{"id":575917,"date":"2023-03-01T00:01:30","date_gmt":"2023-03-01T06:01:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=575917"},"modified":"2023-03-01T03:32:08","modified_gmt":"2023-03-01T09:32:08","slug":"lydia-tar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=575917","title":{"rendered":"<em>Lydia T\u00e1r<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong><em>La cinta narra un episodio determinante en la carrera de Lydia T\u00e1r, una ficcional directora de orquesta<\/em><\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"attachment_575960\" style=\"width: 470px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=575960\" rel=\"attachment wp-att-575960\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-575960\" class=\"size-full wp-image-575960\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/filosofia.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-575960\" class=\"wp-caption-text\">En la pol\u00e9mica, inquietante y complicada atm\u00f3sfera que esta cuesti\u00f3n genera, surge, como una de las pel\u00edculas m\u00e1s audaces del a\u00f1o, T\u00e1r de Todd Field.<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En las \u00e9pocas de las redes sociales y de la contundente cultura de la cancelaci\u00f3n, el cuestionamiento por si se debe separar al autor de su obra para hacer juicios de valor respecto a ambos ha surgido intensamente como el meollo de un fen\u00f3meno complejo que empezamos a experimentar y que \u2014sospecho\u2014 s\u00f3lo habremos de dimensionar correctamente al paso de unas cuantas d\u00e9cadas en el futuro.<\/p>\n<p>La pregunta es simple: \u00bfqu\u00e9 hacemos cuando descubrimos que un \u00edcono del arte, de cierta disciplina o con cierto prestigio y celebridad resulta ser, en su \u00e1mbito privado, una persona moralmente reprobable? \u00bfqu\u00e9 hacemos con figuras que nos han legado obras art\u00edsticas, intelectuales y humanas determinantes pero que, en lo personal, se han encargado de replicar estructuras crueles, perversas y opresoras?<\/p>\n<p>La respuesta, en contraste, no es nada sencilla. Desde los ojos de la llamada cultura de la cancelaci\u00f3n \u2014principalmente sostenida por generaciones de menor edad: millennials y centennials\u2014, ning\u00fan legado justifica la inmoralidad, la injusticia o el abuso de poder; por el contrario, la notoriedad p\u00fablica es un modo de acceder a posiciones de poder que agravan la perversidad de cualquier acto de abuso, manipulaci\u00f3n o dominaci\u00f3n. En consecuencia, ante cualquier indicio de conductas indebidas corresponde un ostracismo efectivo.<\/p>\n<p>Desde los ojos opositores a esta visi\u00f3n \u2014principalmente sostenida por generaciones de mayor edad: generaci\u00f3n X y baby boomers\u2014 la reacci\u00f3n es desproporcionada y caprichosa; corresponde, en sus ojos, a una especie de egotismo pueril que \u201cya no deja hablar de nada\u201d o \u201cya por cualquier cosa te considera culpable\u201d. Un indicio de vulnerabilidad que lo \u00fanico que busca es ejercer un poder de manipulaci\u00f3n emocional y social tan pernicioso como aquello que se pretende denunciar.<\/p>\n<p>As\u00ed, desde ambos ejes de la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica emergen dos posiciones: el arte no se puede separar del artista y, por lo tanto, el arte de una persona indeseable debe juzgarse como arte cancelable; o bien, el arte y su autor son dos realidades separables que pueden y deben ser juzgadas de manera independiente.<\/p>\n<p>Con todo, en la compleja homogeneidad ca\u00f3tica de la realidad cultural, ambas posiciones son sostenidas por grupos de ambos polos generacionales avivando lo que parece ser una discusi\u00f3n interminable: \u00bfla obra es separable de su autor?<\/p>\n<p>En la pol\u00e9mica, inquietante y complicada atm\u00f3sfera que esta cuesti\u00f3n genera, surge, como una de las pel\u00edculas m\u00e1s audaces del a\u00f1o, <em>T\u00e1r<\/em> de Todd Field. El regreso a la direcci\u00f3n y escritura f\u00edlmicas del cineasta estadounidense tras diecis\u00e9is a\u00f1os de silencio autoral.<\/p>\n<p>La cinta narra un episodio determinante en la carrera de Lydia T\u00e1r, una ficcional directora de orquesta cuya obra la ha llevado a la c\u00faspide del renombre art\u00edstico y el reconocimiento acad\u00e9mico. Ganadora de Emmys, Grammys, Oscares y Tonys, directora en jefe de la Orquesta Filarm\u00f3nica de Berl\u00edn, compositora virtuosa y music\u00f3loga erudita que est\u00e1 a punto de grabar y dirigir la <em>Quinta Sinfon\u00eda<\/em> de Gustav Mahler.<\/p>\n<p><em>T\u00e1r<\/em> define el car\u00e1cter profesional de su protagonista en una gr\u00e1vida, densa y concreta primera escena que es, sin m\u00e1s, un arrollador cuasimon\u00f3logo de erudici\u00f3n musical. Una concurrid\u00edsima entrevista que tiene en el centro a Lydia T\u00e1r y su asombroso conocimiento cr\u00edtico de la m\u00fasica cl\u00e1sica. Una exhibici\u00f3n patente y potente del culto alrededor de su persona; una demostraci\u00f3n del nivel de maestro musical ante el que nos encontramos.<\/p>\n<p>En una segunda escena \u2014la m\u00e1s comentada de la pel\u00edcula por la cr\u00edtica especializada\u2014, atendemos a la tematizaci\u00f3n de la discusi\u00f3n que la cinta de Field encarnar\u00e1. En ella, vemos a T\u00e1r impartiendo una clase en la Academia Julliard, uno de los m\u00e1s renombrados y mejores conservatorios de arte en los Estados Unidos.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo de la escena parte de la expresi\u00f3n de Max, un asistente a dicha c\u00e1tedra, frente a la figura del gran maestro de la m\u00fasica cl\u00e1sica Johann Sebastian Bach. En su opini\u00f3n, la vida mis\u00f3gina de Bach hace imposible para \u00e9l tomar la m\u00fasica del compositor germ\u00e1nico como algo serio; m\u00e1s a\u00fan cuando \u00e9l se define como una persona pang\u00e9nero \u2014cuya identidad de g\u00e9nero puede alternar o afirmar simult\u00e1neamente todas las expresiones de g\u00e9nero\u2014 y BIPOC \u2014perteneciente al grupo racial compuesto por negros, ind\u00edgenas y personas de color (cuyas siglas en ingl\u00e9s corresponden a las palabras Black, Indigenous y People Of Color).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, T\u00e1r se encargar\u00e1 de rebatir este punto de vista apelando al car\u00e1cter trascendental del arte \u2014m\u00e1s all\u00e1 de actos personales, individualidades y caracter\u00edsticas de identidad\u2014 y subrayando el profundo compromiso que implica alcanzar la elevad\u00edsima calidad de los grandes maestros de cualquier arte.<\/p>\n<p>Como es de esperarse, el di\u00e1logo dejar\u00e1 de serlo cuando escale a una confrontaci\u00f3n generacional y de convicciones personales. Rompiendo, por un lado, con la simple y clara rendici\u00f3n de un insulto y, por el otro, con una reacci\u00f3n proporcional que se\u00f1ala la absurda hipocres\u00eda de \u201cdefinir la identidad a trav\u00e9s de las redes sociales\u201d y de ser incapaz de ver el valor esencial del arte m\u00e1s all\u00e1 de un sentido personal de superioridad moral.<\/p>\n<p>Con estas dos primeras escenas, Field pone en pantalla las definiciones de la cuesti\u00f3n a tratar en <em>T\u00e1r<\/em> y desde all\u00ed arrancar\u00e1 un profundo estudio de personaje \u2014proporcionado en buena medida por una rigurosa actuaci\u00f3n de Cate Blanchett\u2014 que nos revelar\u00e1 los matices de una mujer homosexual que se convierte en la cara del abuso de poder.<\/p>\n<p>Sin recurrir a las f\u00f3rmulas morbosas de una cuesti\u00f3n que, de suyo, se presenta como escandalosa, <em>T\u00e1r<\/em> desarrolla entre la claridad y la sutileza la historia de una directora de orquesta que, por a\u00f1os, ha aprovechado su poder para ofrecer favores profesionales a int\u00e9rpretes j\u00f3venes a cambio de gratificaciones sexuales.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula de Field construye inteligentemente esta narraci\u00f3n a trav\u00e9s de dos movimientos simult\u00e1neos: por un lado, la historia de T\u00e1r frente a la noticia del suicidio de una de sus antiguas becarias; por otro, la historia de T\u00e1r y su activo proceso de manipulaci\u00f3n para promover a su nueva joven chelista con intenciones nunca especificadas t\u00e1citamente pero claras por las implicaciones de los patrones de conducta mostrados por la directora. As\u00ed, en una mezcla de pasado y presente, Field nos muestra el car\u00e1cter de T\u00e1r y sus din\u00e1micas de abuso de poder.<\/p>\n<p>Hacia su segunda mitad, la cinta se torna en una visita l\u00fagubre a la conciencia de una mujer cruzada por la culpa. Entran en juego elementos de car\u00e1cter horror\u00edfico, on\u00edrico \u2014en tono de pesadilla\u2014 y una magistral referencia a Edgar Allan Poe y <em>El coraz\u00f3n delator<\/em>.<\/p>\n<p>Una especie de toma de conciencia que va desarmando a la leyenda viviente y que va revelando los efectos de su actuar. Un estridente grito de la sociedad en redes sociales y en las calles que va intensificando la visibilizaci\u00f3n de los actos moralmente reprobables de una artista brillante.<\/p>\n<p>Al final, los actos de T\u00e1r tendr\u00e1n sus consecuencias \u2014muy ad hoc con los d\u00edas que vivimos\u2014 y exhibir\u00e1n el peso de una vida vivida para el propio placer. Una muestra de los abusos de poder y las estructuras que los permiten en la \u00e9poca de la cultura de la cancelaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>T\u00e1r<\/em> no dar\u00e1 una soluci\u00f3n categ\u00f3rica a la cuesti\u00f3n que la inspira \u2014\u00bfqui\u00e9n podr\u00eda?\u2014 pero mostrar\u00e1 los silencios que permiten el abuso de poder, los marcos conceptuales que lo avivan, las din\u00e1micas que lo perpet\u00faan y, finalmente, las consecuencias que le sobrevienen en este siglo XXI.<\/p>\n<p>Mostrar\u00e1, sin remordimientos ni tonos de disculpa, que el poder es capaz de ser usado vilmente por cualquiera \u2014m\u00e1s all\u00e1 de g\u00e9neros, orientaciones sexuales e identidades comunitarias\u2014; que los artistas moralmente reprobables pueden provenir de cualquier origen y ser igualmente da\u00f1inos para las sociedades y comunidades que tocan.<\/p>\n<p>Mostrar\u00e1, sin pudor ni condolencias, las na\u00faseas que un personaje como T\u00e1r se provoca a s\u00ed misma cuando es confrontada con la \u00ednfima altura de sus actos. Como quien mira su reflejo y no puede contener el v\u00f3mito.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. Aquino Cruz<\/strong><\/span><br \/>\n<br \/>\nEn las \u00e9pocas de las redes sociales y de la contundente cultura de la cancelaci\u00f3n, el cuestionamiento por si se debe separar al autor de su obra para hacer juicios de valor respecto a ambos ha surgido intensamente como el meollo de un fen\u00f3meno complejo que empezamos a experimentar y que \u2014sospecho\u2014 s\u00f3lo habremos de dimensionar correctamente al paso de unas cuantas d\u00e9cadas en el futuro.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":575960,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[30291],"tags":[81965,81966,43674],"class_list":["post-575917","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-opinion-espectaculos","tag-filosofia-millennial","tag-h-r-aquino-cruz","tag-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/575917","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=575917"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/575917\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/575960"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=575917"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=575917"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=575917"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}