a las audiencias y a la cr\u00edtica especializada por su mezcla entre explicitud, un homenaje a la Historia del Cine, excesos, tribulaci\u00f3n y pura belleza est\u00e9tica-cinematogr\u00e1fica: <em>Babylon<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":572398,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-572336","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/572336","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=572336"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/572336\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/572398"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=572336"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=572336"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=572336"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}