{"id":575173,"date":"2023-02-22T00:01:39","date_gmt":"2023-02-22T06:01:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=575173"},"modified":"2023-02-22T02:56:11","modified_gmt":"2023-02-22T08:56:11","slug":"menu-conceptual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=575173","title":{"rendered":"<em>Men\u00fa conceptual<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>Al modo de una degustaci\u00f3n, El Men\u00fa est\u00e1 dividido en platillos que corresponden a cada uno de los cap\u00edtulos de la trama de esta cinta<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_575227\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=575227\" rel=\"attachment wp-att-575227\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-575227\" class=\"size-full wp-image-575227\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/filosofia-3.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-575227\" class=\"wp-caption-text\">La cinta sigue a Margot Mills (Anya Taylor-Joy), acompa\u00f1ante de \u00faltima hora de un fan\u00e1tico de la cultura foodie.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como he escrito antes, la mera concepci\u00f3n de un men\u00fa de alta categor\u00eda implica esfuerzos inaprehensibles para un paladar. El trabajo detr\u00e1s de una creaci\u00f3n culinaria \u2014cuando \u00e9sta alcanza al arte\u2014 no es otra cosa que una cadena interminable de vidas poni\u00e9ndose al servicio de un comensal que, muchas veces, les es desconocido y, m\u00e1s lamentable, les es desagradecido.<\/p>\n<p>En este eje conceptual se sit\u00faa el punto de partida de la destacada <em>The Menu<\/em> o <em>El Men\u00fa<\/em> del director Mark Mylod (<em>Succession<\/em>, <em>Game of Thrones<\/em>). Una cinta peculiar que mezcla los ritmos de la s\u00e1tira y el horror para construir un relato abstracto pero vistoso de lo que tambi\u00e9n se puede enunciar en las dicotom\u00edas de servidor-consumidor, artista-esnob, chef-cliente y clase trabajadora-clase capitalista.<\/p>\n<p>Al modo de una degustaci\u00f3n, <em>El Men\u00fa<\/em> est\u00e1 dividido en platillos que corresponden a cada uno de los cap\u00edtulos de la trama de esta cinta; mismos que, a su vez, son una representaci\u00f3n conceptual de lo que vemos acontecer en pantalla y un pelda\u00f1o dentro de la construcci\u00f3n de una sublimaci\u00f3n art\u00edstica que alcanza las honduras \u2014y las perversidades\u2014 del arte performatico.<\/p>\n<p>La cinta sigue a Margot Mills (Anya Taylor-Joy), acompa\u00f1ante de \u00faltima hora de un fan\u00e1tico de la cultura foodie \u2014comidas, restaurantes y gastronom\u00edas filtradas por el ojo de la c\u00e1mara port\u00e1til como principal referente est\u00e9tico de un platillo\u2014 que se sumerge en una experiencia culinaria de alta gama que muy pronto pasa de ser una puesta en escena exclusiva, elegant\u00edsima y esnobista a convertirse en un juego s\u00e1dico de venganza premeditada que tendr\u00e1 en su centro al aclamado chef Julian Slowik (Ralph Fiennes).<\/p>\n<p>Slowik representa a los chefs de la alt\u00edsima cocina; aquellos que han sido glorificados por la cultura popular a trav\u00e9s del simb\u00f3lico valor de las estrellas Michel\u00edn y que son reconocidos entre sus pares por ejecuciones pulcras, ingeniosas, inmejorables y propositivas de t\u00e9cnicas cl\u00e1sicas, innovadoras o, simplemente, art\u00edsticas que elevan el simple acto de comer a una aut\u00e9ntica experiencia est\u00e9tica multisensorial.<\/p>\n<p>Representa, con ello, a la cultura de la exigencia exacerbada y obsesiva del mundo de los chefs de renombre; representa a las frustraciones que esta industria genera en sus trabajadores \u2014la industria de la alta cocina es una de las que sufre una mayor incidencia de suicidios provocados por estr\u00e9s laboral\u2014; representa el \u00e1nimo drenado de una vida dedicada al servicio ajeno.<\/p>\n<p>En espec\u00edfico, al servicio ajeno condenado a la incomprensi\u00f3n, a la falta de empat\u00eda y a la aniquilaci\u00f3n. El servicio ajeno que convierte a comensales en estrellas centrales de una fiesta por la que simplemente pagaron y que condena al anonimato, al olvido y a la indiferencia a las manos, vidas, sentires y horas de trabajo que est\u00e1n detr\u00e1s de un bocado que puede ser, sin m\u00e1s, escupido y descartado.<\/p>\n<p>As\u00ed, la cena que nos presenta <em>The Menu<\/em> es una vaticinada \u00faltima cena planeada por un chef Slowik listo para dejarse ir junto a su arte en contra de quienes tanto lo han explotado, gastado y acabado.<\/p>\n<p>Por tanto, no es casualidad que entre los comensales encontremos a estrellas de cine y sus asistentes, cr\u00edticos culinarios y sus paleros, clientes recurrentes y su absoluta falta de aprecio por los alimentos recibidos, empresarios y su pedanter\u00eda y un foodie barato.<\/p>\n<p>Quien resalta, entonces, es Margot. Una invitada inesperada en la cena m\u00e1s meticulosamente planeada de la vida de Slowik. Una invitada que, conforme se desarrolle esta historia, revelar\u00e1 sus similitudes con el chef y su equipo de trabajo.<\/p>\n<p>En el transcurso de <em>The Menu<\/em>, algunos de los eventos se sentir\u00e1n poco justificados o demasiado coincidentes delatando, quiz\u00e1, ciertas carencias de guion. Con todo, el concepto rey de la historia permitir\u00e1 un despliegue envolvente de una trama que poco a poco crecer\u00e1 en intensidad y que adoptar\u00e1 convenciones caracter\u00edsticas del g\u00e9nero de horror sin dejar de lado un persistente sentido de la s\u00e1tira.<\/p>\n<p>En lo cinematogr\u00e1fico, la cinta beber\u00e1 claramente de la est\u00e9tica de los shows de cocina; aquella que presenta a los platillos como objetos de seducci\u00f3n para el apetito y como estimulantes visuales para la imaginaci\u00f3n gustativa. Una est\u00e9tica que llevar\u00e1 a muy buen puerto la narraci\u00f3n a trav\u00e9s de un platillo conceptual y la iron\u00eda de un objeto art\u00edstico l\u00edmpido que representa una macabra sed de revancha social.<\/p>\n<p>Entre tanto juego est\u00e9tico, narrativo y conceptual, <em>El Men\u00fa<\/em> encontrar\u00e1 su tematizaci\u00f3n en un simple acto de reconocimiento humano. En la petici\u00f3n respetuosa de un comensal que apela al amor por la cocina de un chef convertido en villano.<\/p>\n<p>Una petici\u00f3n materializada en la simple conjugaci\u00f3n de pan, carne y queso que simbolizar\u00e1 la empat\u00eda de un cliente que reconoce el esfuerzo de su servidor. Una petici\u00f3n que pide lo justo a cambio de un reconocimiento humano. Que pide la satisfacci\u00f3n de una necesidad y ofrece, a cambio, un pago adecuado y un trato agradecido, de iguales. De persona a persona.<\/p>\n<p>La dicotom\u00eda central desde la que se ejemplificar\u00e1n las diversas dimensiones de la explotaci\u00f3n y la inequidad que se dan cita en <em>The Menu<\/em> ser\u00e1 la del artista y su consumidor. La din\u00e1mica viciosa que convierte el arte de alguien en un producto y, como tal, que convierte al esfuerzo de alguien en un objeto rechazable.<\/p>\n<p>Mientras el artista pone todo de s\u00ed \u2014sus emociones, su historia de vida, su trabajo, su dedicaci\u00f3n, su amor, su vocaci\u00f3n\u2014 en su creaci\u00f3n, el consumidor pone \u00fanicamente su dinero como justificaci\u00f3n de su precaria apreciaci\u00f3n de la obra ajena.<\/p>\n<p>He dicho antes que la gastronom\u00eda me parece uno de los artes m\u00e1s \u00e9ticos que existen porque consiste en una actividad que construye una obra condenada a la aniquilaci\u00f3n: el platillo se hace para ser comido y s\u00f3lo all\u00ed, en su destrucci\u00f3n, adquiere sentido.<\/p>\n<p>Visto as\u00ed, la representaci\u00f3n que ofrece <em>The Menu<\/em> es una materializaci\u00f3n conceptual, sat\u00edrica, horror\u00edfica y de halo absurdista de lo que sucede cuando una vida abocada a una tarea eminentemente \u00e9tica se topa con la hostilidad de la ignorancia, la ostentaci\u00f3n, el esnobismo y la cruel naturaleza del consumismo moderno.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nComo he escrito antes, la mera concepci\u00f3n de un men\u00fa de alta categor\u00eda implica esfuerzos inaprehensibles para un paladar. El trabajo detr\u00e1s de una creaci\u00f3n culinaria \u2014cuando \u00e9sta alcanza al arte\u2014 no es otra cosa que una cadena interminable de vidas poni\u00e9ndose al servicio de un comensal que, muchas veces, les es desconocido y, m\u00e1s lamentable, les es desagradecido.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":575227,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-575173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/575173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=575173"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/575173\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/575227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=575173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=575173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=575173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}