{"id":599668,"date":"2023-10-26T00:01:34","date_gmt":"2023-10-26T06:01:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=599668"},"modified":"2023-10-31T22:59:19","modified_gmt":"2023-11-01T04:59:19","slug":"true-crime-a-la-scorsese","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=599668","title":{"rendered":"<em>True crime a la Scorsese<\/em>"},"content":{"rendered":"<h2>Filosof\u00eda Millennial<\/h2>\n<h5>H. R. Aquino Cruz<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El arte, el entretenimiento, la cultura y nuestras sociedades se mantienen en un constante cambio en nuestros d\u00edas, habitualmente patrocinado por innovaciones tecnol\u00f3gicas y, en general, por un nuevo ritmo de vida que estall\u00f3 con el cambio de siglo pasado.<\/p>\n<p>As\u00ed, desde los a\u00f1os dos mil \u2014quiz\u00e1 desde los dos mil diez\u2014 nacieron nuevas maneras de entender la cinematograf\u00eda \u2014guiadas, comercialmente, por el cine de superh\u00e9roes y, en lo art\u00edstico, dando la bienvenida a subg\u00e9neros cada vez m\u00e1s abstractos (elevated horror) , francos-rudimentarios (mumblecore, mockumentary), experimentales y sofisticados (i.e., porque presuponen un amplio bagaje f\u00edlmico dentro de sus meras formulaciones)\u2014 que se han caracterizado por m\u00e9todos simb\u00f3licos y, a la vez, m\u00e1s expl\u00edcitos y directos.<\/p>\n<p>Las pel\u00edculas de car\u00e1cter comercial, por ejemplo, se diluyen en narrativas cada vez m\u00e1s r\u00e1pidas, esquem\u00e1ticas \u2014marcadas por algoritmos\u2014 y que buscan disfrazar su falta de sustancia con impactos emocionales \u2014desde melodramas, hasta violencia imaginativa o easter eggs\u2014; las pel\u00edculas de car\u00e1cter m\u00e1s art\u00edstico, por su parte, se desarrollan sobre notas que buscan ser realistas e impactantes pero que, al tiempo, buscan encumbrar alg\u00fan simbolismo socialmente significativo a trav\u00e9s de manifestaciones metaf\u00f3ricas o recursos f\u00edlmicos estrat\u00e9gicos.<\/p>\n<p>En este sentido, el cine de nuestra \u00e9poca ha suscitado un persistente debate sobre lo que \u201ces cine\u201d y lo que no lo es. Las directrices de esta disputa, por lo general, se sit\u00faan entre dos paradigmas: los modelos cinematogr\u00e1ficos envueltos en prop\u00f3sitos mercadol\u00f3gicos o los modelos cinematogr\u00e1ficos basados en cierto concepto de la apreciaci\u00f3n f\u00edlmica.<\/p>\n<p>Para unos, el cine comercial, algor\u00edtmico y formulaico se trata de todo menos del cine; se trata de juguetes, memorabilia, mercanc\u00edas, ideolog\u00edas progresistas, modas, actores populares, directores en tendencia y, b\u00e1sicamente, de todo lo que puede incentivar la visita a las salas de cine pero que no son las pel\u00edculas en s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>Para otros, el cine \u201cde arte\u201d responde a pretensiones preciosistas que, muchas veces, escapan del inter\u00e9s y de la realidad cotidiana de la gente com\u00fan y corriente; se tratan de una floritura exquisita compartida por algunos que s\u00f3lo apela a los fetiches t\u00e9cnicos de unos pocos.<\/p>\n<p>En el medio, hay un amplio espectro cinematogr\u00e1fico que busca sacar lo mejor de cada tipo de experiencia. Que reconoce la profundidad y el impacto art\u00edstico trascendente de una obra f\u00edlmica cuando lo hay pero que no lo precisa para disfrutar de una visita a las salas de cine; que reconoce la trivialidad y el mero entretenimiento cuando se le presentan y que no busca en ellos m\u00e1s que, acaso, un mensaje reiterativo que reconocer y recoger.<\/p>\n<p>En este contexto, un personaje clave para este debate ha sido el ineludible Martin Scorsese que con m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de carrera participa de una nutrida euforia comercial y de una justificada y bien asumida autoridad t\u00e9cnica-cinematogr\u00e1fica. As\u00ed lo demuestra su m\u00e1s reciente pel\u00edcula, <em>Killers of the Flower Moon o Los asesinos de la luna<\/em>.<\/p>\n<p>Ya desde su mera presentaci\u00f3n sin\u00f3ptica esta pel\u00edcula se define como una obra \u2014relativamente\u2014 contracorriente de las mayores tendencias mercadol\u00f3gicas que amenazan con desaparecer al cine \u2014o, cuando menos, a cierto tipo de cine.<\/p>\n<p>La cinta de m\u00e1s de tres horas de duraci\u00f3n se basa en la obra hom\u00f3nima del periodista y escritor estadounidense David Grann y narra una serie de asesinatos sucedidos en la Naci\u00f3n Osage \u2014territorio nativo americano en Oklahoma, Estados Unidos\u2014 durante los a\u00f1os veinte a ra\u00edz del descubrimiento de yacimientos de petr\u00f3leo en los territorios de dicho pueblo originario.<\/p>\n<p>Conocido como el \u201cReinado del Terror\u201d dentro de la Historia que los propios Osage narran sobre s\u00ed mismos, el funesto episodio es retratado por Scorsese a trav\u00e9s de un relato extenso pero no grandilocuente que desmadeja una historia de terror de la vida real perpetrada por pobladores estadounidenses no nativos. Una historia de crueldad, avaricia, racismo y genocidio velado que se encuentra en la base de los fundamentos nacionales de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula, valientemente, tiene como su protagonista a la figura opaca, endeble pero, igualmente, c\u00ednica y cruel de Ernest Burkhart quien, tras volver de la guerra se instala con su t\u00edo William Hale en el territorio petrol\u00edfero de los Osage que, ahora, incorpora a algunos habitantes no-nativos.<\/p>\n<p>Debido al auge econ\u00f3mico del pueblo originario, el gobierno estadounidense decidi\u00f3 limitar el acceso de los Osage a sus ganancias a trav\u00e9s de la instauraci\u00f3n obligatoria de \u201cguardianes\u201d \u2014de raza no ind\u00edgena\u2014 a quienes los nativos deb\u00edan pedir autorizaci\u00f3n para recibir su dinero. Aun as\u00ed, los Osage fueron \u2014seg\u00fan estimados contempor\u00e1neos\u2014 las personas m\u00e1s ricas de su tiempo.<\/p>\n<p>Por esta misma raz\u00f3n, la acogida de Burkhart por parte de Hale se revela desde los primeros minutos de <em>Killers of the Flower Moon<\/em> como una acci\u00f3n de intenciones sospechosas pues, el t\u00edo, le propondr\u00e1 al joven que se case con una de las nativas adineradas de la Naci\u00f3n Osage, Molly Kyle. La esperanza truculenta de fondo ser\u00e1 que, a trav\u00e9s del matrimonio, Burkhart pueda optar por la herencia de los headrights \u2014algo as\u00ed como derechos de usufructo, titularidad o capitales\u2014 que, por nacimiento, la mujer nativa tiene sobre los minerales del territorio ind\u00edgena.<\/p>\n<p>Sobre esta premisa, Scorsese construir\u00e1 un relato cadente, contenido y detallado sobre la relaci\u00f3n de Burkhart, Hale y otros no-nativos con una serie de asesinatos y cr\u00edmenes relacionados con los Osage que llevar\u00e1n a cabo un genocidio velado y no investigado por las autoridades de Oklahoma motivado por los headrights de los mativos; llegando, eventualmente, a manos del reci\u00e9n fundado Bur\u00f3 de Investigaci\u00f3n (FBI) cuyo primer caso ser\u00e1 el llamado Reinado del Terror.<\/p>\n<p><em>Los asesinos de la luna<\/em> es un film totalmente scorseseano que pone en pantalla la brutal sutileza de las mafias criminales, que se gu\u00eda por personajes de un talante moral cuestionable \u2014incluso nauseabundo\u2014 y que se filma en una tensi\u00f3n silente que promete detonar con estridencia. En este caso, quiz\u00e1, el m\u00e9rito est\u00e1 en que la estridencia para un director de m\u00e1s de ochenta a\u00f1os de edad no se encuentra en una secuencia espec\u00edfica en pantalla sino en las devastadoras consecuencias morales de la concientizaci\u00f3n de los actos funestos de un grupo de hombres que, casualmente, representan el modo en que la sociedad y el gobierno estadounidenses atropellaron la dignidad de sus pueblos ind\u00edgenas para fundar, sobre sus restos, \u201cla naci\u00f3n de los hombres libres\u201d.<\/p>\n<p>A modo de un brillante gui\u00f1o, casi como una firma del autor, Scorsese reconocer\u00e1 que <em>Killers of the Flower Moon<\/em> es esencialmente una historia de crimen real o true crime; sin embargo, con la jerarqu\u00eda de un cineasta que tiene una pel\u00edcula trascendental para cada d\u00e9cada de su carrera \u2014cuando menos\u2014 lo har\u00e1 con un valiente esp\u00edritu contracorriente que insinuar\u00e1: \u201cas\u00ed se hace true crime cinematogr\u00e1fico de verdad\u201d.<\/p>\n<p>Contra la inmediatez, contra el impacto visual de la sangre, contra el morbo filmado que abunda en el true crime contempor\u00e1neo, Scorsese pondr\u00e1 en pantalla una dolorosa historia de los terrores fundacionales de una naci\u00f3n. Har\u00e1 una pel\u00edcula de true crime, s\u00ed, pero lo har\u00e1 defendiendo una visi\u00f3n del cine. Una visi\u00f3n del cine que, afirman algunos \u2014entre ellos, el propio Scorsese\u2014, est\u00e1 dando sus \u00faltimos suspiros.<\/p>\n<p><em>Twitter: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/FilosMillennial\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@FilosMillennial<\/a><br \/>\nFacebook: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/Filosof%C3%ADa-Millennial-350637645547048\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Filosof\u00eda Millennial<\/a><br \/>\nInstagram: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/filosofia.millennial\/?hl=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">filosof\u00eda.millennial<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span style=\"color: #005497;\"><strong>H. R. 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